Madrid, 22 de enero de 2019
Sra. Dña. Jennifer Clement, presidenta del PEN Internacional
Estimada Jennifer,
Por la presente te envío mi renuncia irrevocable al PEN Internacional, del que
he sido presidente de 1977 a 1980, y del que soy Presidente Emérito hasta el
día de hoy. Mi renuncia tiene que ver con el comunicado lleno de mentiras y
calumnias que acabas de difundir contra el régimen democrático de España en
relación con el intento de golpe de Estado de los independentistas catalanes
del 6 y 7 de septiembre, y del 1 de octubre de 2017. Es una vergüenza que una
organización como el PEN Internacional, que tiene unas credenciales tan limpias
en su lucha en defensa de los derechos humanos y de la libertad de expresión,
haga suyas las patrañas del centro catalán del PEN, un órgano militante del
independentismo de Cataluña, que viene llevando a cabo una campaña
internacional de desfiguración de la verdad y que, a juzgar por tu comunicado,
ha conseguido sorprender a numerosos centros del PEN, entre ellos algunos
latinoamericanos, presentando a España como un país que atropella la libertad
de expresión y encarcela a los escritores críticos y disidentes.
Todo eso es de una falsedad esencial, obra de quienes, en su afán sedicioso de
independizar Cataluña, no vacilan en mentir. El independentismo catalán goza de
todos los derechos democráticos para expresar sus puntos de vista con el apoyo
de periódicos, estaciones de radio y de televisión, que se difunden en todo el
país con la más irrestricta libertad. Quienes están presos o fugados y que van
a ser juzgados por el Tribunal Supremo, no lo están por lo que creen y
defienden, sino por haber sido parte activa de un intento de golpe de Estado
que, en contra de la Constitución y de las leyes que regulan la democracia
española, pretendieron una arbitraria e inconsulta secesión.
Ningún país democrático hubiera podido aceptar semejante ruptura de una unidad
territorial que tiene cinco siglos de fundada. Que el PEN Internacional
abandone su tradicional neutralidad frente a las luchas políticas internas y,
en este caso, dé su apoyo moral e institucional a un movimiento racista y
supremacista como es el movimiento independentista catalán, constituye una
traición a los estatutos del PEN Internacional y ningún escritor genuinamente
democrático debería ampararlo.
Te ruego hacer llegar mi carta de renuncia a todos los centros del PEN
Internacional.
Te saluda atentamente,
Mario Vargas Llosa
