lunes, 10 de mayo de 2010

María Tena y “La fragilidad de las panteras”



"La fragilidad de las panteras”
María Tena
Espasa Calpe
Madrid, 2010


Julia Sáez-Angulo


Finalista del premio Primavera de Novela, 2010, que otorgan al alimón la Editorial Espasa y Ámbito Cultural de El Corte Inglés, María Tena (Madrid, 1953) nos ofrece su última novela “La fragilidad de las panteras”. El ganador del premio fue el escritor Fernando Marías.

Después de dos novelas como “Todavía tú” o “Tenemos que vernos” (finalista del premio Herralde), “La fragilidad de las panteras” –buen título- es decepcionante en su resultado final.

Cuatro mujeres, una madre y tres hijas, vienen a ser las protagonistas decisivas de esta novela con hombres que laten desdibujados al fondo de sus vidas narradas. Mujeres que suspiran y viven por ellos y para ellos, como hembras ansiosas y avarientas de sexo.

Personajes femeninos inanes de una burguesía que no tiene más ansiedad que el atrapar una polla, mejor dos pollas –libro dixit- , para sus vidas. Mujeres simples, de planteamiento prácticamente hormonal y conducta amoral, en las que el trajín de los amantes y los encuentros amorosos en el lecho no tiene contención ante el macho disfrutado. Y todo esto es el contenido del libro con un lenguaje prácticamente coloquial, vulgar, barriobajero o apenas elaborado. Tampoco creo que el discurso interior del pensamiento se exprese así.

Descripción solazada de las cópulas, sin matices en el lenguaje, a veces cuartelero, para describir los asaltos sexuales y las ceremonias preliminares de la estimulación del clítoris, el coito o la felación, siempre la polla, protagonista absoluta de esta novela. Sexo explícito. Un poco más o un poco menos, y la novela no hubiera sido finalista sino ganadora de “La sonrisa vertical”. No sé si era eso lo que buscaba el jurado o la editorial al seleccionar el libro.

Sorprende que una novela así sea finalista del premio Primavera y sorprende aún más, de la mano y escritura de María Tena, una autora de la que cabe esperar mucho más y mejor que este planteamiento de mujeres patéticas a las que, parafraseando el título de Grande Covián sobre la comida, cabría decir “Cuando solo nos queda el sexo”.

Por muy de la burguesía rampante y siempre aflorante para flotar en todos los momentos políticos y sociales, cabe esperar algo más de cuatro mujeres ilustradas, que la pura y dura anécdota sexual de las mismas en la novela. No tienen la fragilidad de las panteras, sino la debilidad de la hembra que necesita ser cubierta por el macho para sentirse bien, completa y satisfecha. Personajes femeninos planos, unidireccionales, vacuos… Ni una sola mujer se salva; tampoco de los hombres sabemos gran cosa salvo su papel de consoladores, si bien ellos no son los protagonistas. La compra de de objetos "consoladores" tampoco falta en la novela para abundar en el tema propuesto.

Falta pensamiento o inquietudes internas más profundas de unas mujeres, personajes de novela, más allá de sus inquietudes estéticas sobre la obesidad o la elegancia para seducir y atrapar al varón en la cama. “La fragilidad de las panteras” es una novela machista y decepcionante. Le falta ambición conceptual y sutileza de escritura, que la autora ha demostrado en otras novelas.

Sé que las comparaciones son odiosas, pero la narrativa de una escritora como Soledad Puértolas -académica electa-, que narra con frecuencia la vida de mujeres, no cae jamás en la vulgaridad de la escritura y es mucho más analítica psicológica y sociológicamente en los personajes femeninos, incluso sin llevarlos a la trascendencia

A estas alturas, no es cuestión de pacatería sino de elevación de miras más allá del falo o profundización de almas, más que de vagina, o al menos una cosa y otra. Con estos personajes femeninos tan romos como los de la novela de Tena, no progresa la mujer ni la humanidad. No interesan. Creo que de María Tena –hoy comisaria del Pabellón de España en Shangai- cabe esperar más, mucho más, que lo recibido en esta última novela superficial y fallida, con todos los tópicos de mujeres “bien” sin más aspiración que la satisfacción de la entrepierna.

Es de esperar, si lleva a cabo la novela proyectada sobre la enfermedad y la estancia en las clínicas, que aborde al ser humano a través de personajes con más consistencia que los de “La fragilidad de las panteras”
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