L.M.A.
Obras del artista plástico Francisco Sobrino
Ochoa (Guadalajara, 1932) se exponen en la madrileña galería Guillermo de Osma
hasta el 15 de abril. El crítico de arte Francisco Vicent Galdón, comisario,
es autor del breve ensayo del catálogo,
titulado “Sobrino, un óptico-cinético con proyección internacional” . En el
texto se dice:
“Por
fortuna, con esta nueva exposición en Madrid, la obra de Francisco Sobrino, uno
de nuestros más reconocidos y consolidados exponentes del movimiento
óptico-cinético internacional, vuelve a renovar su presencia y a hallar el
protagonismo que en justicia merece en nuestro país. Y es que Sobrino, un
pintor y escultor español, durante tanto tiempo aquí olvidado, “ciudadano del
mundo”, como él señalaba, pues se sentía considerado español en Argentina,
argentino en España y extranjero en Francia, fuera de nuestras fronteras vino
siendo especialmente valorado. Al menos, en el panorama artístico galo y en el
de otros países europeos y del orbe americano está considerado como uno de los
grandes representantes del arte constructivo-geométrico europeo y, sin duda, lo
distinguen también como uno de los más valiosos intérpretes del arte cinético
español. De hecho, instituciones como la Tate Gallery de Londres, el Centro
Pompidou de París, el Museo de Tel Aviv, la Fundación Peggy Guggenheim de
Venecia, el Albright Knox Museum de Buffalo, la Hirschhorn Collection de
Washington, la Beacon Collection y el Fine Arts Museum de Boston entre otros
muchos, no tuvieron ningún reparo en adquirir sus obras. De igual manera su
creación siempre estuvo presente en individuales y colectivas de instituciones
y galerías de todo el mundo. Mientras en nuestro país, en los círculos
culturales y artísticos, era injusta y tristemente ignorado, pues tras una
breve muestra celebrada en 1967 en la Galería Grises de Bilbao, le seguirían la de 1975 en la Galería Propac de Madrid y en Caja de
Guadalajara, la de 1976 en Galería Juana
de Aizpuru de Sevilla, la de 1977 en la Galería Aritza de Bilbao y la de 1988 en la Sala Luzán de Zaragoza. Después de éstas, nunca más se supo de él en
cuanto a actividades expositivas. Tuvo que transcurrir una década hasta renovar
la presencia de su obra en España mediante la exposición retrospectiva de 1998
en Guadalajara, muestra patrocinada por la Junta de Comunidades de Castilla-La
Mancha que sirvió de revisión iconográfica, analítica y visual de las distintas
etapas estilísticas, temáticas y matéricas desarrolladas por Francisco Sobrino
entre los años 1958 y 1998. Gracias a los ecos de esta retrospectiva, que
reunió 40 años de creación, cuya organización, comisariado y autoría del
libro-catálogo corrió a cargo del autor del presente texto, en estos últimos
años, la obra de Sobrino ha estado presente en importantes exposiciones
colectivas españolas como las de “Cinéticos”
del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, la muestra “Antes del Arte” en el IVAM de Valencia o
la del “Homenaje a Denise René” en el
CAM de Las Palmas, instituciones que afortunadamente poseen la presencia de su
obra entre sus fondos. A estos logros, hemos de sumar ahora la futura apertura
del Museo Francisco Sobrino en
Guadalajara, su ciudad natal.
Composición de F. Sobrino
Argentina, París, Vasarely, el GRAV y Denise René
Argentina, París, Vasarely, el GRAV y Denise René
Atrás quedó su etapa
argentina de formación e inicios, allá por los años 50, en los que Sobrino ya mostraba una
especial atracción por lo geométrico. De hecho, sus primeras obras, presentadas
en los porteños salones “Estímulo de Arte
de La Plata”, en el Museo “Eduardo
Sívori” y en la Galería Galatea
(años 1956-1957), las hallamos expresadas en una muy personal figuración donde impera la
geometría. Pronto su estilística abandonará la sistematización estructural y
geométrica de las figuras y objetos para volverse más racional y constructiva.
Ello resulta como manifestación de su excepcional inquietud indagadora tanto en
lo iconográfico como en lo cromático y matérico. De ahí que veamos que en las
últimas obras de su etapa argentina (1958) hasta su llegada a París (1959)
muestre un mayor interés por investigar la luz, el movimiento y el espacio.
Durante este período las composiciones son bidimensionales y se ven originadas
por multitud de formas geométricas simples con las que investiga y desarrolla
el movimiento virtual.
En París, Sobrino, como
todo joven artista hispano de su generación, se siente tentado por vivir su
aventura europea y llega a la ciudad del Sena a finales de 1959 junto a Julio
Le Parc. Allí se reencuentran con parte de sus antiguos compañeros de estudios
de Argentina: Sergio Moyano y Horacio García Rossi. Tras un período integrador
y de revisión del arte surgido en Francia por aquellos años, nuestro artífice
ve como punto de partida referencial la obra de Vasarely (en blanco y negro), uno
de los grandes impulsores después de Albers del cinetismo o del también llamado
“movimiento potencial”, con quien
Sobrino comparte la idea de integrar el arte en la vida cotidiana y hacer de él
un elemento vital al alcance de todos. Digamos, que como Vasarely, apuesta por
el efecto óptico, por la capacidad espontánea del contemplador de contribuir,
experimentar e integrarse en una obra de arte. También guarda similitud la obra
de Sobrino con la de éste en que el movimiento que gran parte de sus trabajos
poseen, es irreal, surge de la reacción a los estímulos ópticos en el ojo del
espectador. Se produce una interacción entre obra y contemplador. En esta primera
etapa parisina de Sobrino, como en la obra en blanco y negro de Vasarely, hay
composiciones que siendo bidimensionales logran por efecto visual irreal
mostrarse ante nosotros como tridimensionales. Por lo que nuestro artista,
después de revisar su creación, se preocupó de investigar “la inestabilidad visual” y “la
ambivalencia de la percepción” sometiendo con frecuencia sus trabajos a una
programación matemática estricta con un control casi científico de los
elementos plásticos. De ahí que, aunque sus primeras obras europeas continúen
siendo bidimensionales, su propuesta se ve traducida en series de Interrelaciones, Sistematizaciones y Progresiones.
Obras que van surgiendo entre 1960 y 1968, cuya creación se ve justificada por
una extensa serie de Relieves
resultantes de la superposición de formas planas, en los que, como decíamos, se
crean progresiones y sistematizaciones. La novedad, en estos años, la impone la
búsqueda y uso de nuevos materiales; en Estructuras
permutacionales y Espacios indefinidos,
realizados en metacrilato transparente, resultan formas modulares yuxtapuestas
y superpuestas en las que visualmente y por desplazamiento del espectador se
originan nuevas formas; en sus Estructuras
permutacionales en aluminio y en particular en acero inoxidable se produce el
efecto de reflexión. En estas
esculturas el entorno, la luz y el movimiento se integran en la propia obra.
Aunque la creación
individual de Sobrino, en cuanto a su contribución conceptual y plástica haya
sido de vital interés para el arte cinético internacional, su aportación en los
trabajos en equipo no ha sido de menor relevancia. Más aún cuando unos y otros
han surgido de forma paralela. El artista, compartiendo con otros jóvenes
creadores su interés por desarrollar proyectos en equipo, decide con ellos fundar
en 1960 junto a Le Parc, García Rossi, Morellet, Yvaral y Joël Stein el Grupo
de Investigación del Arte Visual (GRAV), asociación y ya emblemático grupo de
artífices que permanecería unido hasta su disolución en 1968. Vasarely, por
aquellos años, desde la Galería Denise
René, donde además de artista venía ejerciendo como asesor, ayudó a
difundir el arte de toda una generación de artistas geométrico-abstractos y
apoyó de modo incondicional la fundación del GRAV. Más aún, cuando entre los
miembros integrantes del Groupe de Recherche
d´Art Visuel se encontraban su propio hijo Jean-Pierre Yvaral y Francisco
Sobrino, junto a los ya mencionados Le Parc, Morellet, Stein y García Rossi.
Sobrino, miembro fundacional del GRAV desde 1960 hasta 1968, participó de forma
activa en todos los trabajos colectivos, propuestas, manifiestos, análisis,
intervenciones y elaboración de textos. Sus planteamientos, como los del resto
de integrantes del GRAV, se vieron plasmados en proyectos basados en “la inestabilidad”, en “la luz” y en “el movimiento”; surgieron nuevas experiencias con el público a
través de acciones en espacios urbanos como “El Laberinto” y “Un día en la
calle”, etc.; aportó junto a sus compañeros de grupo innovadoras propuestas
presentadas en Nueva Tendencia en sus
encuentros con los grupos italianos “N”
y “T” y compartió con ellos la
difusión de los célebres manifiestos constructivos para el arte, aprovechando
en 1963 el marco de la III Bienal de
París, efectuando varias tomas de
posición. Sobrino, a la vez que
cumplió con los compromisos y acciones del Groupe
de Recherche d´Art Visuel, también desarrolló de forma paralela, como
decíamos, toda una importante labor creativa y expositiva individual.
La
Galería Denise René de París,
inaugurada en 1944 con una selección de trabajos de Vasarely entre los que
figuraban sus “Fausses routes” (Caminos
erróneos), acogió en noviembre de 1968, precisamente el año del ya histórico y
recordado Mayo francés, la primera
exposición de Francisco Sobrino. A ésta le seguirían en Denise René otras dos individuales en París y en la sede de Nueva
York en 1971, además de cuantiosas presencias de su obra en numerosas
colectivas de la referida galería. No olvidemos que la Galería Denise René, ya por entonces, comenzaba
a ser considerada como uno de los espacios más importantes y de prestigio del
arte constructivo-geométrico de Europa. Luego, con el paso de los años, sus
trabajos bidimensionales, plasmados en piezas únicas o en series, realizadas en
blanco-negro y color, han dado paso a sus Progresiones
y Sistematizaciones, a sus
tridimensionales Desplazamientos
inestables, Torsiones, Relieves blanco-negro, Blanco sobre blanco y Color, Estructuras permutacionales, Transparencias,
Elementos modulares, Volúmenes, Movimiento aleatorio y mecánico,
Luces-rotación, Luz-color, Esculturas
energéticas y Obras arquitecturales.
Trabajos que desde su etapa argentina, francesa y española, iniciada en 1958
hasta hoy, han sido contemplados en más de medio centenar de exposiciones
individuales y varios cientos de muestras colectivas realizadas por todo el
mundo.
Escultura en Guadalajara de F Sobrino
Facetas creativas
Blanco-Negro y Color
El blanco y negro y una
amplia gama de colores se decantan como punto de partida en la creación de
Sobrino surgida a este lado del océano. Las formas: cuadrado, triángulo,
círculo y rectángulo, tras una premeditada y complicada ordenación sobre el soporte de la composición, ya sea en
las técnicas de gouache sobre papel o cartón, en óleo o acrílico sobre tela o madera o en metacrilato, van tomando
posición en cada obra desarrollando una completa y compleja secuencia o
progresión basada en una o varias formas que van evolucionando sobre sí mismas,
ocasionando el desplazamiento sistemático de una forma lineal, o creando un entrecruzado de líneas que van
evolucionando de manera ordenada en la obra. Esta evolución y desplazamiento de
formas marcan un principio y un final en la composición. Están sujetas al rigor
de un complicado lenguaje matemático o alfabeto impuesto por Sobrino en su
creación donde todo ha de cuadrar, donde se impone como norma o resultado la
exactitud en las formas que abren y cierran la obra. Es decir, la primera forma
que abre o que inicia la composición en su parte superior izquierda, sean círculos
en blanco y negro o color o cruces, debe ser igual o marcar oposición con la de
la parte inferior derecha, cerrando así la propuesta del autor. Este resultado tiene lugar en piezas de series como: “Progresión y desplazamiento interno de una forma” y en “Desplazamiento sistemático de una forma
lineal”. De igual manera, en aquellas otras series de composiciones
conformadas por cuadrados con líneas entrecruzadas o incluso rectángulos que
parten de los cuatro lados de la obra y acaban en el centro de la misma
convirtiéndose en cuadrados o viceversa. Este es el caso de todas aquellas
obras que presentan formas geométricas simples ordenadas en progresión
sistemática. Aquí encuadraríamos las series denominadas “Alteración y progresión lineal” y todas aquellas de “Progresión
sistemática de formas geométricas simples”. En dichos trabajos y series de
obras, en su mayoría bidimensionales, queda plasmada la creación inicial de
Sobrino surgida durante su primera etapa parisina.
Transparencias y Metal
El metacrilato y el
acero inoxidable han sido materiales muy frecuentados por Sobrino. Del uno y del
otro surgen juegos de transparencias y reflejos, los que por refracción y
reflexión se multiplican hasta el infinito. El metacrilato, desde sus distintas
variantes de colores y formas, desde la transparencia que presenta y brinda su
estado o composición matérica, se presta a
crear una ilimitada espacialidad y un universo de reflejos, formas y figuras repetitivas, fragmentadas o
multiplicadas por acción de la luz, integrándolas en la obra, enriqueciendo su
apariencia y haciendo posible así la participación del espectador. De igual
manera, el acero inoxidable pulido, al actuar como espejo, origina una realidad
virtual única. Reproduce y refleja todo cuanto acontece en su entorno,
multiplicando, distorsionando e incluso creando de manera virtual nuevas
imágenes. Con ello, se logra el propósito de su autor, conseguir la
participación e integración del espectador. Tanto en el metacrilato como en el acero
inoxidable intervienen el espacio, la reflexión, el color y la luz. Todos
contribuyen a la voluntaria o involuntaria participación del espectador ya que
en su proximidad o lejanía, por el efecto de espejo o transparencia, su imagen
o silueta queda integrada en la obra. Las piezas sueltas de metacrilato o metal
que conforman la composición, al ser ensambladas entre sí, ya sea de manera
yuxtapuesta o por superposición, logran transformar la estructura y las formas
que la componen creando nuevas formas indeterminadas en el espacio. Es decir, distorsionan,
multiplican y transforman las imágenes originando nuevas formas, aquellas que
aportan una nueva dimensión y acentúan su espacialidad realzando así la
composición. Partiendo de su disección y dependiendo de su concepción inicial y
ensamblaje, las obras adoptarán unas u otras formas, dando lugar a múltiples
triángulos o cuadrados e incluso surgen nuevos colores por efecto de la luz al
iluminar la pieza. Estos trabajos tridimensionales o esculturas ganarán en
volumen, en altura u horizontalidad dependiendo de su forma, una vez concluido
su montaje. También, sus cajas de metacrilato transparente surgen de la
superposición de placas con aberturas circulares, las que al no coincidir entre
sí originan nuevas formas dando lugar a diversas combinaciones de transparencias
y superposiciones. Con metacrilato elaboró Transformaciones
inestables, Formas y Espacios indefinidos, Transposiciones, Relieves y Transparencias.
Mientras que con acero inoxidable realizó Estructuras
permutacionales, Reflexiones y Transformaciones inestables.
Movimiento y Luz
Desde mediados de los 60
hasta sus últimos años de creación, nuestro artista vino ocupando parte de su
tiempo en investigar el movimiento y la luz. El movimiento, ya sea virtual o
real, crea el efecto de inestabilidad en la creación de Sobrino. En composiciones
bidimensionales y estáticas, son las formas en su degradación iconográfica y
cromática las que ilusoriamente nos llevan a percibir y a experimentar la
sensación de desplazamiento o movimiento de las propias formas en la
composición. Su interés por el movimiento lo centró en el aleatorio que se vio materializado en sus esculturas conocidas como
“Libres dans le vent”. Piezas
formadas por esferas unidas entre sí mediante una estructura metálica, que se
ponen en movimiento por la acción del viento o también manualmente como: Pulsaciones y Esferas-pulsaciones donde se pone en práctica el movimiento virtual
y real. De igual modo, se interesó por el movimiento mecánico en Oposiciones
indefinidas cuyas obras requieren ser manipuladas por el espectador, quien
las acciona utilizando los resortes que para tal fin posee la propia obra. Como ejemplo vemos
las piezas: Desplazamiento lineal, Rotaciones-oposiciones, Bolas negra-blanca-gris y Desplazamiento Bleu y Vert. Otro
interesante proyecto de Sobrino fue el de incorporar la energía solar a sus
piezas. El artista, desde principios de los años 80, comenzó a construir
esculturas auto-energéticas en metacrilato. Eran en su mayoría Torsiones que en su parte inferior o
base llevaban adheridas una célula fotovoltaica que orientadas al sol, al
recibir de los rayos solares la suficiente energía, giran sobre su base
desarrollando un movimiento propio y real.
La luz ha sido una de
las principales propiedades que aparecen como una constante en su obra. Si
Sobrino tuvo en cuenta la luz al construir las esculturas agrupadas en sus
series de trabajos denominados Transparencias,
Estructuras permutacionales (tanto en
transparencias como en reflexiones) y en sus composiciones basadas en el Movimiento (aleatorio, virtual, real,
etc.), ésta hallará especial protagonismo en los estudios y proyectos que el
artista inició casi a principios de los 90, apoyados en rayos luminosos.
Nuestro artífice, utilizándolos, intenta lograr aquello que denominó Formas
espaciales lumínicas cinéticas. Para ello, recurriría al uso de rayos
cilíndricos de luz blanca. Dentro de este proyecto ideó una estructura lumínica
producida por rayos fijos que en su conjunto proyectaban de noche sobre el
cielo una pirámide de base cuadrangular.
Sus lados estaban descritos por un rayo fijo horizontal que partía de cada
vértice y que a su llegada al opuesto era proyectado en vertical por un espejo
inclinado. Sobre la base se asentaba la pirámide formada por la intersección de
otros cuatro rayos móviles que se desplazaban en tres dimensiones. Estos
proyectos de Pirámide con rayos luminosos
fueron concebidos para ser desarrollados en las torres de Nueva York, en la
desembocadura del río Orinoco, en la Expo-92 de Sevilla y en la plaza de Colón
de Madrid.
Escultura de Sobrino
Escultura de Sobrino
Formas espaciales lumínico-cinéticas
Como continuación a los
estudios y proyectos de Sobrino cimentados en rayos luminosos, resultan una
serie de esculturas en las que el artista aborda nuevamente la problemática de
la luz y del color. Son obras
construidas con trozos de metacrilato transparente ensamblados que, al ser
instaladas sobre una base del mismo material en negro, por acción de la luz, se
produce un curioso efecto físico al pasar ésta a través del metacrilato
transparente que aquí realiza la función de prisma. En el material que
conforman estas composiciones actúan los fenómenos de reflexión, refracción y
descomposición lumínica; los mismos que sobre la base en negro proyectan por
inversión la imagen virtual cromática de dichas esculturas. Aquí se encuadran
la serie de esculturas Fuente de luz.
Relieves y vitrales
Entre los relieves de
Sobrino, una parte importante está dedicada a lo que él denominó “Blanco sobre blanco”, grata e inevitable
sugerencia a Malevich, donde nuestro artista retoma lo bidimensional
investigando las posibilidades expresivas del plano como elemento esencial
plástico y del blanco como recurso para las especulaciones tonales. Estas obras
están realizadas en metacrilato o papel, aparecen compuestas de formas y
cuerpos geométricos que van paulatinamente transfigurándose. En papel, Sobrino
realizó varias series de grabados en los que experimentó con el blanco sobre blanco. También, siguiendo
el mismo planteamiento, utilizó para elaborar estos relieves papel de aluminio
o plata.
En sus vitrales, la luz,
el movimiento y el espacio, sean virtuales o reales, son propiedades inherentes
a su creación. Así se manifiestan en sus relieves, transparencias, estructuras
permutacionales y otras experiencias óptico cinéticas. Ahora bien, será con la
luz unida al color con la que desarrolle toda una serie de trabajos centrados
en la técnica del vitral realizando una extensa gama de ejercicios en vidrio,
papel y acrílico sobre tela, basados en combinaciones y variaciones de color.
Esculturas arquitecturales
A lo largo de la extensa
producción creativa de Sobrino, hallamos una amplia serie de trabajos
concebidos desde la rigurosidad científica que caracteriza a toda su
trayectoria y que, ideados como esculturas en su desarrollo, los hace
cohesionar de pleno con la arquitectura. Son obras de origen escultórico y de
configuración arquitectónica con las que el artista ofrece un nuevo modelo de
entorno susceptible de modificar el comportamiento humano. Ahí están las
esculturas de Sarcelles, Grenoble, París, Machecoul y Roussillon en Francia,
las del Museo de Escultura del Paseo de la Castellana y de Renfe en Madrid, la
de Santa Cruz de Tenerife, Autovía de Guadalajara y Peñalver, además de las de
Alicante y de las Universidades de Caracas y de Valencia. Obras esculturales
que superan con creces sus pretensiones arquitecturales. Piezas instaladas en
espacios públicos que, además de difundir la obra de su autor, invitan al
transeúnte a participar de ellas. Obras que sirven de complemento a la rica, atractiva,
compleja y variada producción de éste pintor y escultor óptico-cinético de
proyección internacional. Creación la de Sobrino que se nos muestra plena y
plagada de propuestas y de experiencias ante la que el espectador no puede
permanecer indiferente".
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