Julia Sáez-Angulo
Fotos: Guía Boix
24/4/26.- Toledo.- El pintor toledano Alfonso Sebastián (Torrijos, 1941 ) celebra en este curso su gran “año expositivo”, con tres muestras en Toledo (Palacio de la Diputación y en San Clemente ) y en el santuario visigodo de Santa María Melque.
El 7 de mayo tendrá lugar la primera exposición, anunciada con el cartel que representa el paisaje pintado de un pueblo toledano, ante el que escritor Ayúcar vio la mejor metáfora de la tierra castellana: "Castillo, iglesia, tierra y trigo", título de la muestra en el palacio de la Diputación de Toledo, para conmemorar el Día de la Provincia.
La gran exposición de Alfonso Sebastián, con dos centenares de cuadros tendrá lugar el próximo mes de octubre de 2026, en el antiguo convento de San Clemente, con una muestra que se titulará “Homenaje de las catedrales góticas a la catedral de Toledo”, todo un despliegue de representación de catedrales, para sumarse a la conmemoración de la capital primada española.
La Catedral de Toledo celebra su VIII Centenario en 2026.
Además, Alfonso Sebastián ha recibido el encargo de dos retratos, dado que este género es uno de los mejor realizados por el artista.
El escritor poeta toledano Rogelio Sánchez Molero ha escrito sobre el pintor Alfonso Sebastián el poema:
LEVIATÁN (ALFONSO SEBASTIÁN)
Marca tu pulso la fuerza tectónica
del magma originario. Demiurgo creador.
Bullen en tus lienzos los ocres que descubres
en la reciedumbre de las tierras
y las lomas infinitas que agolpa el solano;
en los perennes horizontes de historia,
de olivares y almas nobles. Toledano.
Pulsión sagrada, buscando la excelencia.
Perpetua consagración al Arte. Torre regia.
Sacerdocio irrenunciable. Ascético.
En tu imaginario, las miradas profundas
que desvelan el alma de los personajes
hasta hacerlos casi etéreos, más que humanos.
O la música; atrapada en una orquesta imaginada
por las manos maestras del artista, que arpegia
claroscuros matizados en corcheas.
Al fondo, Toledo. Quietud irrenunciable.
Tempestuosos los cielos sobre el lienzo,
casi abruptos, iluminan la ciudad
hasta ponerla de oro; de oro y sueño.
Sueño traspasado en ojivas y arquivoltas.
Silenciosa catedral. Claustro sin nombre.
La intangibilidad del color hecho de luz.
Un verde que se expande como un mar
queriendo convertirse en universo.
Color que no se deja sublimar
ni por la forma ni por la esencia.
Que transmuta en materia inasible e infinita.
Cósmico paisaje. Un bosque que es un tótem.
Reflejo de cristal que se convierte
en mágicas imágenes, en monstruos
o en enigmas; en íncubos o en ángeles.
Unas alas de dríadas errando libremente.
Un haya majestuosa. Tu leviatán.
Rogelio Sánchez Molero
18 de julio de 2024
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