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sábado, 4 de febrero de 2012

Pilar Eire escribe sobre “La soledad de la Reina” Sofía, en un libro Editado por La Esfera de los Libros

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"La soledad de la Reina”

Pilar Eyre

2ª edición

Editorial La Esfera de los Libros

Madrid, 2011 526 pags)


Julia Sáez-Angulo

Un título elocuente “La soledad de la Reina” en un libro de Pilar Eyre, que pone de manifiesto los entresijos de una vida nunca del todo fácil de la Reina de España, Sofía de Grecia (Atenas, 1938). Una personalidad bien perfilada como reina, “un profesional” como bien la definió el Rey don Juan Carlos, una mujer de pocos y pocas amigas, quizás enexceso encerrada en su círculo familiar, que le ha faltado expandirse un poco más para demostrar algo de exterioridad o entusiasmo por la idiosincrasia de los españoles.

El libro de Eyre completa el anterior “La Reina muy cerca”, que escribiera Pilar Urbano, libro que enfadó al Rey porque no se controló lo necesario en el palacio de La Zarzuela y que trajo cierta polémica mediática por declaraciones demasiado personales y comprometidas. Quizás una falta de prudencia que muchos la achacan.

Pilar Eyre, brava y audaz para quitar caretas a lo políticamente correcto, no entrevista a la Reina como Urbano, sino que lee, indaga y se entrevista con otras personas para dibujar un perfil bien recortado, sin concesiones sobre la labor de Sofía como esposa, madre, mujer y reina. El volumen se completa con una serie de fotografías interesantes y unas notas bibliográficas oportunas.

Sofía, una vida que ha conocido su nacimiento en un trono pobre, el de Grecia, un exilio en varios lugares hasta llegar a Sudáfrica, un enamoramiento no correspondido y otro con el que se casó y no fue precisamente feliz, dadas las diversas infidelidades del rey. Pese a todo, ella tuvo sentido del deber y estuvo donde tenía que estar por ser Reina y a favor de la continuidad de su hijo a quien adoró quizás en exceso. La dinastía ante todo, suele ser el lema general de las familias reales.


NO AYUDÓ AL BUEN MATRIMONIO DE SUS HIJOS

Sofía no contribuyó a buenos matrimonios con sus hijos, le faltó la táctica inteligente que utilizan las madres judías para ello. Era como si a Sofía de Grecia no le interesara la nobleza o la alta burguesía españolas, con la que sí se relacionó cuando sus hijos – a ella le gusta que los llamen el Príncipe y las Infantas- eran pequeños, en fiestas y cumpleaños, pero que cortó de raíz cuando fueron adolescentes, salvo para las regatas náuticas. Soñó sin duda con príncipes más allá de los Pirineos pero no resultó.

Su frialdad cubierta con la corrección la hacen distante ante distintos colectivos, sobre todo femeninos, como esposas de militares por ejemplo, con las que ha estado cerca. El Rey tiene una gracia y la inteligencia emocional suficiente para ganarse a la gente. Ella no. Parece siempre desconfiada de los adultos y sólo se la ve relajada y bien junto a niños, enfermos o ancianos, que no manejan la sociedad. Salvo Marta Cotoner, no ha tenido apenas más amigas españolas. Su hermana Irene, que vive cerca de ella, compensa esa necesidad de amistad que todos necesitan.

“Sofía, una vida” es el subtítulo del libro. Ver a su hijo heredero casado con una divorciada –algo insólito en la Monarquía de España, a Elena, también divorciada y Cristina, con un problema grave en sus propiedades ante los tribunales, viene a añadir una copa de amargura a esa vida.

Sofía de Grecia es una mujer con sentimientos –apasionada en el interior, dice la autora del libro. Se la ha visto llorar ante la muerte de Don Juan y en alguna otra ocasión también se le han divisado las lágrimas.

Su educación germánica, de manos de su madre la potente reina Federica, la marcó. Eyre recuerda al final del libro el consejo materno: “Tú sí tienes que sentir compasión por las penas de tus hermanos en la tierra, pero nadie debe sentir compasión por ti. Pase lo que pase, recuerda nuestra divisa: nuestra fortaleza es el amor de nuestro pueblo”.

Un libro controvertido y apasionante que no deja indiferente.

jueves, 10 de marzo de 2011

Jaime Peñafiel, “El Rey no abdica”, otro libro polémico sobre la monarquía española



“El Rey no abdica”
Jaime Peñafiel
Editorial La Esfera de los Libros, 2ª edición
Madrid, 2011 (277 pags)




Julia Sáez-Angulo



“Un libro que dará que pensar” dice este volumen que ya ha causado polémica desde que salió y ha motivado una segunda edición. Jame Peñafiel sigue con su obsesión por a monarquía como no hubiera otro tema fiera de ella. Ciertamente es un experto, sabe mucho de dinastías y biografías reales, pero tiene obsesiones de filias y fobias que haría bien en limar.

“A un rey sólo debe jubilarle la muerte. Que muera en su cama y se pueda decir: El Rey ha muerto, viva el Rey”. No es urgente reformar la Constitución... ni el Rey está cansado ni el Príncipe impaciente... ¿Abdicar? ¡Nunca! El Rey no abdicará jamás... Ni lo hemos hablado nunca. Se da por sobrentendido”, ha dicho la Reina consorte, Doña Sofía, en sus declaraciones para los libros sobre su vida.

Al Rey lo hemos visto últimamente de operaciones y hospital, con grandes ojeras y moratones bajo los ojos, ciertamente nos preocupa la salud del Rey, porque pese a sus defectos o faltas de distinto tipo, los españoles lo quieren, lo queremos y le debemos algunos servicios clave en el desarrollo de la democracia, después de una larga dictadura.

España necesita un Rey con preparación y prestigio para evitar un presidente de República –pongamos por caso- al que pueda llegar un don Nadie como ha sucedido a la presidencia del Gobierno de España, con un personaje que no tiene peso específico alguno en lo internacional. Un rey se prepara en conocimientos, idiomas, protocolo y finura, algo que falta con frecuencia a nuestros políticos, que careen de la fineza de otros mandatarios, que empiezan por hablar el castellano con donosura como sucede con algunos jefes de estado o de Gobierno en América Latina (ciertamente no Chaves de Venezuela).

Nuestro Rey es hoy por hoy nuestro mejor diplomático y cortocircuita tanto los atrevimientos de los primos” del norte de África y es respetado en otros lugares. No hay más que ver lo bien que habla Hilary Clinton de don Juan Carlos.

Jaime Peñafiel (Granada, 1932) compara la trayectoria del Rey de España con la de sus homólogos –diez monarquías europeas entre reinos, principados y ducados- en edad y situaciones. El relevo dinástico y generacional es un tema más serio de lo que se pueda imaginar, apunta el autor. Las expectativas de vida son cada vez mayores, por lo que, en España, don Juan Carlos (Roma, 1938) puede vivir todavía en la plenitud mental y física diez o quince años. El rey y el autor del libro tienen la misma edad.

Un libro con situaciones comparadas

“El Rey no abdica” se divide en los siguientes apartados: Abdicaciones, Renuncias, Muertes; La mala salud de hierro; El futuro, ¿puede esperar?; Monarquías europeas, y Árboles genealógicos. El libro se acompaña de diversas fotografías en color sobre la familia real.

En el epílogo, Peñafiel recuerda la opinión de diversas personalidades que son contrarias a la abdicación del rey. “El historiador Luís Suárez dijo: “Es preferible que no haya una abdicación para que no exista una convivencia entre dos elementos. Recuerdo lo que pasaba con Don Juan, que uno no sabía a quien tenía que llamar Majestad, si al padre o al hijo”

“Al Rey se le ve cada día más cascado, más cansado, más triste. ¿Más infeliz? La felicidad es desear lo que uno no tiene. Seguramente don Juan Carlos no añora no ser un ciudadano normal para tomar decisiones drásticas que su corona y su Reina se lo impiden: dejar todo y a todos y abdicar”, escribía Miguel Ángel Mellado en “El Mundo”. El libro de Jaime Peñafiel “El rey no abdica” habla de todo esto.