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jueves, 6 de septiembre de 2018

RETRATOS: Claudio Bravo, cotizado pintor hiperrealista, chileno generoso con el Museo del Prado y museo de pintura interrumpido por la muerte


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 Infanta Doña Pilar, Claudio Bravo y Mayte Spínola

Claudio Bravo (autorretrato)




Julia Sáez-Angulo

            07/09/18 .- MADRID .- Me contó el crítico de arte Javier González de Vega, que cuando llegó a España en los 60, el chileno pintaba muy bien pero le faltaba bon gout; que el diseñador de moda Carlos Bérges y él lo cogieron por banda y le metieron la pintura del Quatroccento por los ojos, para que se empapara de la fineza italiana y paulatinamente consiguieron que. además de pintar como los ángeles, lo hiciera con las bases y la belleza italiana y española del Museo del Prado. El pintor permaneció en España hasta 1971, pero siempre contó con este país para su reconocimiento y donaciones obra como la de escultura clásica a la gliptoteca el Museo del Prado.

            Este va a ser el primer retrato a vuela pluma, semblanza, apunte o perfil –como quieran llamarlo- que hago de un artista ya desparecido, pero que forma parte de la historia del Grupo pro Arte y Cultura o más bien de su fundadora Mayte Spínola. Está propuesto para Medalla de Oro Mayte Spínola in Memoriam.

            Mayte Spínola fue de las primeras damas en posar en Madrid para Claudio Bravo Camús (Chile, 1936 –Marruecos, 2011) en un retrato lleno de sutileza, del que se siente orgullosa y luce siempre en su salón. Con su característico mecenazgo artístico, Mayte llevaba a su familia y amigos al estudio de Claudio Bravo para que le compraran cuadros o le encargaran retratos, a las mujeres las acompañaba, porque no estaba bien visto entonces que una dama acudiera sola al estudio de un pintor. Por allí desfilaron los miembros de la familia política Barreiros, los March, los Fierro… A Helena Kirby le hizo un bello retrato reclinada; un maravilloso retrato de perro con un conejo para los marqueses de Las Claras Panes… El que le hizo al crítico de arte Javier González de Vega con sombrero es formidable.

            Mayte fue la última de la familia Barreiros y Spínola en posar para un retrato del pintor, después de tres años seguidos yendo por las tardes al estudio de Claudio, acompañando a los retratados. Fue el último retrato que Claudio hizo en Madrid, porque, primero se trasladó a Marbella y después se  estableció en Marruecos, y dejó de hacerlos de manera sistemática como hasta entonces. No olvidemos que al retrato se le ha llamado en la jerga de los artistas como el "genero nutricio". Claudio y Mayte conversaban sin parar, llegaron a quererse como hermanos, y así se consideraban entre ellos. Fue en 1971, en el estudio de Claudio, cuando ella, animada por él y otras personas, decide ser profesional de la pintura –aunque llevaba pintado desde niña. Claudio la animó a exponer y ella llevó a cabo su primera muestra en la galería SEM, con Eugenia Niño como directora. Desde aquí, su carrera fue firme e imparable.

            El primer cuadro que yo vi de Claudio fue un Cristo hiperrealista, impresionante de grande y de expresividad en la feria de ARCO, a principios de los 80. Quedé impactada;  según me dijeron la pintura fue adquirida para el Vaticano. El pintor ya exponía entonces en la célebre galería internacional Marlborough de Madrid.

            El artista me lo presentó Mayte en una cena en su honor, que ella le organizaba,  en uno de los viajes que Claudio Bravo hacía a Madrid, desde el Marrakech de su entonces residencia, capital en la que él había residido anteriormente, para desplazarse después a Marbella donde la jet set, con María Salamanca a la cabeza, le compraba cuadros y le encargaba retratos uno tras otro. Lo suyo, lo de Claudio Bravo, era avanzar hacia el sur y acabar en África. El éxito y reconocimiento en España fue total; en este país hizo su primera carrera pictórica y ganó mucho dinero.

            Claudio tuvo primero una casa en Tánger, al lado de un cementerio. La segunda, también en Tánger, estaba sobre un acantilado situado entre el Mediterráneo y el Atlántico, con un jardín de varias hectáreas repleto de rosas blancas. Cuando sonó el muecín -cuenta Mayte presente junto a su marido Graciliano-, los jardineros, todos vestidos de blanco como el pintor, se pusieron de rodillas, momento en que Claudio Bravo arrancó una rosa, le quitó las espinas y, en presencia de Graciliano, se la ofrendó a Mayte: Es lo que tú te mereces, le dijo. 

      La casa de Tánger es la que dejó en testamento a su prohijado marroquí Teté. Después, su otra casa en Marrakech, en la que el pintor pasaba los inviernos- la dejó en herencia a la emperatriz iraní Farah Diba –a la que también retrató-, con la que tenía una gran amistad y confidencia- Finalmente, la casa de Tarudant. igualmente en Marruecos, una casi copia  de la Alhambra, a la que él denominaba "mi Taj Majal", a su buen compañero Bashir, padre de Teté. Esta casa la visitaron como invitadas conjuntamente la Infanta Doña Pilar de Borbón y Mayte Spínola. También pasaron por allí, el pintor Rafael Cidoncha y Miguel Ángel Cortés. 

       Meses antes de su muerte Miguel Ángel Cortes, la Infanta Doña Pilar y Mayte Spínola perfilaban el futuro museo Claudio Bravo con sus pinturas en la Comunidad de Madrid. 


Retrato de Mayte Spínola, pintado por Claudio Bravo (1971)

            En 2000 Claudio Bravo, había ya donado a la gliptoteca del Museo del Prado una soberbia colección de esculturas greco-romanas adquiridas por él en subastas internacionales, principalmente de Nueva York y París,  donación por la que recibió la Medalla de Oro a las Bellas Artes de manos de su Majestad el Rey Juan Carlos, en una acto ex profeso de nuestra primera pinacoteca. 


 Era como un reconocimiento al país que le acogió y reconoció su arte y una presencia de los Reyes de España Juan Carlos y Sofía, que reconocía aquel gesto en nombre de los españoles. La Infanta Doña Pilar tuvo mucho que ver en esta decisión de Claudio, al igual que Miguel Ángel Cortés, el que fuera secretario del Estado de Cultura.

            Seguidamente Claudio quiso crear un museo con su pintura en la Comunidad de Madrid y Miguel Ángel Cortés se lo comentó de nuevo a la Infanta Pilar –mujer de gestión eficiente a favor de España. Doña Pilar y Mayte Spínola viajaron de incógnito, a Tarudant, pero el rey de Marruecos, bien informado desde que pisaron territorio marroquí, les puso una escolta casi invisible y les invitaba a almorzar, cada vez que iban a pagar la factura en un restaurante. Las dos, junto a Claudio Bravo perfilaron la idea del futuro museo con su pintura en la Comunidad de Madrid; la presidenta madrileña Esperanza Aguirre estaba de acuerdo en encontrar un lugar adecuado.

            Una mañana de domingo Doña Pilar, Mayte, Luis Silva y yo, viajamos a conocer unos edificios nobles en Chinchón, la Casa de la Cadena (una de esas en las que pernoctan los Reyes de España y tiene derecho a esa cadena exterior) y a Alcalá de Henares, donde un céntrico y antiguo cuartel pudieran servir para el querido museo que Claudio Bravo estaba dispuesto a adquirir para albergar su obra. Era ya un hombre millonario.

            En ello se estaba. El proyecto era apasionante, cuando llegó la noticia imprevista del fallecimiento de Claudio. Nos quedamos afectados y estupefactos. Mayte Spínola, que había convivido mucho con él en su estudio madrileo acompañando a las damas amigas, que, que los 70, no solían acudir solas a posar para un artista. El proyecto del Museo Claudio Bravo en la Comunidad de Madrid, con harto sentimiento, quedó truncado. El propio artista quería sufragarlo.

            Mayte Spínola perdió un amigo, un pintor que se atrevió a romper delante de ella un retrato suyo porque a él no le convencía –a ella sí y se enfadó- con la promesa del pintor de hacerle otro mejor, “digno de un museo”, le dijo. El artista cumplió su palabra.

            Los recuerdos de la cena con Claudio Bravo en la Casa Museo El Romera de Mayte Spínola no pueden ser más gratos. Comàrit mesa y mantel junto a él, ur regalo. Claudio era cordial, guapo y elegante, un caballero en el trato, con voz aterciopelada como Cyrano de Bergerac y su conversación siempre amena sobre el arte. Era un hombre exquisito, hijo de terratenientes que se educó en los jesuitas. Se le notaba y se agradecía la cortesía  natural que emanaba de su personalidad. Fue un ser humano que se cruzó una vez en tu vida y no se olvida, felizmente ha dejado decenas de testimonios en sus cuadros y en su amigos, sobre todo españoles y marroquíes. ¡Qué pena que el proyecto del Museo Claudio Bravo se interrumpiera con su fallecimiento! Fue la miel en los labios para los que estábamos en ello. Mayte y yo lo hemos lamentado muchas veces, pero la vida manda en todo con sus avatares e imprevistos.

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            De la parte humanitaria de Claudio Bravo hay que destacar las escuelas para niños que financió en Marruecos, así como diversas enfermerías. Fue un hombre rico de gran corazón solidario. Era como un reconocimiento al país que le acogió y reconoció su arte y una presencia real que reconocía aquel gesto en nombre de los españoles. La Infanta Doña Pilar tuvo mucho que ver en esta decisión de Claudio, al igual que Miguel Ángel Cortés, el que fuera secretario del Estado de Cultura. Entre ambos surgió la primera conversación que puso todo en marcha.

            Seguidamente Claudio quiso crear un museo con su pintura en la Comunidad de Madrid y Miguel Ángel Cortés se lo comentó de nuevo a la Infanta Pilar –mujer de gestión eficiente para España. Doña Pilar y Mayte Spínola viajaron de incógnito a Tarudant, pero el rey de Marruecos, bien informado, les puso una escolta casi invisible y les invitaba a almorzar, cada vez que iban a pagar  en el restaurante y la factura estaba pagada por la casa real marroquí, tanto si iban solas como acompañadas de Claudio Bravo.   Doña Pilar, Mayte y Claudio perfilaron la idea del futuro museo en la Comunidad de Madrid; la presidenta madrileña Esperanza Aguirre estaba de acuerdo acuerdo en encontrar un lugar adecuado.

            Una mañana de domingo Doña Pilar, Mayte, Luis Silva y Julia Sáez-Angulo, viajaron a conocer unos edificios nobles en Chinchón: la Casa de la Cadena (una de esas en las que pernoctan los Reyes de España y tiene derecho a esa cadena exterior), y a Alcalá de Henares, donde un céntrico y antiguo cuartel pudiera haber servido para el querido museo que Claudio Bravo estaba dispuesto a adquirir o sostener para su obra. Era un hombre rico y generoso.

            En ello se estaba. El proyecto era apasionante, cuando nos llegó la noticia imprevista del fallecimiento de Claudio Bravo. Nos quedamos afectados y estupefactos, especialmente Mayte que había convivido mucho con él en su estudio, acompañando a las damas parientes y amigas.  El proyecto del Museo Claudio Bravo en la Comunidad de Madrid en ciernes, con harto sentimiento, quedó truncado. El propio artista quería sufragarlo.

            Mayte Spínola perdió un amigo, un pintor que se atrevió a romper delante de ella un retrato que le había hecho, porque a él no le convencía –a ella sí y, por eso, se enfadó- con la promesa de hacerle otro mejor, digno de un museo. El artista cumplió su palabra.

            Los recuerdos de aquella noche en la cena con Claudio Bravo en casa de Mayte no pueden ser más gratos. Claudio era cordial, guapo y elegante, un caballero en el trato, con voz aterciopelada como Cyrano de Bergerac y conversación siempre interesante y amena sobre el arte. Un seductor sin pretenderlo. Era un hombre exquisito, hijo de terratenientes que se educó en los jesuitas. Se le notaba y se agradecía la cortesía que emanaba su personalidad. Fue un ser humano que se cruza una vez en la vida y no se olvida. Felizmente ha dejado decenas de testimonios de sí en sus amigos españoles y marroquíes y en sus cuadros. ¡Qué pena que el proyecto de Museo Claudio Bravo en la Comunidad de Madid se interrumpiera con su muerte! Fue la miel en los labios. Mayte Spínola y la Infanta Doña Pilar lo han lamentado en ocasiones, pero la vida manda en todo con sus avatares e imprevistos.

            De la parte humanitaria de Claudio Bravo hay que destacar las escuelas para niños que financió en Marruecos, así como diversas enfermerías. Un hombre rico, solidario porque tenía gran corazón.

Más información





Claudio Bravo con Mayte Spínola y Gonzalo Anes tras la cena en su honor



Casa de la Cadena. Chinchón (Madrid)   

 Bodegón


 Textiles
 Claudio Bravo
 Bodegón
 Madonna
Bodegón



jueves, 17 de febrero de 2011

ARCO, más y mejor feria al centrarse en el comercio de las obras de arte




Julia Sáez-Angulo

Atrás quedaron los shows y teatro de pasillos y corredores para ser lo que debe ser: una feria de arte para comprar y vender con el menor número de interferencias posibles. Carlos Urroz, nuevo director de la feria de Arte Contemporáneo ARCO, parece haberlo entendido y así las cosas marcharán mejor.

Los Príncipes de Asturias inauguraron esta edición de ARCO 2011 que cumple 30 años. Una exposición de fotografías de Luís Pérez-Mínguez y otros fotógrafos muestra algunas escenas de ese pasado en el que Leo Castelli (ya desaparecido), Pedro Almodóvar, Claudio Bravo o Soledad Lorenzo eran más jóvenes. Treinta años, un buen record para una feria que se sonó a sí misma como punta de lanza del arte contemporáneo.

Rusia es este año el país invitado y sus módulos feriales se mezclan entre todos sin hacer un gueto aparte como en otras convocatorias. El Museo Thyssen-Bornemiza, coneste motivo, ha reordenado la exposición de las vanguardias rusas de sus colecciones y es una buena ocasión de contemplarlas.

Espléndida la instalación de Alberto Bañuelos en piezas de alabastro. El escultor expondrá el año que viene en el Museo Nacional de Antropología de México sus cabezas reconstruidas en mármol que dialogarán con las mayas y aztecas. En el módulo del joven Museo ABC del Dibujo y la Ilustración, dibujaban el muro los artistas Juan Zamora, Alexandre Arrechea, Quique de la Rubia o Avelino Sola.

Curiosa la coincidencia de dos artistas con el juego del espejo en recintos circulares: Chul-Hyun-Ahn en una especie de pozo e Iván Navarro con un tambor de batería; ambos con luces de neón.

Otra curiosidad, las obras con textiles eran hechas por mujeres, como si sintieran la nostalgia de Penélope tejiendo. La portuguesa Joana Vasconcellos con una pieza espectacular de estatuas revestidas de ganchillo. Una mezcla de evocación clásica envuelta en el kitch doméstico.

La fotografía de Cándida Hoffer sobre la Casa de Pilatos en Sevilla es espectacular. ¡Qué fotógrafa! ¡Qué cámara maravillosa en su haber para lograr ese interior total y completo de imagen y color! En la Galería Toni Tapies, buenas piezas de su padre y hermosos bocetos sobre el campo de Alex Kats, que después lleva al gran formato.

Un paseo entre galeristas y artistas


Una se pasea y se ven grandes piezas en Elvira González, con buenas piezas de Elena del Rivero o Esteban Vicente; Helga de Alvear que de entrada vendió coho piezas; Soledad Lorenzo; Fúcares con un espectacular cuadros de Simeón Sainz; Juana de Aizpuru; Moriarty; Oliva Arauna, con espléndidas fotografías o las numerosas galerías belgas que han desembarcado

Al tiempo, una se tropieza a otros artistas como Marisa González que expone sus filipinas en Girona; Carlos Boix, que expone en la sala Maruja Mallo de Las Rozas; Hanoos, que expuso en Ángeles Penche; Elena González que sigue con sus hermosos dibujos de la mitología griega; Juan Moral que acaba de regresar de Cataluña donde ha trabajado en el taller de Xavier Cuenca; Linda de Sousa, que inaugura el lunes sus “Transparentes” en las salas de la Universidad Autónoma de Madrid; Gloria Vázquez que manda toda su producción pictórica a Japón porque “en España la cosa está más parada”; Juan Jiménez con su cámara en ristre, apresando cuadros, escultras, grabados y personajes, el ultimo Lady Foster, nacida Elena Ochoa, una mujer llena de proyectos que ha dinamizado y enriquecido el panorama artístico madrileño...

Madrid es capital del arte con cinco ferias. Además de ARCO, ArtMadrid en el pabellón de la Casa de Campo, con buenas piezas de arte contemporáneo español; DeMadrid, en el Palacio de Congresos y JustMadrid como feria novedosa y joven. De paso, las galerías muestran buenas exposiciones con motivo de estas fechas feriales: del 16 al 20 de febrero de 2011.

Premios ARCO a los coleccionistas

Por decimoquinto año consecutivo, la Asociación Amigos de ARCO ha entregado en la Sala VIP de ARCOmadrid sus Premios “A” al Coleccionismo. Con este galardón, la asociación hace un reconocimiento de la labor de los coleccionistas, tanto nacionales como internacionales, cuyo fomento ha sido una de las principales aspiraciones de dicha asociación desde su creación en 1987.

En esta edición el premio en la categoría de Coleccionismo Privado ha recaído en el empresario catalán, presidente y fundador de la firma Mango, Isak Andic, quien ha recogido personalmente el premio de manos de Fermín Lucas, director general de IFEMA.

En la categoría de Coleccionismo Corporativo ha sido reconocida la colección portuguesa BESart – Colección Banco Espírito Santo. Luis Eduardo Cortés, presidente de IFEMA, ha entregado el galardón correspondiente a esta categoría a Ricardo Espírito Santo Silva Salgado, presidente ejecutivo de la entidad bancaria.

Por último, el premio al Coleccionismo Internacional ha sido concedido a la institución rusa Fundación Cultural Ekaterina. El premio ha sido entregado por Alicia Moreno, concejal de las Artes del Ayuntamiento de Madrid a sus fundadores, los coleccionistas Ekaterina y Vladimir Semenikhin.

Junto a las tres categorías habituales en los Premios “A”, este año se ha concedido por primera vez, un premio in Memoriam al joven coleccionista murciano Antonio Fernández Villalba, fallecido el pasado mes de agosto. La emotiva entrega del galardón ha sido realizada por la viceconsejera de Cultura de la Comunidad de Madrid, Concha Guerra, quien ha entregado el reconocimiento al hermano del coleccionista, Emiliano Fernández Villalba, acompañado de la familia y amigos del homenajeado.

Para ver la feria de ARCO, ha viajado el coleccionista colombiano Camilo Otero, que articula su predilección en torno al Arte Latinoamericano. Recientemente expuso una selección en la Universidad del Málaga.









miércoles, 2 de junio de 2010

Rafael Manzano recibe el Premio Museo Mayte Spínola


Tauromaquia de Mayte Spínola



Julia Sáez-Angulo

    02.06.10.- Marmolejo (Jaén).- El arquitecto español Rafael Manzano Martos ha recibido el premio Museo Mayte Spínola Grupo por Arte y Cultura, en el transcurso de un acto multitudinario en La Escorzonera. En ediciones anteriores recibieron este galardón a las artes: el pintor chileno Claudio Bravo; la galerista Pitty Santa Cruz de Ynguanzo; la baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza y la escritora Carmen Posadas.

Rafael Manzano Martos (Cádiz, 1936) ha recibido también en tiempo reciente el premio Richard H. Driehaus 2010 de arquitectura clásica, que otorga la Universidad de Notre Dame (Indiana). El galardón está dotado con 200.000 dólares y se destina anualmente. El español es reconocido fundamentalmente por sus trabajos de restauración histórica y particularmente por su habilidad en el estilo neo-mudéjar.

Por otra parte, la pintora Mayte Spínola ha sido objeto de reconocimiento en el Senado de España, al adquirir una de sus obras titulada “Espacios” (1970) de su serie trabajada en arenas y objetos de mar sobre el soporte. Enrique Rojo, presidente del Senado y Rosa Martínez Lahidalga, presidenta de la Asociación Española de Pintores y Escultores, elogiaron la figura de Mayte Spínola como artista y mujer activa y dinamizadora en el mundo de las Bellas Artes.

En el acto estuvieron, además de las familia Spínola y Barreiros, personalidades del mundo de la cultura como Gonzalo Anes, marqués de Castrillón y presidente de la Real Academia de la Historia; Carmen Iglesias, Carmen Posadas, los Doctores don Juan José López Ibor y Eduardo López de la Osa; Peñuca de la Serna; Paloma Rodríguez-Porrero; los marqueses de Mondéjar, los de Estepa, los de Vívola o la marquesa de Torre de Presa.

Los asistentes pudieron visitar la extensa colección de arte del Senado español, que cuenta con una importante colección de pintura, principalmente del siglo XIX.

Mayte Spínola ha sido creadora de varios museos: en Marmolejo que lleva su nombre; en Salta (Argentina), en Bulgaria, en Azuaga (Badajoz); en Calviá (Mallorca) y próximamente se llevará a cabo en el palacio de la princesa de Éboli en Pastrana (Guadalajara).

Como pintora ha expuesto, además de en diversas ciudades españolas, en París y Miami. Si pintura es colorista y gestual; su cromatismo vivaz. Gusta de la utilización del collage con frecuencia y ha trabajado series con temas sobre la fiesta taurina o la danza. Su Tauromaquia, con textos del critico taurino Vicente Zabala, queda recogida en un bello libro de bibliofilia.





viernes, 26 de marzo de 2010

Mayte Spínola, artista polifacética y mecenas del Arte


Mayte Spínola ante uno de sus cuadros



L.M.A.


Mayte Spínola, pintora y promotora del Grupo pro Arte y Cultura -formado por unos doscientos artistas de manera libre para llevar a cabo distintos proyectos- ha canalizado recientemente a un grupo de creadores para la exposición en pro Haiti, que ha tenido lugar en el Museo Thyssen-Bornmisza de Madrid. Un acto que estuvo muy concurrido por personalidades de la empresa, la cultura y moda.

La propia Mayte Spínola lo explica: “Ha habido un acto de solidaridad y exposición de 22 pintores del grupo Pro Arte y Cultura organizado por “Ayuda en Acción” y su Presidenta de Honor S.A.R la Duquesa de Badajoz”.

“La baronesa Carmen Thyssen puso a disposición el Museo y hubo un patrocinio de la revista “HOLA” y la firma PORCELANOSA, conseguido por Isabel Santos Suárez. El montaje fue de ORCA, la decoración floral, de Aquilea, y la Fundación Coca Cola, que adquirió el cuadro de Carmen Thyssen titulado “Flores a la luz de la luna”. El catering fue ofrecido por Silvia “ The Cook”.

“El Grupo Pro Arte y Cultura colaboró con la donación de las obras y se ocupo del catalogo y el montaje de la exposición. En el equipo de trabajo estuvieron Carmen Posadas, Julia Saez-Angulo, Pedro Sandoval, Manuela Picó, Paloma Porrero, Rosa Gállego, Fernando Garrido y José Luis Romeral. Por “Ayuda en Acción” la coordinación la llevaron a cabo Eduardo Guijarro y Carmen Palomero y, por el Museo Thyssen- Bornemisza, Miguel Ángel Recio y Elena Benarroch”.

En la exposición han participado con sus obras la princesa Ana de Orleáns, la duquesa Cayetana de Alba y la baronesa Thyssen. Mayte Spínola presentó dos obras que fueron adquiridas por los directivos de Isla Marina Valdecañas (Ciudad Real).

Spínola cultiva un expresionismo con gestualismo matérico. En sus series anteriores cultivó el tema taurino de manera esquemática y gran expresividad, con economía de trazos. Una suerte de Tauromaquia hecha danza, motivo que tanbien ha interpretado en sus cuadros.




Mecenazgo de las Artes


Mayte Spínola ha llevado a cabo una labor de mecenazgo de las Artes con la creación del Museo de Arte Contemporáneo que lleva su nombre en la localidad cordobesa de Marmolejo. También ha estimulado la creación de otros museos de arte contemporáneo junto al Grupo pro Arte y Cultura, en diversas ciudades españolas y extranjeras como en Azuaga (Badajoz); Sofía (Bulgaria); Salta (Argentina); Calviá (Mallorca) y prepara otro museo para Pastrana (Guadalajara).

Su labor de mecenazgo se ha traducido también en potenciar exposiciones de artistas consagrados o emergentes en distintos foros del circuito artístico, así como en apoyar la valía de diversos creadores plásticos ante diferentes coleccionistas.
La señora Spínola, casada con el empresario Graciliano Barreiros, reconoce que su vena artística le viene de su madre, Julia G. Cocho Soravilla, gran aficionada a los talleres y tertulias artísticas en los estudios de Sebastián Miranda o Santiago de Santiago. “Yo le acompañaba con frecuencia a esos talleres. Mi madre hubiera podido ser una excelente escultora si las circunstancias se lo hubieran permitido. No estaba bien visto en su sociedad y en su tiempo que una mujer fuera artista”.

No se siente coleccionista de arte en sentido estricto, pero Mayte Spínola reconoce que cuenta con numerosas obras de artistas con los que ha hecho intercambio o les ha comprado. El bello retrato que le hizo el pintor chileno Claudio Bravo, al poco de llegar a España en los 80, figura en el salón de la casa.

Recuerda con gran afecto su amistad con Joan Miró y familia. Spínola fue una pieza clave en la primera exposición que se hizo del pintor catalán en Madrid, en tiempos de la Transición política. Miró regaló a Spínola un interesante cuadro suyo.



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