viernes, 14 de septiembre de 2018

RETRATOS: José Antonio Spínola, economista, historiador y hombre de bonhomía



portada del libro "Familia Spínola"
José Antonio Spínola



Julia Sáez-Angulo

            15/09/18 .- MADRID.- Aunque estudió Económicas y ha llevado a cabo numerosas auditorías en grandes firmas españolas y extranjeras, su verdadera vocación ha sido siempre la de investigador de datos históricos, la escritura como  historiador. Ratón de archivos y bibliotecas, ha escrito directa e indirectamente dos libros espléndidos sobre la genealogía de su propio apellido, Familia Spínola, y como asesor en la misma línea genealógica del Barón de Gotor, para la ejecutoria del apellido y familia Martínez-Bordiu. De joven, este investigador ya apuntaba maneras, primero pilarista y después en el colegio de Los Rosales, sus calificaciones académicas no bajaban de matrícula de honor.

            Por el libro Familia Spínola fue felicitado por el Rey emérito y por los historiadores Gonzalo Anes y Carmen Iglesias. También por su amigo el historiador  Enrique Rúspoli.

            A José Antonio de Spínola y Gonzalez-Cocho (Madrid, 1946) lo conocen bien en los archivos nacionales de Simancas o de Indias, donde ha manejado legajos en busca de la fecha y el dato que corroboren o nieguen una hipótesis. También en archivos familiares privados como los del marqués de Valdeiglesias, de Leganés  y, por supuesto, en los de la Casa Spínola. Siete años estuvo dedicado, consagrado, a escribir la genealogía e historia de su familia Spínola, llegada de Génova para ayudar al rey de España en el siglo XVII.

            Juan Bautista de Spínola, marqués de Spínola, viajó de Italia en 1641 para ayudar al rey de España y cayó herido en la batalla de Elba contra el duque de Braganza, que se había erigido como rey de Portugal, apoyado por su cuñado el duque de Medina Sidonia –familia alternativamente leal y desleal en la historia de España- y el marqués de Ayamonte --ambos Guzmanes--, para anexionar Andalucía y Extremadura a Portugal.

            Rufino Aranda Frutos sostiene que la familia Spínola llega a Extremadura cuando compran las cinco villas hermanas (Montemolín, Fuente de Cantos, Monesterio, Calzadilla y Medina de las Torres. Don Ambrosio de Spínola funda tres vínculos o mayorazgos, a su segundo hijo don Francisco de Spínola, le dio las rentas y jurisdicción de la villa de Montemolín, convirtiéndose este en el primer conde de Montemolín y primer señor de Calzadilla. Los datos vienen del Archivo Histórico de Montemolín.

         El escudo de los Spínola es una pequeña espina de la corona de Cristo, que trajo Guido de Spínola –caballero templario de Jerusalén--, sobre un campo ajedrezado en rojo y blanco.

            La Casa de Spínola es un linaje de origen genovés que, junto con los Grimaldi, los Doria y los Fieschi, era una de las cuatro familias más importantes de la nobleza feudal de la República de Génova. Los Spínola obtuvieron su riqueza y poder del comercio, las finanzas y la adquisición de tierras. El linaje se divide en numerosas ramas, algunos de cuyos miembros gozaron de feudos imperiales.

         La familia Spínola en España se unió en Extremadura a los apellidos Cárdenas, Carrascal, Montero de Espinosa, Ponce de León, entre otros. El historiador José Antonio Spínola ha investigado en su libro toda la trayectoria del apellido y ha confeccionado un árbol genealógico muy completo que abarca incluso la Edad Media. La mayoría de la documentación y palacios se encuentran en Génova, donde permanecen los marqueses de Spínola, con ramas en Sevilla, Córdoba y Madrid. La familia Spínola ha dado seis santos a la Iglesia Católica, un papa electo, veintitrés cardenales (príncipes de la Iglesia) y 137 príncipes soberanos.
            A mí los datos y personajes que más me interesan son el de la presencia cortés de Don Ambrosio Spínola en el cuadro de “La rendición de Breda” de Velázquez, cuando no permite que el vencido se humille a su entrada en la ciudad. También Van Dyck le dedicó un merecido retrato. O la figura de Polixena Spínola, casada con el marqués de Leganés e inmortalizada en un cuadro de Rubens que hoy se encuentra en el Museo del Prado. Y más precioso aún el cuadro de Brígida Spínola-Doria, inmortalizada por Van Dyck, dama que se parece a la hoy joven Silvia Spínola; el cuadro se encuentra en la National Gallery de Washington. Estamos hablando del Siglo de Oro o los siglos de Oro como le gusta decir a la crítica de arte francesa Geneviève Barbé-Coquelin

            La Casa Spínola de Azuaga (Badajoz) es hoy un museo de arte contemporáneo, fundado generosamente en 2007, con obras donadas por el Grupo pro Arte y Cultura, PAC, con Mayte Spínola, su fundadora, al frente. La inauguración contó con la presencia de los cuatro hermanos Spínola, hijos de don Máximo Spínola y su esposa Julia: Mayte, José Antonio, Concepción y Carmen. Vale la pena una visita a este museo, que ha sido ampliado y cuenta con un buen montaje.

            José Antonio Spínola -que acabó dedicándose a atender el patrimonio familiar sin dejar la Historia-, se casó con Marta Rodríguez, nieta del célebre diseñador Pedro Rodríguez, y han tenido tres hijas muy bellas: Silvia, Sandra y Miriam. La mediana, Sandra Spínola, ingeniera informática, alterna su trabajo con la pintura realista e hiperrealista. Fue discípula de Guillermo Muñoz Vera en la escuela de la Fundación Arauco, y su pintura rezuma la fineza de un Claudio Bravo. Sus retratos son extraordinarios.

            Al historiador José Antonio Spínola se le ha visto asiduamente en los encuentro artísticos en la Escorzonera. He tenido el privilegio de compartir mesa y mantel con él en más de una ocasión, en que el protocolo atento me situaba a su lado y la cena o almuerzo han sido una profunda lección de historia y conocimiento. El historiador, hombre afable, discreto y sabio, además de culto y erudito, transmite sus conocimientos cordialmente a quien le pregunta sobre ellos. Se aprende mucho a su lado y, yo me guío por la divisa francesa: un seul plasir, la connaissance (un solo placer, el conocimiento). La estrategia de la mesa es muy importante, porque alguna vez, todos nos hemos tenido que tragar en comidas o cenas a algún comensal vecino aburrido, petardo o faltón. Una pérdida de tiempo, con lo escasa que es la vida. Si a uno le toca el historiador Spínola al lado, será un disfrute.

Más información


https://www.google.at/search?q=libro+de+genealogia+de+los+Mart%C3%ADnez+Bordiu+por+Jose+Antonio+Spinola&rlz=1C5CHFA_enES568ES568&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ved=2ahUKEwiI9YuepLbdAhUOy1kKHey6AhAQsAR6BAgEEAE&biw=1365&bih=668

José Antonio Spínola (c. 1966)


Brígida de Spínola-Doria, por Van Dyck (National Gallery. Washington)

 Polixena de Spínola, por Van Dyck (National Gallery. Washington)


Ambrosio Spinola en el cuadro de "Las Lanzas" de Velázquez (Museo del Prado)


Ambrosio de Spínola, por Van Dyck (Colección privada. Madrid)


Santo cardenal Marcelo de Sopínola (1835 - 1906), canonizado por Juan Pablo II en 1987
José Antonio Spinola y su esposa Marta Rodríguez en la boda de su hija Myriam con Diego Huidobro  (2017)


Escudo familia Spínola

José Antonio Spínola, de soltero (c.1965)

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