domingo, 7 de julio de 2019

Vicente Delgado Rubio: Pintura poética cotizada en las subastas



Vicente Delgado Rubio
"Bajo la lluvia", por Rubio



Carmen Valero

            7/7/19 .- Madrid . – Nació en Madrid y expuso habitualmente  su pintura al óleo en la madrileña galería Sokoa y en foros de Japón, pues estuvo casado con la japonesa Chieko Sugiyama -criadora de perros japoneses-, que todavía hoy custodia su memoria y sus cuadros en Collado Mediano. La pintura poética de Rubio se ve de vez en cuando en las salas de subastas y su cotización se sostiene.
            Vicente Delgado Rubio (Madrid, 1925 – 2000) fue un pintor autodidacta , que vivió por y para la pintura. Le gustaba firmar con su segundo apellido, Rubio, como así lo hicieran también don Diego de Silva y Velázquez o Pablo Ruiz Picasso.

            Fue miembro del los grupos “Amigos de Velázquez” y “Grupo Lid”, en los años 60. Fue un artista visual galardonado en distintos certámenes, principalmente de paisaje, entre ellos el Premio Especial de la Bienal de Zaragoza 1962; el Ciudad Encantada de Cuenca, 1963; el Molino de Bronce de Valdepeñas en 1964 o el primer premio Temas de Madrid, del Ayuntamiento de la capital de España.
            Cultivaba igualmente la figura humana en el desnudo, el retrato y escenas de género. Trabajó el retrato y para él posaron, entre otros, el emir de la Casa Real de Kuwait, su esposa y numerosas personalidades del emirato. Sus paisajes de lluvia era especialmente poéticos, así como los urbanos o del campo al aire libre. También los bodegones.
            Sus exposiciones se han ido sucediendo por las diferentes ciudades españolas, además de por Japón y Canadá

            El crítico de arte José Marín-Medina escribió en el catálogo de Vicente D. Rubio para Sokoa en 1988, titulado “Lo cristalino y o sensible en la pintura de Rubio”:
            “Pintura en la variante romántica, a caballo entre los registros de expresión subjetiva y de representación de lo sensible. Pintura, también, de fuerte vocación comunicativa, con la intención de que cada cuadro suponga una oferta de encuentro entre el artista y el espectador. Pintura en fin, en la que Rubio nos confirma la posibilidad de hacer compatibles las transposiciones figurativas, visuales, del mundo y los poderes del sentimiento individual y de lo imaginario. Pintura coo representación y transfiguración, abierta a la metáfora, al recordatorio y al ideal de una ensoñación”.

            Para Vicente D. Rubio, la estética se fundamenta en la sensibilidad y no en el cálculo, el arte necesita para él “que diga algo, que represente algo y que resulte sugeridor”.





       

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