jueves, 1 de marzo de 2012

Ermanno Vitale, “Defenderse del poder”. Por una resistencia constitucional



“Defenderse del poder”

Por una resistencia constitucional

Ermanno Vitale

Traducción de Pedro Salazar Ugarte

y Paula Sofía Vázquez Sánchez

Editorial Trotta; Madrid, 2012 ( 134 pags)



Julia Sáez-Angulo



En tiempos de crisis, marginados y sublevados, además de las diversas “primaveras” árabes, el título de “Defenderse del poder. Por una resistencia constitucional” de Ermanno Vitale, suena oportuno y bien. Los ciudadanos están hartos de ser súbditos de nuevos poderes travestidos de voracidad y buenas maneras.

El libro “Defenderse del poder” se abre con una cita del escritor leonés “Luna de lobos” que dice: “Coja usted un animal doméstico, el perro más noble y más bueno (…). Enciérrelo en una habitación y azúcelo. Verá como se revuelve y muerde. Verá como mata si puede”.

Pese a los indignados y acampados en la Puerta del Sol en Madrid o frente a la catedral de Saint Paul en Londres, los denunciados aludidos en los poderes financieros y políticos no parecen darse por aludidos porque no interpretan el fenómeno con la punta del iceberg que es. Quizás sólo cuando se embravezca el león dormido sabrán lo que son las dentelladas.

¿Sigue teniendo todavía sentido pensar en el derecho de resistencia en las sociedades abiertas y en el marco del Estado democrático de derecho?, se pregunta el libro “Defenderse del poder”.

Tras una elocuente introducción, el libro se divide en capítulos con epígrafes tan elocuentes como: Resistencia y formas de cambio político; Justificar el Derecho de resistencia; Resistir frente al poder económico e ideológico; En busca de un equilibrio social perdido y Métodos de resistencia.

“Con la parición y consolidación progresiva del Estado democrático de derecho, dotado de múltiples mecanismos de garantía, todo indicaba que el viejo derecho de resistencia podría jubilarse tranquilamente sin que nadie lo lamentara”, se dice enla introducción del libro.

Nada más lejos de la realidad, por cuanto el poder se metamorfosea y enroca en nuevos planteamientos y actitudes que acaban por fagocitar a lo que consideran masa informe y orfeón silencioso.

La crisis económica última ha puesto tan de manifiesto la mentira de los poderes que sólo una resistencia feroz de los ciudadanos, que los haga lamentarse en sus bolsillos, podrá hacerles reaccionar de una actitud injusta y sátrapa.

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