Asmaa Aouattah, "El eterno retorno". Relatos migratorios en primera persona. Madrid: Diwan Mayrit 2025. Prólogo de Mohamed M. Hammú. 133 páginas. ISBN 979-13-87507-14-5.
Pilar Arnau Segarra (investigadora y crítica literaria)
19.04.2026.- Madrid.-Tras el éxito de ventas del original en catalán L’etern retorn (2018), que ya cuenta con seis ediciones, la editorial Diwan Mayrit de Madrid nos ofrece la autotraducción de la autora, Asmaa Aouattah, bajo el título El eterno retorno. Relatos migratorios en primera persona (2025). En el prólogo del escritor melillense Mohamed M. Hammú leemos que los textos de Asmaa Aouttah están llenos de crítica, ironía y sarcasmo, características que vincula a las mujeres rifeñas en sus espacios de sororidad. Efectivamente, los relatos de Aouattah, nacida en Alhucemas, están repletos de pinceladas irónicas, algunas muy finas, otras tan gruesas que rozan el sarcasmo. La narradora demuestra un dominio muy elevado de la escritura como instrumento para denunciar las injusticias que soportan muchas mujeres migrantes de origen rifeño en Europa. Y lo hace sin tapujos, y a la vez con aquella mirada mordaz que conlleva el conocimiento cercano de las realidades descritas.
Por las páginas de El eterno retorno. Relatos migratorios en primera persona, desfilan mujeres diversas: mujeres sometidas por el patriarcado, por la tradición secular; mujeres que sufren violencias físicas, sexuales, psíquicas; mujeres que se sienten terriblemente solas en una sociedad que desconocen.
Y es que en estas narraciones se lucha contra la estigmatización y la invisibilidad de las mujeres norteafricanas migradas a Europa; se denuncia su sufrimiento, su subordinación patriarcal; se destaca también la desinformación, el desprecio y el aislamiento a los que se las somete. Ahora bien, paralelamente, la autora crea unas figuras literarias que demuestran que el cambio, el progreso, se puede alcanzar en la vida de las mujeres: en lugar de estancarse o de situarse eternamente en la condición de víctimas, algunas mujeres deciden superar los procesos de humillación, de violencia y de subyugación e intentan empoderarse.
En una fluctuación de espacios y tiempos narrativos, Aouattah pone de manifiesto muy especialmente la vulnerabilidad de las jóvenes marroquíes desplazadas a Europa tras contraer matrimonio con postmigrantes —hombres de origen marroquí pero residentes desde hace años en tierras europeas—, y a los cuales apenas conocen. La dependencia de sus maridos es vital: sin el amparo de las redes familiares, con gran desconocimiento de sus derechos y del idioma —o idiomas— del lugar de residencia, estas jóvenes dependen absolutamente de sus esposos y se ven sometidas a su dominio. Sin embargo, y como ya hemos afirmado anteriormente, la autora ofrece una luz al final del túnel, como en Alas migrantes, el relato que finaliza con esperanza, con la asunción consciente de la situación de violencia que padece la protagonista: «Me llamo Layla, soy una mujer maltratada...»
No cabe duda de que los relatos de El eterno retorno son un estímulo contra la soledad y la desolación, y también, un llamamiento a favor de la dignidad y del apoyo entre mujeres, mujeres migradas que viven constantemente entre dos mundos, dos espacios, dos culturas, y varias lenguas. En este viaje cíclico e interminable, en el que el duelo migratorio no deja percibir las libertades que les ofrece la tierra de destino, las mujeres migradas se agarran a sus recuerdos, a su vida en la tierra donde nacieron y rememoran sus tradiciones amazighes. Todas las protagonistas de El eterno retorno proceden de tierras rifeñas y llegaron a Cataluña con su propia mochila de recuerdos y experiencias vinculada estrechamente a sus orígenes culturales y lingüísticos amazighes. Estas figuras literarias son también una fuente generadora de dinámicas contra la homogenización impuesta. A menudo, la narradora introduce descripciones de costumbres y tradiciones del pasado rifeño de las mujeres protagonistas de los relatos que explican su presente en la sociedad catalana. Su escritura se realiza a partir de una materia híbrida: se percibe un debate implícito entre las culturas, las de origen y las de destino.
La cultura amazigh impregna las dieciocho historias del volumen, con mayor o menor explicitud. La autora incluye cuarenta y seis notas a pie de página, explicativas, donde da a conocer el uso de ciertos alimentos o platos tradicionales; de productos de cosmética tradicional; de rituales amazighes; de aspectos de la arquitectura rural del Rif; de fiestas tradicionales o de la literatura oral.
En resumen, leer El eterno retorno. Relatos migratorios en primera es confrontarse a una realidad invisibilizada para los europeos, una realidad descrita con ironía y voluntad didáctica, una lectura muy recomendable.
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