martes, 17 de septiembre de 2013

Monasterio de El Escorial, exposición a los 450 años de su construcción. Arte y Maravilla







Julia Sáez-Angulo

Fue catalogado como la octava maravilla del mundo por su perfección arquitectónica y los tesoros artísticos que albergaba. El monasterio de san Lorenzo de El Escorial, mandado construir por el rey Felipe II en 1562 y puesta la primera piedra en 1563, cumple ahora 450 años. Palacio Real de Madrid ofrece una exposición titulada “De El Bosco a Tiziano. Arte y Maravilla en El Escorial” para conmemorar la efemérides. La muestra permanecerá abierta hasta el próximo 12 de enero de 2014.

         Se trata de un proyecto científico, expositivo y museográfico comisariado por el profesor Fernando Checa Cremades y un equipo de conservadores de Patrimonio Nacional. La visita en la citada sede de Madrid tiene su lógica continuación en el monasterio de El Escorial, puesto que se trata de una selección de piezas, algunas de ellas habitualmente no expuestas o visibles en la visita al monasterio, como son los textiles o grandes ternos de las calaveras, de san Lorenzo o de la vida de Cristo, que ahora lucen espléndidos en vitrinas.

         De acuerdo con el título de la exposición, las pinturas de Tiziano Vecellio, El Bosco o Joachim Patinir, los grandes artistas que admiró Felipe II, aparecen reunidas para una contemplación despaciosa, a ras de la vista del espectador y restauradas algunas, como sucede con el cartón del tapiz sobre “El Arca de Noé”.

         El monasterio de san Lorenzo de El Escorial fue concebido como templo de Salomón, Arca de la Alianza y Arca de Noé. El jesuita Villalpando estudió lo descrito en el Antiguo Testamento para el templo salomónico y trató de plasmarlo en el monasterio deseado por Felipe II, que habría de ser palacio, basílica, monasterio, panteón real y cámara de maravillas del rey de la monarquía hispánica en cuyos dominios no se ponía el sol porque abarcaba los reinos peninsulares, Flandes, el Milanesado, el reino de Nápoles, el Perú y Nuevo México.



         Lástima que no podamos ver alguno de los documentos de Villalpando. Si se pueden ver perfectamente documentados los “Libros de entregas” para el monasterio, que se han conservado con toda fidelidad. Pedro Perret es el autor de las estampas sobre los dibujos del arquitecto Juan de Herrera, quien siguió y conformó al primer arquitecto del monasterio, Juan Bautista de Toledo.

La exposición se abre con el árbol genealógico de los Austrias bien conservado, junto a los retratos de Antonio Moro y Juan Pantoja de la Cruz sobre el monarca y su padre el Emperador. Un gran video pone de manifiesto la perfección geométrica del edificio con armonías que se basan en la alternancia del círculo, el cuadrado y el triángulo.

Hay piezas singulares como ·El Cristo coronado de espinas” y “El Cristo del Calvario”, de El Bosco o “El martirio de San Lorenzo” y “La Adoración de los Reyes” de Tiziano.

         Un total de ciento cincuenta y cinco obras, entra las que se encuentran piezas –además de los citados autores- de Navarrete el Mudo, Sánchez Coello, Gerard David o Bernard van  Orley. Magnífico el cuadro “Abraham y los tres ángeles” traído de la National Gallery of Ireland de Dublín, que se encontraba en sud ía en el monasterio escurialense.

Felipe II


         Felipe II soñó el Parnaso en su palacio/monasterio y todos aquellos que lo conocieron se quedaban asombrados de la riqueza que albergaba: lo mejor de España, Flandes e Italia en las artes. Su descendiente Felipe IV iba a emularlo.

         La sombra vendría después sobre el monasterio escurialense, principalmente durante el cruel y desacralizador  siglo XIX. Los tres grandes azotes del patrimonio histórico español se iban a abatir sobre el célebre monasterio de El Escorial: primero, la avaricia napoleónica con su sueño depredador de tesoros artísticos para conjuntarlos en París –el expolio se produjo y se devolvió en buena parte (los escurialenses detestan a Napoleón por la resistencia y muerte a que los sometió); la desafortunada por imprevisora desamortización de Mendizabal, que expulsó del monasterio a los frailes jerónimos llamados desde el principio por Felipe II, dejando al monasterio sin su efectiva supervisión. Madrazo hizo llevar un centenar de sus obras al museo del Prado para protegerlas del abandono escurialense, y tercero, la guerra civil española de 1936-39 durante la cual se asesinó al agustino padre Zarco Cuevas, gran estudioso y autoridad científica del monasterio de El Escorial.

         Los viajeros románticos del XIX conocieron el monasterio escurialense solitario, abandonado, desolado y triste, por lo que su literatura dio fe de aquella desolación y contribuyó  a la fama de lugar solemne, serio y oscuro. De los tres mil relicarios solo vienen a quedar unos mil y en su mayoría vacíos. La depredación fue un hecho y la incuria y desidia de los responsables, otro.

Felizmente el monasterio de El Escorial ha renacido en buena parte de sus cenizas como Ave Fenix, haciendo realidad la frase latina del dintel del primer monasterio escurialense de Prestado “Posta fata resurgo”, albergado por los jerónimos hasta su traslado al definitivo de Felipe II. 

El monasterio de San Lorenzo de El Escorial vuelve a ser una cámara de maravillas, un conjunto renacentista único en un recinto singular y firme con dieciséis patios y diversos jardines, donde el orden, la elegancia y la diafanidad de la geometría, dan solidez a un buen joyel de obras de arte que allí se guardan y exponen.

Rememorar su historia en esta exposición, vale la pena.







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