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miércoles, 3 de marzo de 2010

Libros de Artistas en el Museu Fundación Juan March de Palma de Mallorca

"Una tirada de libros"
Museo Fundación Juan March
Palma de Mallorca
Del 11 de marzo al 5 de junio de 2010


L.M.A.


     03.03 10 .- A partir del 11 de marzo, y hasta el próximo 5 de junio, puede verse en Palma, en el Museu Fundación Juan March, la exposición Un coup de livres (Una tirada de libros). Libros de artista y otras publicaciones del Archive for Small Press&Communication, que muestra 150 obras, en su mayoría libros, múltiples, revistas, ephemera y audiovisuales, una selección de los trabajos de 24 artistas representativos de distintos movimientos artísticos que aparecieron desde el inicio de los años 60, como pueden ser los movimientos Conceptual, Minimalista, Fluxus o el Arte Pop.

La idea de esta exposición, que se exhibirá posteriormente en Cuenca, entre el 18 de junio y el 31 de octubre, en el Museo de Arte Abstracto Español (Fundación Juan March), parte del concepto de que el llamado libro de artista no es un libro sobre arte, sino una obra de arte, un medio artístico independiente que constituye uno de los aspectos más esenciales en el arte del siglo XX.

La elección del título de la exposición, Un coup de livres (“Una tirada de libros”) es un homenaje explícito a una de las obras esenciales del poeta francés Stéphane Mallarmé (1842-1898), Un coup de dés jamais n´abolira le hasard (“Una tirada de dados jamás abolirá el azar”), una obra que escrita y publicada en 1897, un año antes de morir, será a partir de 1914, al editarla la NRF (Nouvelle Revue Française), cuando adquiera la importancia que hoy tiene en la creación artística. Mallarmé concibió su obra como un libro en el que el espacio poético y el visual fueran indisociables.

Reflexión de Mallarmé

Esta exposición parte también de la conocida reflexión del propio Mallarmé de que todo cuanto hay en el mundo existe para ir a parar a un libro, una idea que experimentó una cierta resurrección en el mundo del arte a partir de los años sesenta del siglo XX, que es precisamente el periodo artístico desde el que parte esta exposición, que puede verse ahora en Palma.

A partir de entonces, en las colecciones de los museos y en las exposiciones, pero sobre todo en la actividad de los artistas englobables en las corrientes más cercanas al arte conceptual, el libro empezó a presentarse en pie de igualdad con la obra de arte tradicional. El libro rompió los límites de su función de soporte material de un texto para “competir”, como “objeto artístico”, con las obras de arte.

Este proceso, que tiene ilustres antecedentes en los libros editados, ilustrados y diseñados por los artistas de las vanguardias históricas en los primeros compases del siglo XX, adquirió características propias durante los años 60 y 70: la concepción del libro como obra de arte modificó la forma visual de los libros, transformó algunos de ellos en documentos de acciones y performances y otros en objetos autorreferenciales o en espacios de experimentación conceptual, verbal y material.

Este proceso tuvo evidentes consecuencias teóricas e institucionales: el libro de artista como obra de arte –reproducido, copiado, fotocopiado; multiplicado, en suma–, accesible a todos en cualquier lugar, se oponía, como un “múltiple democrático” (la expresión es de Johanna Drucker), a la comprensión tradicional de la obra de arte como un original único, conservado celosamente por instituciones que legitiman lo que es (o no es) arte. El libro de artista, por eso, ha acompañado especialmente el trabajo de los artistas conceptuales y el de quienes entendían al artista como un agente de cambio social.

24 artistas del siglo XX

Esta exposición presenta una selección de “obras”–en su mayoría libros, por supuesto, pero también múltiples, revistas y piezas audiovisuales– de 24 artistas de los años 60 y 70 del siglo XX. Los préstamos proceden de los fondos del Archive for Small Press & Communication (ASPC) del Weserburg Museum de Bremen, el primer museo del mundo que ha dedicado una sección autónoma a los libros de artista y ha iniciado un centro de investigación especializado, con una colección de publicaciones de artista de los años 60 y 70 que representa el trabajo de cientos de artistas de más de veinticinco países, con más de 35.000 publicaciones y documentos que componen un panorama de todas las corrientes artísticas importantes desde los años 60: el Arte Conceptual, Fluxus, el Land Art, el Minimalismo
o el Pop Art.

Guy Schraenen, su creador, es el curador invitado para esta exposición. Editor, ensayista, cineasta y comisario de exposiciones, Guy Schraenen fue fundador del grupo Cela (1957-62), de la galería Kontakt (1965-78) y de la editorial Guy Schraenen éditeur (1973). A partir de 1974 estableció el Archive for Small Press & Communication en colaboración con Anne Marsily. Desde 1991 es comisario invitado del Weserburg Museum de Bremen y del Musée Royal de Mariemont (Morlanwelz, Bélgica); desde 2000, del Museo Serralves (Oporto, Portugal), el MACBA (Barcelona) y el MNCARS (Madrid).

La exposición, que estará presente durante 2010 en el Museu Fundación Juan March, de Palma, y en el Museo de Arte Abstracto Español, de Cuenca, pretende introducir al visitante en los pormenores del encuentro entre el libro y la obra de arte contemporánea, y hacerle descubrir también la enorme variedad que presenta el libro de artista como obra de arte a lo largo de más de dos décadas

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domingo, 17 de enero de 2010

Impresionismo, Nuevo renacimiento de la pintura, en la Fundación MAPFRE

Impresionismo. Un nuevo Renacimiento
Fundación MAPFRE. Instituto de Cultura
Paseo de Recoletos, 23
Madrid
Del 15 de enero al 22 de abril de 2010





Julia Sáez-Angulo


No todos los cuadros expuestos son impresionistas, sí del siglo XIX en que vieron la luz. Todos ellos pertenecen al Musée d´Orsay de París, que se encuentra en obras de ampliación y aprovecha la ocasión para situar sus piezas en otras instituciones que pueden exponerlas. España y Australia se benefician en este momento de la presencia de su pintura.

Un total de 90 cuadros que muestran a Manet como principio y final del recorrido y que contiene obras de Monet, Renoir, Sisley, Pisarro o Cézanne entre otros, para dar cuenta de un momento histórico decisivo en la historia de la pintura, que los comisarios Pablo Gimenez Burillo y Guy Cogeval estiman como un nuevo Renacimiento

Para los organizadores “es la primera vez que un conjunto de obras impresionistas de primera importancia se presenta en España. Se trata, por tanto, de una ocasión única para contemplar, a través de los grandes maestros, una visión global de este movimiento artístico que cambió la percepción del mundo marcando el camino de la modernidad”.


Retratos de Manet al final del recorrido

“La cita con los impresionistas supone un encuentro, no sólo con una escuela o un movimiento artístico sin comparación en la historia del arte, sino con una nueva interpretación de la vida, expresada a través de la pintura tanto de luminosos e intensos paisajes rurales y urbanos como de testimonios sociales en sus interiores y retratos imperecederos”.

Entre las piezas más singulares, podemos contemplar el “Pífano” (1866) de Manet, que da imagen al cartel de la exposición; “La estación de Saint-Lazare” (1877), “La balançoire” de Auguste Renoir; “El puente de Maincy” y “El golfo de Marsella visto desde L´Estaque de Cezanne y “Los pavos” de Monet.

Pocas mujeres hubo entre los impresionistas –Mary Cassat entre ellas- pero en esta ocasión se ha traído el cuadro “La cuna” de Berthe Morisot.

En la planta baja de la exposición, los prolegómenos o coincidentes con el impresionismo con obras del simbolista Gustave Moreau o del ilustrador Gustave Doré. También se puede ver el célebre retrato del general Prim –rechazado por el militar español y después cuadro ganador de un premio en París- de gran formato que se exhibía en la cantina del museo. Una réplica del mismo figura hoy en España.

Otros retratos con los que cierra la exposición son los de Clemanceau, Nina de Callas y Mallarmé, todo un broche del gran quehacer de Manet.

Muchos de estos cuadros, propiedad del Musée d´Orsay, se encontraban dispersos por museos de provincia franceses.