domingo, 19 de febrero de 2012

Mercedes Ballesteros y Pablo Reviriego, Dos Proyectos de Arte en Ávila




L.M.A.

         Después de preparar un carnaval artístico en el gran taller de estudio, trabajo y cursos de acuarela, collage y pintura, Mercedes Ballesteros (Noblejas, Toledo, 1955 ) y Pablo Reviriego (Santa María de Berrocal. Ávila, 1948), retoman su trabajo con distintos proyectos como la exposición “Veinte pintores unidos por la acuarela” en el abulense Palacio de los Guzmanes, comisariada por Reviriego y la exposición retrospectiva de 30 años de trayectoria artística de Ballesteros en las Salas de Exposiciones de la Diputación de Ávila.



“Veinte pintores unidos por la acuarela”, exposición itinerante por diversas ciudades españolas, cuenta con nombres de buenos acuarelistas como Isabel Alosete, Mercedes Ballesteros, Francisco Bertrán, José Bielsa, Lola Catalá, Antonio de Ávila, Magdalena España, Blas Ferreras, Francisco Jiménez Castro, Jesús Lozano Saorín, José A. Marticorena, Francisco Recuero, Miguel Recuero, Lucio Sobrino, Olegario Úbeda, M Carmen Vera Vallejo, José Ismer y José Zorita y doña Ana de Orleáns, duquesa de Calabria, acuarelista de honor.




Julia Sáez-Angulo escribió en el catálogo: “Se sabe que su historia está unida fundamentalmente al papel y que constituye uno de los medios artísticos y expresivos más antiguos. La acuarela, esa sutil manera de pintar al agua, tiene tras de sí una tradición sólida de grandes escuelas, nombres y maestros. También se sabe que es un arte de precisión, porque en ella hay que dominar de entrada soporte y materia, ya que no caben arrepentimientos como en otros géneros pictóricos.



Algunos quieren ver la arqueología de la acuarela en los frescos, ya que los colores se aplicaban al yeso húmedo sin posibilidad alguna de rectificación. Sin ir tan lejos, cabe recordar las hermosas miniaturas medievales para llegar al gran maestro alemán Alberto Durero (1471 -1528), bajo cuya influencia se creó la primera escuela europea de acuarelas.



Fragonard en Francia y Turner en Inglaterra



El siglo XVIII fue el del gran despliegue de la acuarela por la manufactura del papel y perfeccionamiento de los pigmentos. Los exploradores viajeros de ese siglo trajeron bellísimas láminas de botánica, animalística y paisajes exóticos a la vieja Europa que se creía el ombligo del mundo.



Pero iban a ser los nombres de Jean Honoré Fragonard (1732 -1806), en Francia, y Joseph William Mallord Turner (1775 – 1851), en Inglaterra, los que darían el do de pecho en el arte de la acuarela y lo encumbrarían al prestigio que hoy tiene. Más adelante, en el siglo XIX y el pasado XX, artistas norteamericanos como John LaFarge, Thomas Eakins, John Singer Sargent, Whistler, consiguieron un dominio asombroso de efectos en transparencias, reflejos, luminosidad. También las vanguardias históricas de París, a primeros del siglo pasado, utilizaron la acuarela como técnica pictórica de muchas de sus obras.



Comienzan a fundarse asociaciones de acuarelistas en distintos países: la British Society of Painters in Watercolours, en 1804; la American Society of Painters in Watercolours, en 1866... En la familia real inglesa, el príncipe Carlos destaca hoy como notable acuarelista. Son numerosas las mujeres inglesas del XIX que han dejado magníficas acuarelas, -algunas en el anonimato-, y que hoy puede adquirirse a buen precio en las galerías de arte y subastas. La acuarela es una técnica que permite la intimidad del taller sin contaminación alguna, de igual manera que se explaya al aire libre. Algunos críticos de arte han llegado a afirmar que el impresionismo, la pintura plain air por excelencia, no es otra cosa que el óleo acuarelado.

Madrazo, Ferrant, Agrassot, Casado del Alisal...



En España se crea la primera Sociedad de Acuarelistas en 1866 pero no cuajó tan pronto y dio lugar a sucesivos y meritorios intentos de afianzarla, hasta que en 1945 llegó la definitiva fundación de la Agrupación Española de Acuarelistas (A.E.D.A), que ha registrado nombres señeros. La revista Acuarelia da cuenta periódica de sus actividades.



Los pintores españoles que han dejado en su haber notables y sobresalientes acuarelas para la Historia del Arte, van desde Mariano Fortuny Marsal a Eduardo Rosales, pasando por R. de Madrazo, Ferrant, Agrassot, Casado del Alisal, Plácido Francés, Moragas, José Tapiro... Y mas cercanos a nuestros días, célebres intérpretes como Francisco Esteve Botey -catedrático de la Escuela Superior de Bellas Artes y alma de los primeros tiempos de AEDA-; José Prados López, José Valenciano, María Mira, Ceferino Olive Cabré, Ángel del Campo, Manolo Lamadrid, Julio Quesada Guilabert, Vicente Pastor Calpena, Rafael Sempere, Pedro Villarroig Aparici, Ismael de Osma o Rafael Requena, con museo monográfico en Caudete – pueblo de otro acuarelista histórico, Cosme Algarra.



De los artistas españoles activos se podría dar una nutrida nómina de buenos maestros, pero baste por hoy los nombres aquí presentes, aunque no puedan estar, por cuestiones de espacio, todos los que son.



Recientemente, en marzo de 2009, en la Casa de la Moneda en Madrid, se celebró la I Bienal Iberoamericana de la Acuarela, comisariada por Pablo Reviriego –siendo presidente de la Agrupación, Jaime Galdeano-, en la que se pudo contemplar lo mejor de la creación en este campo. Ese mismo año tuvo lugar el Simposium Europeo de Acuarela, XI exposición internacional en Segovia durante el mes de junio. En ambos eventos –hitos importantes pudieron contemplarse acuarelas de muy distinto signo y factura: abiertas a grandes manchas de color o perfiladas en líneas, a modo de dibujos. Un estilo u otro, poco importa, lo que cuenta es el resultado final artístico.



Obras en el Museo ABC de Madrid



Del buen acuarelista se espera dominio del concepto y ejecución, sentido de la transparencia del color, luminosidad y reflejos en acertados contrastes cromáticos, equilibrio compositivo, agilidad de resolución, espíritu sensible, fuerza expresiva, sutileza en la aplicación de la pintura al agua... Hoy podemos contemplar acuarelas de gran formato, algo impensable en períodos anteriores, junto a excelentes dibujos o ilustraciones de tamaño más contenido y similar valor artístico. La acuarela no es cuestión de formato sino de maestría y poética. En suma, de arte.



A finales de 2010 se inauguró en Madrid el Museo ABC del Dibujo y la Ilustración, donde se muestran y conservan numerosas acuarelas de autores españoles que han colaborado con el insigne rotativo. Un museo especializado en su género que bien merece una visita para contemplar acuarelas de Rafael Baldrich, Salvador Bartolozzi, Emilio Ferrer, Enrique Ochoa, Rafael de Penagos, Esplandiu, Sáenz de Tejada, Máximo Ramos, Eduardo Vicente, Francisco Sancha y tantos otros.



La acuarela tiene tras de sí una fecunda historia, pero tiene aun camino muy esperanzado por recorrer. La veintena de artistas, que se presentan en este catálogo “unidos por la acuarela”, son una clara muestra de buen saber hacer. Se cuenta en esta ocasión con S.A.R. Anne d´Orleans, Duquesa de Calabria, que declaró en su día la gran afición de su familia a la pintura y en particular a la acuarela ya que, desde muy niños, los Orleáns han contado con preceptores de esta especialidad.


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