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viernes, 20 de enero de 2023

DANIELLE CELLAMARE, autor de la novela “La carga de Balaclava”, historia legendaria con los lanceros de Su Majestad Británica en 1854




Julia Sáez-Angulo

20/1/23.- Madrid.- Danielle Cellamare es el autor de la novela “La carga de Balaclava” historia legendaria con los lanceros de Su Majestad. El libro, traducido por Salud María Jarilla Bravo y María Antonella Sardelli, ha sido publicado por ACCI Ediciones, Asociación Cultural y Científica Iberoamericana.

El autor, Danielle Cellamare (1952) ha sido profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sapienza de Roma. Actualmente, asesor cultural de la Agenzia Generale Treccani de Roma y coordinador del grupo de analistas “Doctis Ardua”, se encarga de la redacción de ensayos de índole geopolítica.

Apasionado de la historia militar, ha publicado cuatro novelas históricas y “La carga de la Balaclava”, primera traducida al español, narra la historia de la legendaria carga de caballería que tuvo lugar en Balaclava el 25 de octubre de 1854. 

Los desdichados protagonistas de esta página épica de esta historia militar fueron los soldados de la brigada ligera británica. Los enviaron a la muerte a causa de un error humano, pero demostraron un extraordinario heroísmo, lanzándose a galope contra los cañones de las poderosas baterías rusas distribuidas por el que será recordado como Valle de la Muerte.

Entre los valientes soldados del 17º de Lanceros de Su Majestad, los hombres de la Muerte o de la Gloria, se hallaba Georgres Dillon, un joven campesino irlandés con un dramático pasado.

Detenido con su amigo Thmas por participar en el levantamiento que se produjo después de la Gran Hambruna de 1845 y encerrad en la célebre cárcel de Kilmainham en Dublín, fue liberado a cambio de llevar el uniforme de lancero inglés y luchar en la guerra de Crimea. Allí Georges volverá a abrazar a su querida Janet, enfermera en el hospital militar, que le dará fuerzas para seguir viviendo y luchando. Pero sus fantasmas seguirán rondándolo en la desolada llanura de Balaclava, hasta el momento de ajustar cuentas.


martes, 31 de agosto de 2010

Guía mítica de Mark Twain para visitar Tierra Santa, Egipto, Crimea y Grecia



“Guía de viajeros inocentes”
Mark Twain
Ediciones del Viento
Las Coruña, 2010 (621 pags.)



Julia Sáez-Angulo


Con su humor, cinismo, dotes de observación y gracia, el escritor Mark Twain (Florida, 1835 -Redding, Connecticut, 1910) dejó esta mítica “Guía de viajeros inocentes”, su libro más vendido en vida y modelo para las guías literarias futuras. La versión del libro es de la traductora Susana Carral Martínez.

Fue en 1867 cuando desde los Estados Unidos se llevó a cabo la gran “Excursión a Tierra Santa, Egipto, Crimea, Grecia y lugares de interés intermedios”. El anuncio provocó exaltación, pues se iba en barco de la ciudad de los rascacielos hasta Oriente Medio.

Un escritor y cronista ágil y sagaz como Mark Twain habría de mandar crónicas sucesivas al periódico “Alta California” para contar sus experiencias de ver, oír y gozar o padecer, a lo largo de este primer crucero que marcaría época y género en el turismo.

Las retinas y el ingenio del escritor americano se empapan ante estímulos tan fuertes como la geografía y el arte de un recorrido, que habla de la historia de la civilización de los hombres en Oriente Medio y el sur de Europa. Una golosina para viajeros inquietos y ricos como los americanos de su tiempo.

Comentarios sobre Miguel Ángel Buonarotti y los maestros antiguos

El volumen registra una curiosa dedicatoria: “Este libro está cariñosamente dedicado a la más paciente de mis lectoras y crítica más generosa, Mi Anciana Madre”. Twain fue un escritor muy popular en su tiempo y padre literario de otros dos estadounidenses que vendrían después: Tom Sawyer y Huckleberry Finn.

“Casi un año entero ha pasado desde que esta notable peregrinación llegó a su fin (…) Un viaje por mar de doce meses puede convertir a un hombre normal y corriente en un milagro de maldad. Por otro lado, si un hombre tiene buenas cualidades, el ambiente lo lleva a mostrarlas a bordo en contadas ocasiones, al menos haciendo hincapié en ellas”, escribe Twain en la Conclusión del libro.

Entre medias ha arremetido contra los desastrosos guías de turismo, ha comentado jocosamente las obras de arte para tratar de de-solemnizar algunas de ellas; comenta sobre ciudadanos napolitanos y franceses a placer; sobre los orientales no digamos… Toma citas de la Biblia para trufarlas oportunamente en sus escritos. Los maestros antiguos de las pinacotecas y gliptotecas, así como las obras de Miguel Ángel Buonarotti, son motivo de sus comentarios.

En suma, un libro ameno, variopinto que habla de lugares interesantes y hermosos, no por ello libres de crítica, pero sobre todo habla de la condición humana, porque observarla es el espectáculo más apasionante que cabe. Twain sabía hacerlo con ganas porque todo era para él materia de escritura.