martes, 16 de junio de 2026

“UN RAMO DE FLORES ES UN REGALO, UN YATE ES UN SOBORNO”. Ley de Vagos y Maleantes de 1933. Falta de igualdad ante las leyes.





Julia Sáez-Angulo

15/6/26.- Madrid.- “Un ramo de flores es un regalo, un yate es un soborno”. Este aserto lo oí y aprendí en Inglaterra, cuando residí allí dieciocho meses, en los años 70. El tema me ha venido a la cabeza cada vez que aparecían en la prensa casos o situaciones de abusos por regalos inadecuados.

Cuando llegó a España la noticia del regalo de un yate de los empresarios españoles al Rey Emérito Juan Carlos, el aserto se presentó en toda su equivalencia. Cierto que el Emérito era un buen embajador en el extranjero con los Estados y en favor de los empresarios, pero también para sí mismo. Mister 3% por obtener petróleo para España, ante la escasez de los primeros 90 dio mucho que hablar ,soto voce, primero, y en los libros de algunos periodistas después. Se sabe que los regalos mueven voluntades o son agradecimientos de actuaciones bien o mal hechas en favor de quien regala. 

    El último yate Fortuna del Emérito fue un obsequio al rey de 22 empresarios de las Islas Baleares para su uso y disfrute, y que éste donó posteriormente al Patrimonio Nacional en 2013

Ahora tenemos las joyas de Rodríguez Zapatero, el lírico del buenismo con las nubes, los vientos y el dar mucho y tener poco… Bla, bla, bla. Los vientos traen tempestades. Veremos si esas joyas vienen de extrañas herencias, regalos inadecuados o comisiones indecentes. Todo lo que no sea pago en dinero que pase por los impuestos, es materia sospechosa.

La curiosa ley de Vagos y Maleantes -singular desde su título- que estudiábamos en la Facultad de Derecho, permitía comentarios jocosos al profesor de Derecho Penal, don Juan del Rosal, al decir que era una ley en blanco y que todos los españoles podríamos estar inmersos en ella, porque uno de sus artículos aseguraba que sería vago y maleante aquel que no pudiera justificar el dinero que tuviera encima. Pues eso.

La Ley de Vagos y Maleantes fue aprobada en España el 4 de agosto de 1933. Aunque originalmente se creó durante la II República para prevenir delitos y controlar a elementos considerados "antisociales" (como vagabundos, proxenetas y mendigos), el régimen franquista la mantuvo, modificándola en parte en 1954. Se abolió formalmente el 4 de agosto de 1970.

En la opinión popular, en lo coloquial, más que delincuentes se habla de “esos golfos”, que no son precisamente los de la marginalidad, sino de los barandas, los que tocan moqueta y poltronas, que rompen de inmediato el principio de igualdad ante la ley, se creen intocables y se colocan por encima del pueblo soberano a quienes dicen servir.

Y todo ello se percibe en el trato hasta del Ministerio de Hacienda, un ente, donde los inspectores son también comisionistas por los dineros trincados con distintas reglas de juego, a juzgar por las situaciones vistas. Los ministros de Hacienda Montoro o Montero no han sido precisamente muy ejemplares en su ejercicio.

    ¿Cuándo se va a acabar con esa lacra de dejar cobrar comisiones a los inspectores, por los ingresos obtenidos con su amenaza o con el mazo en alto desde su podio? Muchos pagan temerosos para evitarse su ultimátum. Véase si no, el caso de Imanol Arias y Ana Duato. Me consta de dos personas sistemáticamente perseguidas por Hacienda, a las que se les ha alterado gravemente su sistema nervioso. ¡Malditas comisiones!

    La falta de equidad se ve también en los tribunales, cuando a unos los dejan pasar por el garaje para no ser fotografiados, mientras los actores secundarios de la misma causa tienen que mostrar el careto. ¿Dónde está la equidad? Lo mismo con la retirada o no del pasaporte.

    En la res publica falta hoy moralidad y equidad ante la ley, lo que produce continuos agravios comparativos entre los ciudadanos. Algunos se consideran o los tratan como "pata negra". Y todavía hablan de democracia.



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