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viernes, 13 de abril de 2018

“La rosa de Papel” obra de teatro de Valle Inclán, dirigida por Irina Kouberskaya, en el Teatro Tribueñe








Julia Sáez-Angulo
Fotos: Peter Wall

            13/04/18 .- MADRID .- “La rosa de Papel”, obra dramática de Ramón Valle Inclán, dirigida por Irina Kouberskaya se representa los viernes en el Teatro Tribueñe de Madrid. El esperpento valleinclanesco más puro en escena, la dodicia y la contradicción humana sobre el escenario.

            Irina Kouberskaya hizo una declaraciones previas a la función, en honor de un publico universitario especial de ese día, dispuesto a ver a Valle en estado puro. La directora de teatro rusa, venida de san Petersburgo confiesa que Valle Inclán y García Lorca son dos dramaturgos que le captaron por completo el interés y recordó el dicho de que “todo lo escrito antes de Valle es patinaje sobre hielo”.

            No es fácil traducir y representar a los dos autores citados en Rusia, porque las obras vienen de una culturas distintas, explica Kouberskaia. En Rusia no es fácil situar un ataúd en escena como pide Valle. Este teatro de Lorca y Valle no es burgués, donde encontramos víctimas y verdugos, en este teatro grande encontramos la condición humana y su responsabilidad. Alma y espíritu se dan cita en este teatro de ambos autores citados.

            La compañía dirigida por Irina Kouberskaya tiene la gloria de haber representado el gran retablo del esperpento valleinclanesco en una sesión maratoniana de seis horas en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Un espejo de cómo somos, un abanico de seres miserables y espirituales al mismo tiempo.

            El Teatro Tribueñe presenta los viernes la obra “La rosa de papel”. Valle al natural. Todo un retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte: Haz y envés de la condición humana llevada al medio rústico más primitivo del venimos todos. Un autor del que cabe enorgullecerse; una dirección inteligente que lo sabe situar en escena.

            Creencias y miedos ancestrales. Cristianismo y anarquismo mál entendidos y digeridos. Primum vivere junto al ahorro de la miseria. El alcohol que fagocita la ideología. Un extraño, quizás inadecuado cante de farruca, en medio de un ambiente gallego, con la palabra castellana trufada de galleguismo.

            Una interpretación que convence en la pareja principal y las tres mujeres.

            Lo que fuimos y lo que seguimos siendo. Ambición y codicia aun en medio de la miseria. Quizás más, en medio de la miseria y la truculencia.
GÉNERO Y DURACIÓN
Esperpento. 1h
FICHA ARTÍSTICA
Antorrín Heredia / Miguel Pérez-Muñoz (Simeón Julepe)
Mª Ángeles Pérez-Muñoz / Catarina de Azcárate (La encamada)
Chelo Vivares (La Musa)
Rocío Osuna / Matilde Juárez (La Disa)
Carmen Rodríguez de la Pica (La Pingona)
José Manuel Ramos (Mozo)
José María Ortíz Pepe el tendero
Jesús Chozas Colaboración especial
FICHA TÉCNICA
Dirección Irina Kouberskaya
Figurines Hugo Pérez de la Pica
Diseño y elaboración de muñecos Matilde Juárez
Diseño de Luces Miguel Pérez-Muñoz / Paula Sánchez
Fotografía de cartel Laura Torrado
           







sábado, 13 de enero de 2018

Harold Pinter: “Regreso al hogar”, dirigido por Irina Kouberskaya, en el Teatro Tribueñe






Julia Sáez-Angulo


            13/01/18 .- MADRID .- El dramaturgo inglés Harold Pinter es un autor de culto, de acierto seguro en describir la condición humana en el ambiente o la esfera que se sitúe. Algunos no queremos perdernos nunca una de las representaciones de su obra –en España se le admira y se cuenta con él en la escena. Regreso al hogar, dirigido por Irina Kouberskaya en el Teatro Tribueñe en una obra de las más duras, fuertes y quizás soeces de Pinter, pero vale la pena verla, porque sacude ciertas conciencias en el conocimiento de personajes de un suburbio tras la II guerra mundial en Inglaterra.

            La obra Regreso al hogar se representa los viernes a las 20 horas y no está recomendada para menores de 18 años. No falta el desnudo integral.
           
            Irina Kouberskaya ha hecho  una puesta en escena inteligente, dura, teatral, donde los gestos hablan tanto o más que la palabra de unos personajes arrogantes míseros o autosuficientes dentro de su vulgaridad o vida cotidiana. La obra es un espejo de un ambiente de familia, de la relación o más bien visión de la mujer por cierto grupo de hombres; de la defensa y hasta cierto orgullo de la sangre; de la retórica cómica de ellos en momentos puntuales…

            En Regreso al hogar se perciben conductas y actitudes de conveniencia de psicólogo o psiquiatras –todos las tenemos-, algo que destila al mismo tiempo cierta ternura ante la dureza y cierto despertar de compasión en el sentido griego de la palabra “pathos”. Un cierto expresionismo se filtra en la obra y su montaje.

            Uno de los tres hijos del viejo Max regresa con su esposa de los Estados Unidos después de diez años de ausencia y vuelve a encontrarse con su padre, hermanos y tíos, que siguen con sus discusiones, obsesiones y paranoias, renovada ante la presencia del visitante y su mujer, algo que trae a la memoria el trato y conducta de la madre ausente y muerta y el trato ante ellas.

            Escatológico el comienzo, así dispuesto por Pinter en toda una alusión a las heces humanas. A los actores no se les puede pedir más: bordan los personajes bien dirigidos por Irina Kouberskaya (en el Este europeo se sabe hacer muy buen teatro, sobre todo con autores con Chéjov).

            Los nombres de lo intérpretes: Fernando Socuela en Max, el padre, absolutamente espléndido; Rocío Osuna/Irene Polo en Ruth; David García en Lenny; Miguel Pérez-Muñoz en Joey, el hermano tartamudo, absolutamente formidable sin miedo a caer en la hipérbole; Pedro Alvir/Pablo Múgica, en Teddy; Miguel Ángel Mendo, en Sam, nos transmite un personaje muy tierno.


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            Uno sale de esta obra respirando fuerte para recuperar el aliento. Esta fue la vida, esta sigue siendo muchas vidas: la euforia y la supervivencia de los débiles; la lucha por la vida que diría Pío Baroja.