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domingo, 12 de noviembre de 2023

Crónicas Jienenses II. Margarita Díaz Leal en el Ateneo Ilugo. Iznatoraf, pueblo mágico en un cerro de mil m. de altura, con un Fuero histórico

Margarita Díaz Leal, escritora, en el Ateneo Ilugo de Santisteban del Puerto

El alcalde, Javier Sanjuán, junto a la escritora, presentadora y concejales de la Corporación municipal


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Severino Pérez

13/11/23.- Santisteban del Puerto (Jaén).- La pintora y escritora Margarita Díaz Leal ha presentado sus dos libros “Los recuerdos no se olvidan” (2022) y “Luchando por la vida” (2023). El primero, una novela que narra de forma fantasiosa la vida familiar de varias generaciones en la denominada “Casa del Médico” de Sorihuela de Guadalimar y la segunda, unas memorias del nonagenario Ángel Victoria Gómez.

El acto tuvo lugar en la sala de Ateneo Ilugo, del Museo del escultor Jacinto Higueras, y fue abierto con las palabras del alcalde de Santisteban, Javier López Vela, dando la bienvenida a la escritora y a la presentadora Julia Sáez-Angulo, que elogió el hecho de que, en  libro “Los recuerdos no se olvidan”, se recree de modo onírico la historia de una familia que se remonta al XIX, a través de un diálogo poético e imposible como los muebles acumulado en la casa, la de los abuelos, que recoge el mobiliario perteneciente a distintas generaciones, que vivieron en Úbeda, Linares, Santisteban y Sorihuela. Historias contadas con cierto estilo de realismo mágico.

Margarita Díaz Leal recordó que, para ella, tanto la pintura como la escritura son dos formas de narrar, con distintos lenguajes. Recordó con afecto sus veraneos en el cortijo familiar olivarero de Las Tiesas, en la comarca del Condado, a la que pertenece Santisteban, capital comarcal, donde residía su abuela Margarita Sanjuán, la gran narradora de historias familiares fantásticas.

El evento de presentación del libro contó con numeroso público hasta rebosar la sala. Allí se encontraban el alcalde y siete concejales de la Corporación municipal; entre ellos Rosana López Torres, de Cultura; el historiador Jacinto SMercado, cronista de Santisteban; los economistas Luis Leal González y Severiano Pérez Fernández; Javier Sanjuán; Antonio Navarrete y su esposa Pilar…  así como numerosos asistentes del pueblo vecino de Sorihuela, donde la autora mantiene su casa familiar, que alterna con la de Madrid.

    Santisteban del Puerto, de granada historia, fue el Ilucia ibérico, la Itangi fenicia, el Ilugo romano, el San Esteban visigótico, el Sant Astabin árabe y el San Esteban del Puerto medieval. Después de la reconquista del territorio a los árabes, en el siglo XIII, el pueblo fue señorío de Benavides, que pasó sucesivamente a condado y a ducado. Situada en un rico territorio íbero, en su suelo se encontró el célebre tesoro de Perotito (íbero del siglo II a. C.), que hoy se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional. Su iglesia fortaleza de Santa María del Collado, patrona del pueblo, es un monumento visigótico muy bien conservado, situado en lo alto del pueblo y declarado Monumento Histórico Artístico en 1978.

Vestigios de un castillo bereber y la Torre de Poyatos, torre del homenaje de un castillo rural, contribuyen al dato de que Jaén es la provincia española con mayor número de castillos en su suelo, debido, por un lado, a la gran extensión de su territorio, segundo, a que fue lugar de frontera en los tiempos de la Reconquista cristiana contra los musulmanes, y tercero a las buenas canteras de piedra que posee..

 Iznatoraf, pueblo pintoresco y de Fuero medieval

Antes de la presentación del libro, hicimos una visita al singular pueblo de Iznatoraf -Torafe lo llama la gente-, auténtico “nido de águila”, en un cerro de más de mil metros de altura, calificado como “un pueblo mágico”, sin duda uno de los más interesantes y bellos de España. Las casas van envolviendo la montaña en una subida empinada, hasta llegar a la plaza mayor donde se encuentra la enorme iglesia de la Asunción, construida por Andrés de Vandelvira (1505-1575), el gran arquitecto de la zona, no en balde ha construido la catedral de Jaén y de otros municipios jienenses. En este caso, la esposa de Valdelvira era natural de Iznatoraf, pueblo declarado “conjunto histórico artístico” en 1972. La belleza de sus calles, con antiguas casas medievales, colmadas de flores, plantas, macetas y fuentes evocan el esplendor de su pasado islámico.

Dada la altura, este pueblo ofrece frescor en verano en medio de la “sartén” jaenera que lo circunda. Rodeado de olivos, fuente de sustento, Iznatoraf se encuentra cerca del parque forestal de Cazorla, Segura y las Villas.

El Fuero de Iznatoraf, otorgado por Fernando III "El Santo" hacia 1246 y conservado en el Archivo Histórico Provincial de Jaén, es un documento célebre en esta tierra de Reconquista. A través de sus 885 capítulos va desgranado la organización de esa villa y de su ámbito territorial, que incluía lo que se conoce como "Las Cuatro Villas" formada por ella misma, junto a Villacarrillo, Villanueva del Arzobispo y Sorihuela. La preponderancia de Iznatoraf se debió a la especial posición estratégica que mantuvo durante las incursiones y conquistas del rey castellano-leonés, Fernando III el Santo, que también recuperará Sevilla. El Fuero de Iznatoraf toma el Fuero de Cuenca como referencia. 

Margarita Díaz Leal asegura que su abuelo santistebeño, el senador Mariano Sanjuán Moreno, académico de la Historia, estudió a fondo este importante fuero de Iznatoraf.

Una llamada de teléfono de mi colegaa, el artista y crítico de arte Francisco Vicent Galdón, me recuerda que su familia es de esta zona jienense y guardan un caserón en Sorihuela.


Margarita Díaz Leal, escritora, autora del libro
Autora y presentadora reciben una colección de libros sobre Santisteban
Julia Sáez-Angulo, presentadora del libro
Cuadro de Santa Teresa, de la familia Leal, restaurado.

Crónicas jienenses I.- Sorihuela de Guadalimar, un singular pueblo olivarero con Torre del Homenaje


Olivares del Condado y Las Villas

Ante un olivo recargado de aceituna


Julia Sáez-Angulo

11/11/23 .- Madrid .- Está en la comarca del Condado jienense, con la sierra de de Segura al fondo, lo que le da una buena tradición de caza. Sorihuela de Guadalimar, pueblo rico olivarero, con el Guadalquivir y el Guadalimar como ríos fecundantes, cuenta con una buena Torre del Homenaje, bien restaurada, vestigio de un antiguo catillo del siglo IX, desde donde se ejercía la vigilancia y alarma, cerca de las localidades de Iznatoraf y Chiclana de Segura, durante los momentos fronterizos de cristianos e islámicos. Ambas localidades situadas en la espiral de altos cerros acabaron siendo reinos taifas en el siglo XII, reconquistadas, como toda la zona del Conzado y Sevilla, por el rey Fernando III el santo.

Invitada por la pintora y escritora Margarita Día Leal (Linares, 1951) y su esposo Luis Leal González, presentamos los dos recientes libros de ella: “Los recuerdos no se olvidan” (2022) y “Luchando por la vida” (2023), que hablan precisamente de Sorihuela de Guadalimar y sus gentes. De hecho, el segundo, son unas memorias de un sorihuelense, Ángel Victoria Gómez, un nonagenario, hombre valiente para contar el pasado con tensa guerra civil incluida, porque, como decía la escritora Ernestina de Champourcín, cuando era anciana: “ya tengo edad para ser impertinente”.

Las portadas de cada libro son obra de la propia autora. Una representa un cuadro de una Sorihuela geometrizada, al óleo y el otro, un dibujo a color con “la mesa chismosa”, que le cuenta lo que pasó por las paredes del caserón de los abuelos en los distintos tiempos y generaciones.

La presentación tiene lugar el Museo de Jacinto Higueras, sede también del Ateneo Ilugo de Santisteban. Un edificio hermoso, que alberga una reproducción de una escultura de Higueras para el panteón de Armando Palacio Valdés en Avilés, con el personaje, en su día popular, de la Demetria, en su obra “La aldea oscura”.

En la visita al Ateneo Ilugo (antiguo nombre de Santisteban) escuchamos una conferencia sobre las cuatro Órdenes Militares españolas, Alcántara, Calatrava y Santiago de la Corona de Castilla y Montesa de la Corona de Aragón. Militares y hospitalarias, su objetivo era “recuperar la España perdida”, tras la invasión de los mahometanos. El IX congreso sobre Genealogía y Heráldica, disciplinas auxiliares de la Historia duraba una jornada entera.

Atravesar estas tierras jienenses del Condado es una bendición de cerros, cuevas y evocaciones históricas, porque, como toda Andalucía, o más bien toda España, se trata de un rico yacimiento arqueológico, donde los vestigios que aparecen son, además de íberos y celtas, romanos visigodos, árabes y cristianos. “Castellar, pueblo íbero” reza la leyenda de un gran monumento iluminado, sito en una rotonda a la entrada.

Margarita Díaz Leal heredó en su día la llamada Casa del Médico, de sus abuelos María Guerrero Labrador y José Leal Santoyo, un caserón inmenso, de los muchos de piedra que hay en Sorihuela, porque muy cerca del pueblo está la buena cantera de piedra dorada. Entrar en esta casa, fosilizada en los años 50 en lo que a ornamentación y enseres se refiere, es como un decorado listo para cualquier película sobre las obras de los Hermanos Álvarez Quintero. Andalucía en su esencia de primeros del siglo XX. Los utensilios y adminículos de su abuelo médico están todavía presentes en su despacho. Los fórceps de hierro para sacar niños del útero materno dan miedo, pero el Dr. Leal trajo al mundo muchos niños y las madres, agradecidas, regalaban a su esposa un plato de cerámica de alavera u otras procedencias, porque hacía colección. Todos ellos están colgados en la pared, más de un centenar. En las hornacinas, damajuanas de colores.

Lo más singular de la casa, la denominada “mesa de San Juan de la Cruz”, una pieza donde, al parecer, depositaron el cuerpo del mistico castellano, cuando camino de Úbeda iba herido hacia su morada final. Todos los años se celebra en Úbeda la fiesta del santo, el 14 de diciembre, donde se hace una bella representación y recital poético del “Cántico espiritual” y, después, los frailes invitan a chocolate con bizcocho a los asistentes. Todo muy conventual. Margarita se siente muy teresiana y carmelita. Guarda con devoción un cuadro de familia sobre la santa reformadora del Carmelo.

Dos cooperativas de aceitunas en Sorihuela: San Blas y Santa Águeda. El nombre de esta última santa, patrona del pueblo, que cuenta con una bella estatua renacentista, y celebra la fiesta el 5 de enero. La repostería panadera es excelente en toda la zona. Los ochíos, especie de galletas saladas, son exquisitos y ligeramente distintos en forma y sabor en casa pueblo jaenero del Condado.

El almuerzo lo llevamos a cabo en el inmenso cortijo de Los Poyos de Luis Leal. Casi doce mil olivos que se reparten por las distintas áreas, con diferentes denominaciones: Cantones, Huecos de la Poza, Albacete, La cuesta del pino, El Poyo, Cortacuellos, Estacas de Párraga, Pelotoca, El Moro, Los once hilos, La Toba, Las Monjas, La Manga de la Chaqueta, Hoza de la Calera, Hoza Méndez, Tejero y Carrascal de Calero. Unas 75 hectáreas; de cien a doscientas mil kg. de aceitunas, según el año. Un olivo da una media de 150 kg de cosecha. Un laberinto en la inmensidad de árboles plateados, a punto de madurar las aceitunas picuales para aceite. Un laberinto, en el que Luis Leal se siente como un rey en sus dominios

Son muchos los gastos que conllevan los olivos, explica Margarita: "abonos, sulfatos, dos tractores monumentales, una corredera, dos todoterreno, arreglo de los caminos imposibles y sueldos… Se queda todo en la mitad".

La excursión ha sido magnífica, los jabalíes y ciervos solo salen en la noche. La caza de zorzales es muy apreciada por los italianos, según me dicen. La naturaleza, el campo atendido y cultivado es una bendición de Dios. Kilómetros y kilómetros sin ver una sola casa; eso ya, apenas se percibe en el resto de Europa. Vistas lejanas de campos de olivos, como trencitas de mujeres africanas. La niebla nos envolvía en algunos momentos con hilachas que volaban. La comida campestre de chuletas, morcilla y chorizo a la parrilla era excelente.

Olivares  de Sorihuela de Guadalimar

Dibujos de Margarita Díaz Leal

Julia Sáez-Angulo ante un olivo repleto de aceitunas

Margarita Díaz Leal en Baeza, junto a don "Antonio Machado"