martes, 27 de febrero de 2018

El almirez: SEDIENTOS DE CENSURA


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Julia Sáez-Angulo


            Se dijo en la rueda de prensa de la exposición sobre “Resistencia, Rebeldía, Rebelión y Revolución. El Gran Río”, que tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid: El primer principio ético es no hacer daño y el no hacerlo puede causar a su vez daño. El fantasma de la censura planea en la sociedad y hay personas, -creativas o no- que suspiran por ser censurados, porque la censura es un marketing formidable que no cuesta un duro en los medios informativos, lo cual constituye una impostura a su vez de esos “buscadores de censura” hambrientos de famoseo y difusión por encima de su creatividad artística que sólo es provocación mediática.

            Ha ocurrido lo mismo con muchos que han presumido durante la Transición  -sin ser cierto- de haber corrido delante de los grises, detenidos por ellos o pasado por los calabozos franquistas. Los archivos pondrían de manifiesto verdades e imposturas. Resistencia, rebeldía, rebelión y revolución forman parte de la Historia, pero no sus simulacros patéticos. Atención a ello para desvelar a los impostores –creativos o políticos-, enfermos de protagonismo o buscadores de repetición de su nombre, aunque su obra u actuación sean basura.



1 comentario:

José Antonio Martínez Climent dijo...

Estimada Sra. Sáez:

A la impostura arriba mentada quepa quizá añadir esa otra especie culebresca y sutil de cesación que ya circula en España como moneda corriente: la autocensura. Es, posiblemente, la especie más temible del momento, la que impele a morderse el labio, a cepar la pluma, a capar el adjetivo, sometiendo el albedrío y su expresión al puro miedo que, a estas alturas primerizas, se muestra como simple recelo. No en vano decía Brodsky, con esa economía de expresión tan rusa que a la vez rezuma un cierto estilo, que (lo traigo de memoria) en la Rusia de los soviets el no ser se había instalado en las personas como una segunda naturaleza. Hacia ahí vamos al trote ligero como no haya pronta reacción.

Contra ese mal uno conoce pocos remedios, aunque son ciertamente efectivos: lo primero, dosis inmoderadas del María Moliner. Lo segundo no lo sé.

Cordialmente le saluda,

José Antonio Martínez Climent
A 27 de Febrero de 2018,
en Alicante.