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lunes, 27 de junio de 2016

Un manuscrito del siglo XV de la BNE en la exposición sobre Ramón Llull de Barcelona

La máquina de pensar, del 13 de julio al 11 de diciembre





L.M.A.


-27 de junio de 2016- La Biblioteca Nacional ha prestado tres obras de su colección al Centro de Cultura Contemporània de Barcelona para la exposición La máquina de pensar. Ramon Llull y el “ars combinatoria” que se inaugurará el 13 de julio en la ciudad condal.

La exposición, que se podrá ver hasta el 11 de diciembre, en el CCCB mostrará a sus visitantes el impacto que el filósofo y poeta mallorquín Ramón Llull ha tenido en la literatura, la ciencia, el arte y la tecnología. Y para ello se apoyará, entre otras, en las obras remitidas desde Madrid.

El más importante de los libros que la BNE ha prestado al CCCB es un manuscrito del siglo XV del gran filósofo, médico y poeta judío nacido en Tudela, Yehudah ha-Levi Kitab, valorado en un millón y medio de euros. Se trata de la obra Cuzari, de la que Llull hiciera una transformación cristiana en su Libro de el Gentil y de los tres sabios.

Las otras dos piezas que se expondrán corresponden a la obra de 1591 Pardes Ramonim de Moses ben Jacob Cordovero y al libro de 1659 Phari scientiarum de Sebastián Izquierdo.


Llull escribió más de 250 obras con las que fomentó la unión entre cristianos, judíos y musulmanes, filosofías de las que es heredero su pensamiento.


viernes, 12 de febrero de 2016

Exposición homenaje a Ramón Llull en el séptimo centenario de su muerte


Desde el 16 de febrero en la BNE



L.M.A.

-12 de febrero del 2016- Conmemorando el séptimo centenario de la muerte de Ramón Llull, la Biblioteca Nacional de España le rinde homenaje con una exposición, que abre sus puertas al público el 16 de febrero y que refleja la figura del literato a través de una de sus mayores inquietudes: la palabra escrita, única forma de perdurar en el tiempo, de ser eterno. La muestra recupera algunas de sus obras más importantes, como el Árbol de las ciencias, que marcaron un hito en el saber enciclopédico, y recorre, además, la pervivencia en la historia de esta palabra escrita, cómo fue entendida y cómo, en ocasiones, tergiversada. El comisario de la muestra es  Antoni Bordoy Fernández,  de la Universitat de les Illes Balears.

Los libros que se presentan en esta exposición constituyen un ejemplo del carácter, la vida y el pensamiento de este personaje, así como de la impronta que dejó a lo largo de la historia. En la primera vitrina, puede observarse el resumen de lo que fueron esta vida y obra: su biografía, el catálogo de todas sus obras, su definición como místico y predicador; la obra más importante para la tradición posterior, el Árbol de las ciencias; obras científicas; obra de contemplación, su producción religiosa; su escritura novelesca; y, en fin, donde yacen sus huesos.

En la segunda sección, se ocupa de una de las partes más relevantes de su pensamiento, la mística, el estudio de Dios a partir de las diferentes religiones, la cuestión del nacimiento inmaculado de la Virgen, sus obras en torno a la contemplación y sus doctrinas sobre el amor místico.

La tercera está dedicada al resultado más importante de su trabajo, el Arte, y contiene sus escritos sobre este campo, la Lógica y los modos de adquisición del conocimiento para todas y cada una de las ciencias.

La cuarta contiene dos aspectos de su filosofía que han tenido un fuerte impacto en la tradición: por un lado, la medicina desarrollada a partir del pensamiento luliano; de otro, las tradiciones apócrifas alquímicas, que buscaban encontrar un elixir que curase todo mal.
Finalmente, la quinta parte ofrece una muestra de lo que ha sucedido con el lulismo a lo largo de la historia: las prohibiciones a su culto; sus defensas; la creación de un Estudio General Luliano y de la posterior Universidad Luliana de Mallorca.

La conversión de los infieles

Llull (1232-1315/6) fue un polifacético personaje que abordó casi todos los temas que, en el siglo XIII, conformaban el acervo cultural europeo, desde la Teología hasta la Medicina, pasando por la Filosofía, la Ética, las Matemáticas, la Astronomía y todas las ciencias. Sin embargo, a diferencia de los grandes autores de la época, su objetivo siempre fue eminentemente práctico: lograr la conversión de los infieles (musulmanes, judíos y tártaros) para, con ello, lograr la creación de una comunidad universal regida por el cristianismo. Perspicaz y conocedor, por su pasado, de que un proyecto tal no podía conseguirse sin el apoyo de las instituciones, tanto civiles como eclesiásticas, ya desde sus orígenes interpeló a papas, reyes y autoridades para obtener apoyo material, permisos e implicaciones. Con el tiempo, sin embargo, se dio cuenta de que la Cristiandad no podía lograr tal objetivo si no se mantenía unida, no sólo en lo político, sino también en cuanto a sus ideas. Por este motivo, buscó explicar sus doctrinas en universidades, en especial la de París, no siempre con los resultados esperados.

Propuso entonces una reforma de la ciencia y de la doctrina, así como la erradicación de las formas de pensamiento peligrosas o contrarias a dicha unidad, tales como el averroísmo. Al final de su vida, tomó consciencia de la imposibilidad de concluir  un proyecto de tal magnitud, y buscó discípulos y la forma de hacer perdurar su obra.

Se ocupó de copiar y difundir sus escritos, de crear bibliotecas y de dejar, tras su muerte, fondos suficientes para que sus ideas siguieran expandiéndose. Predicó con el ejemplo: por tres veces, a pesar de sus crisis internas, fue a tierras africanas a convertir, lo que le costó insultos, arrestos, ser vendido como un esclavo y, según cuenta la leyenda, la muerte.

El mejor libro del mundo

En todo este proceso, siempre tuvo presente un hecho: la única forma de que sus ideas se expandiesen, perdurasen y llegaran a todos aquellos que podían o dar apoyo o continuar su obra, era el libro. La Vida coetánea, su biografía más completa de la época, cuenta cómo precisamente el libro se incluye como el segundo de los tres objetivos vitales: escribir un libro, el mejor del mundo, contra los errores de los infieles. Ese libro se concretó en el Arte abreviada de encontrar la verdad (1274), en la que aparecía por primera vez el “método” o la forma de construir un sistema para la conversión pues, quien conoce esa verdad, no puede creer en otra cosa. Sin embargo, al final de su vida, el Arte se había modificado en diversas ocasiones y presentado en dos formas distintas (los modelos cuaternario y ternario) y los libros que había escrito no fueron uno, ni diez, ni veinte, sino en torno a doscientos títulos diferentes que abordan infinidad de temáticas. En realidad, la inteligencia de Llull era tal que comprendió un hecho clave: para que el libro tuviera efecto, debía estar escrito con la forma y la lengua necesarias para que el lector potencial lo entendiese. Por ello, entre sus obras no sólo aparecen tratados, sino también novelas, diálogos, poemas, peticiones, escritas en catalán, latín o árabe, según fuese necesario, pero también mandadas a traducir entre estas lenguas para facilitar su difusión. Los libros, además, se dedicaban a quien correspondiese, e incluso llegó a escribir uno de consuelo a un amigo veneciano, La Consolación de los venecianos (1298), tras su derrota militar ante los genoveses.

Llull en la BNE

Desde finales del siglo XX, tanto en España como en Alemania se ha llevado a cabo un proceso de nueva edición de las obras de Ramon Llull: en tierras íberas se ha concentrado la edición de los textos catalanes; en las germanas, la de los textos latinos. En ambos procesos, la Biblioteca Nacional de España ha jugado un papel esencial. En sus fondos constan manuscritos de muy diversa índole de las obras lulianas, muchos de ellos con un valor añadido, pues se trata, en efecto, de escritos cuya fecha de composición corresponde a siglos muy próximos a la muerte del autor. Este inestimable valor de sus fondos se ha visto incrementado por la disposición de obras clave para el estudio del lulismo, una realidad que, pese a su importancia en la actualidad, se encuentra todavía en una etapa poco desarrollada. En su haber constan innumerables traducciones en lengua castellana de las obras de Llull, de comentarios y anotaciones, algunos de los cuales permiten ver incluso la realidad de los maestros de aquella universidad luliana, y contienen sus notas y apuntes. En fin, los fondos de la BNE destacan también por un hecho de vital importancia para cualquier historiador: contienen documentos que describen los permisos, pagos, licencias…. relacionadas con procesos como la Causa Pía luliana, la formación de la Universidad Luliana de Mallorca o la expedición de títulos. A todo ello, hay que añadir un elemento propio, la Biblioteca Digital Hispánica, que permite consultar en red las reproducciones informáticas de muchos de estos documentos, facilitando así la labor de los investigadores.

Información práctica
  • Desde el 16 de febrero hasta el 29 de mayo de 2016

    De martes a sábado de 10 a 20h.
    Domingos y festivos de 10 a 14h.
    Último pase media hora antes del cierre.
  • Museo de la BNE, Sala de las Musas
  • Más información: 91 516 89 67 / 91 580 77 59, de lunes a viernes de 9 a 14h.






martes, 1 de marzo de 2011

CRISTÓBAL COLÓN. UNIVERSIDAD DE PAVIA.





Joan Oliver i Torrents

Uno de los argumentos, que se emplean, para demostrar la supuesta italianidad de Cristóbal Colón, son sus estudios en la Universidad de Pavía.

Reproduzcamos la traducción a lo escrito por su hijo Hernando Colón en, “COLÓN Historia del Almirante”:
“Diré, pues, que en su tierna infancia aprendió letras, y estudió en Pavía lo suficiente como para entender a los cosmógrafos, a cuya lectura era muy aficionado. De ahí pasó a la astrología y a la geometría, ciencias tan relacionadas que no puede existir una sin la otra. Y como Ptolomeo dice al comienzo de su cosmografía que no se puede ser buen cosmógrafo sin saber dibujar, se cimentó en el dibujo, para trazar mapas y delinear cuerpos cosmográficos planos y esféricos” (*)

Don Hernando Colón falleció el 12 de Julio de 1539.
No se conserva el original ni la copia del libro escrito en castellano,
Se publico, por primera vez, el 1571 en Venecia.
Lo traduce del castellano al italiano Alfonso de Ulloa, extremeño afincado en Italia.
Don Luís Ulloa nos comenta acerca del libro, “… esta lleno de contradicciones, de muchas falsedades y narraciones sospechosas”

Analicemos el escrito:A) “estudio en Pavía”
B) “para entender a los cosmógrafos…astrología y a la geometría, ciencias tan relacionadas que no puede existir una sin la otra. … se cimentó en el dibujo, para trazar mapas y delinear cuerpos cosmográficos planos y esféricos”

A) Historiadores italianistas, viendo lo conseguido por Colón, y, sus escritos, ven la necesidad de una formación científica a nivel universitario. Por ello han interpretado que estos estudios se realizaron en la Universidad de Pavía. No se ha podido encontrar ningún documento, en dicha Universidad, que confirme que algún Colombo, Columbus, Colom, Colomo o Colón, estudiase allí.
Rumeu de Armas nos dice: “…., se le atribuyen estudios en la Universidad de Pavía que nunca realizó”
Estudiemos las dos posibilidades siguientes: 1) Estudió en la Universidad. 2) Estudió en Pavía.
1) ¿Qué significaba Universidad en el siglo XVI?
“A los pocos versados en los estudios históricos debemos advertir que la palabra universidad en los siglos medios equivalía a municipalidad y a veces a lo que llamaban res pública los antiguos”. (**)
En la Edad Media, en el área catalana, a la entidad local de la ciudad se le llamaba Universitat –Universidad-. Al edificio, de la misma, se le conocía como “la Casa de la Universitat”.
La Universitat, en la Edad Media, representaba la totalidad de ciudadanos en que se dividía la población.
Esta denominación aparece desde el siglo XIII hasta principios del XVIII. Con el Decreto de Nueva Planta, 1715, pasó a citarse como Ayuntamiento, institución de origen castellano.
Los estudios que realizo el Almirante, sabiendo lo conseguido, tuvieron que ser muchos y a un alto nivel. De aquí la suposición, para muchos, de estudios universitarios.
Cabe, pues, la posibilidad de que los estudios los realizara en alguna institución o colegio dependiente de la llamada Universitat, centrada en las materias señaladas.
Si hay algún documento, que desconozco, que indique que estudio en la Universidad, lo veo posible con la significación antes señalada; colegio o institución dependiente de la Universidad de…

2) PAVIA. Recordemos que muchas palabras castellanas que hoy escribimos con “v” antiguamente lo hacían con “b”. Ejemplos: bentura hoy ventura, atrabesasen/atravesasen, enbiar/enviar; bender/ vender, buelta/ vuelta; bez/ vez, enbiéis/enviéis, bengais/vengáis, buelta/vuelta, combiene/conviene, etc. Cabe la posible confusión entre la “v” y la “b”, Pavia por Pabía.
Hagamos un ejercicio de escritura manual rápido, escribamos lma. Las tres letras juntas y escritas rápidamente. Vemos que la “l” y la “m”, juntas, pueden confundirse con “b” e ”i” (bi). Nos sobra parte de la “m”. Si al escribir la “a”, lo hacemos encima de esta última parte de la “m”, posibilita que el traductor pueda interpretar PABIA y escribir PAVIA. Hagamos el ejercicio varias veces y veremos que sólo nos falta el punto de la “i”. Puede ser una licencia del traductor o que el papel tuviese alguna imperfección que permitiera este cambio. Si a esta apariencia añadimos el interés que hubo por hacer a Cristóbal Colón extranjero, ligur e italiano, el traductor, estante en Italia, sólo podía ver PABIA/PAVIA.
Reproduzcamos el famoso dicho italiano: “Traduttore, Traditore”. En esta ocasión, es mí parecer, se produjo la traición al escrito original que ha desaparecido -¿?- y es imposible confrontar.
Vemos, pues, la facilidad en confundir las letras “l” y “m” con “bi” (vi). De ser así es posible que PALMA -en escritura manual- la confundiesen con PABIA/ PAVIA.
Es una perspectiva creíble, no una certeza.

B) “para entender a los cosmógrafos…astrología y a la geometría, ciencias tan relacionadas que no puede existir una sin la otra. … se cimentó en el dibujo, para trazar mapas y delinear cuerpos cosmográficos planos y esféricos”

Recordemos lo anotado en mí artículo, en LA MIRADA ACTUAL Ramón Llull un sabio mallorquín que iluminó el Medioevo de Europa, 1-1-2011: “En su libro “Felix de las maravillas del Orbe”, Ramón Llull dice que los marineros mallorquines utilizaban cartas de navegar antes de 1286 y que en Mallorca se fabricaban instrumentos destinados a medir el tiempo y la altura del Polo a bordo de los navíos”.
También reproduzcamos de mí escrito anterior; “Para el explorador sueco Nordenskjöld, Ramón Llull es el origen de la Escuela de Cartografía Mallorquina al considerar que su influencia intelectual dio origen a la carta de Dulcert (1339), primera que se conoce realizada en Mallorca”.

¿Dónde podía estudiar Cristóbal Colón para entender de cosmografía, astrología, geometría, dibujo, cartografía, navegación, etc. que le posibilitase vivir de ello en Portugal y conseguir el descubrimiento del Nuevo Mundo? ¿Cual era la cuna del saber náutico en el siglo XIII y XIV?, ¿De dónde eran los científicos que precisaron los portugueses para crear la Escuela de Sagres en el siglo XV?, ¿Qué marineros, mercaderes y religiosos europeos, fueron los primeros -1342- en llegar a las Islas Canarias para colonizarlas y evangelizarlas?
Todas las respuestas a estos interrogantes son coincidentes, Mallorca.
Si unimos, a esta formación e información mallorquina, su posterior adquisición de más conocimientos portugueses –Escuela de Sagres o Escuela de Navegación Portuguesa de ascendencia mallorquina-, vemos que todo fundamento que posibilito el Descubrimiento de América estaba en Mallorca, no en Italia.

Hernando Colón pudo interpretar que los estudios de su padre fueron patrocinados por la Universitat, órgano administrativo y económico de Mallorca.

Desde 1342 los mallorquines colonizan, evangelizan y comercian en las Islas Canarias.

El 7 de enero de 1446, Alfonso V, dio licencia para la enseñanza de la ciencia luliana, concediendo una escuela para el estudió del lulismo. Pronto se abrió la escuela y funcionó. Hubo mecenas que la subvencionaron y alumnos interesados en los estudios. Al frente de la misma estuvo el Padre carmelita Leopoldo Columba de Británia. Ésta escuela fue lo más parecido a una Universidad actual.

Para ampliar la posibilidad de que el hijo del Almirante, Hernando Colón, hubiera escrito Palma o Universidad de Palma transcribo lo siguiente: “… y la Fundación parauniversitaria Agnes de Quint (13 de agosto de 1481) que con una dotación anual de 100 libras permitió establecer las raíces de lo que fue en su tiempo Universidad Luliana del reino de Mallorca, desarrollada paulatinamente, con lentitud, al amparo del estatuto otorgado por Fernando el Católico en Córdoba el 30 de agosto de 1443, cuando se cumplían justamente dos años de la institución de la Fundación Agnes de Quint”. (***)

Cuando, en 1443, se crea el Estudi General Lul-lià la primera cátedra se dedicó al estudio de la obra de Ramon Llull.

En Ramón Llull hay mucho fundamento de la Escuela de Cartografía Mallorquina y su posterior hija, la Escuela de Sagres. Por ello es de suponer que en dicha cátedra se estudiase lo necesario para la realidad mallorquina; el mar, sus artes, sus ciencias, etc. Esta era la necesidad diaria de los ciudadanos de Mallorca para continuar desarrollando su actividad mercantil. Conocimiento del mar y sus ciencias. Mallorca había sido pionera y quería continuar siéndolo. Era su forma de vida en medio del Mediterráneo, que le permitía estar en contacto científico y comercial con todos los pueblos del Mare Nostrum. Compraba mercancías orientales en Alejandría y las vendía en puertos mediterráneos o atlánticos llegando hasta Flandes, pasando por Lisboa, Bristol, etc. Compraba tejidos holandeses, británicos, italianos o franceses y los repartía por los puertos del norte de África y resto del Mediterráneo.

Para aprender lo descrito por su hijo, y es una pequeña parte de lo sabido por Colón, se precisan más años que los relatados hasta ahora. No es posible aprender las bases científicas en el nivel que él lo hizo, con once o catorce años. Se precisan más años para conseguir la base cultural y científica que posibilitara los conocimientos posteriores que demostró tener con sus hechos y escritos.
Recordemos que sus conocimientos no fueron sólo básicos. Tuvo que adquirir formación científica, marinera y religiosa básicas para la ciencia y cultura que llegó a atesorar y que le permitió alcanzar los conocimientos que adquirió. Conocimientos que le permitieron vivir, en Portugal, vendiendo sus mapas de marear a los marinos que tocaban Lisboa. Conocer, dominar y defender sus cartas náuticas ante los RRCC y los sabios castellanos. Hacer “Mapas” para los Reyes, y, sobre todo, conseguir el Descubrimiento del Nuevo Mundo. No era fácil. Realizo la mayor gesta que hombre haya conseguido.

Debemos destacar que Hernando Colón fallece en 1539 y su libro se publica en 1571, lo que imposibilitó sus necesarias correcciones.

A la capital de Mallorca, desde su fundación romana por Cecilio Mételo, se la conoce por Palma. En periodos intermedios, también, por Madina Mayurqa o Ciutat de Mallorca.
Debemos admitir, por las infinitas pruebas que nos dejó, que Cristóbal Colón era una persona mucho más culta de lo aceptado. Que sabía, por los griegos, que “Liguria” no sólo era una zona de Italia y que la “Ciutat de Mallorca” también era Palma.
Bajo estas premisas admito que las localizaciones “LIGURIA” y “PALMA” fuesen indicadas por Cristóbal Colón.

“No se cambia el curso de la historia poniendo los retratos cara a la pared”. Jawahartal Nehru, Pandit, 1889-1964.

La investigación, es mí parecer, tiene por misión encontrar pequeñas verdades que nos acerquen a una verdad mayor.

(*).- Capitulo III. COLÓN, Historia del Almirante. Hernando Colón, p. 49

(**).- Forenses y Ciudadanos. Historia de las discusiones civiles de Mallorca en el siglo XV. José Mª Quadrado, p. 21.

(***).- Ejecutoria del Reino de Mallorca.1230-1343. Álvaro Santamaría. p. 547 .

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sábado, 1 de enero de 2011

Ramón Llull un sabio mallorquín que iluminó el Medievo de Europa


Ramón Llull, filósofo


Joan Oliver Torrents

        01.01.2011.- Palma de Mallorca.- Hoy disfrutamos de un magnífico día. Apetece caminar, callejear, respirar, saludar a los amigos, sentirse en medio de la gente, contemplar la luminosidad y el azul de nuestro cielo,…, vivir mI ciudad. Quiero vivir intensamente éste día que Dios me da. Me encamino a ello.

Calle San Miguel, tantas veces recorrida; gentes, comercios, iglesias, casas. Todo es familiar. Iglesia de Santa Margarita –primera construcción franciscana de la isla, consagrada en 1244 y que paso a la orden femenina en 1279-, que fue, desde el siglo XIX, Hospital Militar y hoy es iglesia castrense. La de Santa Catalina de Siena, hoy cedida a la Iglesia Ortodoxa, La de Sant Antoniet, con un original y bello claustro. La de San Miguel, con la Virgen de la Salud, imagen que fue transportada a Mallorca por Jaime I el Conquistador, y, como no, varias casas-palaciegas.

Plaza Mayor, donde mis nietas Lucía y Margarita ven cada día la luz. Luz que ilumina sus gentes, mis gentes, sus casas, sus fachadas.
Plaza Marqués del Palmer, lugar donde se cree nació Ramón Llull.
Contemplando bellas fachadas y embriagado en la claridad del día paso por la calle Colón, la plaza de Cort y me encuentro en la de Santa Eulalia. La Iglesia de Santa Eulalia es la primera parroquia que se empezó a construir, 1248, y única de tres naves. Cuentan que Ramón Llull entró en su interior, a caballo, persiguiendo a una mujer.

Calle Convent de Sant Francesc, bosque de casas-palaciegas donde la luz penetra rayo a rayo.
Palma tiene alrededor de doscientas casas-palacio con sus respectivos patios.
Vuelve la luz, y, alumbrada de tanta claridad la plaza de San Francisco me invita a contemplarla. Casas-palacio, convento e iglesia de los franciscanos. En su portal, Fray Junípero Serra franciscano mallorquín evangelizador y colonizador de California me convida a contemplar y a entrar en la iglesia -fachada barroca, interior gótico-. Entro y me encamino al sepulcro gótico del Beato Ramón Llull.

Saber del Doctor Iluminado

Si pudiera adquirir una milésima del “saber” del Doctor Iluminado me sentiría el hombre más afortunado del mundo. ¿Cómo fue posible que pudiera llegar a conocer y compartir tanto él solo?

En los años setenta un buen amigo, D. Luís Sánchez Alterhof, me comentaba, viendo la Sagrada Familia de Barcelona, que Ramón Llull era una de las cinco personas más inteligentes e importantes que habían existido. No tengo los conocimientos para poder valorar si esta estimación es cierta. Me quedo con que ha sido uno de los personajes más influyentes y fecundos en temas religiosos, culturales y científicos, de nuestro mundo occidental.

¿Cuántos científicos, catedráticos, estudiosos, aficionados, etc. están hoy aprendiendo o conociendo el lulismo? ¿Cuántas cátedras hay dedicadas al lulismo? ¿Cuánto nos dejo y enseño?

Biografía de Llull

Ramón Llull nace en 1232/35 y fallece en1316. Hijo de Ramón Llull y de Elizabet Erill.
Su padre acompaño a Jaime I en la conquista de Mallorca, 1229.
Ramón Llull disfrutaba de una posición social elevada, era senescal de la mesa del rey de Mallorca.
Después de su conversión dejo familia –esposa Blanca Picany, hijos Domingo y Magdalena- y se desprendió de sus bienes para dedicar todos sus esfuerzos a la conversión de musulmanes y judíos. Tenía alrededor de treinta años.

Su mundo y realidad era la sociedad mallorquina de aquel tiempo. Cristianos llegados con Jaime I, musulmanes y judíos cohabitando con éstos Sus problemas y teorías surgen de esta realidad vivida día a día.
Después de una juventud mundana se convirtió y sintió la necesidad de desarrollar tres programas: a) Convertir a los infieles, b) Escribir un libro contra los errores de los infieles y que fuese el mejor del mundo, c) Convencer al Papa y a los reyes en la necesidad de crear monasterios que, con sus ideas pedagógicas, formasen a los nuevos misioneros.
Se entregó al estudio por espacio de nueve años.

Para adentrase en el conocimiento árabe compró un esclavo negro, muy inteligente, de Murcia. Aprendió el árabe, su filosofía, su pensamiento religioso, sus ciencias, etc.
Escribió unos 260 libros de diversas materias, en catalán, árabe, latín y hebreo. Debió dominar otros idiomas pues viajo a infinidad de regiones, dando conferencias e intentando convencer con sus ideas y argumentos.
Decía que las personas debían entenderse con “su lengua vulgar” – castellano, catalán, francés, etc.- pero cuando ésta no era común había que hacerlo con la “lengua culta” – el latín-.
Es considerado, por muchos, el padre de las letras catalanas.
Se cree que ingreso en la Orden Franciscana como Terciario (T.O.R.) en 1294. No hay confirmación de ello.

Voluntad dialogante

El Doctor Iluminado tenía voluntad dialogante. Buscaba elementos comunes, entre las tres religiones, para así poder dialogar y acercar posturas que le facilitasen la conversión de musulmanes y judíos. Siempre que le era posible se reunía con religiosos judíos y musulmanes para intentar convencerlos. Estos encuentros no siempre acababan bien.

Jaime II, cuando era infante, se comprometió con Ramón Llull en la construcción de un monasterio. Le subvencionó con 500 florines anuales la Escuela de Miramar. El Papa Juan XXI confirmo su fundación en 1276.
Ramón Llull después de crear y dirigir la Escuela de Miramar en Valldemosa, se dirigió a Roma para exponer sus ideas al Papa.

Ramón Llull incorpora la pedagogía a la religión. Considera la necesidad de formar a los nuevos misioneros. No basta la fe y la cruz. Hay que aprender los conocimientos necesarios para que con diálogo, ciencia, convencimiento y ejemplo religioso, se pueda catequizar a los infieles. Deberían conocer la lengua y costumbres de los a convertir, para hacer posible este diálogo. Ser expertos en teología cristiana para saber trasmitir el mensaje de Cristo y ser ejemplos vivientes del Mensaje Evangélico. Tener conocimiento de las otras religiones para rebatir objeciones, y, así, poder encauzar la conversación hacía ideas convincentes de la verdad cristiana.

No quiero dejar de transcribir lo siguiente:
“.....Teniendo en cuenta que habrá comenzado la Tabla general a mediados de septiembre de 1293 en Túnez, y la había acabado a mediados de Enero del año siguiente en Nápoles, creemos que Llull debió volver a Europa hacía finales de 1293. No deja de ser curioso, sin embargo, que la obra que escribió durante una época tan dramática de su vida presentase la formulación definitiva del mecanismo combinatorio del Arte, mecanismo por el que tanto se interesaron figuras de los siglos XVI y XVII como Giordano Bruno y Leibniz, y que convirtió a Llull en el precursor lejano de la informática moderna. Que pudiera combinar trabajos intelectuales tan abstractos con las tensiones emocionales de la labor misionera, demuestra que Llull tenía una extraordinaria capacidad para avanzar simultáneamente en varios centros”. (p. 43) (1)

“Llull dedicó todas sus energías a la persuasión; su única misión en la vida era, por decirlo de una manera un poco anacrónica, vender un producto: La fe católica, tanto a musulmanes y judíos como a los cristianos cismáticos y a todos los que eran más católicos de palabra que de obra. Ahora bien, si tenía que persuadir a musulmanes, italianos, franceses o gente universitaria, por citar sólo algunos ejemplos, tenía que dirigirse a ellos en árabe, italiano, francés o latín. También tenía que modular su voz según el público al que quería convencer, desde un lenguaje técnico para dirigirse a la Facultad de Artes de París, hasta el romance llano para hablar a la burguesía de Mallorca o de Montpellier.

A propósito de esto es importante darse cuenta de que, cuando Llull escribía filosofía, medicina, matemáticas, etc. no lo hacía como filósofo, médico o matemático, ni tampoco lo hacía por mera curiosidad o inquietud intelectual; lo hacía como parte integrante de su programa apologético. Pensaba, no sin razón, que sí podía convencer a las capas más instruidas de la sociedad musulmana, el resto de la población seguiría sus pasos, de la misma manera que si podía persuadir a las facultades de Montpellier y Paris, tendría la ayuda necesaria no sólo para fundar misiones y escuelas misioneras, sino también para reformar las estructuras de la sociedad de su tiempo” (p. 69) (1)

Libros, instrumentos de discusión religiosa

Algunos libros escritos por Ramón Llull: Libro de Contemplación, Ars compendiosa inveniendi veritatem, Libri principiirum theologiae, philosophiae, juris et medicinae, Libro de demostraciones, Libro del gentil y de tres sabios, Libro del Santo Espíritu, La doctrina pueril, Libro de Caballería, Blanquerna, El Libro de amigo y Amado, Ars compendiosa medicinae, Ars juris, Liber chaos, Compendum seu commentum artis demostrativae, Felix o Libro de las maravillas, que incluye el Libro de las bestias, Ars inventiva veritatis, Arte amativa, Árbol de filosofía deseado, Árbol de filosofía de amor, Árbol de ciencia, Ars generalis ultima, Ars brevis, Libro de pasaje, Liber de fine, Rhetorica nova, Logica nova, Liber de significatione, Vida coetánea, etc.

Sus libros eran herramientas para la discusión religiosa, para el conocimiento del mundo e instrumentos para la virtud.
Se le atribuye la invención del Astrolabio Lo cierto es que lo perfeccionó. En su libro “De Medicina” da una descripción de un instrumento parecido al que denomina “astrolabio nocturno”.También se le atribuye la invención de las cartas náuticas.

En su libro “Felix de las maravillas del Orbe”, Ramón Llull dice que los marineros mallorquines utilizaban cartas de navegar antes de 1286 y que en Mallorca se fabricaban instrumentos destinados a medir el tiempo y la altura del Polo a bordo de los navíos.

Para el explorador sueco Nordenskjöld, Ramón Llull es el origen de la Escuela de Cartografía Mallorquina al considerar que su influencia intelectual dio origen a la carta de Dulcert (1339), primera que se conoce realizada en Mallorca.

También se intereso por las ciencias naturales: Física, Geografía, Química, Navegación, Medicina, Historia Natural, etc.

Ramón Llull y el Nuevo Mundo:

Recordemos lo que escribió en 1287 en su obra Questiones per Artem Demostrativam solubilis:
“Toda la principal causa del flujo y reflujo del Mar Grande o de Inglaterra es el arco de agua del mar que en el Poniente estriba en una tierra opuesta a las costas de Inglaterra, Francia, España, y toda la confinante de Africa...Porque el arco que forma el agua como cuerpo esférico, es preciso que tenga estribos opuestos en que se afiance...La parte opuesta de Poniente estriba en otro continente que no vemos ni conocemos desde acá...”
Con la explicación anterior quedaban inhabilitados los mapas conventuales o mapas O en T.
Para muchos historiadores, y yo me adhiero a ellos, Cristóbal Colón recibió gran influencia religiosa y científica de Ramón Llull. Fue un lulista más al igual que el Cardenal Cisneros y muchos otros. El escrito anterior ha dado pie a suponer que la seguridad en encontrar tierras “a poniente” podía revelarse, entre otros informes, de la lectura del mismo.

Doble vocación misional

Ramón Llull tenía una doble vocación misional: intelectual para convencer racionalmente a los infieles y de conquista de los territorios de los musulmanes. Cristóbal Colón tenía esta misma vocación: Cristianizar a los indígenas del Nuevo Mundo y conseguir los medios para la conquista de Jerusalén.

Intelectual, escritor fecundo, activista que viajó hacía tierras por cristianizar. Intercambio ideas y conversaciones con pensadores musulmanes y judíos, reyes y papas, para convencerlos de sus ideas y métodos religiosos. Incluso participo en el Concilio de Viene del Delfinat Francia, haciendo varias propuestas parcialmente aceptadas.

La fiesta de la Inmaculada Concepción fue instaurada por Jaime II, en todos sus territorios, a instancias de Ramón Llull. Vemos, pues, que esta fiesta tan española, oficializada en el Concilio de Basilea de 1439, nació de la vocación mariana del Doctor Iluminado Ramón Llull. Es una fiesta luliana.

Ramón Llull fue torturado y encerrado en la prisión de Bugia. Los navegantes Luís de Pastorga y Esteve Colom cogieron su cuerpo, todavía con vida, y lo llevaron a Mallorca.

Fue un laico comprometido por la fe, defensor del ideal cristiano de pobreza y renuncia voluntaria.

¡Que día!
Mí ciudad, nuestro Ramón Llull.

Ramón Llull: vida, pensamiento y obra literaria. Lola Badia, Anthony Bonner. Sirmio Quaderns Crema. Barcelona MCMXCIII. Magnífico libro.

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jueves, 21 de octubre de 2010

LAS SUPUESTAS EQUIVOCACIONES DE CRISTÓBAL COLÓN





Joan Oliver i Torrents


Repasemos un poco de historia e intentemos responder con ella a las preguntas;
¿Se equivocó en sus cálculos? ¿Lo equivocaron o estaba en lo cierto y utilizaba las cifras a su conveniencia?

Para los griegos, de la época homérica, la tierra era un disco cóncavo, como un plato hondo, en cuyo centro se encontraba el mar y por cuyas vertientes se deslizaban los ríos en busca de su desembocadura al mar central. El torrente Océano circundaba la tierra por su parte exterior. Muchos pensadores disintieron de esta teoría, proponiendo otras, a cual más absurda, hasta que Pitágoras cinco siglos y medio antes de Jesucristo afirmó que la tierra era redonda y que ocupaba el centro de un sistema estelar formado por el Sol y cinco planetas, teoría sostenida por Platon, siglo y medio más tarde, y muy divulgada.

Aristóteles y sobre todo Eratóstenes, dos siglos y medio antes de Cristo, sostienen la esfericidad de la tierra.
Eratóstenes midió con exactitud la inclinación de la eclíptica, el grado del meridiano y la circunferencia de la tierra.
Eratóstenes de Cirene, en el siglo III a. C. efectuó la primera medición de la Tierra, repetida después en muchas ocasiones por griegos y árabes. El valor que le atribuye es de 252.000 estadios griegos, es decir, 39.600 Kms. Este cálculo, el más aproximado a los 40.076 Kms. de circunferencia que hoy conocemos, parecía enorme. Tolomeo en su “tratado de geografía”, calculó el valor en 180.000 estadios egipcios, es decir, 37.800 Kms. Este cálculo no fue menos discutido. Los tratados árabes, ampliamente traducidos y difundidos en la España medieval, calculaban unos 33.000 Kms. de circunferencia terrestre, y la mayoría de sabios cristianos pensaban que la Tierra no superaba los 30.000 Kms. La importancia de este debate era crucial: cuanto mayor fuese la esfera, menor era el riesgo de caer en el abismo al alejarse de las tierras emergidas situadas en el extremo superior.


Anotemos: 1 estadio griego equivalía a 157 mts.
1 estadio egipcio equivalía a 210 mts

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Eratóstenes fue el primero, que, fundándose en la esfericidad de la tierra índico la posibilidad de llegar a las Indias, desde las costas de la Península Ibérica. También afirmaba que era posible el que en esta ruta –hacía las Indias- se hallaran partes habitadas.

Estrabón, (64 a. C. -21 a.C.) en su “Geografía” retoma, profundiza y basándose en los trabajos de Eratóstenes, dice:
“Si no fuese un obstáculo la colosal extensión del Océano Atlántico, se podría llegar fácilmente por mar, siguiendo el mismo grado de latitud, desde la Península Ibérica hasta las Indias. La parte media de este grado comprende más de una tercera parte de la circunferencia terrestre”

“En el año 150, de nuestra era, Tolomeo trazó en veintisiete mapas el primer atlas del mundo, que dividió en líneas horizontales, y señaló ocho mil puntos que podía localizar en latitud y longitud según las referencias dadas por navegantes antiguos. Trescientos cincuenta de estos puntos constaban de manera segura, según el cálculo de coordenadas astronómicas. El ecuador era para Tolomeo el grado cero de la latitud, según la observación de los astrónomos griegos que establecieron que el Sol, la Luna y los planetas pasan aproximadamente por encima de la vertical del ecuador. En lo que respecta a la longitud, Tolomeo tenía total libertad para decidir el punto desde el cual contarla, e hizo pasar la primera línea vertical por las Islas Afortunadas, hoy llamadas Canarias, situadas frente a las costas de África…” (p. 309. El Maestro Cartógrafo. Pascale Rey)

San Ambrosio y después San Agustín decían que “la tierra tenia seis partes de tierra firme y una de mar océana” Con está idea, posiblemente, recogida del “libro de Esdras”, el Océano Pacífico no existía para ellos.
Esta corriente la siguieron otros pensadores judeo-cristianos y D’Ailly.

En el siglo XI filósofos, teólogos y hombres de ciencia habían asegurado que la Tierra era plana como un disco y estaba limitada por un mar infernal que se extendía, al oeste, más allá del cabo Finisterre y del estrecho de Gibraltar, situados en los extremos occidentales del mundo conocido. Éste océano, afirmaban, no era navegable, y todo aquel que se aventuraba por sus aguas no regresaba nunca, engullido por sus terribles abismos o devorado por los numerosos monstruos que lo poblaban.
La interpretación de estas teorías son los “mapas conventuales” o “mapas O en T”, del siglo XI: Mapa “Beato de Liébana”, mapa de la “catedral de Osma”, etc.

Ramón Llull ya indicó la posibilidad de ir a las Indias por poniente, desde la Península Ibérica.

1298. Marco Polo dicta en la cárcel, a Maesse Rustichello de Pisa, su famoso libro “Viajes”. El Almirante leyó y debió tomar debida nota del mismo, por los muchos apuntes que hizo en el libro.

Jaume Ferer, navegante mallorquín, fue, se cree, el primer europeo en llegar en 1346 a Cabo Bojador, Cabo Verde y río de Oro, hoy costa de Gambia. Los portugueses lo hicieron a partir de 1434.

Mapamundi de Cresques Abraham. Palma de Mallorca 1375: En este mapa, página 1, se indica que “el meridiano terrestre mide 180.000 estadios que son 20.052 millas”.
Nos da la misma cifra que Tolomeo, por lo que debe referirse a estadios egipcios y sigue las medidas árabes.
En el mapa aparece, por primera vez, el nombre de La Gomera a una isla canaria. Nombre que proviene de La Gummara, La Gumara o La Gomera, castillo-fortaleza de los templarios en Palma de Mallorca, popularmente llamado del Temple.

D’Ailly, Teólogo, cosmógrafo y prelado francés, cardenal en 1414 y legado pontificio en Aviñon en 1418, hizo notar que un pasaje del “Libro de Esdras” afirmaba que seis partes del globo eran habitables y sólo la séptima estaba cubierta de agua. Testimonio que Colón leyó y consideró significativo.

Cristóbal Colón, franciscano de la Tercera Orden, a confirmar, poseía una gran confianza en los santos y pensadores cristianos.

Con lo anterior, imaginemos lo que podía pensar el nauta:


1º.- Por Eratóstenes sabía el valor de la circunferencia terrestre, la posibilidad de tierras entre Europa y las Indias, y con el Mapamundi de Cresques Abraham conocía
“la ruta” a seguir para llegar al Nuevo Mundo.

2º.- Con el “Libro de Esdras”, San Ambrosio, San Agustín y el “viaje” de Marco Polo, podía suponer que la tierra era más pequeña; 6 partes de tierra firme y 1 de mar océana. La medida de estas 6 partes –Libro de Esdras-, desde la Península Ibérica hasta la India, la sabía por la narración de Marco Polo. Con “la ruta” del Mapamundi, de los Cresques, podía atravesar el océano, que era la parte de mar océana que indicaban los pensadores judeo-cristianos, y llegar a la India

3º.- Ramón Llull le aseguraba la redondez de la tierra y que la ruta de poniente le llevaría a las Indias.

4º.- Con Estrabón y sólo con las mediciones de la circunferencia de Eratóstenes, debería pensar que la distancia de la Península Ibérica a la India era insalvable para los navíos de la época, como así suponían la mayoría de científicos.

5º.- Mediante el Mapamundi de Cresques Abraham, información de marinos y científicos mallorquines y de “sus protectores”, sabía la “ruta y distancia” al Nuevo Mundo.

Con estos conocimientos, utilizó, en su interés, las diferentes medidas y argumentos que le interesaba dar a conocer, callando lo que no quería que supiesen, y así tener en su poder la información que sólo a él podía llevar al Nuevo Mundo.

Para quitar valor a la gesta de Cristóbal Colón, y así demostrar que era genovés, bodeguero, lanero, inculto, autodidacta, etc., se argumenta que se equivocó en su viaje. El Almirante tenía completa información. Había leído a Aristóteles, Eratóstenes, Tolomeo, San Ambrosio, San Agustín, Ramon Llull, D’Ailly, Marco Polo, tratados árabes (él escribía los números arábicos cuando sólo lo hacían en algunos monasterios y eran los número romanos los utilizados comúnmente), también utilizó muchas fuentes informativas, entre ellas La Historia rerum ubique gestarum del Papa Pío II; Imago Mundi, del Cardenal francés Pierre d’Ailly, el libro de “Viajes”, de Marco Polo, etc. etc.

Sus conocimientos eran muy amplios. No se equivocó en la distancia, en el rumbo, ni en los días de navegación. Cristóbal Colón sabía donde iba y que iba a encontrar.
Las famosas Capitulaciones de Santa Fe, firmadas antes del viaje de Descubrimiento dicen: “… en alguna satisfacción de lo que ha descubierto en las Mares Océanas…”.

En el libro “La Ruta T. y D.”, Dn. José Antonio Hurtado García, estudia el camino seguido por Cristóbal Colón, y científicamente demuestra que utilizó el descrito en el Mapamundi de Cresques Abraham (Atlas catalán), Ciutat de Mallorca 1375. No el de Toscanelli.

“Les di a algunos d’ellos unos bonetes colorados (gorro o cubrecabezas clásico del marinero del Mediterráneo español) y unas qüentas de vidrio que se ponían al pescueço,
Y otras cosas muchas de poco valor, con que ovieron mucho plazer y quedaron tanto nuestros que era maravilla. Los quales después venían a las barcas de los navíos a donde nos estávamos nadando, y nos traían papagayos y hilo de algodón en ovillos y azagayas. Y otras cosas muchas, y nos las trocavan por otras cosas que nos les dávamos, como cuentecillas de vidrio y cascaveles”. (Diario del primer viaje)

Baratijas que Cristóbal Colón embarco al Nuevo Mundo, para negociar con sus habitantes. De saber que se encontraría en la Corte del Gran Khan, con una sociedad desarrollada y rica (Libro de Marco Polo), sus objetos o mercancías hubiesen sido otras, siempre en relación a la sociedad con la que hubiese tenido que negociar el trueque por oro, plata, especias, etc.

En el transcurso de su segundo viaje hace jurar, a sus acompañantes, que Cuba era Tierra Firme. Si él, en un principio, estaba convencido de haber llegado a las Indias, tenemos que interpretar que la influencia en su saber, le venía de sus creencias religiosas. Daba mayor crédito a la información del Libro de Esdras, de San Ambrosio, de San Agustín, de Ramón Llull, del Cardenal D’Ailly, que a la de Eratóstenes, Tolomeo o Estrabón, a pesar de conocerlas todas.

Colón sigue los apartados 2º, 3º y 5º y sus creencias religiosas.

Sabía dónde iba, como ir y que iba a encontrar.