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domingo, 8 de junio de 2025

ÉXITO DEL CORO NOTRE DAME GLEE CLUB en la iglesia de San Ginés, junto al coro MATRITUM CANTAT

Los directores de ambos coros saludan al público
 coro Notre Dame Glee Club en la iglesia de San Ginés
Coro Matritum Cantat


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

8/6/25.- Madrid.- Éxito del coro Notre Dame Glee Club en la iglesia de San Ginés, junto al coro Matritum Cantat, coral titular de la citada parroquia, la primera fundada en Madrid en el siglo XII, que cuenta con un hermoso cuadro de El Greco, “La expulsión de los mercaderes” (1609),  que no pasó desapercibido al director del coro norteamericano Daniel Stowe.

El Notre Dame Glee Club, fundado en 1915, cuenta con un amplio repertorio musical que abarca desde la Edad Media hasta el siglo XXI, así como espirituales negros, canciones folclóricas e himnos universitarios.    

Cada año, el Glee Club ofrece varios conciertos en el campus de Notre Dame y actuaciones informales en los principales eventos de la universidad, así como conciertos en diferentes estados de EE.UU. Cada dos años realizan una gira internacional. Miles de personas en decenas de países de Europa, Asia y Centroamérica han asistido a los conciertos de este coro en sus 110 años de existencia. Su última gira en España tuvo lugar en el año 2013.

Han grabado cinco álbumes: Under the Dome, Vive la Compagnie, Beautiful Rain, Rocky Road to Dublin y Christmas At Notre Dame (con la Orquesta Sinfónica de la Universidad).

Daniel Stowe dirige el Glee Club desde 1993. También es el director de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Notre Dame y del coro de cámara Collegium Musicum.

El Glee Club cnta en la lonja de San Ginés para el público de la calle
Coro Matritum Cantat, dirigido por Javier Blanco

martes, 19 de diciembre de 2017

El belén de Carlos III en la Real Iglesia de San Ginés de Madrid, uno de los más bellos de la capital de España







Julia Sáez-Angulo


            19/12/17 .- MADRID .- El belén barroco sevillano de Carlos III en la Real Iglesia de San Ginés de Madrid es uno de los más bellos de la capital de España. Situado en la calle Arenal, entre Palacio Real y la Puerta del Sol, es uno de los belenes que nadie debiera perderse por su historia y belleza.

            Cuenta con las tres figuras del misterio de la Navidad: la Virgen, san José, joven y guapo –frente a la representación habitual de anciano-, y el Niño divino sentado en un trono –no reclinado- con el globo del mundo y bendiciendo como Rey de Reyes, que será colocado el 25 de diciembre. Ante este Nacimiento, los Reyes de España han hecho su inclinación al Rey de Reyes y lo hará en un futuro próximo Felipe VI.

           En el misterio sólo la figura de la Virgen es del XVIII, las otras se han destruido en los avatares bélicos y reconstruido por Antonio José Martínez y su equipo en el XX.

            Además de las figuras del misterio, figuran los tres Reyes de la Epifanía: Melchor, Gaspar y Baltasar –nombres tomados de los evangelios apócrifos, no de los canónicos-, porque es un belén de Epifanía. El rey Baltasar mira al público para narrar a los que miran la escena bíblica acontecida. 

     En el belén también hay dos arcángeles, uno lampadario y otro laudatorio con la filacteria  del Gloria in Excelsis Deo; dos querubines -ángeles sólo cabeza que simbolizan la pura inteligencia- a los pies del trono divino.

            Una corona plateada  que deposita el rey Melchor a su izquierda, al adorar al Rey de Reyes, corona que a su vez simboliza la Corona Española, también oficial, que es de plata y figura en Palacio Real, utilizada en algunos actos oficiales del Rey.

            Don José Félix de Vicente, sacerdote historiador, conservador de arte sacro, explica cada uno de los detalles de este belén de Carlos III, una joya del patrimonio de la Iglesia madrileña. "Cada año el belén se instala de diferente manera".

            Digna de destacar es la vestimenta de todos los personajes, hechas en su día, al modo de los tiempos de Carlos III con brocados y sedas bordadas y firmadas, procedentes de todas las Españas: México, Perú, Filipinas, Toledo, Sevilla… La Virgen lleva un manto azul de seda, perteneciente a Carlos III, con cenefa en la que figuran castillos, leones y el III junto a coronas de laurel, emblema del monarca.

            El belén de Carlos III es magnífico, muy distinto del belén del Príncipe en Palacio Real o del belén quiteño colonial de las Monjas Carboneras con Caballero de la Estrella a la cabeza del cortejo de reyes en el cercano convento del Corpus Christi de las monjas Jerónimas- fundado en 1605- por poner algunos ejemplos de los ricos belenes que tiene Madrid.

Hora: De 9:00 a 13:00h. y de 18:00 a 21:00h.
Precio: Actividad gratuita
Lugar de celebración: Real Parroquía de San Ginés
Misterio barroco con figuras vestideras de tamaño académico de Antonio José Martínez.
Realizado por Antonio José Martínez, Cayetano Ramírez, Bernardo Toribio, Juan José Casenave y Juan Manuel Criado.


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sábado, 30 de enero de 2016

“Iconografía de Jesucristo en el Museo del Prado”, conferencia en el Aula de San Ginés









Julia Sáez-Angulo

         Iconografía de Jesucristo en el Museo del Prado es el título de la conferencia impartida por María de los Ángeles Sobrino López, doctora en Historia del Arte, en el Aula de San Ginés de Madrid, dentro del curso organizado por el voluntariado Spíritus Artis en la Real Iglesia de San Ginés.

         La conferenciante hizo un recorrido por la pintura de nuestra primera pinacoteca nacional, que representa la vida de Cristo a través de cuatro apartados: Infancia, Vida Pública, Milagros, y Pasión y Resurrección.

         Recordó los apelativos de Cristo en el mundo judío: Jesús (Joshua), Emmanuel, Mesías e Hijo del Hombre. En el mundo griego y latino los nombres son: Salvador, Redentor, Nuestro Señor y el Verbo. “Es la Palabra hecha imagen”, subrayó


     Cristo. Velázquez (fragmento)    

La iconografía  cristiana se va adaptando a cada época, con arreglo a la estética de los artistas y a las indicaciones de los teólogos. Los concilios de Nicea y de Trento han sido clave a la hora de hacer indicaciones sobre las imágenes sacras, que la Iglesia Católica ha defendido de las distintas posiciones iconoclastas que ha surgido a lo largo de la historia.



         En la pintura sacra los colores adquieren un especial significado. El artista los utiliza por placer estético, pero el artista de pintura sacra ha de tener en cuenta además su sentido simbólico, como por ejemplo el caso del blanco para resaltar la luz del Niño Jesús en el Nacimiento, la Epifanía, la Oración en el huerto... El verde es un color que significa esperanza, el azul aluce al cielo, el purpura a la Majestad, etc  El barroco fue un movimiento cargado de simbolismo, resaltó la doctora Sobrino López

         Además de los personajes del Nuevo Testamento, en la pintura sacra hay también alusiones simbólicas como el perro por la fidelidad; la fuente vacía de cordero en la representación de la última Cena, porque ahora el Cordero es Cristo; el amarillo colore reservado a lo judío; la bolsa de Judas en alusión al dinero…

         Los ejemplos se iban desplegando en los diferentes cuadros albergados por el Museo del Prado, con nombres como Maíno, Velázquez, Goya, Mathias Stom, Rafael de Urbino, Rubens, Veronés, Patinir, Luis de Morales, Maestro de Sisla, Juan de Flandes, Van Dyck, el Maestro de la Magdalena, Caravaggio y también una mandorla de un artista anónimo del Románico, con el que cerró el acto con Cristo en su Majestad..
       
        

 Cristo en Majestad (Anónimo)
        


sábado, 23 de enero de 2016

José María Quesada: “El esplendor del Barroco Madrileño”, en el Aula de San Ginés





Julia Sáez-Angulo

         El esplendor del Barroco Madrileño es el tema de la conferencia que ha impartido el historiador y profesor José María Quesada Valera en el Aula de la madrileña iglesia de San Ginés. El párroco de la iglesia y delegado episcopal para el Patrimonio Cultural, don José Luis Montes Toyos, hizo la presentación del conferenciante, diciendo que el historiador tenía “una mirada fotográfica y una memoria portentosa”.

         El acto tuvo lugar dentro de la programación de la Real Parroquia de San Ginés y el voluntariado cultural Spíritus Artis, que ha presentado el programa del segundo trimestre del curso 2015/2016.

         La conferencia se centró fundamentalmente en el tiempo de Carlos II, de la dinastía de los Austria, “momento álgido para la historia de España”, en el que brilló un buen número de pintores españoles relevantes, posteriores a Velázquez. El pintor y capellán de San Ginés, Antonio Palomino, escribió las biografías de buena parte de ellos. Palomino está enterrado en la sacramental de la citada iglesia, al igual que otros muchos pintores.

         El profesor Quesada insistió en que “el Barroco Madrileño fue un periodo memorable del arte español”, donde recalaron más de ciento veinte pintores en la Corte. Incluso los nombres de la escuela sevillana de pintura palidece ante la brillantez de la escuela madrileña con nombres como Carreño Miranda, Claudio Coello, Frías Escalante…




         Si bien la bella pintura de Luis Morales palidece ante lo que en su momento se hacía en Italia o Flandes, la pintura madrileña del Barroco nada tiene que envidiar a la que se hacía en esos mismos países en el mismo tiempo, señaló el conferenciante.

         El historiador elogió el texto de Elías Tormo sobre el Barroco Español, escrito en el que han entrado a fondo autores posteriores como Jonathan Brown o John Elliot. El profesor Quesada repasó con ilustraciones de las obras, los encargos, como mecenas, llevados a cabo por la Monarquía, la Nobleza y la Iglesia, así como los correspondientes pintores.

         La construcción de El Escorial y el palacio del Buen Retiro requerían la ornamentación de la pintura, lo que convocó a los mejores artistas españoles, italianos y El Greco. El conferenciante mencionó y elogió las virtudes pictóricas de Martínez del Mazo, Juan de Pareja y Sebastián Herrera Barnuevo, José Antolínez, Frías Escalante, Alonso del Arco, José María Hidalgo, Pedro Ruíz González, Sebastián Muñoz...

Capilla del Santísimo. San Ginés

         De Carreño Miranda subrayó la buena técnica, donde es el ojo construye las figuras de lejos y de cerca todo es pincelada que se destruye. Pintaba para los ojos. Por otra parte dijo que Claudio Coello fue el gran pintor de las pinturas del convento de San Plácido. Lamentablemente no se ha hecho exposición alguna de Claudio Coello en el Museo del Prado.

         El siglo XVII  fue un siglo de luces en las artes, no así en la monarquía de los Austrias.

         La madrileña iglesia histórica de San Ginés cuenta con unas 60 pinturas, de las que 32 fueron adquiridas mientras estuvo el delegado episcopal del patrimonio artístico, don José Luis Montes Toyos.




domingo, 13 de diciembre de 2015

D. Antonio Hernanz en la iglesia de San Ginés: “Elisa tenía fe a raudales”


 "La expulsión de los Mercaderes". El Greco (iglesia de san Ginés Madrid)


    L.M.A.

         13.12.15.- Madrid .- La Asociación Spíritus Artis, dedicada a la docencia del arte sacro en las iglesias y conventos, ha organizado una misa funeral por Elisa Sáez-Angulo (La Rioja, 1950 – Madrid, 2015), una de sus miembros, recientemente fallecida en la capital de España. A la Eucaristía, que fue oficiada por el presbítero don Antonio Hernanz, acudieron la mayoría de los miembros de Spiritus Artis en Madrid, así como los hijos, nietos y familiares de la finada.

         El sacerdote don Antonio Hernanz, que pronunció la homilía del funeral, destacó el trabajo que Elisa realizó como voluntaria para enseñar el arte sacro, tanto en la iglesia como en el aula de San Ginés, una manera de mostrar la belleza y grandeza del Evangelio, subrayó. Por todo ello, le dio las gracias en nombre de Spíritus Artis y del Voluntariado en el que colaboró.

         “Elisa era una mujer que tenía fe a raudales”, empeñada en su santidad personal dentro de la vida ordinaria como miembro del Opus Dei, añadió el presbítero.

"El martirio de san Ginés" Francisco Ricci

         Como riojana en Madrid, Elisa Sáez Angulo se había casado con Guillermo Slöcker Tenas en la iglesia de san Ginés, ante el altar de la Virgen de Valvanera, situado a la izquierda del altar mayor, con una gran escultura de la patrona de La Rioja. El altar Mayor de san Ginés está presidido por un gran cuadro de Francisco Ricci, que representa el martirio de San Ginés de Arles.

         Terminada la misa funeral, María Jesús García, miembro de Spítirus Artis, mostró y explicó a los asistentes el cuadro La expulsión de los mercaderes, último cuadro de El Greco que se conserva en la Iglesia de San Ginés de Madrid, desde la vida del pintor, como gran joya artística de la parroquia.   

         Esta pintura que se muestra a los asistentes todos los sábados después de la misa de 11 de la mañana, fue explicada en muchas ocasiones a los asistentes por Elisa Sáez Angulo. “La primera joya de la iglesia de san Ginés es la Eucaristía –decía- y mucho después, este cuadro de El Greco”.


         

jueves, 13 de marzo de 2014

“La expulsión de los mercaderes del Templo” (1614) de El Greco en la Iglesia de San Ginés de Madrid







 L.M.A.


    Elisa Sáez-Angulo ha participado en la mesa redonda sobre El Greco, que ha tenido lugar en el Centro Cultural Nicolás Salmerón de Madrid, con una comunicación titulada “La expulsión de los mercaderes del Templo” o “La purificación del Templo” (1614)  de El Greco en la Iglesia de San Ginés de Madrid:


            "Se trata del cuadro “La expulsión de los mercaderes del Templo” o “La purificación del Templo”, cuadro pintado por El Greco entre 1609 y 1614 (no se sabe con exactitud),  ya al final de sus días. Sus medidas son 136 x 132 cm y se trata de un óleo sobre lienzo.  Es una joya artística muy estimada, que se encuentra en la madrileña e histórica iglesia de San Ginés.

            Soy una de las comentaristas y críticas de arte que suelen explicar “La expulsión de los mercaderes” de El Greco a los visitantes interesados, aquellos que realmente buscan ver el cuadro, dado el escaso tiempo en que se muestra. Las explicaciones se hacen dentro del voluntariado cultural de la Fundación Anima Artis, que imparte conferencias de arte sacro en el aula de San Ginés a lo largo del año.



LA PINTURA

            Recordaré en primer lugar que hay siete versiones de “La expulsión de los mercaderes del Templo” pintadas por El Greco, de las que se conservan cuatro: en la National Gallery de Washington, en el Instituto de Minneapolis, en colección particular y en la iglesia de San Ginés. Fue por tanto un tema recurrente en el pintor y también en la Iglesia Católica, con la Contrarreforma, tras el Concilio de Trento. Ese mismo tema lo utilizaron papas trentinos como Paulo IV, Pío IV y Gregorio XIII en las medallas conmemorativas de sus pontificados.

El cuadro de San Ginés es la última versión que El Greco hizo de este tema, por tanto se trata de su punto final y punto culminante. El cuadro tiene una escenografía irreal, casi fantasmagórica y una luz resbaladiza que provoca destellos, todas ellas características de los últimos años de su pintura.

            TEMA Y ANÁLISIS PICTÓRICO

¿Por qué este tema? Porque era alusivo a la Reforma protestante y a los judíos. Adán y Eva y los mercaderes presentes en el cuadro simbolizaban a ambos. Cristo y el ángel también tienen su representación simbólica suprema en el cuadro. “La expulsión de los mercaderes del Templo” representaba por tanto la expulsión de la herejía del seno de la Iglesia, al tiempo que habla de la purificación  del Templo y de la “purificación del alma” con la gracia necesaria para recibir a Cristo. La fuente de este pasaje bíblico se encuentra en los cuatro evangelios.

            Al ser una obra tardía de El Greco, podría interpretarse como un legado pictórico, como testamento artístico. Aunque compositivamente tiene obras mejores, desde el punto de vista técnico son muchos los analistas que lo califican de cuadro capital, porque convergen en él las características del desarrollo de todos los períodos del artista: Ha suprimido la referencia a la perspectiva; las figuras son más estilizadas y más escorzadas; el formato se ha hecho vertical y el colorido se ha limitado, empleando fuertes fogonazos de luz.

            Cristo es el centro de la escena, que se desarrolla en el interior del Templo; tras Él, se encuentra una urna encuadrada por un amplio arco de medio punto con dos columnas clásicas a los lados. Seguramente simboliza la antigua arca de la alianza. A la derecha, se encuentra la estatua que se identifica con Adán, en cuyo pedestal se representa la expulsión del Paraíso. Los personajes de los mercaderes se arremolinan en torno a Cristo en escorzos acentuados.

            Los fogonazos de luz resbalan por los personajes sustituyendo los colores por el blanco. La iluminación de la Escuela Veneciana ha sido llevada al extremo por el Greco, de la misma manera que, partiendo de las figuras de Miguel Ángel, ha creado unos modelos alargados e idealizados que recogen perfectamente la espiritualidad que demandaban sus clientes. El Greco buscaba la desmaterialización de los cuerpos para llevarlos a la gloria del Espíritu. Cuerpos resucitados.

            El catedrático Pita Andrade escribe que la meta de las experiencias de El Greco se encuentra en sus últimas pinturas y cita como ejemplo, entre otros, “La expulsión de los mercaderes”. (1)

            Este cuadro mantiene las pinceladas cortas que evocan su pasado como miniaturista de iconos en Creta y una paleta que incluye carmines, amarillos, grises plomo, azules líquidos y ocres. Al principio se atribuyó a la mano de su hijo, que pudiera estar presente en el diseño del cuadro, como lo estuvo en las últimas obras que El Greco hiciera para el Hospital Tavera. Pero la firma del pintor cretense avala claramente su autoría; firma que se encontraba bajo los óxidos del barniz en la pata de una mesa que vuela por los aires y que se descubrió al restaurarlo en 1998 por Sánchez-Barriga. Anteriormente el cuadro se atribuía  a Jorge Manuel.





LLEGADA A SAN GINÉS

            La obra llegó a San Ginés en 1700 por donación de uno de los miembros de la Real Congregación del Santísimo Cristo de la Redención en pago por la “herencia de su alma”, término barroco usado para referirse a las misas y obras de caridad que se ofrecían por las misas del difunto.

            El cuadro estuvo expuesto en el salón de sesiones de San Ginés desde 1700, pero hoy ocupa un lugar al fondo de la iglesia -en un altar bien protegido con mamparas blindadas-, para que no entorpezca la celebración del culto habitual en la parroquia.

            Esta valiosa pintura de la iglesia de San Ginés, sita en la calle Arenal, se enseña durante media hora cada semana a los visitantes que se acerquen al cuadro. El horario es de 11,30 a 12, 00 de la mañana y siempre habrá un experto o comunicador que explique la pintura a los asistentes.
Todos ustedes están invitados a verla. Vale la pena.




1.- El Greco; José Manuel Pita Andrade; Ministerio de Cultura; Barcelona, 1984