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lunes, 11 de octubre de 2010

Julia Sáez-Angulo: "Nacimiento, muerte y resurrección de la Pintura"



DOLORES GALLARDO LÓPEZ

Hace unos días en la Tertulia Ilustrada, que una vez al mes tiene lugar en Madrid, nuestra querida amiga Julia Sáez Angulo ofreció una hermosa charla sobre el tema que encabeza estas líneas, cuyo resumen abordamos a continuación:

1. NACIMIENTO
Según anécdota narrada por el escritor latino Plinio el Viejo (muerto el año 79 de nuestra era en la famosa erupción del Vesubio, que destruyó las ciudades de Pompeya, Estabies y Herculano) la pintura nació de modo accidental en la antigua Grecia, en la ciudad de Corinto:
Una muchacha, hija del alfarero Butades de Sición, sirviéndose de una vela dibujó en la pared el contorno de su amado. El tema ha sido muy representado en el Arte de épocas posteriores con los dos enamorados o incluyendo también al padre de la joven).
Una segunda referencia sobre el nacimiento de la pintura la tenemos en el famoso mito de la caverna del filósofo Platón: hombres, encadenados allí desde niños, de la realidad sólo alcanzaban a ver las sombras proyectadas en el muro.
De la pintura griega sólo nos ha quedado lo conservado en la cerámica, nada por supuesto, dado lo perecedero del material, de las magníficas pinturas al fresco que hubo. Sin embargo nos han llegado nombres de importantísimos pintores: Zeuxis, Parrasio y Apeles.
De Zeuxis se decía que en fresco pintó unas uvas con tal verismo que los gorriones se acercaban con intención de picotearlas. Con esta anécdota queda claro que la ilusión de veracidad que ofrece la pintura (trampantojo) viene de antiguo.
De Praxiteles y su relación con la bella Friné, su modelo y amante, han quedado hermosas anécdotas como la que relata el juicio de impiedad que hubo de sufrir Friné por mostrar abiertamente su esplendorosa belleza. Juicio del que, por cierto, salió absuelta dado su defensor hizo que se desnudara en el propia tribunal y, hecho esto, convenció a los jueces que no debía privarse a la humanidad de una belleza como aquella, reflejo viviente de la propia diosa Afrodita. El tema del desnudo de Friné en el tribunal ha sido tema de diversas obras pictóricas, especialmente en el siglo XIX.

Nacimiento de la perspectiva. Como ha quedado dicho, nada se ha conservado de los frescos griegos, pero numerosos restos de frescos pompeyanos, algunos casi completos, han sido sacados a la luz por las excavaciones realizadas en la hermosa ciudad napolitana de Pompeya. Su buen estado de conservación es debido al hecho de que los cascotes y la lava volcánica que desprendió el Vesubio en el año 79, que acabaron con todo rastro de vida, sirvieron de protección a los restos de la ciudad sepultada. En ellos se pueden observar las primeras nociones de perspectiva de las que tenemos noticia. Tiempo después el Renacimiento italiano llevaría a cabo la gran revolución de la pintura con el aporte rotundo y pleno de la perspectiva.

2. AUGE

Desde el Renacimiento hasta no hace mucho la Pintura ha sido la Prima Donna de las Bellas Artes. Ha ocupado los mejores lugares de palacios, museos y colecciones. Hasta tal punto fue así que en pleno siglo XIX, en pleno auge de los salones de concursos parisinos, Baudelaire llegó a decir que la Escultura era aquello que estorbaba para ver la Pintura.
En las vanguardias históricas que se desarrollaron durante los años 20/30 del pasado siglo la Pintura fue el marco de las grandes revoluciones plásticas: cubismo, simbolismo, dadaismo, abstracción, expresionismo, constructivismo…
M. Duchamp y algunos otros arrojaron las primeras semillas que acabarían por socavar el puesto relevante que hasta entonces la Pintura había gozado.


3. MUERTE


La semilla arrojada por M. Duchamp y otros fue recogida por las vanguardias radicales de los años 60: pop art, land art, body art y arte conceptual. Todo ello causó una gravísima herida a la Pintura.
Se la consideró un arte del pasado, una ya tradición obsoleta.
Llego a resultar patética a los nuevos creadores, a algunos críticos y a determinados galeristas.
“La pintura ha muerto” se repetía hasta la saciedad en algunos círculos y cenáculos artísticos en los años 70.
Desde Malewich a Siqueiros se daba por muerta a la pintura de caballete (el cuadro, para entendernos).
Arthur D. Danto decía que el Arte Moderno acababa con el expresionismo abstracto –la última de las vanguardias- y que en los años 60 comenzaba el Arte Contemporáneo con el arte pop.
En1981 Douglas Crimp, otro teórico, anunció la muerte de la Pintura al hablar sobre las “pinturas negras” del alemán A. Reindhard: “Las últimas pinturas que alguien pueda hacer” dijo textualmente. Ciertamente no eran sólo blancas y negras puesto que llevaban algunos toques de color.
En realidad lo que había sucedido era que la Pintura había sobrepasado el marco que le era propio y se había expandido a otros campos: Escultura, Arquitectura, Fotografia e incluso los primeros videos.

La idea de la muerte de la Pintura iba acompañada por la de la muerte de los Museos tradicionales, denostados por artistas que anhelaban espacios diferentes para exponer sus obras.

4. RESURRECCIÓN

Afortunadamente la Pintura no había muerto, ni los Museos tampoco.
Así lo puso de manifiesto en Cataluña los años 70 -los mismos en los que algunos decían que había muerto- un célebre ensayo de Tápies. En ese ensayo, en el que exponía la situación del arte actual, Tápies decía que la Pintura no había muerto pero estaba necesitada de una profunda renovación.
Con Tápies y sus seguidores se afirmó en buena parte la vigencia de la Pintura y la reflexión sobre la materia. La reflexión de que la realidad está compuesta por una parte visible y otra invisible y que la Pintura ha se saber atrapar a ambas. El lenguaje pictórico debe convocar la presencia de esa realidad sin necesidad de ser mimético.
Con su autoridad Tápies rechazaba las afirmaciones sobre la muerte de la Pintura considerándolas más una moda que un dogma y siguió defendiendo la pintura de pigmento sobre tela o tabla como un lenguaje todavía válido y con un amplio futuro por explorar.
Apoyándose en estas afirmaciones algunos artistas – Rafols Casamada, Hernández Pijoan, o Amat- hicieron una nueva pintura de un hermoso minimalismo.
La influencia de Tápies y Joan Miró se hizo notar en gran parte de los artistas.

En cuanto a lo que sucedía en Madrid hay que recordar que en torno a los años 70 surgió la llamada “Nueva figuración madrileña” que -frente al debate figuración/abstracción- apostó por una pintura desacomplejada, en cierta medida mordad, y, alejándose de la gravedad y el oscurantismo del informalismo anterior, practicó un provocador uso del color. Frente al compromiso político y social de la generación anterior se interesaron por incluir en su obra elementos iconográficos autobiográficos ajenos a la realidad social del cambio político. En definitiva, dejando de lado tendencias que entonces triunfaban en Europa -como la transvanguardia italiana o el neofauvismo francés- eran partidarios del Arte que bebía en la tradición española.
Entre los representantes de la “Nueva figuración madrileña” están Luis Gordillo, Manolo Quejio, Alfonso Albacete, Carlos Alcolea, Carlos Franco, Guillermo Pérez Villalta, Chema Cobo y Rafael Pérez Mínguez.

El acoso a la Pintura comenzó a remitir, comenzaba no estar mal vista en foros y cenáculos del circuito artístico la llamada “pintura retiniana”, es decir la pintura de dibujo y color grata a la retina del espectador. El legado anti-retiniano de M. Duchamps remitía, entre otras cosas porque su propio creador no llevó su teoría a las máximas consecuencias.
Sin embargo aún se seguía afirmando que la Pintura era la expresión de un trasnochado sentimiento de la realidad visible, sometida. Por tanto, a la experiencia insuficiente y falsa de los sentidos.
En definitiva: lo que estaba planteado era la batalla de los tradicionales géneros Pintura y Escultura (en ésta también se exigía la sustitución de la estatua por el objeto escultórico, como pedía Duchamps) y el lenguaje de otros nuevos géneros que empujaban: la fotografía, el video y la instalación.
Pero felizmente, con el paso del tiempo, ningún lenguaje desapareció y ningún lenguaje quedó al margen. Se hicieron fronterizos y con frecuencia los límites entre ellos se relajaron o se rompieron. Pintar dejó de estar mal visto, pero los pintores se plantearon un nuevo discurso.
El ámbito de la Pintura ya no era tanto la representación del mundo como el discurso interior del artista que reflexiona sobre el acto de pintar. Es decir la Pintura, más allá de la representación del mundo, comienza a hacerse protagonista de sí misma. Gana territorio y libertad y no sólo por parte del creador, sino del espectador a la hora de interpretarla.
La multiplicidad de la visión se presenta en los cuadros de cada artista. Su percepción del mundo aparece en la elección del tema, en la forma, en la interpretación que hace del color.
A este respecto interesante resulta recordar las palabras del arquitecto A. Sartoris: en el Arte no hay simple progreso –como en la ciencia y especialmente en la técnica- sino METAMORFOSIS. El color y las forma, ya lo hemos visto en esta charla, vienen de lejos pero, como hemos visto también, se renuevan

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jueves, 29 de julio de 2010

Pedro Morillo, Ingenio de esculturas e instalaciones en la Sierra Norte de Madrid




Julia Sáez-Angulo

Actualmente está exponiendo en una itinerante por Suecia. Pedro Antonio Salido Morillo (Ciudad Real, 1947) es un artista polifacético, escultor y pintor, que habita en Villavieja de Lozoya, pequeño pueblo de la Sierra Norte de Madrid, no lejos de Buitrago, donde la naturaleza, el silencio y la tranquilidad le ayudan a crear lejos del mundanal ruido.

Artista tranquilo y reflexivo gusta de la gran obra escultórica, monumental, para situar en diálogo amable con la naturaleza. Nada más hermoso que ver la belleza del paisaje junto a la obra creada por el hombre artista respetuoso con el entorno.

Creador original de instalaciones como la espectacular llevada a cabo en Barcelona a base de automóviles sobre un gran puente de carretera, donde las carcasas multicolores de los coches componían una amalgama de ritmos y color. Toda una reflexión sobre la acumulación de la sociedad de consumo y la cantidad de deshechos que genera.

El reciclaje, el objeto encontrado aplaudido en su día por el vanguardista Marcel Duchamp, da pie a Morillo a trabajar con cajas de cartón y redes para otra instalación titulada “Estrella reciclada” en el Museo Antonio López Torres. El “Tráfico por un tubo” (1990), vuelve a incidir en la idea del vehículo y su consecuencias sociales.

La instalación denominada “Dragon” (1992)a base de mingitorios, vuelve a traer de nuevo a la memoria al dinamizador francés del “ready-made”, que propuso el urinario como objeto listo para una pieza de museo, al igual que el escurre-botellas.

Junto a su taller de Villavieja de Lozoya, Pedro Antonio Morillo sostiene una sala de exposiciones con obras propias o ajenas, para los visitantes que se acercan, lo que dinamiza la presencia artística en ese lugar apacible, que bien merece acercarse a él.

La madera policromada, sola o tratada con arenas, es material habitual en la obra en tercera dimensión de Morillo, también los reciclados de hierro como en la obra titulada “Equilibrio” (1990). Interesante la pieza titulada “Proyecto de hombre” (1994), con material reciclado.

Pedro Antonio Morillo ha presentado sus instalaciones en el espacio del aeropuerto de Barajas y su obra se encuentra en diversas instituciones como museos, Bancos, centros culturales, Ayuntamientos o Real Academia de San Fernando en Madrid.

Cultivo de la pintura matérica

El artista cultiva igualmente la pintura. Trabaja al óleo en una figuración suelta y deshecha que se acerca poéticamente a la abstracción. Lástima que muchas de sus piezas llevan el remoquete de “Sin título”, sin referencia numérica a serie alguna, por lo que el crítico de arte se ve en la imposibilidad de denominar o comentar los cuadros por su propia individualidad. El nombre habla de sí mismo, dice la Kábala. El nombre hace existir las cosas al cobrar su entidad sonora. Las obras de arte también lo necesitan, aunque sólo sea un número de serie genérica.

Morillo sabe atrapar la luz en su pintura en obras como “Retrato” (1984) o “Bodegón” del mismo año. Pintura matérica en piezas como “Silla de ruedas” (1984) donde la silueta de un personaje sentado se plasma de manera suelta con la materia, sin necesidad de dibujo alguno que la sustente. Además del óleo, el autor utiliza con frecuencia la técnica mixta, en consonancia con su escultura e instalaciones.

Además de Pedro Antonio S. Morillo la Sierra Norte de Madrid –denominada sierra pobre de la región-, acoge a numerosos artistas de prestigio como Andrés Puig, Luís Berrutti o Ángel Fernández-Flórez. En la zona se ha creado el Valle de los Sueños, con un recorrido hermoso de 28 esculturas correspondientes a otros tantos artistas.


viernes, 23 de julio de 2010

Esteban Royo, Esculturas entre lo constructivo y lo surreal



Esteban Royo
Esculturas
Montreuil. París



Julia Sáez-Angulo



          23.07.10 .- Paris .- La geometría y el juego surrealista con el objeto encontrado y manipulado con humor o sarcasmo, son las dos líneas que atraviesan el trabajo escultórico de Esteban Royo. El artista nacido en Cataluña y residente en París no quiere renunciar a ninguna de sus dos vetas porque sabe que la creatividad es impulsiva, a veces caprichosa, y lleva a una u otra banda.

Esteban Royo (Barcelona, 1953) tiene una trayectoria profesional que pasa por exponer en lugares como el Museo de Coutances (Francia); el Priorato de Saint Gabriel de Brecy; el Centro Nacional de las Letras de París o la Fundación Pollock-Krasner de Nueva York.

Residió un tiempo en Madrid, expuso en la galería Seiquer y actualmente vive en la capital del Sena, casado con la novelista Mercedes Deambrosis. Tiene tres hijas.

En la geometría más pura encontramos piezas como “Horizonte”; “Retrato de ancestro” o “El sueño de la cariátide”, donde horizontalidad y verticalidad se alternan. La madera recibe el color de la pintura para conseguir distintos efectos.

Presencia de la cultura española

La cultura española está adherida de una forma u otra a la obra escultórica de Esteban Royo, no hay más que acudir a los títulos de sus piezas que, de inmediato, dinamizan la mirada a su clara alusión: Condestable; Doña Ximena;, Quevedo; Peineta; Relicario; Hechizo...

El artista desarrolla con elegancia el concepto previsto y lanza guiños al espectador avisado de la propia cultura, por ejemplo en la pieza “Quevedo”, dos círculos sobre una base negra, aluden de modo directo a los anteojos redondos del escritor español sobre un gran mostacho.

La madera es el material más utilizado por Esteban Royo, una madera pintada, con alternancias sugerentes en pro de la idea concebida. Se sabe que la pintura ha desbordado su habitáculo cotidiano del cuadro y ha invadido la escultura y la arquitetura. Es el caso en la obra de este artista. Una pintura que alterna, añade o prolongan las luces del color.

Objetos lúdicos y surreales

“Hors d´oeuvres” es el rótulo genérico para designar a una serie de piezas en las que entran objetos encontrados como “Máscara” I y II, a partir de largos cepillos y una retícula; “Venus á la clé” con llaves sobre una madera alargada, etc. Los materiales son aquí variados: piedra, madera, metal, plásticos... Algunos acentos pop intensifican esta línea de trabajo.

El magisterio de Marcel Duchamp late detrás de esta última obra, pero también el juego surrealista de Joan Miró escultor o de Meret Oppeheim. En este caso cabe la denominación de objeto escultórico como más apropiada. “Casi esculturas” las denominan algunos críticos.

Imaginación y rigor se combinan con sabiduría y buen hacer en la escultura de Esteban Royo, que ha llevado a cabo escultura monumental en la capital de Francia.









martes, 2 de marzo de 2010

Carlos Delgado explica “Cómo entender el Arte Contemporáneo”



Julia Sáez-Angulo



El historiador de arte Carlos Delgado ha expuesto su primera conferencia sobre “Ver y Entender el Arte Contemporáneo” en la Fundación FiART de Madrid, dirigida por la crítica de arte y curadora de exposiciones Alma Ramas López.

Carlos Delgado hizo un paralelismo de contraposición entre el arte clásico y el de vanguardia -moderno y contemporáneo-, con las siguientes ideas: De la objetualidad a la crisis del objeto; De la espiritualidad al carácter mundano; De la calusura a la apertura; De la definición a la indeterminación y, De la unidad a la serialidad.

El conferenciante fue poniendo diversos ejemplos con obras como “Las Meninas” o “Las Lanzas” de Velázquez a obras de Marcel Duchamp, Andy Warholl, Matisse, Josph Beuys, etc

En otros momentos de su exposición subrayó el carácter trasgresor del arte contemporáneo frente a la burguesía; la crítica; la búsqueda de nuevas culturas o sensibilidades plásticas y la significación política de algunas actuaciones artísticas como la del viaje de Beuys a los Estados Unidos sin pisar el suelo del país y la constatación del hecho artístico por medio del documento de la fotografía.

La cuestionada entrada en el Museo

El artista moderno está en contra del Museo pero tiene que acabar reconociendo que no está del todo reconocido como artista si no termina en él, según lo dispone el circuito artístico, señaló el conferenciante.

Contra el lenguaje clásico, contra el arte oficial y contra lo real, son algunas oposiciones del arte del siglo XX respecto al anterior, se dijo en la exposición de Delgado. El cambio de sensibilidad y de conciencia ante el arte, así como la originalidad y el sentido de provocación, serían otras características a sumar en el arte más reciente. “Dicho lo cual, no quiere decir que hayan de darse todas las características juntas para que sea arte moderno o contemporáneo”, indicó Carlos Delgado.

El historiador concluyó diciendo en el coloquio que la pregunta “qué es el arte” estará siempre en cuestión.