lunes, 27 de abril de 2015

Amparo Ruiz de Ayllón, Poeta invitada de "La Mirada Actual"


Amparo Ruiz de Ayllón (Retrato, por Rosa Moreno de Castro)


L.M.A,

Amparo Ruiz de Ayllón.- Escultora y pintora. Quince exposiciones individuales, entre ellas, en 1989 en la Galería Torres-Begué, Madrid y en 2005 en la Galería Sammer Internacional. Más de cien exposiciones colectivas en España, Portugal, Rusia, Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Múltiples premios, entre ellos el Primer premio IV Salón Nacional de Escultura de la Asociación Española de Pintores y Escultores y Premio Santiago de Santiago de Escultura, Salón de Otoño. Obra en la Biblioteca Nacional de España, en el Gabinete de Dibujo y Grabados y en diversos museos españoles.
         Nacida en Ayllon en 1953, tuve la suerte de tener a María de Garay como profesora de literatura. Hoy una calle lleva su nombre en la villa. Sus méritos son sobradamente reconocidos, ella me enseñó a amar las letras y, por ello, la menciono. Si bien la escultura es la pasión que desarrollo en los últimos 30 años, de forma paralela, escribo esencialmente poesía .Mi amistad con Luis López Anglada, José Hierro y Luis Hernández del Pozo, entre otros, influye notablemente en mi el soneto; tal vez porque conozco a fondo la obra de Hierro o de López Anglada, me resulta tan familiar que adopto su forma para mis poemas.

Soneto a Hugo (mi nietecito)
Préstame una esquinita de tu babero,
que solo con nombrarte, lindo niño,
mi alma se desborda de cariño
y brota de mi boca un aguacero.

Mi estrellita de menta y de ricura,
es tan linda y graciosa tu sonrisa.
Me sonríes, mi bien, y estreno brisa;
eres canción, jazmín, candor, ternura.

Dos gotitas al borde de sus luceros
y su boquita a punto de hacer pucheros;
mi niño pequeñito no está contento,

se le olvidó a la luna contarle un cuento.
Su madre, ángel de nácar, mece su cuna,
A dúo le cantan nanas ella y la luna.



A mi madre (Un amor eterno)
Que no busquen tu nombre en una losa
de mármol en el viejo camposanto,
ni el uno de noviembre ningún llanto
riegue pálidas flores en tu fosa.

En la tierra madre donde reposas,
tal vez la golondrina agradecida,
que tú sanaste el ala al verla herida,
te donó las semillas de unas rosas.

En cada primavera primorosas,
con su color, su aroma, con su esencia,
evocan madre mía tu presencia

y mi alma trocado en mariposa
vuela a tu alma de pétalo de rosa
traspasando el umbral de la existencia.



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