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domingo, 11 de agosto de 2013

Marqués de Tamarón y su conferencia “El avestruz, tótem utópico”






Julia Sáez-Angulo


         Con el título de “El avestruz, tótem utópico”, el marqués de Tamarón pronunció la conferencia de inauguración del curso académico 2012 en el Centro Universitario Villanueva. El texto junto al de José Bernardo San Juan sobre “Tamarón o el nombre exacto de las cosas”, se ha publicado en un pequeño libro de Ediciones Encuentro.

         Ambos autores hablan de la lengua y literatura castellana.

         “La lengua es varias cosas, casi todas contradictorias. Es ante todo un instrumento de comunicación, y cuantos más puedan comunicarse en una lengua mejor para todos los usuarios. El grado máximo de capacidad de comunicación es el que alcanza una lengua franca”, dice el marqués de Tamarón en su discurso.

“Pero la lengua es también una seña de identidad, y cuantos menos sean los hablantes y más distinta sea la lengua de todas las demás, más fuerte es esa seña de identidad, cuyo grado máximo es aproximadamente el del vascuence”, añade el conferenciante.




El marqués de Tamarón, Santiago de Mora y Figueroa (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1941) comenta, cuestiona y matiza con ironía a lo largo de su conferencia la afirmación del gramático Antonio de Nebrija de que “la lengua es compañera del Imperio”:

“Antonio de Nebrija era un gran sabio, un soberbio escritor y tal vez un hombre soberbio. Pero no era un tonto. Cuesta creer que hubiera hecho escribir en el Patio de las Letras de la Universidad de Barcelona un letrero que dijese: “Si eres español habla la lengua del Imperio”. Por mucho que se hubiese sentido provocado por excesos como los que Manuel Azaña –exasperado y humillado- tan bien relata en sus diarios. Nebrija hubiera conseguido lo mismo de otra manera.

Por su parte, José Bernard San Juan escribe dentro del discurso: "Tamarón el nombre exacto de las cosas" “Los textos de Tamarón están comunicados por galerías subterráneas. (…) su voluntad de decir lo exacto y huir de esa “jerga incomprensible” como él mismo la denomina El guirigay nacional – de lo políticamente correcto. Y quizás en este trabajo esté la clave de todo. La confianza en la capacidad de las palabras para hablar del mundo es una herencia que debe ser transmitida generación por generación, se trata de educar en la certeza de que existe un orden en la naturaleza y que éste es cognoscible y que, desde luego, puede ser expresado con palabras”

Más adelante, el profesor San Juan añade: “La prosa limpísima de Tamarón es el reflejo de esa certeza. Y por el contrario en el envilecimiento del lenguaje, en su empobrecimiento y en la vacuidad de muchos de sus discursos contemporáneos se encuentra in nuce, la muerte de esa convicción”.


Más información
 www.marquesdetamaron.es 




sábado, 8 de septiembre de 2012

La Sierra de Guadarrama, al fin Parque Nacional digno de proteger





Julia Sáez-Angulo


         Será el quinto parque más grande de España y al fin, después de un siglo de demanda por montañeros, escritores, intelectuales, amantes de la Naturaleza  y ecologistas, la Sierra de Guadarrama, verdadero pulmón de Madrid, ha sido declarado Parque Nacional en el último Consejo de Ministros de España.

         Tarde pero logrado. Alguna zonas también interesantes no han sido incluidas en la denominada Parque Nacional, como los montes Cabeza de Hierro, La Cinta con colonias de buitre negro dignos de protección, o los célebres Pinares de Valsaín, pero todo tiene un comienzo gozoso máxime cuando ha sido tan demandado por los madrileños y residentes en Madrid. Era de justicia para la capital de España, una zona poblada por más de cuatro millones de habitantes y con un “gran Madrid” que se extendía hacia sus montes sin demasiado control.

         José Ortega y Gasset, Giner de los Ríos, Miguel de Unamuno o el embajador y profesor de Derecho Internacional, señor Luna, en los años 30 y más tarde Martínez de Pisón, Santiago de Mora-Figueroa, marques de Tamarón y otros muchos escritores demandaban la necesaria protección de la sierra de Guadarrama, que ha sido inmortalizada en la pintura de Velázquez, Sorolla o Carlos de Haes entre los artistas reconocidos.

                   Un espacio de más de treinta y seis mil hectáreas repartidas entre las Comunidades de Madrid y y Castilla y León (provincia de Segovia), que acoge flora y fauna singulares como la cigüeña negra o el águila imperial ibérica en peligro de extinción. En su vegetación, matorrales supraforestales, estepas leñoas de altura y cascajales, entre otros.

         La sierra de Guadarrama tiene parajes magníficos como el risco de la Vela, La Pedriza, las cinco lagunas de Peñalara… Una reserva de oxígeno y silencio, como se recoge aprecio y admiración en novelas tales como “El rompimiento de gloria” del marqués de Tamarón o “El nieto del indiano” de Julia Sáez-Angulo entre otras.
                  
         Hoy por hoy solo cabe celebrar esta voluntad de protección que ha llegado de la mano de este Gobierno y el deseo de que se haga realidad, a la vista de los pasados incendios de verano en diversos puntos de la geografía española. Una decisión acertada: implicar al Estado junto a las Comunidades autónomas a la hora de intervenir en caso de dejación o necesidad. No están los tiempos para irresponsabilidades locales.