lunes, 21 de marzo de 2011

Warren Carter publica “El Imperio Romano y El Nuevo Testamento”



“El Imperio Romano y El Nuevo Testamento”
Warren Carter
Editorial Verbo Divino
Colección Ágora
Estella (Navarra), 2011 (214 pags)




Julia Sáez-Angulo


Se trata de un libro que sitúa el cristianismo primitivo el Imperio de Roma, que muestra las estrategias y situaciones para introducirse en él. “El Imperio Romano y El Nuevo Testamento” es obra de Warren Carter (Nueva Zelanda), experto en el Evangelio de San Mateo –dirigido fundamentalmente a las comunidades judías- es profesor en Estados nidos en Teología. La publicación, que se presenta con pasta dura incluye una amplia bibliografía.

“El presente libro no versa sobre los “trasfondos romanos” del Nuevo Testamento, dado que entiende que el Imperio de Roma constituye su primer plano. Es el mundo en el que los cristianos del siglo I vivieron sus vidas cotidianas. Es el mundo que los escritos del Nuevo Testamento afrontan en todo momento”, dice el autor en la Introducción.

“El Imperio Romano y El Nuevo Testamento” rechaza la idea de que Jesús y los escritos del Nuevo Testamento sean apolíticos. Cuando Jesús declara “mi reino no es de este mundo” (Jn 18,36) no quiere decir como han afirmado muchos, que a Jesús le tengan sin cuidado el imperio de Roma o que sólo le interesen las realidades “espirituales”.


Contenidos muy precisos

El capítulo 1 describe el sistema imperial romano. El capítulo 2 analiza algunas valoraciones que de ese sistema hacen los Escritos del Nuevo Testamento. El capítulo 3 señala una serie de relaciones poderosas autoridades imperiales (“rostros del imperio”). El capítulo 4 examino el campo y las ciudades como lugares que expresan el poder romano y como lugares donde los cristianos afrontan ese poder.

El capítulo 5 plantea cuestiones parecidas acerca de los tiempos. El capítulo 6 considera las maneras en que las afirmaciones sobre Dios y Jesús se enfrentan a la teología imperial romana y se refutan. El capítulo 7 se centra en los modos como los cristianos afrontaban los asuntos cotidianos básicos que expresan el poder imperial, a saber, la economía, la alimentación y la salud. El capítulo 8 estudia tres formas de resistencia frente al imperio de Roma: la violencia imaginada, la protesta disimulada y ambigua, y la adulación.

El libro ofrece un cierto paralelismo con la actualidad en distintos países, sobre la presencia y resistencia activa o silenciosa de los cristianos. En el epílogo se ofrecen epígrafes muy jugosos: El Nuevo Testamento es un documento muy político; Afrontar imperios es complicado; Someterse sin hacer preguntas no es la única manera de actuar según la Biblia; La oposición constante no es la única manera de actuar según la Biblia; No violencia activa, no violencia; Cosmovisiones y comunidades alternativas.

En suma, un libro interesante que lleva a la reflexión sobre el pasado en combinación con el presente.

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