domingo, 24 de enero de 2010

Juan Alcalde y Pablo Carnero, Encuentro y diálogo sobre la Pintura




Julia Sáez-Angulo


Dos pintores, el nonagenario Juan Alcalde  y el joven Pablo Carnero (Zamora, 1972) han llevado a cabo un encuentro en el céntrico estudio madrileño del primero, con un diálogo singular de pintura y palabras. Alcalde prepara un tercer libro de recuerdos, entre ellos los de su estancia durante diez años por Venezuela y dos por la República Dominicana.

Juan Alcalde Alonso (Madrid, 1918) tuvo que salir de España muy joven, tras la guerra civil de 1936-39. Estuvo viviendo en un campo de refugiados francés “más bien un campo de concentración en el que sobreviví gracias a un perro que encontré y con el que compartía el condumio. Me contagió una enfermedad y me ingresaron en un hospital. Esto me salvó, porque hubo españoles que no pudieron soportar la dureza del campo después de una guerra”, cuenta el artista.

En la localidad francesa de Mauntoban, el cónsul mexicano le encargó que hiciera un retrato post mortem a Manuel Azaña, ex presidente de la II República española, tras morir en un hotel de la ciudad. Hizo un dibujo a lápiz, que hoy se conserva en el Archivo Histórico Nacional de España.

Con su esposa Conchita viajó a Venezuela y en Caracas tuvo contacto con distintos intelectuales, de los que conserva fotografías y retratos a lápiz, algunos de los cuales figuran en su libro.

Un viaje de dos años a Santo Domingo

“Traté mucho al pintor venezolano Héctor Poleo (1918 – 1989) y a Iván Petrovsky, de origen húngaro. El poeta español Pascual Pla y Beltrán también estuvo muy cerca. En cierta ocasión cenamos todos juntos con el poeta chileno Pablo Neruda, que fue a dar un recital en Caracas. Fue una noche memorable que perdura en una simpática foto”.

Juan Alcalde recordó al diplomático venezolano Rafael Ángel Insausti, que siempre le animó y ayudó porque admiraba su pintura. Él también figura en el libro con sumo afecto.

Después de Venezuela, donde Alcalde pintó numerosos temas del Museo Colonial de Caracas (algunas obras todavía figuran en su colección), el artista madrileño viajó a Santo Domingo, como jefe de fila de otros artistas españoles, para trabajar en tiempos del presidente Trujillo. “Lamentablemente en Venezuela no había buen mercado del arte y mi mujer, Conchita, y yo tuvimos que dejar ese país donde por otro lado, estábamos muy a gusto”

El libro de Juan Alcalde ofrece igualmente dibujos con la cabeza del escritor argentino Borges o del filósofo alemán Nietsze y, sobre todo, varias cabezas de Marcel Marceau, su gran amigo francés, gran artista del mimo. “Era impresionante verle maquillarse o trabajar. Su casa estaba llena de espejos en los que se estudiaba hasta el más mínimo detalle del hueco entre las manos y el rostro. Era muy exigente consigo mismo y se irritaba cuando le decían que había estado muy bien y él creía que había fallado en algunas cosas”

“Yo vi su última actuación en Madrid, poco antes de morir y era asombroso ver a Marceau durante dos horas sin decir una sola palabra y llevándote a donde él quisiera con sus gestos. Si cogía una supuesta mariposa en el aire, tú veías una mariposa”, comentó el pintor Pablo Carnero.

En Pintura, siempre hay que arriesgar

Cuando hablan de pintura, el maestro Alcalde advierte a Pablo Carnero sobre el peligro de la facilidad a la hora de pintar. “Hay que arriesgar siempre y no conformarse con el camino en el que uno sabe que siempre acierta. Cuando uno se conforma porque está pintando bien, puede llegar la obstrucción del pensamiento”.

Alcalde muestra la serie de vasijas de todo tipo y forma, que se alinean en una vitrina y que de vez en cuando le sirven para componer un bodegón y pintar.

“Todos los artistas tenemos algo de Diógenes para guardar cosas que nos interesan o puedan servir para nuestro arte”, comentar el artista zamorano. Pablo Carnero expone actualmente en el espacio de Caja Ávila en la citada ciudad; su obra figurativa tiene acentos metafísicos en la que se aprecia la captación del vacío y el aire. El magisterio de Velázquez late muy cerca.

“El pintura puede haber poesía o metafísica, pero no, literatura", dice Juan Alcalde. "Lo obvio no me interesa. Cada mañana salgo en busca de tipos distintos en los cafés donde desayuno; allí me fijo en la nariz de la gente. Hay millones de narices diferentes en el mundo. Cuando observo la nariz de mi madre en las fotos, observo que era judía, como Marcel Marceau. Si se lo hubiera dicho en vida, me hubiera maldito. Recuerdo que cuando yo era niño, en mi barrio humilde de la Corredera madrileña, se descalificaba a otro niño haciendo la señal de la cruz en la boca, escupiendo y llamándole “judío”.

El escritor Buero Vallejo le hizo notar un día al pintor Alcalde de su gran parecido con el humorista Charles Chaplin y le ayudó a maquillarse como tal, “desde entonces he coqueteado con esa idea apasionante” escribe el artista al pié de una fotografía en Venezuela disfrazado de Charlot.

El artista nonagenario pinta algunas escenas taurinas porque le interesa ese “mundo de gloria y muerte; de dinero y muerte, de éxito y muerte... en suma, de coqueteo con la muerte, que es lo más cabal de la vida”.

Juan Alcalde y Pablo Carnero han quedado para verse más adelante y posar uno para el otro en un retrato recíproco.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Juan Alcalde es mi tio y curiosamente hoy en dia soy artista plastico.despues de pasar mi infancia rayando papeles y rompiendo pinceles en los talleres de Ivan petrosky y de el . por si hay dudas me llamo Jose Ramon ( CHERRA). me agrado mucho que comenten sobre ese famoso libro el cual poseo . Abrazos