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jueves, 16 de enero de 2014

Manuel Delgado Villegas, "el Arropiero, autor de "Ríen los dioses"

"Todo lo que estamos viviendo es un sueño, un sueño sobre una pesadilla. Nada más. Y cuando ese sueño se acabe, seremos ceniza". Manuel Delgado Villegas.




L.M.A.

El origen de Ríen los dioses radica en una serie de dibujos que realizó Manuel Delgado Villegas, "el Arropiero" (1943-1998) conocido como "el mayor asesino en serie de la historia española" durante su confinamiento en el madrileño psiquiátrico penitenciario de Carabanchel entre los años 70 y 80 realizó varias obras de arte. Por motivos personales y de proximidad estos dibujos de "el Arropiero" forman parte constitutiva del imaginario visual de la infancia del artista.


Ríen los Dioses es un intento de acercamiento al "art brut", "arte marginal" o "arte psicótico". Estas prácticas artísticas, por las características mentales de sus creadores están dotadas de una gran carga emocional y los resultados brotan ajenos al orden y preceptos que rigen el "arte integrado".


El proyecto consta de cinco instalaciones de gran formato basadas en diferentes elementos representados por Manuel Delgado Villegas en dibujos originales que están en posesión de la familia de la artista. Ríen los dioses se completa con una amplia serie de dibujos y maquetas a escala 1:10.
El objetivo de Paula Rubio Infante en este proyecto es expandir las imágenes bidimensionales realizadas por M. D. Villegas hacia las tres dimensiones, en un deseo de reflexionar sobre el contraste entre lo que el resto normalizado denominaríamos "la realidad" y la personal y subjetiva concepción que él tenía de su psique y su entorno, capturada en sus dibujos. Una de estas imágenes da título al proyecto. En ella ilustra una extraña embarcación azul en el centro de un mar de grandes dimensiones. Es muy probable que "el Arropiero" tomara el título de este dibujo ("Ríen los dioses") de la colección de relatos de Jack London "Cuando los dioses ríen". 

En "Ríen los dioses" colaboran Enrique González Duro -psiquiatra y escritor- que ha sido entrevistado por Paula Rubio Infante y cuyos diálogos formarán parte de una de las intervenciones en el espacio expositivo junto con la entrevista realizada a Jesús Rubio Sarabia, funcionario de prisiones que estuvo en contacto con Manuel D. Villegas "El Arropiero".




lunes, 1 de abril de 2013


 
 
STORYMAKERS en la Galería Paula Alonso de Madrid

 
 
 
 
L.M.A.


La Galería Paula Alonso de Madrid inaugura la exposición Storymakers"  comisariada por el historiador de Historia del Arte Carlos Delgado mayordomo. En ella participan los artistas Chema López (Albacete, 1969), Nacho Martín Silva (Madrid, 1977), Marina Núñez (Palencia, 1966) y José Luis Serzo (Albacete, 1977).
 
La galería está en la calle Lope de Vega, nº 29, y la inauguración será el próximo sábado 6 de abril de 12 de la mañana a 8 de la tarde.
 
 Entre otras cosas el comisario Carlos Delgado escribe así:
 

"Storymakers reúne el trabajo de cuatro artistas que plantean sendos discursos narrativos y exploran la pertinencia de seguir elaborando historias en un contexto de inusitada densidad visual. Frente a la cadena de imágenes colapsadas e incompletas que configura un presente sobrecargado de información, Chema López, Nacho Martín Silva, Marina Núñez y José Luis Serzo plantean un espacio crítico sobre las representaciones tradicionales de lo real que sirve para desmontar los recursos de fiabilidad que las amparan.

Como veremos, sus trabajos cuestionan la construcción simbólica de narrativas hegemónicas, aquellas que han generado binomios que, a día de hoy, resultan insostenibles como oposición primaria: alteridad-subalteridad, monstruosidad-belleza, percepción-concepto, cuerpo-espíritu o racionalidad-poesía. A partir de esta reflexión, los cuatro artistas han ubicado su obra dentro un horizonte en el que se activan interrogantes sobre los modos del relato, los grados de verosimilitud y los intersticios de la memoria. Este territorio de reflexión sirve para reflejar las fracturas y las falsas seguridades de los discursos históricos que se han adueñado de las prácticas sociales, los saberes y la memoria del individuo; al poner todo ello de relieve, abren finalmente la posibilidad de enunciar historias que no suelen ser narradas. El cruce entre fabulación y realidad, la deconstrucción de la idea de relato y el replanteamiento del concepto de identidad son algunas de las herramientas con las que los cuatro artistas generan alternativas discursivas a las historias tradicionales.

Estas estrategias conceptuales, desarrolladas en diferentes niveles y con intereses diversos por los artistas que integran Storymakers, les posicionan más como hacedores que como contadores de historias: el núcleo de su trabajo es modular, transformar y forjar nuevos códigos para unos relatos que nunca se muestran con sus aristas semánticas fijadas ni con sus conflictos narrativos cerrados". 

 

         Una historia verdadera

 

"Hablar de narratividad en la obra de arte implica asumir una relación directa con la estructura del relato, lo que permite constatar similitudes en el efecto estético de las artes visuales y de la literatura más allá de las diferencias especificadoras de cada lenguaje.  Frente al uso recurrente en la teoría humanista del símil horaciano Ut pictura poiesis, será el pensador alemán Lessing quien ponga fin en 1766 a este axioma en su Laocoonte, al sostener exactamente lo contrario, es decir,  la diferencia entre poesía y pintura. Por un lado, sus límites expresivos serían diversos: mientras la pintura utiliza medios o signos yuxtapuestos −figuras y colores distribuidos sobre el soporte o en el espacio−, la poesía utiliza medios o signos sucesivos que van articulándose a lo largo del tiempo. De ahí el carácter espacial de la pintura, frente a la temporalidad de la literatura.

Es cierto, como ha señalado John Berger en un hermoso texto, que la imagen visual estática niega el tiempo en sí misma, pues «la singularidad de la experiencia de mirar repetidamente un cuadro −durante un periodo de días o de años− es que, en medio de esa corriente, la imagen permanece intacta (…) la misma jarra vertiendo siempre la misma leche, el mar con las mismas olas que nunca llegan a romper, la cara y la sonrisa invariable»[1]. Pero también es cierto que, más allá del tópico artes del espacio y artes del tiempo, ambas se estructuran como lenguaje. Junto a la impureza que defendía Douglas Crimp en Pictures y el acercamiento de los pintores y escultores a la performance, el vídeo o el cine, es decir, a la temporalidad, es la condición textual[2] de las artes visuales lo que nos permite estructurar un lugar común a través de los conceptos de relato y narración.

El relato narra una historia cuyos hechos constituyen su soporte. Aristóteles presentaba un modelo de literatura caracterizado por la ficción y fundado en el concepto de verosimilitud, es decir no la verdad sino lo que parece verdadero. De este modo, cada universo de ficción encierra acontecimientos, personajes e ideas cuya existencia se mantiene al margen de su posibilidad o su imposibilidad en la realidad efectiva. La ficción posee su propio estatuto: los mundos posibles".