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lunes, 19 de diciembre de 2016

Iñaki Martínez Antelo, Carta del Director del Museo de Arte Contemporánea de Vigo, MARCO




L.M.A.

Vigo, 14 diciembre 2016 .- Quienes trabajamos en el ámbito de la cultura sabemos que es un reto llevar adelante proyectos en medio de una frágil situación que la crisis de los últimos años no ha hecho sino agravar. Desde el MARCO llevamos demasiado tiempo trabajando en una situaciónmuy complicada, con unos presupuestos al límite de lo razonable para un centro de sus dimensiones y características.

Llevo años intentando manejar el rumbo y defendiendo sus funciones como centro de arte contemporáneo, tratando de mantener la calidad de la programación y la independencia en la gestión. A día de hoy, pienso que, tras once años al frente de lo que ha sido un proyecto ilusionante, se ha cumplido una etapa y es necesaria una renovación. Por ello, he decidido no continuar una vez finalice mi contrato de Dirección en noviembre de 2017, tal como he comunicado oficialmente ayer, con ocasión de la reunión del Patronato de la Fundación MARCO.

Me iré del MARCO con la conciencia tranquila por haber llevado a cabo una programación de la que me siento muy satisfecho, en condiciones difíciles, y gracias a la colaboración de un equipo de verdaderos profesionales que en estos años me han demostrado, además de su lealtad, su capacidad de adaptación a todo tipo de situaciones.

Quiero agradecerles su dedicación y entrega. Me iré del MARCO profundamente agradecido por la labor de cientos de artistas que han participado en nuestras exposiciones y en otros proyectos, por el trabajo de comisarios, conferenciantes, docentes de cursos, organizadores de conciertos y festivales, personal de empresas auxiliares, o estudiantes en prácticas, entre los muchos colaboradores que nos
han acompañado. 

También quiero agradecer el apoyo de patrocinadores privados, y de todas las instituciones públicas y privadas que han confiado en nosotros, así como de los museos con los que hemos coproducido exposiciones o establecido acuerdos de colaboración. 

Y tengo que dedicar un reconocimiento muy especial a la Agrupación de Amigos y a la que ha sido su Presidenta desde su inicio, Daniela Sarraino, que además de habernos apoyado con sus aportaciones anuales, han estado siempre ahí, no sólo en las inauguraciones y viajes, sino también cuando los hemos convocado para colaborar en múltiples actividades.

Me iré del MARCO con la convicción de que ha merecido la pena recuperar y mantener
un edificio que es un referente histórico volcado en el presente. ¿Qué mejor metáfora de libertad que un lugar de represión transformado en centro de arte contemporáneo? 

El MARCO es un espacio simbólico cuyo valor patrimonial reside, además de en su peculiar
tipología arquitectónica, en ser parte de la memoria personal y colectiva. A lo largo de este
tiempo, su pasado como cárcel y juzgados ha sido fuente de inspiración para un buen
número de artistas y proyectos, y para incontables convocatorias ciudadanas.

Hemos intentado que todas las subjetividades se hayan sentido involucradas en nuestro
proyecto, lo que es, al fin, nuestro reto último y por el que hay que seguir luchando. Desde
las bases asentadas por la primera directora del Museo, Carlota Álvarez Basso, hasta hoy,
ha hecho falta mucho trabajo para construir una institución cultural reconocida. Ahora es
necesario un esfuerzo conjunto para que continúe como espacio profesionalizado en el
ámbito del arte contemporáneo, tal como se formula en los Estatutos de la Fundación MARCO.

En noviembre de 2017 se termina mi contrato de Dirección, y he puesto mi cargo a
disposición del Patronato para quedarme hasta que sea necesario, hasta que llegue un
nuevo director o directora que pueda retomar su funcionamiento y programación. Creo
que la vía más adecuada para avanzar sería la convocatoria de un concurso público con un
comité de expertos, y no lo digo como opinión personal, sino haciendo valer lo que es
práctica habitual desde hace más de diez años. Existe un Manual de Buenas Prácticas en
los museos españoles, consensuado con todas las administraciones y apoyado por todas las
asociaciones del sector.
Solo una solución desde el ámbito profesional puede evitar un futuro incierto o
preocupante. El MARCO es un organismo autónomo y debe seguir siéndolo. Las
exposiciones y proyectos deben ser consecuentes con lo que el Patronato y el equipo
directivo consideren adecuado para cumplir los fines de la Fundación. Entre los objetivos
de un centro como el MARCO no pueden estar la especulación o espectacularización de la
cultura, sino el generar conocimiento, patrimonio, formación, criterio y debate.
Para terminar quiero agradecer, y sabéis que es un agradecimiento sincero, el apoyo de los
medios de comunicación, que nos habéis ayudado a difundir nuestra labor y a quienes
desde aquí hemos intentado siempre facilitar vuestro trabajo. Seguiremos haciéndolo.

Iñaki Martínez Antelo
Director

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MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo

viernes, 23 de enero de 2015

EXPOSICIÓN FRANCISCO MANTECÓN Pasión y cálculo en el MARCO de Vigo

23 enero – 31 mayo 2015                      
23 enero – 31 mayo 2015




Lugar              Salas de exposición de la planta baja
Horario           Martes a sábados (festivos incluidos) de 11.00 a 14.30 y de 17.00 a 21.00
Domingos, de 11.00 a 14.30
Cerrado los lunes
Comisarios     Ángel Cerviño y Alberto González-Alegre
Producción      MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo / Fundación Luis Seoane, A Coruña

L.M.A.

Bajo el título ‘Pasión y cálculo’, este proyecto expositivo, coproducido por el MARCO de Vigo y la Fundación Luis Seoane y comisariado por Ángel Cerviño y Alberto González-Alegre, se plantea como revisión de una parte de la trayectoria del artista y diseñador Francisco Mantecón (Vigo, 1948–2001). La selección de obras centra su atención en las series de pinturas de su etapa de madurez, coincidente con las décadas de los ochenta y noventa.

ITINERANCIA
Una vez clausurada en Vigo, la muestra viajará a la Fundación Luis Seoane (A Coruña), que coproduce la muestra, donde podrá visitarse a partir del mes de junio de 2015.

PUBLICACIÓN
Francisco Mantecón. Paixón e cálculo. Vigo, Editorial Galaxia, 2015
El proyecto ‘Francisco Mantecón. Pasión y cálculo’ se ha concebido mediante una doble vía, expositiva y editorial. Así pues, con motivo de esta muestra, la Editorial Galaxia —de quien Mantecón fue colaborador histórico— publica un libro del mismo título, con textos de varios autores —Francisco Sampedro, Antonio Doñate & X. Carlos Hidalgo, Manolo Figueras, Vítor Mejuto, Roque Lazcano Vázquez, Mar Vicente, Manolo Moldes, además de los comisarios de la exposición, y directores del MARCO y Fundación Luis Seoane— sobre la figura y trayectoria de Mantecón, imágenes de sus obras, y una selección de citas del artista extraidas de entrevistas en prensa entre los años 1976 y 1994.

SOBRE LOS COMISARIOS

Ángel Cerviño y Alberto González-Alegre, artista plástico y crítico de arte respectivamente, ambos con una dilatada carrera a sus espaldas, decidieron hace algunos años coordinar sus esfuerzos y constituirse en unidad indivisa para la acción curatorial. Francisco Mantecón. Pasión y cálculo es el cuarto proyecto expositivo fruto de su colaboración. Con anterioridad han producido Casus belli. Refutación do contexto (Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela, 2011), En plenas facultades. Artistas docentes de la facultad de Bellas Artes de Pontevedra (Museo de Pontevedra, 2013), y O bosquexo do mundo (MARCO, Fundación Luis Seoane, Auditorio de Galicia, 2013).


viernes, 24 de octubre de 2014

Ignacio Uriarte en el Museo de Arte Contemporánea de Vigo, MARCO

FECHAS              24 outubro 2014 – 25 xaneiro 2015

Lugar         Salas de exposición do primeiro andar
Horario       Martes a sábados (festivos incluídos) de 11.00 a 14.30 e de 17.00 a 21.00
Domingos, de 11.00 a 14.30
Pechado os luns
Comisario   Juan Canela
Produción  MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo



L.M.A.



A partir do 24 de outubro preséntase nas salas do primeiro andar do MARCO de Vigo unha nova proposta de produción propia, coa exposición individual de IGNACIO URIARTE: un proxecto comisariado por Juan Canela, que reúne unha selección de obras producidas nos últimos anos (2008-2014). Nado e criado en Krefeld, Alemaña (1972), Ignacio Uriarte seguiu estudos en Administración de Empresas, o que lle leovu a traballar en distintas empresas en Alemaña, España e México. A partir do ano 2003 inicia a súa traxectoria artística, dedicándose ao que denomina ‘arte de oficina’.

O traballo de Uriarte toma como punto de partida a súa anterior ocupación na oficina dunha gran multinacional, para circundar cuestións relativas á rutina laboral. Cunha estética minimalista e conceptual, desenvolve unha práctica meticulosa, incisiva e ás veces obsesiva, na cal as palabras ou o narrativo son convidados estraños, e o performativo en cambio é protagonista a través de actores como o xesto, o material utilizado, a distancia, a repetición ou o tempo.

Uns e ceros toma o seu título da obra do mesmo nome: unha serie de follas A4 sobre as cales uns e ceros se escriben de xeito aleatorio con diferentes modelos de máquina de escribir, intentando emular a linguaxe dixital. Para a produción desta obra, Uriarte contou coa colaboración de Colección Sirvent, que reúne uns 3.500 modelos históricos, das que aproximadamente 160 foron seleccionadas e utilizadas polo artista en función das súas características técnicas, tintas e tipografías.

A partir desta peza articúlase un diálogo co resto de obras en exposición, que emerxen unha vez máis dende a rutina laboral, poñendo a énfase no ámbito do traballo cultural e o impacto do dixital en todo iso. Nunha referencia directa espazo-temporal, a mostra de Vigo péchase coa obra en vídeo Rolling Credits (2014), que presenta, dun xeito similar aos títulos de crédito cinematográficos, a estrutura laboral do MARCO dende a súa creación a finais de 2002.

Utilizando formatos que mesturan o analóxico co dixital e unha linguaxe binaria —blanco y negro, luz y sombra, positivo y negativo—, este conxunto de obras conforma unha exposición que, en palabras do comisario, ‘destila un aire un tanto nostálxico, un intento de resistencia ao inevitable’.



TEXTO CURATORIAL

“O traballo de Ignacio Uriarte toma como punto de partida a súa anterior ocupación na oficina dunha gran multinacional, para circundar cuestións relativas á rutina laboral. Cunha estética minimalista e conceptual, Uriarte consolidou xa un amplo corpo de obra mediante unha práctica meticulosa, incisiva e ás veces obsesiva, na cal as palabras ou o narrativo son convidados estraños, e o performativo en cambio é protagonista. O xesto, o material utilizado, a distancia, a repetición ou o tempo son os actores a través dos cales se revela o valor de momentos aparentemente anódinos. Á vez, baseándose nas mesmas dinámicas de traballo e utilizando os mesmos materiais que cando traballaba de nove a cinco, Uriarte traza un interesante desprazamento entre dúas das esferas do novo traballador cognitivo do s. xxi (museo e oficina), formulando —mediante o simple feito de facer o mesmo nun lugar diferente— cuestións relativas ao papel do traballador cultural neste novo paradigma.

Uns e ceros toma o seu título da obra do mesmo nome: unha serie de follas A4 sobre as cales uns e ceros se escriben de xeito aleatorio con diferentes modelos de máquina de escribir, intentando emular a linguaxe dixital a través dun balbucido indescifrable. A partir de aquí, articúlase un diálogo con outras pezas que emerxen unha vez máis dende a rutina laboral, poñendo a énfase no ámbito do traballo cultural e o impacto do dixital en todo iso. As obras, que utilizan en moitos casos formatos e técnicas que mesturan o analóxico co dixital e unha linguaxe estética binaria —branco e negro, luz e sombra, positivo e negativo—, conforman unha exposición que destila un aire un tanto nostálxico, un intento de resistencia ao inevitable.

Dous traballos funcionan como eixes espazo-temporais: na escaleira recíbenos Acht Stunden zählen (Contar 8 horas) (2014), unha peza de audio realizada en Berlín na cal escoitamos unha voz monótona contando en alemán utilizando as sílabas como unidade de tempo. A peza non só fai referencia ao espazo de tempo representado por un día de traballo típico e o propio horario de apertura diaria do museo, senón que tamén reflicte a conexión entre o tempo como unha categoría abstracta e a linguaxe como unha forma de estruturalo e definilo. Ao final do percorrido, Rolling Credits (2014) presenta mediante un formato similar aos créditos dunha película, a estrutura laboral do MARCO na súa totalidade dende o seu nacemento. Incluíndo a todos os empregados de todos os departamentos e a todos os niveis xerárquicos, enmarca espacialmente o proxecto, ofrecendo unha especie de instantánea da historia do museo.

Tempo (8 horas laborables) e espazo (o museo) de traballo dannos os parámetros a partir dos cales se acomodan o resto de pezas. Sobre o muro do vestíbulo de entrada aparece Arabic Numerals (2011), unha animación realizada a partir dunha secuencia fotográfica que representa escultoricamente o habitual método de contar en números arábigos. A imaxe amosa tres díxitos que ascenden en forma de montóns de fotografías acumuladas ata o número nove, para volver de golpe ao cero orixinal, incidindo na relación do tempo coa súa enumeración, e establecendo un diálogo co audio da escaleira de entrada. Se alí cada sílaba equivalía a un segundo, aquí 1.000 números equivalen a 10 minutos, o que converte o vídeo nun reloxo decimal.

Xa nas salas, Uns e ceros como apuntabamos reflexiona sobre a relación do home coa máquina na era dixital. Cada un dos debuxos realizouse cun modelo de máquina de escribir diferente, cunhas particularidades propias: tipoloxía e tamaño, desgaste da cinta, distancia interlineal... En conxunto unha vibración en escala de grises emerxe, aspirando a desvelar unha versión da "matrix" de forma analóxica. Corenta anos despois de que Deleuze e Guattari desenvolvesen o seu concepto de máquina —entendéndoa non só como dispositivo técnico e aparato, senón como construción e concatenación social—, a transformación desta e do escenario colectivo mudou completamente, devindo cada vez máis inmaterial e telemático. Pero, como afirma Gerald Raunig, alén das condicións tecnolóxicas e técnico-comunicativas, o material fundamental que manexan as máquinas abstractas hoxe é a produción de saber e o traballo cognitivo. Se a difusión da cooperación, da relación e do intercambio é o imperativo que estrutura a produción post-fordista, o virtuosismo do saber abstracto é a súa materia prima.

Daquela, como se restablecen as relacións neste escenario? Onde queda o corpo e a súa relación coa máquina? Como se adaptan os devanditos axentes ao novo paradigma laboral?

Ao redor deste tipo de cuestións, Period (2014) fai referencia ao punto final na escritura, ordenando 224 imaxes ampliadas da marca deixada polo punto de distintas máquinas de escribir polo anverso e o reverso do papel. Period desenvolve unha linguaxe binaria, reflexionando sobre o propio proceso fotográfico analóxico (positivo-negativo); na mesma liña, Binary (2011) consta dunha serie de fotogramas, presentados coma se fosen o resultado dalgún tipo de experimento. Neles, unha serie de clips son sometidos a un crecemento binario (2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256, 512, 1024) — valores numéricos que nos recordan ás medidas utilizadas na memoria do ordenador. Acumulándose sobre o fondo negro, aumentan ata crear un estraño amálgama metálico, facendo alusión ao ordenador persoal: un clip é o ordenador máis primitivo, serve para ordenar/computar información, e á vez é unha reminiscencia de certos elementos físicos do ámbito da oficina a piques de desaparecer. En Upper and Downer (2014) a máquina de escribir volve funcionar, para teclear rapidamente símbolos de porcentaxe negros e vermellos mentres xira manualmente a perilla do rolo. As liñas negras soben, mentres as liñas vermellas baixan, replicando unha asignación de cores bastante común no mundo da contabilidade. A aparencia orgánica das liñas pode remitirnos á representación de curvas de valores, logradas neste caso de forma manual e arbitraria.



Outras obras, sen perder de vista esa relación do dixital co analóxico, apuntan directamente ás ferramentas, materiais e dinámicas do traballo na oficina e o seu contorno. Neste sentido, Four Geometry Sets (2011) é unha serie de 72 fotografías de composicións realizadas con sets de xeometría. As figuras resultantes poderían ser símbolos ou letras dun código, por exemplo dun alfabeto da Bauhaus. Búscase o valor intrínseco da forma xeométrica reflectindo, concatenando, aliñando ou xustapoñendo, para a continuación xogar con ela. Aínda que estas xeometrías abstractas poidan percibirse como un exercicio puramente formal, se consideramos a función orixinal das regras (a medición do espazo sobre papel), o seu contexto (o traballo de escritorio) e o seu valor simbólico (regraxe e precisión), as composicións adquiren novos significados que se haberán de entender como resposta ao ámbito do que proveñen. Na mesma sala, Fluctuating Folds (2012) toma como punto de partida o acto de dobrar unha folla antes de metela nun sobre. A habitual regra de terzos modifícase lixeiramente, permitindo unha flutuación da traxectoria de pregos positivos e negativos, e establecendo un xogo de luz e sombras entre xeométrico e orgánico. Mediante a repetición metódica e repetitiva do exercicio, a rutina revélase lexible, e un movemento en principio simple convértese nun acto escultórico despregado directamente sobre o muro. En Rotation 1 (2011) unha liña horizontal imaxinaria separa a parede en áreas cálidas e frías. 15 paneis de madeira en tamaño A3 —que simulan ser papel— realizan unha rotación ascendente arredor da súa esquina superior esquerda e a súa esquina inferior dereita, co obxectivo de cruzar a liña imaxinaria e cambiar dun ton cálido a un frío. No chan orbita Ringbinder Circle (2014), unha instalación circular realizada a base de 128 arquivadores que ensaian unha busca do lúdico en relación a sistemas de ordenamento, pero mantén unha nova orde sistemática.

Na galería, dúas series enfrontadas cuestionan o vínculo entre cantidade, esforzo, materia e resultado. A un lado, Linealstrichstrukturverlauf (2012) amosa 33 debuxos nos cales un rotulador permanente traza liñas de tinta negra entrecruzadas nunha rede de cables, que aumenta progresivamente ata que só quedan un puñado de puntos de marfil, completamente superados polo negro. Aquí, mediante un exercicio de xesto sinxelo e común, a máis cantidade de traballo maior superficie cuberta. Na parede de en fronte, 44 Labyrinths (2013) mostra once impresións sobre lenzo de labirintos realizados a base de Microsoft Excell. Trazar a liña en Excel é un proceso manual que se rexe por regras básicas predeterminadas, e neste caso, a liña serpea crecendo cada vez máis ao longo, pero o espazo proporcional ocupado polo negro permanece igual. É dicir, máis traballo non significa máis resultado. Acompañando a estas dúas series, Semicircular Gradation (2014) é un debuxo realizado con lapis de quince durezas distintas (de 6h a 8b) que simula un gráfico de porcentaxes semicircular que avanza gradualmente en tons. En cada sector do gráfico prodúcese o mesmo esforzo, pero a superficie crece en escuridade progresivamente.



Na seguinte sala, unha serie de traballos que xiran en torno ao manual, dialogan no espazo co azul como protagonista. A cor azul, identificable historicamente coa clase traballadora, insiste no desprazamento acontecido nos últimos anos do industrial ao cognitivo como motor económico. Blue Collars (2008) son 32 debuxos que toman forma espremendo un cartucho de tinta azul completamente sobre o papel, para despois balancealo facendo que a tinta flúa nunha forma ovalada, como de colo aberto. Tanto cor como forma fan referencia á etimoloxía do termo: "blue collar" comezou a utilizarse durante a revolución industrial en EUA para designar o obreiro ou traballador manual. En Sequential Inclination 1 e 2 (2012) apreciamos o movemento do trazo dun modo máis abstracto, a través dunha xeometría vertical realizada a base de bolígrafo azul e lapis. O movemento direccional do trazo nun e outro conforma, como noutros traballos de Uriarte, un espazo orgánico malia a rixidez das formas. E na mesma liña, Blue Ribbon (2012) é unha animación de dúas canles na cal as cuadrículas dunha fila nunha folla de papel vanse enchendo con cor azul —verticalmente nun e horizontalmente noutro—, creando un fluxo constante e repetitivo que suscita certa sensación de infinito —evidenciando á vez un tempo de traballo que nunca remata malia o movemento constante. Uriarte desempeña a mesma actividade agora no museo que antes na oficina. Están tan afastados o sector cultural e o sector servizos como ás veces nos gustaría pensar? Ou ambos os dous son pezas ben engraxadas dun mesmo sistema, e o desprazamento entre ambos os dous revela, precisamente, que todo segue a funcionar sen pausa?”


Juan Canela Comisario da exposición


NOTAS BIOGRÁFICAS
Ignacio Uriarte nace en 1972 en Krefeld, Alemaña, e críase alí. De 1992 a 1995 estuda Administración de Empresas en Madrid e Mannheim e traballa a partir de entón para empresas como Siemens, Canon, Interlub e Agilent Technologies en Alemaña, España e México. Tamén estuda artes audiovisuais en Guadalaxara, México (1998 a 2001) e deixa o seu último traballo ‘serio’ en novembro de 2003, dedicándose dende ese momento ao que chama ‘arte de oficina’. De 2004 a 2006 é artista residente en Hangar, Barcelona. Dende 2007 vive e traballa en Berlín.