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martes, 6 de abril de 2021

‘RAFAEL EN PALACIO. TAPICES PARA FELIPE II’ HASTA EL 4 DE JULIO TRAS SUPERAR LOS 65.000 VISITANTES

PATRIMONIO NACIONAL PRORROGA LA MUESTRA

• La institución celebra la buena acogida de la primera exposición inaugurada desde el

confinamiento y anuncia su prórroga hoy, 6 de abril, fecha en la que se conmemora tanto

el nacimiento como el fallecimiento del artista de Urbino.

• La prórroga permitirá al público visitar durante tres meses más la exposición sobre la serie

completa de los tapices de Rafael adquiridos por Felipe II, que se pueden ver en la Galería

del Palacio Real de Madrid sin coste adicional en la entrada.

Tapices de Rafael

L.M.A.


Madrid, 6 de abril de 2021.- Patrimonio Nacional ha decidido prorrogar hasta el 4 de julio la exposición ‘Rafael en Palacio. Tapices para Felipe II’, en la Galería del Palacio Real de Madrid, tras haber recibido a 65.153 visitantes desde su inauguración, el pasado 5 de diciembre de 2020, como colofón a nivel mundial de los actos del V centenario de la muerte de Rafael Sanzio (1483 – 1520).

Patrimonio Nacional anuncia esta prórroga hoy, 6 de abril, coincidiendo con la conmemoración tanto del nacimiento como del fallecimiento del artista de Urbino, y pone así en valor la buena acogida por parte del público de la primera exposición temporal que la institución ha organizado desde el confinamiento y cuya inauguración, el 3 de diciembre de 2020, fue presidida por la Reina Doña Letizia.

La presidenta de Patrimonio Nacional, Llanos Castellanos, ha destacado que “los buenos datos de visitantes, en un momento difícil para el país, en general, y para la cultura, en particular, nos indican no solo que la exposición ha generado un gran interés entre el público, sino que la sociedad está confiando en las medidas de prevención sanitaria que la institución aplica en la apertura de sus monumentos y jardines”.

Los secretos de la exposición, en directo por Instagram Coincidiendo con la prórroga de la exposición, Patrimonio Nacional inicia este 6 de abril una serie de directos en Instagram en los que se profundizará en las ambiciones del autor de los cartones, en la maestría de los tejedores bruselenses y en el interés de Felipe II por adquirir la colección apostólica de Rafael mejor conservada en la actualidad.

    En el primero de los directos, previsto para este martes, 6 de abril, a las 11:00 horas, participará la comisaria de la exposición y conservadora de Tapices de Patrimonio Nacional, Concha Herrero, quien descubrirá ante los espectadores de Instagram los secretos del paño que inicia la serie: “La pesca milagrosa”.

El público también podrá seguir ahondando en los detalles de la exposición en la web de Patrimonio Nacional a través del micrositio desplegado por la institución desde la inauguración de la muestra, con los tapices en alta resolución, contenido audiovisual exclusivo, una guía didáctica y una audioguía gratuita que los visitantes también pueden escuchar mientras la visitan en persona.

Acceso seguro a la cultura

Con esta ampliación, Patrimonio Nacional extiende su compromiso por seguir ofreciendo a la ciudadanía un acceso seguro a la cultura, con la aplicación de medidas de prevención sanitaria, entre las que se encuentran el control de aforos y el uso obligatorio de gel hidroalcohólico y de mascarilla, como se viene haciendo desde la reapertura de los Reales Sitios en junio de 2020.

‘Rafael en Palacio’ también ha significado una apuesta por hacer más accesible la cultura. Su visita no representa un coste añadido a la entrada del Palacio Real de Madrid y sus 65.153 visitantes se han beneficiado, además, de las franjas horarias gratuitas o del 50 por ciento de descuento en el precio de la entrada, una campaña extraordinaria iniciada en octubre de 2020 que estará vigente hasta el final del estado de alarma, previsto para el 9 de mayo.

La serie apostólica de Rafael mejor conservada

    ‘Rafael en Palacio. Tapices para Felipe II’ es la secuencia completa de la serie apostólica de la colección adquirida por Felipe II y los pasajes narrativos que la integran: el ciclo petrino o de san Pedro, príncipe de los apóstoles y vicario de Cristo, y el ciclo paulino o dedicado a san Pablo, el

apóstol de los gentiles.

La serie, formada por nueve paños, es una reedición de la vaticana, encargo de León X al también conocido como Príncipe de los pintores en 1514 para la Capilla Sixtina. Los tapices expuestos fueron tejidos en Bruselas hacia 1550 y adquiridos por Felipe II posteriormente, y constituyen la serie mejor conservada en la actualidad, ya que no han llegado a nuestros días las de otros monarcas como Francisco I de Francia o Enrique VIII de Inglaterra.

La Colección Real española de tapices, gestionada y administrada por Patrimonio Nacional, está considerada única en el mundo, con más de 3.000 tapices, entre los que se cuentan más de 500 ejemplares sobresalientes de la excelente producción manufacturera flamenca renacentista y barroca, y más de 800 paños de la significativa fabricación española del siglo XVIII.


lunes, 5 de diciembre de 2016

Carlos III, el Rey de las paradojas, que gustaba de la Magnificencia y Ornato para la Monarquía, más que para su propio Ego.


           



 Julia Sáez-Angulo

            05.12.17 .- “Arte y Poder” pudo haberse titulado también esta exposición del Palacio Real de Madrid, titulada de facto Carlos III y Ornato en los escenarios del Rey Ilustrado,  al decir de José Luis Sancho, uno de los comisarios de la muestra junto a Pilar Benito y Javier Jordán de Urríes”.

            Al monarca le gustaba a magnificencia y el ornato de la Monarquía más que del propio Ego. No le gustaba vestir de gala y posar para los pintores; se deshacía de las vestimentas de gala de inmediato, al terminar la sesión pictórica.

            La exposición en Palacio Real de Madrid viene a conmemorar el tercer centenario del nacimiento de ese monarca dieciochesco, que fue calificado como “el mejor alcalde de Madrid” en su historia.

            No olvidemos que el rey Felipe VI escogió un cuadro de Carlos III para su despacho en el palacio de la Moncloa, todo un símbolo y declaración de admiración e intenciones. Un óleo de Carlos III con armadura, pintado por Anton Rafael Mengs en el siglo XVIII.

            Anton Rafael Mengs y Gian Battista Tiépolo fueron los pintores decisivos de la corte de Carlos III (Madrid, 1716 – 1788), y sin ellos no se entendería a Goya, que los contempló en su paso por la Corte, según explicó el presidente de Patrimonio Nacional, Alfredo Pérez de Armiñán.

            El rey Carlos III era consciente de la importancia de la Majestad y el ornato para la Corona y se preocupó como pocos monarcas de la arquitectura y decoración de los mismos sitios reales. Carlos III es un rey con paradojas por cuanto era madrileño que apenas vivía en Madrid, sino en los distintos palacios, según las estaciones del año; era ilustrado y no leía muchos libros; era religioso y expulsó a los jesuitas. Estas contradicciones las subrayó en la presentación de la muestra, Borja Baselga, director general de la Fundación Banco Santander, patrocinadora de la exposición.

            En el acto de presentación intervinieron también el presidente de Patrimonio Nacional, Alfredo Pérez de Armiñán y José Luis Díez, director de la Colecciones Reales.

Felipe VI con el retrato de Carlos III al fondo (no está en la exposición)

Obras recuperadas para Patrimonio Nacional

            Las 137 obras se reparten en distintas salas para mostrar sucesivamente: los Sitio Reales; El Real Dormitorio de Carlos III; Los tipos populares de Lorenzo Tiépolo, preciosos pasteles mostrados todos juntos; la pintura mural en sus bocetos; El Rey “de monte en monte”; Chinoisseries; Reales Fábricas; Las porcelanas de la Real Fábrica de Su Majestad Católica, y Carlos III y los talleres.

            Obras en un 86% de Patrimonio Nacional, y el resto del Museo del Prado, colecciones del Duque de Wellington, de la Fundación Banco Santander, Museo de Copenhague, Colección Abelló y otros. La política de exposiciones más reciente se centra en estudiar y restaurar las propias colecciones, lo que no dejar de ser un acierto en tiempos de presupuestos contenidos.

            Se ha evitado “la obra recurrente, conocida o de manual”, al decir del director de la Colecciones Reales, José Luis Díez, por cuanto a la exposición actual la han precedidos otras sobre el mismo monarca. Lo que se ha querido mostrar son los conjuntos decorativos unidos de Carlos III, que después modificaron sus sucesores, así como los preciosos textiles de la época, siempre difíciles de conservar y de mostrar.

            Se muestran también obras recientemente adquiridas, como la de Joli, ya que buena parte de las colecciones reales se perdieron con la afrancesada napoleónica en España y en el XIX con las distintas testamentarías de los Borbones. También se ha recuperado para Palacio Real la obra Lamentación sobre el Cristo muerto, que pertenecía a Patrimonio Nacional y se encontraba en el Museo de Cataluña.

            Ni que decir tiene que la visita a la exposición se completa con la del propio Palacio Real donde se encuentran más obras del momento expuesto.

Busto de Carlos III


miércoles, 17 de febrero de 2016

Antonio López, Julio López Hernández y Francisco Calvo Serraller: Conversación en Palacio Real de Madrid






Julia Sáez-Angulo

         Los artistas Antonio López y Julio López Hernández y el profesor de Historia del Arte, Francisco Calvo Serraller, han sostenido una conversación sobre el realismo y el retrato de la Familia Real pintado por Antonio López en Palacio Real de Madrid.

         El acto clausura las conversaciones “En torno al arte contemporáneo”, que han tenido lugar tras la inauguración de la exposición Arte Contemporáneo en las Colecciones Reales, que tiene lugar en Palacio Real y que se prolonga hasta después de Semana Santa.

         El término “realismo” lo utilizó por primera vez el pintor francés Courbet, cuando, cuando no conforme con la selección oficial del Salón oficial, expuso su obra en un pabellón en el que decía Le Realisme. Courbet, señaló el profesor Calvo Serraller.

         Se recordó que la figuración realista surgió en el XIX como lucha, junto a las vanguardias, para sobrevivir en el XX como un arte comprometido. “En arte, lo real tal vez solo sea la base, pero es lo real”, se dijo, a lo que López Hernández añadió que habría que añadir un poco de sublimidad al realismo, algo en lo que no estuvo del todo de acuerdo Antonio. “El bodegón de Sanchez Cotán es solo presencia”, puso como ejemplo. “Lo real es también un acto de humildad” “un compromiso con la forma”, se añadió.

         Antonio López señaló que “el realismo no tenía tanto prestigio y se lo consideraba inferior, porque desde los griegos y Platón, el arte ha tratado de transformar el mundo real”. “El realismo asusta como una mala mujer. Es un arte peligroso. Su forma de verdad es peligrosa”, añadió el artista de Tomelloso.

         “Hay aprensión ante la representación palpitante de realidad. Desde Platón, el realismo ha producido siempre miedo”, señaló Calvo Serraller.
         “Parece que el arte tuviera que elevarse al mito o al paraíso perdido”, dijo Antonio López.

Un tercer retrato de la Familia Real

         El análisis y comentario del retrato de la Familia Real que Antonio López pintó durante varios lustros a la familia directa del rey Juan Carlos I, llevó buena parte del debate posterior.

         Se quiso hacer el retrato de una familia heráldica sin que pareciera heráldica. Es una obra soberbia e incomprensible para muchos. Que los artistas no tienen por qué cargar con las opiniones de los críticos. El realismo aquí es tremendo. Son figuras tangibles en una atmósfera espectral,  señaló Calvo Serraller.

         Julio López Hernández subrayó la extraña luz del espacio y el aire que circula por él.
         Antonio López reconoció que en principio le asustó el encargo del retrato por Patrimonio Nacional, porque le hacía salir de su mundo íntimo. Que se tranquilizó cuando pensó que tenía que pintar “una familia española”, aunque fuera la familia real.

         Insistió en que su preocupación máxima era que el cuadro fuera pintura/pintura, ya que tuvo que trabajar con fotografías. Más que el aire, quiso que hubiera presencia, subrayó. Que se ayudó mucho de la noción de escultura para tratar de dar presencia a los personajes representados; que pintar las sombras le ayudó a darles esa presencia sólida en medio de algo evanescente. Que son cinco personajes escultóricos y al mismo tiempo pintura/pintura. Que fue captando el color del espacio a base de sus continuas visitas al palacio real, donde pintó el cuadro, en primer lugar en el invernadero. Que el color se le iba quedando en las retinas. Que dejó a propósito algunas cuadrículas del dibujo en el cuadro, porque desde el principio estuvieron ahí y ayudan a ver y comprender al espectador.

         Es el tercer retrato de Familia Real en la historia de la pintura española, después de Las Meninas de Velázquez (en las testamentarías se le denominaba “La Familia”, y después del La Familia de Carlos IV, pintado por Goya.

        


miércoles, 20 de enero de 2016

Alberto Reguera, Pintor en las Colecciones Reales, Conversación con el critico de arte Juan Manuel Bonet en Palacio Real

 "Corazones que vuelan libres", pintura de Alberto Reguera en Palacio Real



Julia Sáez-Angulo

         20.01.2016.- Madrid.- Alberto Reguera es el pintor que figura en las Colecciones Reales de arte contemporáneo que actualmente se exhiben en las salas del Palacio Real en Madrid y del que Juan Manuel Bonet, crítico de arte, ha llevado a cabo una conversación con el artista en la sala de Mayordomía.

         “La pintura de Alberto Reguera Useros (Segovia, 1961) es luminosa y expansiva, su pigmento con frecuencia desborda la obra” dijo Bonet al comienzo del diálogo con el artista, al que calificó de viajero o “pintor errante”. Actualmente el artista tiene sus estudio en París, sin haber abandonado el de Madrid.

         Reguera señaló que su empeño era borrar las fronteras entre pintura, escultura, fotografía y video, todos ellos géneros que trabaja como artista pluridisciplinar. “Lo que me interesa es el espacio”, recalcó.

         Bonet hizo un recorrido por el “museo imaginario” de Reguera, al modo de André Malraux, y citó nombres que van desde Turner, Manet y los impresionistas franceses a Rothko y los expresionistas americanos, pasando por Friedrich, Claude de Loraine, Philip Guston, Bonnard, Tal Coat, Dieberkorn, Esteban Vicente, Caneja, Hodler, Okusai, Aurelio García Lesmes…

         Para el crítico de arte,  la pintura de Alberto Reguera participa del romanticismo, simbolismo y expresionismo abstracto. El pintor fue uno de los artistas seleccionados por Dámaso Santos en su exposición sobre los líricos abstractos españoles en el antiguo Museo de Arte Contemporáneo en la Ciudad Universitaria de Madrid.

         Entre las afirmaciones de Alberto Reguera, durante la conversación, están las de: “Me considero un pintor de atmósferas, de nubes, de mares…” “Para mí tiene mucha importancia la última capa de pigmento… A veces aplico hasta veinticinco capas y raspados sobre el soporte” “El azul es un color que me gusta mucho, es un color ilusorio; el azul del cielo depende siempre del aire…”, “La Naturaleza también pinta y eso se ve muy bien en la fotografía”, “A veces juego a mover la materia sin tocarla, soplando…”.


         Alberto Reguera va a exponer en breve en el Museo Esteban Vicente de Segovia y hará próximamente  una exposición de tondos en Londres.


viernes, 16 de octubre de 2015

‘Arte Contemporáneo en Palacio. Pintura y Escultura en las Colecciones Reales’



Pintura de Esteban Vicente


L.M.A.

El próximo martes 20 de octubre abrirá al público la exposición ‘Arte contemporáneo en Palacio. Pintura y Escultura en las Colecciones Reales’, organizada por Patrimonio Nacional con el patrocinio de la Fundación Banco Santander, y que se podrá visitar hasta el 28 de febrero de 2016  en la Sala de Exposiciones Temporales del Palacio Real de Madrid. Esta exposición ha contado también con la colaboración del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía para el establecimiento de una entrada conjunta para ambas Instituciones.

La muestra contará con una selección de 44 obras contemporáneas pertenecientes a las Colecciones Reales, de artistas como Manuel Millares, Martín Chirino, Luis Feito, José Guerrero, José María Sicilia, Lucio Muñoz, Josep Guinovart, Juan Uslé, Albert Ráfols-Casamada, Joan Hernández Pijuan, Manuel Mompó, Eusebio Sempere, Esteban Vicente, Rafael Canogar, Antonio Saura, Pablo Palazuelo o Miquel Barceló, entre otros.

Los dos grandes grupos en torno a los cuáles se articula la exposición corresponden a  adquisiciones hechas por Patrimonio Nacional a partir de 1987 y hasta inicios de los 90; y las incorporaciones hechas entre 2001 y 2008, incluyendo regalos institucionales del enlace matrimonial de los entonces Príncipes de Asturias, cedidos a Patrimonio Nacional.

Entre las pinturas que se podrán contemplar en la exposición destacan, por ejemplo,  Saison des pluies núm, 3 (1990), de Miquel Barceló; Flor Negro (1989), de José María Sicilia; Ocultamientos (1971), de Juan Genovés; Catedral II (1985), de Miguel Ángel Campano; La ruta de Mo (1988), de Lucio Muñoz; Memoria de la Segarra II (1989), de Joan Hernández Pijuan; Baile del 14 de julio (1989), de Eduardo Arroyo; o Corazones que vuelan libres (1993), de Alberto Reguera.

El fondo de pintura se completa con obras escultóricas en distintas salas como la poética composición El sueño y la vigilia, de Julio López Hernández, o Columna, de Eusebio Sempere.

Inicios de la colección

La exposición nace de la iniciativa de Patrimonio Nacional de reunir una colección de arte contemporáneo español a finales de los años 80, y muestra la voluntad de la Institución de vincular pasado y presente, así como recuperar la antigua tradición de la Corona de velar por las distintas manifestaciones artísticas. Para ello, se incorporó en 1984 al artista Rafael Canogar –galardonado dos años antes con el Premio Nacional de las Artes Plásticas- en el Consejo de Administración de Patrimonio Nacional.

En este sentido, fue Canogar y su equipo quienes propusieron un listado de artistas españoles con la idea de que supusiera un reconocimiento y homenaje al arte español contemporáneo, conscientes de la importantísima promoción que suponía la incorporación de estos autores a estos extraordinarios fondos histórico-artísticos.



Las adquisiciones comenzaron avanzado el año 1987, y en 1990, es decir, en poco más de dos años, con un presupuesto limitado, se habían incorporado 30 obras relevantes de 17 artistas españoles, lo que constituyó el núcleo inicial de la colección que alcanza, a día de hoy, 115 piezas (entre pintura, escultura y obra gráfica –esta última adquirida en los años 1990 y 1991).

La colección no está concebida con criterios museísticos, ya que no se trata de alcanzar una representatividad histórica presentando series, tendencias y evolución del arte de los tiempos modernos, sino de agrupar una selección del mejor arte contemporáneo español.

El destino inicial de esta Colección han sido los espacios de alta representación del Estado, en los inmuebles destinados a ese efecto en el ejercicio de sus funciones. Las obras más importantes de esta muestra se incorporarán como piezas de la colección permanente en el Museo de las Colecciones Reales. Además, las obras participan activa y regularmente  en exposiciones temporales tanto monográficas como colectivas y se incluyen en estudios especializados como son los catálogos razonados.