miércoles, 25 de mayo de 2011

Mapfre expone fotografías de París y dibujos de su colección



L.M.A.



La FUNDACIÓN MAPFRE ha presentado dos nuevas exposiciones: Eugène Atget - El viejo París- y La Mano con Lápiz. Dibujos del siglo XX. Colecciones FUNDACIÓN MAPFRE. Estas muestras podrán verse hasta el 27 de agosto en las salas de exposiciones de FUNDACIÓN MAPFRE, situadas en Recoletos, 23, en Madrid.

Eugène Atget -El viejo París- presenta por primera vez en Madrid la obra de este fotógrafo francés, cuya aportación a la historia de la fotografía ha sido fundamental. Sus enigmáticas imágenes han inspirado a muchos artistas a lo largo del siglo XX y todavía hoy siguen inspirando a otros muchos.

Las fotografías proceden de los fondos del Musée Carnavalet de París, de la George Eastmann House de Rochester y de las colecciones de FUNDACIÓN MAPFRE.

En estas fotografías de París encontramos al mejor Atget, aquel que nos muestra una ciudad alejada de los tópicos de La Belle Epoque. Las imágenes del "Viejo París" nos muestran zonas que no se habían visto afectadas por la renovación arquitectónica definida por el barón Haussmann. Son calles y edificios despoblados, detalles que suelen pasar desapercibidos, encuadres austeros y originales, un retrato colectivo y misterioso de la ciudad.

La exposición La mano con lápiz. Dibujos del siglo XX. Colecciones FUNDACIÓN MAPFRE ofrece una cuidada selección de más de un centenar de dibujos que nos aproximan a un extenso panorama del arte del siglo pasado, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Desde sus inicios, las colecciones de dibujo de FUNDACION MAPFRE han estado protagonizadas por una fuerte vocación por desentrañar el nacimiento de la modernidad. En este sentido, la creación de una colección de dibujos centrada en los lenguajes de la vanguardia española, que ya podemos considerar clásica, constituía una secuela natural de nuestra programación de exposiciones que, durante mucho tiempo, estuvo vertebrada alrededor del arte español de principios del siglo XX.

En los últimos años, la programación de nuestras exposiciones se ha abierto a artistas o periodos importantes en el contexto internacional, lo que nos ha llevado a plantear nuestra reflexión en torno a la construcción de la modernidad en el panorama internacional.

Estos cambios también se han producido en nuestra colección de obra sobre papel y pueden verse reflejados en la exposición que hoy presentamos. El resultado es esta colección de dibujos que permite establecer una historia coherente del desarrollo del arte de la primera mitad del siglo XX, en la que se hace especial hincapié en la trascendencia que éste tuvo en España.

En la rueda de prensa han participado el Presidente del Instituto de Cultura de FUNDACIÓN MAPFRE, Alberto Manzano Martos; su Director General, Pablo Jiménez Burillo; y el comisario de la muestra Eugéne Atget -El viejo París-, Carlos Gollonet.



La Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid presenta la muestra ‘Madrid Taurino’





L.M.A.


La Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid ‘Joaquín Leguina’ ha abierto al público la exposición Madrid Taurino, con la que quiere dar a conocer la abundante colección de temática taurina de la que dispone mostrando piezas que se remontan a 1901. En esta muestra se exhiben más de 120 monografías, publicaciones periódicas, materiales gráficos y audiovisuales seleccionados entre los cerca de 1.800 documentos que custodia la Biblioteca Regional de la Comunidad en torno a este tema.
La viceconsejera de Cultura en funciones, Concha Guerra, visitó hoy esta exposición, en la que destaca la amplia colección de carteles que abarca del siglo XVIII a la actualidad. Completan la muestra documentos sobre tauromaquia, corridas de toros, ferias taurinas y ganaderías; los estudios más destacados sobre la relación de los toros con la literatura, el arte, la música y el cine; y biografías de toreros.
El conjunto expositivo de Madrid taurino, compuesto por originales desde 1901 hasta la actualidad, además de facsímiles de documentos anteriores (por motivos de conservación), se distribuye en los vestíbulos de las plantas 1ª, 2ª y 3ª de la Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid ‘Joaquín Leguina’, ubicada en el Complejo El Águila (c/ Ramírez de Prado, 3, Madrid). Entre los documentos expuestos destacan algunas publicaciones periódicas, como las revistas Arte taurino, de 1913; Sangre y arena, de 1924; Madrid taurino, de 1936; y Sol y Sombra, de 1943.

También cabe mencionar la presencia de reproducciones de documentos antiguos, como un estadillo de 1842, en el que se recoge el número de entradas vendidas en una corrida, los precios y la recaudación.

En cuanto a la obra gráfica, dentro de la importante colección que acoge la Biblioteca Regional se han seleccionado algunas obras modernas, como un cartel de 1954 de la Plaza de toros de Aranjuez; las ilustraciones del libro Tauromaquia de las extremidades, ilustrado por César Palacios, calificado por la crítica como ‘pintor taurino’; o los dibujos de Antonio Mingote para ilustrar la publicación El toro y el balón. Junto a estos documentos también se podrá disfrutar de facsímiles de ejemplares anteriores destacables.
.

martes, 24 de mayo de 2011

María Robles presenta su obra pictórica a un grupo de mujeres en la Cultura





Julia Sáez-Angulo


24.05 11.- MADRID .- La pintora murciana residente en Madrid, María Robles ha presentado su última obra pictórica a una serie de mujeres de diversos campos de la cultura. Entre las asistentes al acto se encontraban Mayte Spínola, líder del Grupo pro Arte y Cultura y la artista Irene Iribarren, de la Asociación Arletter, dirigido por la escritora María Fraguas.


María E. Robles (Murcia), académica correspondiente de Santa María de la Arrixaca (Murcia 2002), mostró una serie de cuadros en los que hace honor a la figuración que se expresa con una pincelada suelta y fresca de gran dominio técnico del óleo y el acrílico. Su cromatismo es vivaz y sereno al mismo tiempo. Sus composiciones buscan en todo momento el equilibrio y el silencio, no exento de acentos oníricos.


La autora domina todos los registros: figura, bodegones, naturalezas muertas, flores y floreros, retratos... Últimamente está dedicada de lleno al retrato, por encargo de ciertos personajes de la sociedad belga, ya que María Robles viaja con frecuencia a Bruselas. El resultado son auténticos cuadros y no simplemente retratos áulicos, al situar a los personajes en un jardín o en un salón de la casa.


La obra de María Robles conecta de alguna manera con el espíritu de los pre-rafaelitas, sobre todo al representar la figura humana, en donde se aprecia una cierta tensión literaria e incluso onírica. La pintora llevó a cabo un homenaje al célebre cuadro Ofelia, cuadro de John Everett Millais (1852), con su particular reinterpretación del personaje de Shakespeare sobre la corriente de las aguas. “El rostro es el de una modelo joven que yo tuve durante un tiempo”, explica Robles. “Por este cuadro he recibido diversas ofertas pero no acepto porque quiero que permanezca en mi colección privada”, añade.


Niños inquietantes en la pintura


Los cuadros sobre niños de María Robles, resultan con frecuencia inquietantes, perversos o siniestros, como salidos de una novela o película de terror, de la fabulación “Otra vuelta de tuerca” de Henry James. Niños que no miran sino que escrutan, con objetos o animales inquietantes en sus manos. “La niña de la rana” con un enorme lazo rojizo sobre la cabeza y una rana en su regazo, está inspirada en un personaje real y resulta ciertamente desasosegante.


Sólo en parte se salva de este apartado el cuadro titulado “El niño burbuja”, resuelto en vestimenta roja entre pompas de jabón. Un niño extraño, pálido, triste... que nos mira del más allá, del mundo del querer ser, del lamento de no haber sido, del reproche del habernos perdido... Un cuadro conceptualmente muy intenso.


El mundo de las frutas, flores y floreros viene a ser más relajante. Un mundo de maestría visual para recrear, además de las rosas, iris o calas, lograr el trampantojo de las texturas de la porcelana, la loza y el cristal, con todos sus reflejos y brillos. Son cuadros que habla del interior grato y doméstico donde las flores del arte son permanentes frente al deterioro inexorable de las mismas en la naturaleza. Lo afirma la máxima clásica: ars longa vita brevis, “el arte es prolongado y la vida, breve”.


Entre otras mujeres de la cultura asistentes a la presentación de la pintura de María Robles se encontraban las pintoras Paloma Porrero de Chavarri; Paloma Hinojosa, que expondrá en la Casa de Vacas a comienzos de curso que viene; Solange da Costa y Marga Núñez, maestra del photoshop. También presente Emilia Ibáñez Martín; la coleccionista de arte Consuelo Mas, y la periodista Toya Casinello, que el próximo curso tendrá un nuevo programa en Tele Cuatro.


ARLETER prepara una exposición colectiva de artistas en la sede de Caja Murcia en Madrid, donde la venta de los cuadros será para los damnificados del pueblo de Lorca, sacudido por un reciente terremoto. Será a la vuelta del verano.


.

”Los dos mundos de Kristio Nikolov”, Iconos y Pintura Contemporánea




”Los dos mundos de Kristio Nikolov”
Centro Riojano de Madrid
c/ Serrano, 25
Mayo, 2011






L.M.A.



En España se le considera uno de los mejores y más riguroso pintor de iconos. El búlgaro Kristio Nicolov, residente en Madrid desde hace casi dos décadas expone actualmente su obra en el Centro Riojano de Madrid, bajo el título “Los dos mundos de Kristio Nikolov”, donde muestra sus dos áreas de trabajo artístico. La inauguración contó con la presencia del embajador de Bulgaria en la capital de España, coleccionistas y diversas figuras del mundo de la cultura.

Atrás quedó su primera exposición en Madrid, hace quince años, patrocinada generosamente por el empresario mexicano/español Plácido Arango, cuando Kristio Nikolov (Plovdiv. Bulgaria, 1950) era un desconocido empeñado en que los españoles conocieran y apreciaran el difícil y exigente arte del icono. "Fue un gesto que no olvidaré jamás”, dice el artista, que además de pintar ejerce la docencia como medio de difundir sus conocimientos sobre el icono y relacionarse con los otros. En su día tuvo como alumna a la princesa Kalina de Bulgaria.

“La pintura es un acto muy solitario, exigente y absorbente, requiere una concentración máxima para ofrecer toda la perfección posible en cada obra”, explica Nikolov en la exposición. “Hay veces que paso varios días encerrado en el estudio, sin salir para no dispersar mi mente de lo que estoy haciendo. Con frecuencia trabajo miniaturas que requiere mucha atención y lupa para lograr el máximo expresivo –siempre sereno- del icono”, añade.

La singularidad del trabajo de K. Nicolov es su rigor y fidelidad a la hora de pintar. Conoce la tradición de que el artista de iconos ha de observar una actitud ascética, incluso mística, de entrega, ayuno y oración. Él es fiel a la escuela búlgara, que junto a la rusa, la griega y la siriaco/libanesa, es de las más reconocidas de la Iglesia oriental. No olvidemos que el Museo Alexander Nevski de la ciudad de Sofía alberga una de las mejores colecciones históricas de iconos, de la que el autor búlgaro ha bebido siempre.

Las obras de este artista son todas ellas sobre piedra, como pizarras, calizas, alabastros... también sobre piedras nobles como las ágatas de diferentes colores para sus miniaturas, algunas de las cuales descienden a joyas en forma de colgantes o medallas, en las que el pan de oro se hace más presente. Ciertas clientas de la realeza internacional lucen sus piezas y las regalan a sus nietos, refiere Nikolov con orgullo.


Un santoral extenso de Oriente y Occidente


Además de la figura de la Virgen y el Cristo Pantocrator, los ángeles y santos como san Miguel, san Gabriel, santa Bárbara, santa Parasqueva... Nikolov no se limita al santoral de Oriente, también le gusta hacer por encargo algunos santos de la iglesia cristiana occidental. El Centro Riojano cuenta con un espléndido san Bernabé sobre una bellísima y desgastada piedra verde, que dialoga con el fondo del cuadro. Actualmente prepara una bella miniatura de san Pedro y san Pablo.

Llama la atención un soberbio Crucificado sobre una pizarra que refleja con claridad del mapa de África. “Mi sueño está ahora en hacer un gran icono sobre una piedra fragmentada que, en su conjunto, alude al mapa de Bulgaria. Sería una obra importante, de dos por tres metros, que requiere cierto tiempo y energía por la que la voy aplazando, pero la llevaré a cabo en cuanto pueda”, explica K. Nikolov.

Pigmentos naturales, polvo de mármol, en suma pintura al huevo -que requiere una práctica y aplique inmediatos pues no puede guardarse para el día siguiente- son los pigmentos intensos y casi eternos del icono que exige un equilibrio total y conciliador de soporte y pintura.

Al artista le gustaría que cada cual tuviera el icono personal de su onomástica, “eso le daría el valor de algo propio y digno de transmitirse en familia por generaciones, como sucede en Bulgaria, Rusia... El icono se enriquece con el paso el tiempo. Es una obra de arte que condensa belleza y misticismo al mismo tiempo”, explica el autor.

La pintura contemporánea sobre lienzo, tabla o cartón, es otra actividad que K. Nikolov se permite para relajar su mano y su mente de la tensión y exigencia del icono. Figuración suelta y sobre todo abstracciones terrosas y minerales, definen esta obra que lleva títulos como “Alma quemada” o “Recuerdos de Egipto”. Son trabajos en técnica mixta, en los que el collage es frecuente.

.

lunes, 23 de mayo de 2011

Alfonso Sebastián expone una serie pictórica sobre los sonidos del silencio



“Los sonidos del silencio”
Pintura
Alfonso Sebastián
Colegio de Arquitectos Técnicos
Madrid. Mayo 2011


Alfonso Sebastián Beltrán



Julia Sáez-Angulo

23.05.11.- Madrid.- Una conjunción de factores: Alfonso Sebastián Beltrán cumple 70 años y expone en su Colegio profesional de aparejadores madrileño, su última serie pictórica titulada “Los sonidos del silencio”, una veintena de cuadros en los que la música, el silencio, la orquesta, los músicos, los instrumentos, los gestos... son el repertorio icónico.

Una serie de pintura hermosa e intensa, en la que el artista ha dado un do de pecho en su trayectoria profesional. Han sido cuatro meses de dedicación intensa a este trabajo, en el que el pintor no bajaba la guardia para lograr la máxima concentración. Alfonso Sebastián (Torrijos. Toledo, 1941), residente en Madrid, ha querido hacer un homenaje a su madre y a la música, a partir de la historia de un violín que quiso tener cuando era muy niño, pero que no pudo tener. “De haber tenido aquel violín, seguramente yo sería hoy músico”, dice Alfonso Sebastián.

La pintura de este artista se resuelve en su mayoría en técnica mixta a base de acrílico, óleo, pastel y ceras fundamentalmente sobre soportes de lienzo, tabla o cartón. Buen dibujante, Sebastián se recrea en los gestos de rostro y manos a la hora de interpretar la música de todos los registros: violines, metal, percusión... Su figuración es suelta, sugerente y poética... misteriosa.

El artista realizó recientemente un retrato de Félix Hazen, el que fuera director de la firma Hazen de pianos. En la muestra de ahora se presenta un precioso retrato de Diego Galaz, intérprete de violín. Por otra parte, con motivo de la exposición “Los sonidos del silencio”, Luís Delgado, coleccionista y director del Museo de Instrumentos Musicales de Urueña (Valladolid) dio un concierto de distintos instrumentos musicales en el auditorio del Colegio de Aparejadores.

La exposición de Sebastián presenta también un gran cuadro mural titulado “Homenaje a Verdi”, que el pintor realizó a los 19 años y expuso en la embajada de Italia. Una suerte de gran mural que muestra la escena vacía de una orquesta, con la representación de las sillas, atriles y partituras musicales. La pintura de gran formato produce sin duda cierto impacto y refleja el sonido del silencio al que alude el título de la muestra.

Alfonso Sebastián expone también en el Casino de Madrid un cuadro taurino titulado “Portagayola”, dentro de la muestra titulada “Toros en el Casino”, con motivo de la feria de san Isidro. El pintor llevará a cabo este mismo año otra exposición de pintura en Marsella junto a la pintora Isabelle Hirschi.

.

Roma, capital del Arte Contemporáneo, Museos Vaticanos y escultura del Papa



Julia Sáez-Angulo

Italia es cuna de arte clásico y la patria de la gran pintura, que descubrió la perspectiva renacentista para toda Europa, pero también es lugar del arte contemporáneo como lo demuestra su célebre Bienal de Venecia, a punto de inauguración, sus museos y colecciones de actualidad.

Las colecciones de arte povera, neones como la de Panza di Biumo, o de la transvanguardia son dignas de destacar el primero y el último de los movimientos citados se crearon en la segund amitad del XX, mientras que el futurismo con célebre Manifiesto de Marinetti, tuvo lugar a principios del mismo siglo con la figura de Giorgio de Chirico a la cabeza.

Roma su capital ofrece igualmente un buen panorama de exposiciones de arte contemporáneo, entre las que destaca la de Tamara de Lempicka, calificada en el título como “la reina del arte moderno”. El evento tiene lugar en el Complexo del Victoriano, donde se celebra el trabajo pictórico figurativo de esta mujer considerada como la “femme fatale” del art Decó.

La creación del Museo de Arte Contemporáneo XXI, más conocido como “Maxxi”, ateniéndonos al juego de letras y números, ha sido un gran aporte al arte de la Ciudad Eterna, donde el peso de lo clásico y los grandes maestros de la pintura italiana son tan fuertes que con frecuencia los becarios franceses de la Villa Medici o los españoles del Colegio de España en San Pietro in Montorio, entre otros, acaban “padeciendo” el síndrome del arte romano del pasado.

Los Museos Vaticanos, por otra parte, cuentan con su gran sección de arte contemporáneo, porque la Santa Sede no ha querido desdeñar la creatividad artística de los autores de nuestros días. Allí puede verse el cuadro de Dalí “Paisaje angélico” (1977), que regaló el rey de España al papa en 1980 titulado “Proyecto para altar” (1969). Junto a él, en la misma “sala española” figuran una escultura de Eduardo Chillida, donada por el artista, y una pintura del murciano Pedro Cano. No mucha obra española ciertamente, por lo que cabe sugerir a nuestros obispos más regalos artísticos al Papa en sus visitas “ad limina”, para enriquecer la sede de Pedro.


Polémica escultura sobre Juan Pablo II en Termini

Los museos vaticanos, cuentan entre otros artistas de arte contemporáneo, con un buen cuadro de Guttuso sobre el “Coliseo”; James Ensor, Burri, Matisse, Morando, Munch, Nolde, Fautrier, Paul Klee, Feininger, Fontana, Bacon (una recreación del “Inocencio X” de Velázquez), Hans Hartung, Max Ernst...

Por otro lado, algunas grandes iglesias romanas también saben incorporar el arte contemporáneo a sus naves, como ocurre con Santa María de los Ángeles, diseñada por Miguel Ángel Buonarotti, que ha situado una hermosa “Cabeza de San Juan Bautista” en mármol blanco sobre un altar, del artista polaco/alemán Mitoraj, un creador que dialoga como nadie con el arte clásico.

Junto a la estación Termini de Roma se acaba de inaugurar una gran escultura sobre el papa recién Beato Juan Pablo II realizada por el escultor italiano Olivero Reinaldo, que pesa cuatro toneladas. La obra ha generado polémica entre críticos y “L´Observatore Romano” no ha parecido entusiasta, pues la calificado de “especie de garita”. Ciertamente la gran apertura en su volumen se presta a que se llene de cualquier cosa.

Se trata de una mole con gran oquedad sobre la que reposa una cabeza alusiva más que parecida al anterior pontífice. El cardenal Vellini dijo "Esta estatua quiere decir que no está él –Juan Pablo II– en sí mismo, sino que está su corazón dando la bienvenida a todos, y creo que éste, es el gran mensaje que necesitamos hoy día".



domingo, 22 de mayo de 2011

Luís Puelles Romero analiza el papel del espectador en el arte


Julia Sáez-Angulo


La obra de arte y su autor han sido siempre motivo de estudios y análisis, no así el espectador de la obra, por lo que Luís Puelles Romero, profesor de Estética y Teoría de la Universidad de Málaga ha escrito un ensayo apasionante sobre el tema bajo el título “Mirar al que mira”, editado por Abada. El libro será presentado próximamente en el Museo Picasso de Málaga.


El libro va profusamente ilustrado de fotografías en blanco y negro sobre otras de arte que incorporan al espectador, algo muy de agradecer, si bien la mayoría de las fotos responden al período francés del are moderno, con persistencia en autores como Daumier o Courbet, así como de los surrealistas, autores bien conocidos por el autor a juzgar por sus libros anteriormente publicados.


Se echa de menos, por mi parte, la inclusión del cuadro de Murillo “Muchachas en la ventana”, que hoy se conserva en una pinacoteca inglesa y que revela muy bien la mirada de los que observan. La relación de fotos, así como una amplia bibliografía figuran y completan el libro que nos ocupa.


“El espectador se nos oculta y se nos descubre bajo los rasgos del fantasma”, dice Puelles Romero. “Parece entonces oportuno recordar la conocida novela de Gaston Lerroux, publicada en 1910, esclarecedora de esa definición del espectador que lo hace “existir sin ser visto” y mientras se mantenga en su encubrimiento”.


Dos certezas como conclusión


El autor concluye el ensayo hablando de dos certezas: “La primera es que los espectadores viven de su incógnito hasta el punto de que su desenmascaramiento coincide con su desaparición. Descubrir es, por tanto, asistir a su muerte. La segunda convicción es que no hay más fantasmas que los que el detective va figurándose en su propia cabeza; o que la identidad es el resultado de un proceso de identificación más o menos razonadas”.


“En la revisión de la modernidad que el siglo XX ha asumido preguntándose por los presupuestos de una nueva subjetividad social y política, las artes de la ficción contribuyen dándonos a imaginar “lo posible”, sigue diciendo Puelles Romero. “Sin la constelación de espacios compartidos tejidos por los imaginarios de la ficción (de la alteridad) y sus invenciones utópicas, quedaríamos expulsados de la casa política. Es una de las casas encantadas de la ficción donde perviven los placeres de los fantasmas que somos y compartimos”.


“Mirar al que mira” alberga los siguientes apartados: La carta robada o el espectador ante los ojos; Buscando las diferencias. Límites y contrastes del sujeto espectador; Saber hacer. El arte como acción eficaz; Exponerse a la ficción. Aproximaciones a una antropología del espectador; Los fantasmas en el espejo. Hacia la desaparición de los espectadores, y Metamorfosis del espectador.

.