lunes, 20 de febrero de 2012

Ángel Salamanca, Homenaje por su trayectoria artística en Madrid


Julia Sáez-Angulo



El pintor Ángel Salamanca Ortega (Cuellar, Segovia, 1938) va a recibir un homenaje en la Casa de Ávila en Madrid, por su trayectoria como artista y docente en la cátedra de Dibujo.

En el acto, que tendrá lugar el próximo jueves 23 a la s 20 horas (c/ Los Madrazo, 18), interviene el presidente del Hogar de Ávila, Agapito Rodríguez Añel; la directora del Aula de Arte, Rosa María Manzanares; la crítica de arte Julia Sáez-Angulo y el secretario de la casa, Roberto Llorente.

Ángel Salamanca, que terminó sus estudios de Bellas Artes en la Academia de San Fernando en 1969, comenzó a exponer dibujos, retratos y paisajes. En esta década en los 70 viajó a Puerto Rico donde ejerció la docencia en la Universidad de Bayamón y de Ponce. Allí hizo el retrato del violoncelista Pau Casals y del directivo Humberto López Morales.

En el 80 sacó la cátedra de Instituto donde ha impartido clases de Dibujo y Descriptiva. Ha sido jurado de numerosos premios de arte, entre ellos el de Pintura al Aire Libre en Ávila. El dibujo es para él la captación visual de la forma y expresión genuina, caligráfica del autor. Ángel Salamanca reconoce su admiración por Max Beckman.

Le ha gustado experimentar con rojo y negro; habla del misterio de las cosas, de la expresividad de la materia. “Uno focaliza un bodegón o un rincón, porque quiere poner de manifiesto la cara oculta de aquella visión. Hay siempre un juego entre lo visible y lo invisible. El cuadro tiene que transmitir algo más que una copia fría”. “El color es un componente semántico que se añade a la obra artística”, dice el pintor.

Como grabador entusiasta ha practicado sobre todo la punta seca y el aguafuerte; también el linóleo y alguna litografía. Confiesa que le gusta estar atento al aprovechamiento de las luces en el soporte y con el pigmento oportuno.

En sus “Reflexiones para un realismo en la Pintura”, Ángel Salamanca dice: “La autorreflexión le lleva al pintor realista a recrear su mundo personal, su “yo” y para ello se vale o bien de la memoria o del recuerdo o de sus experiencias vividas, soñadas o imaginadas (Surrealismo) y de esta manera el artista nos ofrece su peculiar mundo subjetivo”.

“Un componente muy especial del verdadero realismo es su “unicidad” es decir lo que el objeto dibujado o pintado tiene de “único”, de “personal” e “intransferible” en su apariencia física (identidad)”, añade el pintor.


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