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sábado, 15 de febrero de 2020

"Wasted", obra teatral inquietante en el Fernán Gómez de Madrid




Wasted
De Kate Tempest.
Dirección de María San Miguel.
Teatro Fernán Gómez

"Wasted" de Kate Tempest

Julia Sáez-Angulo

            14/2/20 .- Madrid .- Escrita por la rapera y poeta inglesa Kate Tempest, Wasted pinta un cuadro de vidas comunes en un despiadado mundo donde nuestros sueños nos ahogan. Su aclamada obra habla de la vida, el amor y la locura.
            La inmediatez del mundo actual obsesiona a las nuevas generaciones con la necesidad de alcanzar sueños rápidamente. Dirigida por María San Miguel, nominada los Premios Max 2019 por Viaje al fin de la noche, Wasted conecta directamente con el espectador a través de la frustración por los sueños truncados, inalcanzables e inexistentes; y la lucha diaria con la dura realidad que nos ha sido impuesta.
*****
            La vida es sueño; esperamos a Godot sin saber quien es Godot en concreto, quizás un pequeño dios que no satisface. La urgencia y la usura del tiempo nos devora, la laxitud, la pereza, la creencia en la eterna juventud o poco menos, nos confunde. Acertar es un azar. Las drogas –el alcohol, el cristal-  y la banalidad del sexo hacen repetir hasta la saciedad que se ha pasado bien en esos ratos de inconsciencia. El pasado nos devora con su estupidez del recuerdo feliz, quizás tan solo de la juventud arrebatada. Cronos juega malas pasadas en los hombres...
            Todo esto y mucho más dice o sugiere la obra de Kate Tempest, Wasted -¿por qué no se ha traducido al español?- que viene a significar algo así como vano, vacío, desencantados, gastados... Una historia que se repite porque la vida es diferente al sueño y tiene más recursos de subsistencia que aquel. La realidad es un deterioro progresivo hacia la muerte y, entre tanto, tempus agendi, como decían los clásicos. Tiempo de hacer cosas y eso ya es cuestión de cada cual hasta donde pueda con los mismos límites de la realidad. El yo y las circunstancias que decía Ortega.
            Cierto que los amigos acompañan y restan vacío a la monotonía de los días, y a la disciplina del trabajo y la fidelidad al compromiso, como hace y dice uno de los protagonista. Allá cada cual con su elección.
Nota Bene: No se entiende muy bien la recepción de los tres protagonistas hechos un ovillo en el escenario. Resulta extraño, incómodo y poco grato
FICHA ARTÍSTICA
Autor de la obra: Kate Tempest
Dirección:             María San Miguel
Reparto:                
Mariano Estudillo, Javier Amann, Nakarey

Escenografía:      
 Almudena Vello
Idea originalescenografía:     
  DAI2 - Facultad de Arquitectura Universidad Politécnica de Madrid.
Espacio sonoro:   
Zeltia Montes
Iluminación:         
Libe Aramburuzabala (La Cía de la Luz).
Vestuario:            
 Almudena Vello
Ayudante de dirección:  
Alba Muñoz 
Fotografía:           
Jesús Romero 
Comunicación:    
Olga López Hidalgo
Realización:          
Alonso Valbuena/Marcos Vilariño
Diseño gráfico:    
Manuel del Moral Ventura, Bengoa Vázquez
RRSS:                     
Jaime López-Dóriga, Marta Asensi
Teaser:                 
Daniel Moreno García, Fernando Cuena, Jacobo Herrero, Cristina Márquez, Joan Soler y Carlos Barroso.
                               Con la colaboración especial de 
BLACKPANDA.
Dirección de producción: Nakarey Fernández Sornes
Una producción de 
Abre Tu Mente Producciones y Producciones en Crudo
Del 8 de febrero al 1 de marzo


miércoles, 16 de mayo de 2018

“Viaje al fin de la noche”, obra teatral ambigua y confusa sobre la estela de muerte que ha dejado ETA en sus protagonistas y víctimas


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Julia Sáez-Angulo


            17/05/18 .- Madrid .- Cuando oigo la palabra “víctima” enfermo o algo así, dice la hija del terrorista de ETA sobre el escenario del Teatro del Barrio que ha estrenado la obra “Viaje al fin de la noche” –título muy celiniano- sobre un diálogo entre el ternurismo, la furia, la melancolía, la justificación, la búsqueda de compensación con los otros que cargan con los muertos…

            El GAL como pretendida balanza ante los 850 muertos y cuatro mil heridos, sin contar los exiliados y heridos morales que han sido legión por la actuación mortífera de ETA. Equiparar uno y otro, aunque no sea mas que en prelación y resultados numéricos, resulta grotesco… Dos monstruos ETA y el GAL, el segundo, breve, siguió al primero copiando esquemas.

            La muerte duele entre los que permanecen; la sangre trata de justificar lo que aitá hizo y también se fue. Los daños colaterales de familias rotas y niños sin padres está ahí en la obra, pero equiparados en balanza entre terroristas y víctimas (¡horror de palabra que irrita!).

        Lo que el terror y la guerra dejan tras de sí es dolor, muerte, confusión y cicatriz poco menos que incurable. Los guerreros antiguos exterminaban a los niños de los enemigos para evitar que su memoria perpetuara su fechoría de muerte y entablara la venganza.

            No acaba de convencer la obra teatral Viaje al fin de la noche sobre la situación post ETA. Nadie habla de reconocimiento de los hechos, ni de perdón, de la diferencia de los bandos, con o sin armas, de la sociedad de un Estado de Derecho en jaque, por fanáticos de una diosa, un mito: ¡la patria vasca! Las patrias siempre se construyen con cadáveres de cimiento.

            Los caldos de cabeza se pagan cuando se llevan a extremos de muerte y dejan secuelas para  propios y ajenos. Ser euscaldún es supremacista de cara al otro. Hay que ir de nuevo al hombre universal, al ciudadano del mundo, para evitar al fanático que rebana la vida ajena.

            La voz de la mujer se hace más patente o fuerte en el escenario. El matriarcado siempre fue importante en el País Vasco: la matría que estudian los sociólogos. La mujer y los obispos sectarios que adoran también la patria del caldo de cabeza.

           Nadie se pudre en las cárceles de hoy, sí los ancianos apilados en las residencias. Los cadáveres sí se pudren en las tumbas. Los presos y sus albaceas pueden negociar y lo hacen; los hijos de las víctimas -víctimas a su vez- luchan por el olvido como única salida y no pueden ante el descaro. Les falta el lenitivo de la petición de perdón, ante la falta de caludicación. Sus vidas ya están arruinadas.

            Alfonso Mendiguchía y María San Miguel hicieron bien su trabajo escénico, pero el texto no convenció. Se pierde en el éter ambiguo, como la historia del pasado sangriento de ETA. Lo que permanece son las cicatrices y la necesidad de perdón para que sanen, llamando a las cosas por su nombre y no dejándolas en nebulosas de ternurismos y argumentaciones vacuas para que vaguen en el eter.






domingo, 10 de mayo de 2015

María San Miguel y Chani Martín ponen en escena “La Mirada del Otro”, de la trilogía sobre Euzkadi





Julia Sáez-Angulo

        
         Proyecto 43-2 propone una trilogía teatral Euzcadi de Chani Martín y María San Miguel sobre la pacificación y el reencuentro en el País Vasco, después de que el grupo terrorista ETA anunciara que dejaba de matar, aunque todavía no ha depuesto las armas. La Sala Cuarta Pared la ha puesto en escena, después de inaugurarla en Eguíbar, donde se vio con aceptación y respeto.

         La mirada del otro es la segunda parte de la trilogía, interpretada por Ruth Cabeza, Pablo Rodríguez y María San Miguel, en los correspondientes papeles de mediadora jurista madrileña, preso por delitos de sangre y víctima, hija de asesinado por la espalda. Tres personajes que crean una tensión dialogada y más discursiva que la primera parte, al tratar de poner en pie los encuentros de Nanclares para acercamiento de presos y víctimas que lo desearan. Proyecto 43-2 son las coordenadas del árbol de Guernica, logo con el que se presenta la cartería y publicidad de este ambicioso y no fácil proyecto escénico.

         Si al teatro  le va bien ser espejo de la sociedad para que se contemple fuera de si misma, el proyecto 43-2 cumple a la perfección este objetivo. Chani Martín cumple muy bien su papel de preso arrepentido y atormentado, sabe transmitir muy bien al público el sentimiento de angustia y deseo de renovación de conciencia y conducta. Las dos mujeres también reflejan bien sus roles, María San Miguel algo sonriente quizás y Ruth Cabeza, un poco tocona con sus entrevistados. Todos transmiten con viveza la tensión de trasunto dramático.

       La música de Jorge Arribas y la proyección con palabras, frases y voces de los encuentros revelan el sentimiento y las emociones reflejadas. Ayudan muy bien como fondo al dialogo de los actores.



         El arco de posturas ante la situación de estos encuentros es también un abanico amplio. ¿Para qué reencontrarse?, se pregunta a los personajes y nos preguntamos el público. El perdón puede hacerse por igual sin dramatizar de nuevo la vida en exceso. Cada caminante siga su camino. El silencio y el olvido también pueden ser terapéuticos. No prolongar las historias como el guerracivilismo del 36 entre los españoles. El respeto al otro es la clave para seguir adelante. El reproche verbal no conduce a nada, sólo al desahogo egoísta.

         Algunos presos quisieron ese encuentro, sintieron la necesidad de pedir perdón a las víctimas. ¿Resulta conveniente, práctico? La duda flota en la visión del asunto. Los encuentros de Nanclares no prosperaron y crearon desconfianza, algo que ya se intuía.

Al estreno en Eíbar (Guipúzkoa) acudieron varias de las víctimas y de los victimarios que participaron en los encuentros restaurativos


Punto de partida de la Compañía

Es la memoria colectiva y la convivencia con el Otro,  con el que la compañía trabaja y pretende establecer una nueva forma de entender la realidad social utilizando como medio el teatro y el diálogo conjunto con el público.

Si en el primer espectáculo, Proyecto 43-2 exponía las distintas percepciones de la realidad que se vive en Euskadi, La mirada del otro, documenta sobre lo que fueron los encuentros entre ex miembros de ETA y víctimas directas o indirectas, con la preparación previa de los mediadores, que se desarrollaron en 2011.

Un proyecto valiente y comprometido que verá la luz tras un profundo proceso de investigación de campo dividido en dos partes: una documental y otra de entrevistas personales que se realizaron en Euskadi con los protagonistas del hecho como Txema Urkijo, Maixabel Lasa, Carmen Hernández, Iñaki García Arrizabalaga, Fernando de Luis Astarloa, Esther Pascual, Txabier Etxebarria, Mercedes Gallizo o Mónica Ceberio. La valiosísima información sonora y física obtenida de dichas entrevistas se ha convertido en composición dramática y base de programas pedagógicos del Proyecto.

Víctimas, victimarios y mediadores protagonistas sobre el escenario

En una sala de la cárcel, víctima y victimario conversan ante la presencia de un mediador externo que figura como punto equidistante para que ambos puedan ver a través de los ojos del otro. Una propuesta veraz que pretende ser herramienta para el diálogo y la reflexión sobre el conflicto vasco en pos de la convivencia pacífica y el fomento de la cultura de paz.

El espectáculo se inscribe en el marco del festival SURGE de la Comunidad de Madrid, los días 8,9 y 10 de mayo de 2015. Han colaborado en este proceso la Consejería de Educación, Política Lingüística y Cultura del Gobierno Vasco, el Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid, el Instituto de Derechos Humanos Padre Arrupe de la Universidad de Deusto, Bodegas Luis Alegre, el festival Surge de la Comunidad de Madrid y la Sala Cuarta Pared.


sábado, 7 de marzo de 2015

Trilogía teatral sobre Euskadi. Estreno en la CNC-Sala Mirador de Madrid



Del 1 al 15 de marzo






Julia Sáez-Angulo

'9.03.15.- Madrid .-La trilogía sobre Euskadi, puesta en escena por el espectáculo Proyecto 43-2, que comparte nombre con la compañía que dirige María San Miguel, se presenta en la CNC-Sala Mirador de Madrid. Una propuesta que nace en 2011, como iniciativa artística y pedagógica sobre el dolor causado por el terrorismo en la sociedad vasca.

La dramaturgia impecable es de María San Miguel y Julio Provencio. El reparto a cargo de Ruth Cabeza, Aurora Herrero, Alejandro López Tejedor, Pablo Rodríguez y María San Miguel.

Itinerante por varias ciudades, Proyecto 43-2 ha obtenido éxito de público y de crítica.

El montaje se conforma como la primera parte de una trilogía sobre Euskadi, la convivencia con el “otro” y la memoria colectiva. La compañía trabaja y pretende establecer una nueva forma de entender la realidad social utilizando como medio el teatro y el diálogo conjunto con el público.

Proyecto 43-2 lacera el alma del espectador. Las secuelas del terrorismo, de la muerte en definitiva como primer derecho humano del que derivan los otros, son tan prolongadas en los otros, las víctimas colaterales del muerto, que parecen difícil, cuando no imposible, de superar. Esta obra trata de ello con justeza y ecuanimidad.

La obra no menciona la palabra terrorismo, Euskadi, verdugo o víctima, como si quisiera hacerse universal. Solo una vez se dice “vasco”.

Los actores se meten a fondo en la piel de la viuda e hijos del asesinado, los que políticamente opinan lo contrario y no tienen manchas de sangre sufren otro tipo de dolor ante la cercanía de las víctimas. Todos llevan el estigma que deja el doble jinete del Apocalipsis, la guerra y la muerte.

         Más que el diálogo de los personajes, interesa la corriente de conciencia que se pone de manifiesto en las reflexiones de introspección de los cinco personajes. Pensamiento y evolución del mismo ante los hechos. Posiciones y posturas humana que no siempre tienen por qué coincidir.
         Hay cierta belleza en el “diálogo banal” que prepara para el discurso intenso. Se percibe la carga de profundidad del pensamiento más allá del gesto y la palabra. Los silencios entre las palabras son elocuentes como aquellas.

         En suma, una obra hermosa que invita a la convivencia sin moralina fácil. Un fragmento de vida tensa en escena. Un clímax en la repetición final y obsesiva de los antagonistas, para terminar con una bocanada de esperanza al compartir lo que se tiene en el txoko familiar.

El segundo espectáculo de la trilogía: La mirada del Otro se estrenará en el festival Surge de la Comunidad de Madrid, el 9, 10 y 11 de abril en la Cuarta Pared.

         Estamos llamados a convivir, a cerrar heridas, al perdón y a pasar página. Verdugos y víctimas del terrorismo no están al mismo nivel, pero en los estratos intermedios que interfieren hay un lastre que conviene administrar con elevación de miras.