sábado, 18 de febrero de 2017

"La Yihad en el siglo XXI", debate en el Club de la Tertulia



bandera de la Yihad


L.M.A.

       Madrid, 18/02/17.- “La yihad del s. XXI” ha sido el tema de exposición y debate en el Club de la Tertulia, que dirige el periodista Luis Antequera. En la que el ponente fue un funcionario de Policía Nacional, perteneciente a la Brigada Provincial de Información de Madrid, donde desde hace más de una década, desempeña el puesto de Jefe de Equipo de Investigación, en el ámbito de la lucha contra el terrorismo yihadista.

Se trata de la tertulia número 70 del citado Club.

     La yihad es la guerra santa de los musulmanes, que conoce una expresión moderna que lo asocia a una forma muy concreta de terrorismo, principalmente urbano. Un tema, que el ponente, conoce muy bien dada su dilatada experiencia profesional, que le ha llevado a ser uno de los especialistas, que desarrollan su actividad dentro de la Policía Nacional, en este ámbito tan complejo y en ocasiones ingrato, y que desde un tiempo a esta parte le ha llevado a compaginar el trabajo operativo, con la formación de sus compañeros, a través de diversas jornadas, con el fin ampliar el conocimientos sobre una materia, el terrorismo de DAESH, que requiere una actualización constante, debido a los cambios y adaptaciones que este presenta.

      Hay una yihad interior o mayor que pide el esfuerzo de conversión de la persona y una yihad exterior o menor de actuación exterminadora que sólo puede ejercerla el Califato, de ahí el deseo de los terroristas de declarar un Estado califal que legitime sus actuaciones radicales con los infieles y/o no conversos. Una interpretación, por otra parte, inadecuada del Corán que prohíbe quitarse la vida, por tanto la autoinmolación, o matar a otro hombre. Solo una interpretación falsa, sesgada de algunos imanes o muyahidines interesados, interpreta el Corán con arreglo al extremismo terrorista exterminador. A veces, en algunas mezquitas, los fieles dejan de ir, cuando descubren imanen que adoctrinan de modo radical y hablan de muerte. Otros, lamentablemente se dejan arrastrar por aquellos.

     Durante la animada tertulia y debate, se recordó que Yihad transcrito literalmente significa “esfuerzo”, al igual que Islam significa Sumisión; que los grupos de captación, radicalización de integrantes y soldados para el DAESH o Estado Islámico, se lleva a cabo de manera muy efectiva a través de las redes sociales, siendo una estrategia muy habitual el parasitar hahstag en Twitter, para conseguir que su mensaje llegue a gran número de personas en un tiempo muy corto. Se aprovechan de personas en situaciones precarias de paro y desarraigo, prometiendo una suerte de paraíso a base de buenos sueldos, personas a las que más adelante se adoctrina. Un adoctrinamiento que también se lleva a cabo desde las redes informáticas, para que los terroristas actúen de modo individual, adoctrinamiento que llega hasta enseñar la manera de atacar con cuchillos y aprender a degollar.

     Se pusieron de relieve las estadísticas de captados en distintos países del mundo, así como la de población musulmana en los diferentes puntos, incluida España. Cataluña es la zona española más poblada de musulmanes, seguida de Andalucía.

     También se pusieron de manifiesto las estrategias de los distintos grupos islámicos para acaparar poder en las democracias o actuar de forma intimidatoria, como en el caso de los acosos a mujeres en El Cairo, Colonia, Hamburgo, Suecia… donde los llamados “círculos del infierno”, las rodean, humillan y atacan. “Las agresiones sexuales han sido siempre utilizadas para disuadir a la mujer de su protagonismo –caso de Egipto- y/o desmoralizarla". También se recordó el exterminio sistemático por odio a cristianos y destrucción de iglesias en países donde está DAESH.

     Uno de los asistentes recordó que el Corán se reescribió por un califa, más allá de los 40 años de la desaparición de Mahoma, por lo que es un libro más bien reconvertido en Código Civil con pautas de comportamiento de una sociedad. Se recordó que la máxima autoridad espiritual de los marroquíes era el rey de Marruecos, como descendiente de la familia del profeta, al que deben obediencia. “A un fanatizado solo se le podrá convencer con una adecuada interpretación del Corán –como se hace en amplios sectores de la población islámica-, pero nunca con la idea de los derechos humanos contemplados en la Constitución”, señaló uno de los asistentes.

     También se habló en el debate del hecho de que los islámicos no tienen prisa en sus objetivos a largo plazo, entre ellos de apropiación y expansio territorial, que incluye España como Al-Andalus, así como los fraudes de ley que utilizan algunos colectivos islámicos para beneficiarse de las leyes democráticas de un país, sin reciprocidad alguna en sus países de origen, algo que habría que poner en práctica para evitar los conocidos abusos de subsidios, beneficios o construcción de mezquitas cuando no permite iglesias.