martes, 24 de noviembre de 2020

Encarna Cabello, autora del libro “Vida y viaje”, conjunto de relatos sobre experiencias con el mundo magrebí



Encarna Cabello, escritora


Julia Sáez-Angulo

24/11/20.- Madrid.- Es su primer libro de relatos, después de tres novelas, Encarna Cabello los ha titulado “Vida y viaje”, libro en el que recoge sus vivencias e imaginación fabuladora a lo largo de su recorrido vital en el norte de África o con el mundo magrebí o árabe en general en los distintos lugares que ha visitado. Diwan Mayrit ha sido la editorial que ha publicado estos relatos.

El recorrido geográfico de estos relatos va desde Sidi Ifni, la antigua colonia española en el sur de Marruecos hasta Damasco o Beirut, durante la guerra civil de Líbano, pasando por el Rif marroquí y sus gentes del medio rural, el alto Egipto profundo, el Erasmus en la Bélgica de la inmigración magrebí, y la ciudad de Madrid, con su paisaje multicolor.

Encarna Cabello (Siruela, Badajoz) es socióloga, escritora y traductora. Su atracción por el mundo árabe o musulmán le llevan a narrarlo y fabularlo con sus conocimientos e indagaciones precisas. La autora buena viajera, residió en Bélgica durante el tiempo que duró su beca Erasmus y allí ser acercó al numeroso mundo magrebí residente. También disfrutó de una estancia de dos meses  del verano de 2012 en la francesa Villa Marguerite Yourcenar. Una de sus novelas se ha traducido al francés y al catalán.

Algunos de los títulos de los relatos hacen relación a ese acercamiento al mundo magrebí, árabe o musulmán en general, como Días en Ifni, Un fugaz aire sahariano, El camino de Musta o Beirut desde Damasco.

Los relatos adquieren con frecuencia un tono de diario o memorias, a veces de reportaje humano, donde la primera persona es la narradora de los mismos. En ellos encontramos observación, documentación y emoción de situaciones.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo siento mucho, pero más que un relato de vida, veo a una mujer que acosa a hombres, que no entiende cuando un hombre le dice NO. Muy patético lo de la persecución al chico al que daba clases particulares y al chico de la India y al marroquí de Bélgica