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martes, 20 de octubre de 2015

Carmen de Silva presenta la revista Troquel 4 en la Sociedad General de Autores, SGAE





Carmen de Silva



Julia Sáez-Angulo
Fotos Juan Jiménez:


         20/10/2015.- La escritora Carmen de Silva ha presentado el número 4 de la revista literaria Troquel en la Sociedad General de Autores, SGAE, en Madrid. En el acto estuvieron presentes buena parte de los 63 poetas participantes en la revista y Antonio González Terol,  alcalde de de Boadilla del Monte, cuyo Ayuntamiento es la entidad patrocinadora de Troquel.

         Carmen de Silva Velasco (Madrid, 1938), directora de la revista recordó que el escritor Antonio Gala era el autor invitado en el número 4 de Troquel y que el pasado año lo fue  Pablo García Baena y de año próximo será Manuel Caballero Bonald. Junto a la directora estaban miembros del consejo de redacción: Francisco de la Torre, Julia Sáez Angulo, Beatriz Villacañas, Gema Martín-Romo y Trinidad Romero, esta última, ilustradora de la publicación.

         Los poetas y escritores de relatos asistentes al acto, leyeron sus poemas Juan Carlos Búrdalo, Lady Annie Arnott, Mario Soria, Margarita Hernando de Larramendi, Antonio Domínguez Rey, Nuria Cos de Lara, Raúl González Martín, María del Carmen Gracia, Isabel Morión, Francisco Peña, Rogelio Sánchez Molero, Berta García, Milagros López Muñoz, Pablo Luque Pinilla…

         También se leyeron poemas de escritores ausentes como Antonio Gala, Juan van Halen, Carlos Murciano y otros. Carmen de Silva agradeció a todos ellos su colaboración en Troquel y felicitó en especial a Clara Janés, nombrada recientemente académica y a Luis Alberto de Cuenca, que ha obtenido el premio Nacional de Poesía 2015.


         Carmen de Silva agradeció a todos los poetas colaboradores y habló de aumentar el número de páginas en la próxima edición, así como la posibilidad de establecer la revista Troquel digital, después de presentar la edición en papel. También anunció la intención de aumentar el número de poetas extranjeros traducidos al castellano para Troquel.


  Entre los asistentes al acto –algunos no pudieron entrar por imposibilidad de aforo- se encontraba artistas y escritores como Benito de Diego, Pilar Aroca, Luis Prados de la Plaza, Cristina de Jos´h, Yurihito Otsuki, Marina S. Bengoa, Antonio Aganzo, Pepa Miranda, María Robles o Amparo Ruiz Ayllón.

Carmen Silva



miércoles, 26 de junio de 2013

Juan Carlos Rodríguez Búrdalo, Pomario “Bóveda y estribo” (Poesía escogida)

 


L.M.A.

         26.06.13.- Madrid.- El escritor Juan Carlos Rodríguez Búrdalo ha presentado su último libro de poemas en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, AEAE, en Madrid. El acto fue presidido por el poeta Emilio Porta, vicesecretario de AEAE.

Juan Carlos Rodríguez Búrdalo, (Cáceres, 1946), además de poeta, escritor y ensayista es Académico de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo y de la Real Academia de Córdoba, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes. Consejero Académico de la Cátedra UNESCO Promoción Socio-Laboral, de la Fundación Sagardoy. Es General de División de la Guardia Civil y está Licenciado en Derecho por la Universidad de Extremadura.

La poeta Carmina Casala hizo la presentación del libro y el autor con estas palabras:
         Aunque no nos embarquemos en las corrientes vanguardistas que informan la poesía de la época no podemos negar a Juan Carlos Rodríguez Búrdalo su condición de excelente poeta. La poesía se lleva o no se lleva dentro, pero quien la siente palpitar,  quien vive su gozo,  es un elegido llamado a impartir y compartir generosamente su paisaje interior.

         Hoy  nuestro poeta nos presenta un repertorio antológico de asuntos radicalmente existenciales, una tensión a veces dulcificada gracias a la presencia del “yo” desnudo, como una consecuencia evolucionada de los tramos anteriores de su obra, vertida en una veintena de volúmenes.

         Estamos, pues, ante un poeta que maneja el verso con precisión y ritmo, su arquitectura verbal se construye con un lenguaje preciso para, no solamente descubrir la vida, sino para saciarla, para extraer la más pura esencia y transformar nuestro  devenir en contenido de nuestro existir.  

         Soñador sin dormir,  Búrdalo es un hombre que mira desde el ensoñamiento,  no desde el sueño,  una realidad que transcurre frecuentemente en dirección a la tristeza. Al lado de esa nostalgia permanente, de vocación, hay una tristeza pasajera y cotidiana. La noche aparece como una vaciedad temporal que desaparece con el alba y la oscuridad se le antoja como un páramo provisional. En su libro “Ciudad sin labios”, leemos: “Vendrá el alba./Una alondra que abre la mañana/nos dirá que afuera de sus alas,/afuera de los ojos nuestros/es verdad la yerba,/y la ternura es verdad,/y aquel sueño a la puerta del crepúsculo/ es verdad”.

         En este mismo poemario hallamos un  doloroso  poema en el que habla de la huída,  y se refiere a la muerte de un ciudadano de Almería oriental al otro lado del muro que, teóricamente, conduciría a la libertad: “Detrás del muro crece la mañana,/le dijeron. Y pensó en el mar./ Después: aquí frunce/lo más tierno del olivo, allí/cuelga metal sencillo y chiquito /que atesora un sueño adolescente./Bastante para andar,/sus manos indagaron el camino. / Detrás del muro crece la mañana,/le dijeron. Y quedó tendido y quieto,/como un pájaro de vuelo roto, con los ojos más allá de las estrellas/detrás del muro, lejano el mar”.

         Otros elementos de huida, siempre realistas, es el pasado idealizado, los peces y el mar. Éste aparece tardíamente en su obra. Es un mar sin banderas y sin barcos, quieto, como un cielo líquido. El cielo, o sea, el firmamento, es comparado al mar y un cometa que lo cruza podría ser un barco en la noche.

         Sigue la huída y apreciamos otros vehículos, como autobuses y trenes. En un determinado momento parece querer abandonar el cuerpo que pesa y al que calificada de “poco mío”.

         Junto a la nostalgia realista, la tristeza pasajera, la vocación por la nada, la huída y el mar, habría que consignar una palabra militar, que es la tregua. Ésta la concibe como una nueva forma de nostalgia o de huída provisional. Así, referencias al lago del Retiro frente al mar. Hay elementos aislados que también pueden asimilarse a la tregua, como el sol, la luz, la rosa…

         Hasta aquí hemos abordado el amor, la reflexión sobre la muerte,  la observación contemplativa del mundo y la luz… Esa luz que, como bien dijo Ángel García López es: Esa "luz ardida" que se nos avisa.  Esto solamente es una pequeña parte  de su universo poético y, por fin, menciona la palabra clave: “el tiempo”. Este es un tema recurrente en toda su obra.  Y con un también preciso aporte de metáforas, símbolos, símiles y paralelismos, sus versos nos ofrecen una poesía formal y de tradición  a la vez que renovada con la difícil sencillez de la palabra clara, hermosa, sentida, emocionante.


Una decena de libros publicados

Más de una decena de libros publicados, muchos reconocimientos sobre su obra, amén de varias antologías, y su poesía reunida dan buena muestra de la labor de este poeta que ve pasar la vida y nos la resume, a través de sus ojos, de su percepción, en lo que parece ser un intento de atrapar el instante para convertirlo, así, en esa palabra en el tiempo machadiana.

Poeta que, al tiempo que elegíaco, transmite una gran fuerza vital y emocional, de suerte que  su obra, desde la reflexión, toma  una dimensión social que nos da testimonio de su compromiso con el mundo y con la vida, pues sabemos que la poesía es palabra en el tiempo, ese tiempo que se nos va, por vivido y que esa materia de los sueños que es la memoria, se encarga de traerlo de nuevo, de recuperarlo porque “vivir es recordar”.

Pero la memoria es caprichosa y selectiva y tan pronto nos lleva hacia el recuerdo como nos sume en la soledad y el olvido, ese “…oficio sin tregua que es borrar la muerte”.  Tal vez se escribe para atrapar el tiempo, para darle luz a la vida, esa vida que para él es “La luz ardida”, y atrae por su ritmo, su emoción, su sinceridad, su confesionalidad, su lirismo, su sabor de poesía de siempre y de poesía renovada, su neoromanticismo (para él aun referenciándose en la poesía tradicional española y en los clásicos del XVI).

Juan Carlos Rodríguez Búrdalo, poeta, amable, educado, que además es bueno, machadianamente hablando, humilde como suelen serlo los grandes sin que ellos parezcan percibirlo, que ha bebido las aguas de tantos poetas, que ha sentido a Bécquer tan cercano. Este poeta que se encontró con la poesía a los treinta años, que sintió la soledad como se siente el calor de la nieve, seguirá con su contemplación del mundo, con su cosmovisión, donde lo sido y lo por ser van y vienen  como un misterio que se le revela a través de la palabra”.

El autor de  “Bóveda y estribo”, que leyó sus versos, señaló en el coloquio que, en su poesía pudiera haber nostalgia, pero había sobre todo vida. 
  
Entre los escritores y artistas asistentes al acto: Mahmud Shob, Julia Sáez-Angulo, Emilio Ruiz Parra y Franca López-Figueroa.




jueves, 1 de julio de 2010

Juan Carlos Búrdalo, lectura poética en el Casino de Madrid




Julia Sáez-Angulo


El poeta Juan Carlos Rodríguez Búrdalo (Cáceres, 1946), miembro de las Academias de las Letras de Toledo y Córdoba, ha llevado a cabo un recital poético en el Casino de Madrid, que ha sido un recorrido por sus libros y los temas claves de su obra: la infancia, la geografía personal, el amor y desamor, el paso del tiempo y el destino inexorable de la muerte.

Alfredo Gómez Gil, director del Aula Poética del Casino, hizo la presentación del poeta que pasó su infancia en Piedras Albas, un pequeño pueblo cacereño de trescientos habitantes. Búrdalo ha publicado dieciocho libros en treinta años, de los que sólo once son originales y el resto selección de poemas o antologías.

Para el autor toda la obra es, de un modo otro autobiográfica o auto-referencial, ya que sigue el pulso y los avatares de la propia vida del hombre y el poeta, “exactamente mi vida”, como señala Pinto d´Amaral. Búrdalo está considerado un poeta elegíaco que canta lo que ha perdido, sin bien el profesor Jaime Gil de Biedma, de la Universidad Complutense, lo considera más bien memorialista. “Vivir y no vivir es un instante”, dice uno de sus versos”

“La luz ardida”, publicada en 2006 es la gran antología del poeta cacereño, un hombre castrense, general de la guardia civil ya retirado, que se une a la ilustre saga de la pluma y la espada en las letras españolas, de Jorge Manrique a Garcilaso de la Vega o Cervantes. Para Búrdalo la formación militar de hoy ha cedido, por necesidades del oficio, a la ingeniería técnica y la ciencia, por lo que ha tenido que ceder en las Humanidades. “El militar y el médico son profesiones que comparten cierta espiritualidad, lo que explica que de ambas hayan nacido escritores y poetas”.

Programa de lecturas para un poeta

El poeta cacereño, residente en Madrid, declaró que después de ocho años de sequía o página en blanco, ha vuelto a escribir poemas y comenzó por el titulado “Hussmann”, en honor a un generoso mendigo neoyorquino que conoció. Antes del poema “Ciudades”, explicó que, por su carrera militar, ha debido residir en distintas ciudades y de todas ellas guarda un excelente vínculo y recuerdo.

Búrdalo se considera un poeta sin grupo o generación, si bien ha estado unido a poetas como Ángel García López, su profesor, que le ayudó a ordenar los poemas de su primer libro para que no fueran una simple carpeta; también se ha relacionado con Luís López Anglada o Leopoldo de Luís. Expresó su opinión en torno a los poetas de vocación y los profesores-poetas – que no poetas profesores como Salinas- que vienen del campo de la Filología o la docencia.

Su programa de lecturas de formación como poeta, después de Lope, Góngora, Quevedo, Juan Ramón Jiménez y el “descubrimiento” de Bécquer durante el bachillerato, pasó por los Machado, Jorge Salinas, Francisco Brines, Claudio Rodríguez y otros contemporáneos. “El poeta es un hombre con hiperestesia y dominio de la estética de la palabra”, concluyó.

Entre los asistentes al acto, diversos artistas como Lynda de Sousa, María Antonia Román Prado o Juan Jiménez o escritores como, Luís Español Bouchéo Alejandro Riera Guignet.