viernes, 17 de febrero de 2012

Gloria Vázquez, Éxito de su pintura en Japón

Gloria Vázquez


Julia Sáez-Angulo

La pintura de la artista Gloria Vázquez Gutierrez (Madrid, 1944) tiene una gran acogida en Japón, país en el que ella expone desde hace dos décadas. La fidelidad de su marchante y las galerías a la obra de esta pintora es exponente del éxito de su arte en el país nipón. La autora ha expuesto su obra en diversas ciudades de Japón.


Con motivo del último terremoto y tsunami en 2011 en Tonohu, localidad situada las costas de Pacífico, se produjo cierta interrupción con el mercado artístico entre Japón y Europa, pero las cosas volvieron a reanudarse, por lo que Gloria Vázquez goza de nuevo del reconocimiento japonés.

Formada en la Academia Peña y en el Estudio de Leovigildo Cristóbal Valverde, Gloria Vázquez confiesa su predilección por la pintura de artistas como Nicolás de Stael, Esteban Vicente, Juan Caneja, Cirilo Martínez Novillo…, con los que siente una afinidad espiritual y plástica.

La pintora madrileña, que utiliza fundamentalmente el óleo como pigmento, con algunas incursiones en el acrílico, ha obtenido numerosos premios y medallas a lo largo de su trayectoria artística, que se inició muy pronto pero que comenzó a exponer en los 80. Entre los galardones recibidos, la medalla del BMW (1996); la de Puerto Banús; el primer premio Fermín Santos 2004, en Sigüenza; el Ciudad de Quintanar, 1997 y varios salones de Otoño en Madrid.

Comienzo figurativo hasta deshacer las formas

El comienzo de la pintora, como tantos otros, fue figurativo, pero paulatinamente la autora fue deshaciendo las formas para dejarlas en esencia de evocaciones, de luces o sombras, que juegan con fondos azules, ocres, rojos o malvas. No hay que olvidar que la pintora guarda una buena colección de dibujos de su primera época, que hablan de la disciplina de Vázquez para el género de la línea.

“Soñando en azules” (150 x 150 cm.) es el título de unos de su cuadros de gran formato, que expuso recientemente en México y que define una de las características y apuestas de su obra. Los azules han dado color a muchos de sus cuadros –casi monocromos- en los que, a modo de nocturnos, envolvían las formas de alacenas, mesas, veladores o puertas. Posteriormente, las gamas calientes de los ocres han dado representación y luces a numerosas piezas de su creatividad. Últimamente ha retado a los rojos.

“Curiosamente comencé con el paisaje porque me atraía mucho más que el bodegón, pero poco a poco me encontré muy a gusto en este último género”, explica Gloria Vázquez. Sus bodegones frutales con peras, higos o manzanas…, de formas, más insinuadas que perfiladas, constituyen un rico repertorio iconográfico de la autora. La figura humana también figura en sus lienzos.


A Vázquez le gusta investigar con materiales y recientemente está incorporando el collage a su pintura, de manera gradual y sutil, al pegar textiles o fragmentos de su antigua figuración sobre grandes cuadros abstractos, creando una tensión plástica muy interesante.

Anteriormente, Gloria Vázquez experimentó con los brillos intensos y envolventes del barniz y las resinas sobre los cuadros, de manera que las figuras o las formas quedaran fundidas de modo singular. “Fue una etapa en la que indagué mucho, pero cuando logré dominarla la dejé. Necesito explorar nuevos territorios”, declara la pintora, que también juega en ocasiones con el fondo limpio del soporte para hacerlo competir con el pigmento.



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