Tertulia del Café Pombo, por Solana
L.M.A. 24.03.2024.- Madrid.- La pintura de José Gutiérrez Solana, La tertulia del café de Pombo, forma parte de la colección permanente del Museo Reina Sofía de manera habitual; en concreto se hallacolgado en la segunda planta del edificio Sabatini y hasta el momento, no se había tenido la oportunidad de estudiar la obra en profundidad. Hace un par de años los restauradores sí apreciaron que el barniz había perdido trasparencia en algunas zonas y que en el centro del cuadro aparecían craquelados (leves agrietamientos de la pintura). Por ello la obra fue trasladada al taller de Restauración el 8 de junio del 2009, con el fin de realizar un estudio en profundidad.Como primera medida se decidió realizar un análisis radiográfico para comprobar si loscraquelados eran superficiales o afectaban a las capas subyacentes de color. Dado eltamaño de la pintura, fueron precisos dos días para concluir esta labor; el lienzo mide162x210 cm, por lo que hubo que montar siete placas en el reverso, entre el bastidor yel soporte de tela, para dar cobertura total a la superficie.UN SORPRENDENTE DESCUBRIMIENTO
Las placas fueron digitalizadas posteriormente en un escáner que dejó al descubiertoque bajo las figuras del Café de Pombo hay —y se distingue con absoluta nitidez—una pintura de carácter religioso donde se aprecia un altar barroco y delante unapenitente.En formato vertical, perpendicular a la pintura visible, y por la claridad de algunos desus elementos, bastante trabajada, aparece una escena de interior de iglesia. En elcentro se observa un altar cubierto con un paño que cae por sus lados; sobre él, trescandelabros, varios objetos de culto, quizás el cáliz, la patena y el copón y doscabezas que, por la expresión doliente de una de ellas, probablemente representenbustos relicarios de mártires. En el fondo aparece pintado un altar con una figura en elcentro, posiblemente una virgen Delante se ve con claridad una figura arrodillada,apoyada en una de sus manos y cubierta por ropajes de carácter religioso. Hay queseñalar que en la radiografía no se aprecian trazas de la cabeza ni de los pies. Setrata de un disciplinante similar al que pinto años más tarde, en 1930, en Antes de laprocesión o en El tránsito de San Ignacio de 1931. El empaste de la pintura empleadapara el paño sobre el altar es la causa de los craquelados que se percibían en la zonacentral de la pintura.FASES DEL PROYECTO
En los trabajos desarrollados en el Departamento de Conservación-Restauración sehan utilizado diversas técnicas: luz visible, ultravioleta, infrarroja e imagen radiográfica,con el objeto de conocer de forma exhaustiva el estado de conservación de la obra,analizar las alteraciones y buscar la solución más precisa.Luz visible
El primer paso consistió en el estudio mediante macrofotografía con luz natural, lo quenos permite conocer con más detalle la técnica del artista así como apreciar con unamayor definición el estado de conservación de la capa pictórica. En esta ocasión, lasimágenes fueron tomadas con un objetivo macro de 100 mm., lo que permitiósobrepasar los 4 aumentos en alta definición de imagen. A través de estas primerastomas se nos descubre en detalle la técnica del artista y cómo los colores fueronaplicados en capas muy empastadas junto a otras llenas de aglutinante utilizadas paraque las pinceladas deslicen fácilmente y sean fiel reflejo del gesto del pintor. Seobservó cómo los fondos están trabajados sumando capas que, en ocasiones, fueronraspadas con la espátula antes de añadir la siguiente. Esta forma de pintar, formandointensos contrastes de materia y color con fuertes empastes junto a sombras muygrasas aplicadas con abundancia de aglutinante, es característica de la técnica deeste artista.Luz ultravioleta
La utilización posteriormente de esta técnica, mostró las diferentes respuestasfluorescentes que dan los materiales presentes en las capas exteriores. Su intensidadcromática varía dependiendo de las distintas propiedades y de la antigüedad de laaplicación de los diferentes elementos que forman la superficie de una pintura. Estopermite identificar visualmente la presencia de repintes o añadidos cromáticos nooriginales, el empleo por el artista de diferentes aglutinantes y barnices o el estado ygrosor de la capa de barniz que la cubre.En la pintura de Solana lo primero que llamó la atención es que la capa de barnizaparecía extendida de una forma muy irregular (La propia técnica del autor incluyecapas de barnices que se pueden confundir con las añadidas posteriormente).También se observó una respuesta fluorescente muy escasa en los empastes con losque se elaboraron las carnaciones de las figuras. Sin embargo, al comparar la imagenultravioleta con la de luz visible se puede ver que en esta última el acabado brillantedel barniz es muy regular y ha sido aplicado de manera uniforme. Por lo tanto, lacausa de una imagen tan desigual es otra. Solana empleaba diferentes aglutinantes,aceites y barnices, en distintas proporciones y medios de aplicación según la calidaddel objeto que está pintando. Por eso, los paños de los trajes, las carnaciones o lasuperficie del espejo del fondo dan distintas respuestas cromáticas al estar pintadascon desiguales mezclas de aglutinantes y pigmentos.Reflectología infrarroja
Las técnicas de radiación infrarroja se utilizan en el examen de objetos artísticos desde ladécada de los sesenta del siglo pasado y han permitido, sobre todo desde sudigitalización, espectaculares hallazgos de dibujos subyacentes, arrepentimientos enla composición o detalles ocultos como firmas o inscripciones. En definitiva, nosmuestra los comportamientos de las capas subyacentes de color en el espectro novisible.En los lienzos de José Gutiérrez Solana es difícil esperar de la reflectología infrarrojaestos hallazgos. El grosor de las capas de óleo es tal que la radiación infrarroja, apesar de tener una mayor longitud de onda que la luz visible, no tiene capacidad depenetración en ellas. En este caso sí nos aportó importantes datos sobre la forma detrabajar del artista. Por otra parte, se pudieron apreciar unos trazos alrededor de lacabeza del personaje situado a la izquierda de Gómez de la Serna que no secorresponden con la imagen visible sino con una composición subyacente. Ante estedescubrimiento, se hizo necesario el uso de la imagen radiográfica para comprobar dequé se trataba. Imagen radiográfica
Los rayos X atraviesan todos los elementos que constituyen una pintura e impresionan
las placas radiográficas en razón de su número atómico. En este caso nos descubrió
con claridad meridiana que bajo las figuras del Café de Pombo se hallaba una pintura
de carácter religioso. Solana reutilizó un lienzo sobre el que ya había pintado, en
formato vertical, una escena de altar, y por la alta definición del registro radiográfico de
algunos de sus elementos, en un estado bastante avanzado.
LA OBRA
La Tertulia del café de Pombo fue realizada por José Gutiérrez Solana en el año 1920,
a instancias de Ramón Gómez de la Serna, escritor, animador de la vanguardia en
España y amigo del pintor. El inventor de las Greguerías, síntesis de varios recursos
lingüísticos cercanos al dadaísmo, es el personaje que está de pie en el centro de la
composición rodeado de varios de los asiduos partícipes en la tertulia que los sábados
por la noche dirigía desde 1912. Se trata de una de las obras más emblemáticas del
pintor y escritor José Gutiérrez Solana, gran aficionado a este tipo de reuniones de
intelectuales frecuentes en el Madrid del primer tercio del siglo XX.
El lienzo muestra una extraordinaria galería de personajes, tras la naturaleza muerta
reflejada sobre la mesa del Café. La composición es simple, equilibrada y estática, y
las posturas de los personajes, rígidas. Como en otra importante obra de Solana
perteneciente a la colección del Museo, La visita del obispo (1926), los personajes
parecen autómatas, seres desprovistos de vida. Solamente Ramón Gómez de la
Serna y Solana muestran una leve sonrisa. La atmósfera es densa y opresiva, y el
pintor hace uso de un clásico recurso, el espejo que cuelga sobre el grupo y que
produce un efecto ambiguo (¿reflejo o cuadro?), con el que crea un efecto casi surreal
y misterioso.
En el lienzo no aparecen todos los miembros de la tertulia. Solana habla de este hecho
en el epílogo de “La España Negra”, donde dice que lo lamenta, pero que habría sido
imposible representar a todos los que asistían. No obstante, retrata a algunos de los
tertulianos más habituales y de esta forma nos traslada a un momento singular de la
vida intelectual española de los años veinte y da a conocer los rostros de algunos de
sus protagonistas.
En el centro de la composición aparece Ramón Gómez de la Serna (1888-1963),
propietario del cuadro antes de que pasara a formar parte del Museo de Arte Moderno.
De izquierda a derecha y por este orden, fueron retratados: Tomás Borrás (1891-
1976), periodista, comediógrafo, novelista y autor de cuentos; Manuel Abril (1884-
1943), escritor, periodista y crítico de arte; José Bergamín (1895 - 1983), poeta, crítico,
ensayista y autor teatral; José Cabrero, pintor santanderino y único de los personajes
retratados por Solana sobre el que apenas se dispone de datos; Mauricio Bacarisse
(1895-1931), poeta, novelista y ensayista; el propio autor, José Gutiérrez Solana
(1886-1945); Pedro Emilio Coll (1872 - 1947), escritor venezolano, y Salvador
Bartolozzi (1882 – 1950), pintor y dibujante.
La Tertulia del café de Pombo en las colecciones del Museo Reina Sofía:
El lienzo ingresó en la colección del antiguo Museo de Arte Moderno mediante una
donación realizada al Estado Español por parte de Ramón Gómez de la Serna, en
1947, por lo que forma parte de las colecciones del Museo Reina Sofía ya desde sus
inicios.
Actualmente, el cuadro se muestra al público en la segunda planta del Edificio
Sabatini, dedicada a la irrupción del siglo XX, más concretamente en la sala 201,
titulada Modernidad. Progreso y decadentismo y, dentro de ésta, en relación a la
generación del 98, la España negra y las contradicciones de una modernidad que no
logra despegarse de los fantasmas del antiguo régimen. Se sitúa así en el contexto de
la crítica social y política estimulada por la experiencia del desastre y la decadencia
nacional y en relación con el expresionismo de Ignacio Zuloaga (1870-1945) y Darío
de Regoyos (1857-1913).
LA TERTULIA O LA SAGRADA CRIPTA DEL POMBO
El Antiguo Café y Botillería de Pombo, que sirvió de escenario para la pintura de
Solana, inaugurado a comienzos del siglo XIX, se encontraba cerca de la Puerta del
Sol, en el número 4 de la calle de Carretas, zona de librerías y tiendas de ortopedia.
Es muy posible que fuese una botillería que se transformase poco a poco, por influjo
de las modas, en un café. Autores de finales de siglo XIX mencionan que es una de
las botillerías más antiguas de Madrid. Parece ser que era un local modesto y sombrío
afamado por su leche merengada y el sorbete de arroz. Junto a otros cafés, como el
Nuevo Levante, el Universal y el Candelas, fue uno de los más conocidos locales de
tertulia del Madrid del primer tercio del siglo XX.
Es allí donde, en 1912, el escritor Ramón Gómez de la Serna decide fundar su tertulia
literaria de los sábados, que se extendía hasta la una de la madrugada. La tertulia se
denominaba "La Sagrada cripta del Pombo" y reunía a algunos de los intelectuales
(jóvenes promesas) de la época. Gómez de la Serna dijo que eligió este café "por ser
un anacronismo", frente a otros locales más elegantes y floridos. La reunión semanal
se mantuvo hasta su interrupción en el año 1937. Tras la Guerra, el Café de Pombo se
convirtió en un lugar sórdido y prostibulario de la noche madrileña, pues las prostitutas
del cercano Café de Zaragoza (al que el humor madrileño denominó: café de la sífilis)
daban un aspecto muy diferente del que tuvo en los años veinte. La botillería cerró
definitivamente en 1942.