lunes, 6 de agosto de 2018

María Jesús de Frutos, Silenciosa, culta y audaz en la Pintura


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 María Jesús de Frutos



Julia Sáez-Angulo


            07/08/18 .- MADRID .-  Nunca sintió la incompatibilidad entre la docencia y la Pintura, por más que ésta le tirase de vez en cuando de la oreja para tener preeminencia en su vida. Ella es una mujer culta y silenciosa, que sabe domeñar los impulsos y pasiones como niña bien educada durante el bachillerato en un convento de monjas. Sus amigos/as (lenguaje inclusivo) sabemos que su mesura, equilibrio y discreción, virtudes dignas de elogiar, pero difíciles de imitar en esta sociedad de famoseo, escándalo y Gran Hermano. La mujer, la artista, rezuma señorío. Viste de negro en invierno y de blanco en verano. Los colores, para la pintura.

            María Jesús de Frutos Arribas (Segovia, 1949), Susi para los íntimos, residente en Madrid, nació, creció, se educó y pintó Segovia por lo monumental y lo popular; su obra está llena de encendidos paisajes naturales y urbanos de la ciudad castellana, que ella ama hasta las cachas, invita a los amigos a tomar cochinillo en La Codorniz, que es donde funciona de verdad la relación calidad/precio y donde cuelgan un hermoso cuadro suyo.

            Otras veces nos invita a su espléndida finca madrileña fronteriza con Ávila y Toledo, donde todos nos sentimos de pronto subidos de estatus social y nos entra el mal de altura. Un subidón que termina al salir de ella y conducir el utilitario. La finca, llena de grandes ánforas sobre columnas (o son copas triunfales) le conceden un empaque solemne y señorial. De aquí ha pintado, quizás, su serie de Ánforas y Copas, en la que la gran escala impacta. En esa finca tiene un estudio/taller de arte gigantesco, donde se aísla para poder pintar sin interrupción alguna.

            Su consorte (¡qué suerte la del caballero al casarse con ella!) es un directivo de un gran Club de Fútbol, pero ella no se ha dejado contaminar en exceso por el deporte rey, ya que, a todas luces, prefiere el arte, al menos, así lo confiesa en las entrevistas cuando subraya: “lo mío es la pintura”.

       Cuando exponía en CC 22 de Madrid, lo vendía todo, de tanto como gustaba su pintura. Eran los años de vacas gordas. Hoy el mercado anda más calmado.

            En 2015, M. Jesús de Frutos expuso en la Casa de Vacas del Parque del Retiro madrileño y nos dejó a todos los espectadores que la conocíamos confusos y patidifusos. La serie titulada Colores de milonga, pintada tras un viaje a la Argentina, era un desparrame de escenas de cabaret porteño, con caballeros de fortuna y señoras enjoyadas (¿o era prostitutas) bailando con trajes de grandes aperturas por donde aparecían muslos y senos a gogó, o bebían copas de champagne en elegantes copas que chocaban con sus largos collares y flecos, con un desenfado sin contención alguna. Una inflexión profunda en su arte, que es lenguaje, comunicación y estética. Si alguien quiere conocer de verdad a María Jesús de Frutos, que no se quede en la epidermis y vaya directamente a su pintura. Ahí habla con espontaneidad y sinceridad. Su pintura es ella, en ésta y todas las series.

            “¡Fíate tú de las mosquitas muertas; mira qué cuadros!, decía una señora bien pensante. “Esta pintora es como los tres monos de las tiendas de souvenirs: oír, ver y callar, pero mira como asoma la patita”, dijo otra espectadora pudibunda. Yo, más contenida, saque´ la conclusión de que aquella fuerza y color en la pintura hablaba más y mejor de la pintora que cualquier otro lenguaje, que no se deje engañar por el de la palabra y los gestos. Un cuadro de esta serie mereció la elección del Museo Jorge Rando del expresionismo en Málaga.

            Los reconocimientos a la artista y su obra se han empezado a suceder: un homenaje en la Tertulia Peñaltar de las Artes Visuales, dirigida por Rosa María Manzanares, en Madrid; nombramiento de Dulcinea de Honor 2017 en  Campo de Criptana (Ciudad Real) ; Diploma de Honor 2018 del Grupo pro Arte y Cultura, fundado por Mayte Spínola...

            Su sentido de la solidaridad lleva a M. A. Frutos a cooperar con una asociación de apoyo a los niños con síndrome de Down, causa a la que se siente muy vinculada y difunde cuanto puede.

            Después del verano, María Jesús de Frutos llevará a cabo una gran exposición retrospectiva  de su obra, con más de un centenar de cuadros de mediado y gran formato en la Fundación Frax en Alfaz del Pi (Alicante). Allí podremos ver todas sus series pictóricas.

Más información
http://www.mariajesusdefrutos.com/

M. Jesús de Frutos, Alicia Pardo, vicepresidenta PAC, Mayte Spinola y Enrique Cerezo, esposo de M. Jesús y presidente del Atlético de Madrid

"Colores de milonga"
"Copa", por María Jesús Frutos

"Segovia", por M.J. Frutos
Retrato, por M. J. Frutos

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