martes, 9 de mayo de 2023

El Museo Nacional del Prado propone redescubrir su colección de pintura barroca a través de los textos de Calderón de la Barca

Miguel Falomir, director del Museo Nacional del Prado; Lluís Homar, director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico; Xavier Abertí y Albert Arribas, comisarios del itinerario expositivo "Calderón y la pintura" y Anna Alcubierre, diseñadora del itinerario expositivo "Calderón y la pintura" (De izq. a der.).

L.M.A.

        09.05.2023 .- Madrid.- Un nuevo itinerario en la colección permanente, organizado conjuntamente por el Museo Nacional del Prado y la Compañía Nacional de Teatro Clásico, el itinerario “Calderón y la pintura” pretende invitar al público a contemplar la pintura barroca de la colección permanente desde la sutileza conceptual y estética de Pedro Calderón de la Barca (1600-1681).

Concebido como una intervención en diferentes salas de la primera planta del edificio de Villanueva, el itinerario consta de tres niveles expositivos que se complementan entre sí: una selección de citas calderonianas, colgadas en las paredes, propone un sugerente diálogo entre la lucidez del escritor y el lenguaje de los pintores barrocos; una serie de cuadros, comentados en relación al teatro calderoniano, permiten recorrer algunas de las inquietudes más significativas para el escritor y su época, tanto temáticas como formales; y varios textos contextualizan el pensamiento del autor en relación a la pintura.

En el contexto del itinerario, se han grabado seis piezas audiovisuales, protagonizadas por Lluís Homar y Beatriz Argüello entre otros intérpretes, en las que los textos de Calderón interactúan con una selección de cuadros para apreciar similitudes temáticas e incluso influencias pictóricas. Estas piezas se proyectan diariamente, con una duración total de 30 minutos, en la Sala de conferencias del edificio Jerónimos hasta el 10 de septiembre.

Los itinerarios del Museo del Prado se conciben como una invitación a contemplarlo de manera distinta a la habitual. Para ello se recaba la colaboración de profesionales ajenos a la institución y a las disciplinas que en ella tienen acomodo habitualmente. El objetivo es procurar al visitante una mirada distinta, inusual pero rigurosa, a nuestras colecciones.

Así sucede con “Calderón y la pintura”, el insólito itinerario creado por Albert Arribas y Xavier Albertí recorre 17 salas de la primera planta del edificio Villanueva en las que exponen obras imprescindibles del Barroco como Las Meninas de Velázquez, Aquiles descubierto por Ulises y Diómedes de Rubens, Hércules lucha contra la hidra de Lerna de Zurbarán, Isaac y Jacob de Ribera o San Jerónimo de Francisco de Herrera ‘el Viejo’. Una selección de citas calderonianas, colgadas en las paredes, propone un sugerente diálogo entre la lucidez del escritor y el lenguaje de los pintores barrocos. Al mismo tiempo, una serie de cuadros, comentados en relación al teatro calderoniano, permiten recorrer algunas de las inquietudes más significativas para el escritor y su época, tanto temáticas como formales. Y, para profundizar en ellas, el recorrido se completa con varios textos que contextualizan su pensamiento en relación a la pintura.

En el contexto del itinerario de “Calderón y la pintura”, se han seleccionado unos materiales textuales, donde es fácilmente reconocible la técnica de escritura calderoniana de pintar con palabras, para interactuar con una selección de cuadros donde se pueden apreciar similitudes temáticas e incluso influencias pictóricas. Estas interactuaciones han dado como fruto unas piezas audiovisuales que se proyectan diariamente, con una duración total de 30 minutos, en la Sala de conferencias del edificio Jerónimos hasta el 10 de septiembre a las 12.30, 13.30 y 16.00h. En ellas, Beatriz Argüello interpreta a Medea en Los tres mayores prodigios junto a Judit en el banquete de Holofernes de Rembrandt; Rafa Castejón interpreta a Ludovico en El purgatorio de san Patricio junto a El jardín de las delicias del Bosco; Lluís Homar interpreta a Fernando en El príncipe constante junto al San Antonio Abad y san Pablo, primer ermitaño de Velázquez; Natalia Huarte interpreta a Semíramis en La hija del aire junto a Combate de mujeres de Ribera; Arturo Querejeta interpreta a Aristóbolo en El mayor monstruo del mundo junto a El rapto de Helena de Tintoretto; e, Isabel Rodes interpreta a Circe en El mayor encanto, amor junto al Rapto de Europa de Rubens.

“CALDERÓN Y LA PINTURA”  TEXTOS GENERALES

El dramaturgo Pedro Calderón de la Barca (1600-1681), que también ejerció como escenógrafo, fue un gran amante del arte, y en particular del arte de Velázquez. Además de cultivar ese gusto como coleccionista, al final de su carrera teorizó sobre esa forma de expresión artística en un pleito por impuestos entre el procurador general de Madrid y los pintores de la ciudad, quienes pidieron que Calderón declarara como testigo en su favor por la inclinación que el escritor siempre había tenido hacia la creación pictórica. Además, en su teatro abundan las reflexiones sobre nuestro modo de aprehender la realidad y “cifrarla” en cambiantes discursos mitológicos, filosóficos, teológicos, artísticos o científicos.

 Pocos autores supieron imbricar tan íntimamente belleza y pensamiento como Calderón. Tras sus conflictos dramáticos suele subyacer el problema de la percepción y la comunicación, e incluso varias de sus obras muestran a pintores en acción, como El pintor de su deshonra o Darlo todo y no dar nada, que retrata la relación de Felipe IV con Velázquez a través de los personajes de Alejandro Magno y el gran pintor Apeles.

 Traducir y repensar

En el siglo XVI, los numerosos hallazgos sobre el funcionamiento del cuerpo humano y su relación “sensible” con el mundo aceleraron una revolución filosófica y sociológica que situaría la sensibilidad en el centro de muchas jerarquías de nuevo cuño. El conocimiento empírico se hizo cada vez más metódico, lo que llevó a cuestionar las viejas autoridades.

En ese mismo sentido, el teatro de Calderón no cesa de recordarnos que la traducción fue un fenómeno cultural de enorme relevancia para su época, no solo porque contribuyó a revisar los postulados clásicos al releer críticamente las fuentes, sino porque además evidenció la influencia que los procesos interpretativos ejercen sobre la realidad. En cierto modo, las fábulas mitológicas, los dogmas religiosos, las técnicas artesanales o los usos pictóricos, así como la captación de los estímulos a través de los sentidos y el sistema nervioso, traducen lo real desde las limitaciones humanas. Y tener consciencia de ello aboca al individuo a replantearse su identidad y su encaje en el universo.

 Complicidades críticas

Si el teatro de Calderón ha ejercido un fuerte influjo sobre grandes artistas posteriores, en buena parte es debido al protagonismo que este autor otorga a la reflexión sobre el conocimiento y sus deficiencias insalvables. Aunque las obras calderonianas a veces tengan una carga dogmática o propagandística, siempre hay en ellas una crítica a las convenciones y al lenguaje, lo cual anticipa sutilmente los profundos cambios que harían tambalear aquellos regímenes que el dramaturgo dice reivindicar.

     En cierto modo -por citar tres casos bien conocidos-, lo mismo sucedía con el creciente protagonismo de la luz en la obra de Caravaggio, la corporalidad en la de Rubens o la pincelada en la de Velázquez. Mientras que estos pintores se erigieron en cómplices necesarios de su presente político y religioso, el trabajo formal que proponían cuestionaba las doctrinas de su época y anunciaba rupturas posteriores.

 Los peajes de la identidad

En el teatro de Calderón de la Barca, el mundo es entendido como la proyección de una realidad más amplia; de manera que la vida consiste en un teatralizar perpetuo. Ese enfoque pone de manifiesto la enorme influencia que los creadores pueden ejercer sobre los imaginarios colectivos. Para acceder a la realidad, nuestra inteligencia debe pagar el peaje de los sentidos y las formas de representación. Para construir la memoria colectiva, la mediación artística resulta inevitable.

 En el Barroco, el hecho de saberse seres corporales caracterizados por su caducidad no invalidó la conciencia metafísica, pero los acelerados cambios que trajo consigo la nueva comprensión del cuerpo acabaron por problematizar la dimensión simbólica de lo humano. Como muestran las obras calderonianas, la época reflexionó ampliamente sobre la felicidad y el modo de trascender los límites temporales, en un contexto en el que se estaban replanteando los mecanismos de “validación” simbólica de la existencia.

 La eclosión del pensamiento contemporáneo

    Para reconocer la complejidad intelectual que palpita en las obras de Calderón, deberíamos entender también que la Reforma y la Contrarreforma no fueron fenómenos homogéneos ni exactamente antagónicos. De hecho, el sincretismo con la cultura clásica y el redescubrimiento del cristianismo primitivo dinamizaron los discursos teológicos a lo largo de toda Europa, creando unas bases comunes para desarrollar el pensamiento científico contemporáneo.

 La cosmovisión occidental estaba cambiando tras el desembarco europeo en América. Así, algunos de los centros que habían sustentado las antiguas jerarquías fueron desplazados, y, a cambio, se revitalizaron otros ámbitos hasta entonces periféricos, que ganaron legitimidad para negociar sus intereses. A la par que la navegación daba acceso a “nuevas” realidades, las técnicas modernas se lanzaron a “descubrir” los cuerpos humanos, celestes y terrestres, lo cual impulsó un creciente materialismo que acabaría destronando los viejos idealismos.

CAROLINA ANDRADA y ALBERTO ÁLVAREZ: Recital de canto y piano el 19 de mayo

 


CAROLA LÓPEZ MOYA , autora del libro “La secta: el activismo trans y cómo nos manipulan”

**  Una psicóloga militante feminista lo publica

** La "agrupación Amanda", que denuncia la transición médica en la infancia y adolescencia, celebra la aparición de esta investigación crítica con el transactivismo

Carola López Moya, psicóloga y escritora

L.M.A.

            9/5/23.- Madrid (REL) .- Carola López Moya es la autora del libro “La secta: el activismo trans y cómo nos manipulan”, publicado por Deusto, donde denuncia la transición médica en la infancia y adolescencia, celebra la aparición de esta investigación crítica con el transactivismo.

    Carola López Moya, psicóloga habilitada y sanitaria, militante feminista, especializada en la atención a mujeres. Hace más de un año, la Junta de Andalucía inició un expediente sancionador contra ella, tras ser denunciada por grupos pro trans al acusarla de haber promocionado supuestas “terapias de conversión” a personas transexuales. Posteriormente, la Junta archivó el caso por, según la psicóloga, "sus tuits no implican una infracción administrativa sino que son una opinión personal, amparada en la libertad de expresión". 

Militante feminista y crítica contra la ley trans

    Carola López se define como militante feminista y de izquierdas y  es muy crítica con la ‘ley trans’ promovida por el Ministerio de Igualdad. En su cuenta de twitter, que tiene más de 15.000 seguidores, emite mensajes como que “las mujeres trans son varones”, y “las cirugías de reasignación de sexo son un negocio que se lucra del malestar que produce el género” y que si “alguien está a disgusto con su cuerpo, lo lógico es ayudarle a aceptarse con la mínima invasión posible” a través de la terapia. 

GREGORIO MARTÍN PLATA. El autor canario refleja el dolor y la pérdida en su primer poemario "Geometría de una ausencia"


    Geometría de una ausencia es un poemario elegíaco que recorre todas las aristas físicas y emocionales de quien experimenta la ausencia definitiva

    La obra que se presenta en la Delegación del Gobierno de Canarias en Madrid, supone la continuidad de una carrera literaria “tardía” interrumpida por la política

Gregorio Martín Plata, poeta canario

        L.M.A.

    Madrid, 9 de mayo 2023.- La pérdida de su madre es el tema central de Geometría de una ausencia (Ediciones La Palma), poemario escrito por Gregorio Martín Plata y que será presentado este miércoles día 10 en la Delegación del Gobierno canario en Madrid acompañado de su editora, la también poeta Elsa López. “La obra está dedicada a ella está dedicada, pero, aunque existan versos duros no es un libro triste sino liberador, una especie de catarsis sobre el gran quebranto que supuso su muerte”, explica el autor.

    El dolor que supone la partida se convierte para Martín Plata en presencia, tal como asegura en un elemento regenerador de nuevos espacios por los que continuar transitando. A partir de ahí llega la ausencia, “como el reconocimiento de la privación de la presencia de un ser querido tan importante”.

    Quienes se adentren en sus páginas se van a encontrar con un poemario elegíaco que recorre todas las aristas físicas y emocionales de quien experimenta la ausencia definitiva. Sin embargo, “no hay desesperación sino aceptación”, insiste. Es a través de los versos como se rastrea el valor referencial de la figura materna, como eje vertebrador de la madurez del poeta.

    Este libro, su primera obra tras colaboraciones en antologías, representa el inicio de una carrera que él mismo asegura “tardía que había estado aletargada y encontró un revulsivo en este elemento detonante para empezar una actividad literaria continuada y constante”. La onda expansiva de este trabajo sitúa al autor ante la experiencia confesable de “no poder seguir viviendo de espalda a la creación literaria”. Martín Plata reconoce que esto ha sido posible gracias a la intervención de la también poeta y Premio Canarias de Literatura 2022 Elsa López, “toda esta realidad tangible no hubiera podido suceder sin la generosidad absoluta de esta mujer, quien, con su magia personal, hizo que este poemario viera la luz, acompañando en todo el proceso, incluso ahora, cuando llega el momento de la presentación del libro. Elsa López es una hacedora de creadores. Encontrarla ha sido otro efecto colateral de la pérdida, de la que nació todo", concluye.

    Geometría de una ausencia será presentado en la sede de Delegación del Gobierno de Canarias en Madrid en la Calle Fernanflor, 8 a las 19.00 horas. Se trata de un ejercicio de desnudez con el que mostrar el dolor, la propia vivencia con la que expone sus emociones, la forma de interpretar el mundo y que no nos es ajena a todas las personas.

Sobre el autor

    José Gregorio Martín Plata nació en Santa Cruz de Tenerife. Estudió en las Escuelas Pías y terminó bachillerato en el Instituto de La laguna. En 1976 se fue a vivir a Venezuela donde estudió Ingeniería Civil en la Universidad del Zulia, y ejerció la actividad profesional en empresas venezolanas y francesas, trabajando en el Metro de Caracas. Además, ejerció la docencia en diferentes colegios de la ciudad de Cabimas donde vivió 9 años.

    De regreso a la isla empezó la actividad profesional como funcionario de la Comunidad Autónoma de Canarias, donde ha permanecido hasta la actualidad, y estudió Filología Hispánica en la Universidad de La Laguna. La actividad funcionarial ha estado interrumpida en dos ocasiones en que ha desempeñado cargos políticos como director general de la Función Pública del Gobierno de Canarias, y entre 2019 y 2021, como consejero electo por el PSOE al Cabildo Insular de Tenerife.

    Su formación ha estado vinculada a la creación literaria donde ha realizado diferentes cursos y fue alumno de la primera edición del Curso de Creación Literaria de la Escuela Literaria de Antonia Molinero, donde ha tenido dos participaciones en los libros de carácter colectivo Y así sería para siempre (la simplicidad absoluta) de 2009 y Los besos están prohibidos (la mirada desconocida) de 2021.

lunes, 8 de mayo de 2023

LA VALIJA DIPLOMÁTICA dona una escultura de bronce de Pedro Sandoval al Rey Felipe VI, titulada "La nueva Venezuela", en el Centro Cultural San Clemente de Toledo


"La nueva Venezuela" de Pedro Sandoval

CRÓNICAS ESCURIALENSES. Cesar Casanova Martínez-Pardo, restaurador de los frescos de Luca Jordano y Luca Cambiasso. Dirigió la limpieza de la fachada del Patio de Reyes

“El ingenio y la fuerza de los sótanos del Real Monasterio es digno de subrayar”

César Casanova ante "El Calvario"


César Casanova, con dos amigas, ante el Calvario

Julia Sáez-Angulo

Fotos: Mario Saslovsky

7/5/23.- El Escorial.- César Casanova perteneció al Ejército de Tierra Cuerpo de Ingenieros de Armamento y Construcción. En 1999, a punto de ascender a teniente coronel, pidió voluntariamente la reserva y, concedida, se sumó a la empresa familiar de Rehabilitación y Restauración Lago-Vello, fundada por su esposa Lola Rodríguez, en la que trabajaba un amplio equipo de empleados y colaboradores, todos ellos licenciados en Arte y otras disciplinas. La empresa abarcaba tres ámbitos: Rehabilitación y Limpieza de Fachadas, Interiores y Pintura Artística. Casanova es experto en Rehabilitación y Restauración de elementos ornamentales y decorativos en edificios y espacios singulares de interés histórico artístico.

Por sus manos y las del equipo ha pasado la restauración y limpieza de numerosos frescos, cuadros y edificios histórico artísticos de toda España: Madrid, Toledo, Bilbao, Las Palmas, Santander, Soria, Peñafiel, Plasencia, Cuenca, Chivilcoy en Argentina… Y entre otros monumentos madrileños: el palacio de la Moncloa, el Real Monasterio de El Escorial, más concretamente la fachada del Patrio de Reyes, las cúpulas exteriores, las bóvedas interiores o las pinturas al fresco de la basílica yo la gran escalera de Luca Cambiaso y Luca Giordano, así como el Cristo de Cellini. El paso y la estancia diaria por el monasterio filipino es algo que no ha olvidado “porque se marca en la memoria”. Iba y venía al Real Sitio todos los días para supervisar los trabajos.

También hizo un estudio profundo, que le llevó un año, del cuadro “El Calvario” de Rogier van der Weyden, verdadera joya del Monasterio, antes de emprender la restauración y limpieza del mismo, pero quedó suspendido tras el cambio político en la gobernanza, algo que sucede en España con lamentable frecuencia. Con el tiempo, la restauración de “El Calvario” se llevó a cabo por el equipo del Museo del Prado, que seguramente no prescindió del estudio previo.

César Casanova Martínez-Pardo (Madrid,1951) ha visitado recientemente la instalación específica que el Real Monasterio ha dispuesto para el célebre cuadro de “El Calvario” (1457-1464) de Rogier van der Weyden (1399-1464), óleo sobre tabla de grandes dimensiones (323,5 x 192 cm), al que se conoce como El Calvario de El Escorial, La Crucifixión de Scheut o el Cristo crucificado entre San Juan y la Virgen. A Rogier van del Weyden se le conoce también como Rogier de la Pasture.

    El cuadro, afortunadamente no pasó a nuestra primera pinacoteca en Madrid, sino que regresó a Patrimonio Nacional, al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y hoy se exhibe, en una estancia especial, museística, bien vigilado, en la planta baja, junto a las pinturas de otro gran artista, Navarrete el Mudo, copista además de las dos figuras del Calvario: la Virgen María y San Juan Evangelista, ambos al pie de la cruz.

    En esta ocasión, Casanova iba acompañado, además de su esposa, de amigos del mundo del arte: el empresario mecenas Mario Saslovsky y su esposa, la pintora Adriana Zapisek, ambos argentinos y “escurialenses de pro”, a juzgar por sus continuas visitas al Real Sitio, en un recorrido sucesivo por sus lugares históricos y gastronómicos, el más reciente: el restaurante Cava Alta, situado en las Cocheras Reales.

    Casanova, después de bien observar “El Calvario” expuesto y estudiar las explicaciones de lo llevado a cabo, en un video previo a la visita, se siente satisfecho con la restauración, aunque finalmente no pasara por su equipo. Se fija también en las dos radiografías previas, anverso y reverso, que se hicieron del lienzo y se muestra en el mismo ámbito.

    “Es una obra maestra. Una espléndida adquisición de Felipe II, el gran monarca coleccionista de arte. “Un cuadro magnífico de composición y color, con unos blancos soberbios, que se encontraba un tanto deteriorado”, comenta Casanova, sin dejar de mirar la pieza. Las figuras del cuadro son casi relieves. La tabla de roble báltico se restauró entre 2011 y 2015, cuando se le retiraron los retoques sucesivos y las capas de continuos barnices que la habían oscurecido.

    “La pintura flamenca es clave y cabeza en la pintura europea”, añade Casanova. “Los nombres de los flamencos Rogier van del Weyden, Jan va Eyck, Hans Memling, Hugo van der Goes, Robert Campin o Jeronimus Boch, El Bosco… fueron decisivos en el progreso de la pintura occidental, los primeros en divulgar la pintura al óleo junto al temple, sometido a largos procesos de secado. Ellos lograron unos resultados asombrosos a la hora de sacar luces y sombras en la pintura. El tenebrismo italiano no se entiende sin los primitivos flamencos. La pintura italiana es otra cosa, magnífica, pero otra estética”.

    Cesar Casanova elogia la tarea de la restauración artística, cuidadosa, lenta y despaciosa. No puede ser de otra manera, hay que atenerse a las recomendaciones y normativa de las Cartas Internacionales de Quito y Atenas, entre otras. “La restauración ha de ser siempre respetuosa con el autor y reversible en el tiempo. No se puede ni debe pintar más allá de lo que lo hizo el pintor en su origen, y respetar la lectura histórica entre lo pintado y lo restaurado. Se utiliza con frecuencia la acuarela, pintura al agua de fácil reversión, además, nosotros dejábamos siempre un pequeño trozo de lienzo con la situación previa del mismo, para que se conociera en todo momento como estaba en origen”, explica.

    Vale la pena entrar en el Real Monasterio, solo por contemplar este cuadro, insiste Cesar Casanova, quien elogia igualmente otra gran obra de Rogier van del Weyden: “El Descendimiento”, que se encuentra en el Museo del Prado. Van der Weyden es un grande en la Historia del Arte.

Frescos de Luca Cambiaso y Luca Giordano

    Pasamos a la Real Basílica y visitamos en primer lugar el Crucifijo (1559) de Benvenutto Cellini, de 184 cm de altura. Contemplamos la serenidad de ese Cristo ya muerto, con los párpados caídos. No lleva corona de espinas. Está esculpido en el frío mármol de Carrara, que resulta con frecuencia gélido. El artista lo esculpió en un “desnudo integral”, es decir con el sexo masculino tallado, algo poco frecuente, si bien se exhibe siempre con un paño de pureza textil. El Crucificado va sobre una cruz de madera negra. Cellini cuenta en sus memorias que este Crucificado fue fruto de sus sueños, cuando estaba encarcelado en el castillo de Sant´Angelo, por orden del Papa. Era un Cristo “de la misma substancia del sol”.

    “La inteligencia de Cellini estuvo también pendiente de elegir el mármol, cuyas vetas semejaban las venas de la carne en las piernas”, señala Cesar Casanova.

    Más adelante, al contemplar los frescos del manierista italiano Luca Cambiaso en la bóveda de la Basílica, se nos recuerda que el pintor terminó sus días en 1585 en el mismo Escorial, a donde llegó después de haber trabajado mucho en Génova junto a su padre, Giovani Cambiaso, muy inferior a él. En el Real Sitio dejó su propia sangre, en un hijo natural, bautizado como Juan. Sus frescos, a gran escala, cubren buena parte de la bóveda, donde el artista italiano supo simplificar el dibujo de las figuras, a base de componentes geométrico-cúbicas.    Cambiasso, además de diversos cuadros para el retablo y las paredes de la Basílica, pintó “La Gloria” en la bóveda del coro, para mostrar una Iglesia católica triunfante. También pintor otra gloria castrense: la serie de “La batalla de Lepanto” (1571), seis óleos expuestos en una de las galerías del palacio/monasterio con los episodios: Salida de la Armada de la Liga santa del puerto de Mesina; La Armada cristianan sale al encuentro de la turca; Disposición de las naves momentos antes de la lucha; La batalla; Retirada de los restos de la Armada turca, y, Regreso triunfal de la Armada cristiana al puerto de Mesina.

    Pasamos a los frescos que Luca Giordano (1634-1715 realizó para Carlos II, que lo visitó en dos ocasiones, según documentación de Palacio. “Era conocido como el fa presto, porque pintaba muy deprisa su obra”, cuenta Casanova. “Tenía una técnica muy particular, con la que se facilitaba las cosas, y gozó de una buena crítica. En sus frescos se dan la mano el Antiguo y el Nuevo Testamento, con escenas como El Paso del mar Rojo por los israelitas frente a los soldados del faraón, la Victoria del pueblo de Israel contra los amalecitas, Historias de la vida de David, o el Sueño de Salomón…escenas y personajes de la Antigua Alianza, que conectan con la idea de emular la Real Basílica al Templo de Jerusalén”.

    Luca Giordano nos dejó su autorretrato en el friso de la bóveda de la escalera del Monasterio. Él fue un pintor napolitano, más práctico que teórico, con demostrado virtuosismo técnico. Le gustaba trabajar en solitario. Fue buen negociante, amante del dinero. Palomino elogió su “buen gusto” en las obras, mientras que ni siquiera citó a Cambiaso.

    Diez frescos en total, que ornamentan de cromatismo y gloria la Real Basílica de San Lorenzo de El Escorial.

A la salida del Monasterio, Casanova contempla con delectación la fachada del Patio de Reyes, en la que intervino para su limpieza y restauración. Allí surgen sus reflexiones en alta voz: 

“El Real Monasterio filipino es un monumento inolvidable, firme, sobrio, elegante… Es la gran obra de Felipe II, Juan Bautista Toledo y Juan de Herrera, sin solución de continuidad. Además de toda la belleza exterior e interior que tiene, yo destacaría el ingenio y la fuerza de sus cimientos y sótanos para sostener toda esa mole de piedra y protegerla del embate de tierras y lluvias de la montaña. Es algo asombroso, signo de subrayar, clave de la permanencia del monumento en el tiempo”.

Contemplamos brillante, el conocido como ladrillo de oro, sito en lo alto del pináculo central sobre la fachada. Son las cinco de la tarde -las cuatro solares- y refulge, haciendo verdad la leyenda de que Felipe II lo colocó ahí para poner de manifiesto que no estaba arruinado como difundían sus detractores. Una cámara fotográfica sensible nos muestra que, en el susodicho ladrillo de oro, hay inscrita una cruz.

Al salir y pasear en torno al Monasterio, podemos disfrutar de la explosiva primavera el Real Sitio. El monte Abantos se muestra majestuoso en medio de un aire prístino. Perséfone luces sus galas de verdor y color. Los parterres ofrecen coloridos óvalos y círculos de begonias y boquitas de dragón. La belleza natural y la impostada de los hombres se alternan armoniosamente, sin competir. El Real Sitio en un paraíso en esta época del año.

"El Calvario", de Rogier van der Weyden

Césae Casanova ante la radiografía de "El Calvario"
Casanova ante el Crucificado de Cellini



SOL DURINI y Miguel Nougués. Homenaje de despedida, tras su viaje por España






L.M.A.
Fotos: Adriana Zapisek

8/5/23.- La poeta Sol Durini y su esposo Miguel Nougués, ambos diplomáticos argentinos, han sido homenajeados en una fiesta sorpresa de despedida por sus amigos en Madrid. El matrimonio, que regresa a Buenos Aires su residencia habitual, ha llevado a cabo un viaje por España y una estancia en la casa que ellos tienen en Marbella (Málaga), ciudad donde Durini realizó un recital poético institucional.
    La fiesta, un animado almuerzo, estuvo organizada por Marili Calduch. El cantante Manuel Segura deleitó a los homenajeados y asistentes con su hermosa voz y sus coplas, seguido de tango y folklore argentino con Leonor Peletay y Raul Chioquio
    Sol Durini, que estuvo destinada como agregada cultural en España, a principios de 2000, recitó distintos poemas de autores españoles e hispanoamericanos, entre los que no faltó Federico García Lorca. Fue muy aplaudida. 
    Entre los asistentes el empresario Mario Saslovsky, mecenas del arte y la pintora Adriana Zapisek.