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domingo, 13 de diciembre de 2015

Leonardo Daimiel, Conferencia sobre “Teresa de Jesús: algo más que una santa” en el Club de la Tertulia


Teresa de Jesús, pintura por Tamara de Lempicka (d´aprés Bernini)



L.M.A.

         El ingeniero Leonardo Daimiel pronunció una conferencia sobre “Teresa de Jesús: algo más que una santa” en el Club de la Tertulia que dirige el periodista Luis Antequera, club que lleva ocho años de vida.

         En la presentación, Antequera recordó que Teresa de Cepeda y Ahumada (1515 – 1582) murió el 4 de octubre de 1582, si bien, en ese día se hizo el cambio del calendario juliano al gregoriano, por lo que la fiesta de la santa carmelita se celebra el 15 de octubre, ya que desde el cuatro se prescindió de los días subsiguientes para ajustar el calendario.

         La conferencia fue ilustrada con cuadros e iconografía de la santa, desde el retrato coetáneo a Teresa de Fray Juan de la Miseria a la escultura de Bernini sobre la Transverberación en la iglesia de las Victorias de Roma.

         Daimiel hizo un repaso por la vida y biografía de Santa Teresa de Jesús, recordando el ámbito familiar en el que se desenvolvió su vida, la fuga con su hermano mayor Rodrigo para ir a misiones, la detención de los dos jóvenes hermanos por su tío Francisco y el monumento de los Cuatro Postes, que lo recuerda en Ávila.       

         El conferenciante se detuvo en el perfil y empeño de la santa para reformar el Carmelo con más oración y penitencia, frente a la regla mitigada y relajada que regía en su momento. La personalidad de Teresa le hizo luchar contra los obstáculos, incluida la Inquisición, en que la metió por despecho la princesa de Éboli, tras el abandono de la fundación de Pastrana por parte de las monjas carmelitas ante el acoso de la noble.

         Diecisiete fueron las fundaciones de santa Teresa de Jesús por España y su buena fama se ha extendido por todo el mundo, recalcó el conferenciante Leonardo Daimiel, quien hizo hincapié en la difícil sociedad -dominada por el poder del varón- en se tuvo que desenvolver la santa reformadora. El arzobispo de Sevilla, tras ciertas diferencias, acabó por pedirle la bendición a la santa, algo impensable en aquel tiempo.
        
         Daimiel también describió la tarea teresiana de reformar el Carmelo de hombres, a través de san Juan de la Cruz.

         El coloquio estuvo animado por el tema del lugar de nacimiento de la santa, en Ávila o Gotarrendura (Ávila), lugar donde la familia tenía la finca con los palomares y donde nacieron todos sus hermanos, así como su mejor bibliografía o sobre el origen del Carmelo en Tierra Santa (el Monte Carmelo, una estrella y una cruz constituyen el símbolo de los carmelitas y aparece en todos sus conventos y publicaciones).

        Entre los asistentes, la artista interdiciplinar Linda de Sousa, que recientemente ha llevado a cabo la instalación Santa Teresa y la Naturaleza, en el Torreón de los Guzmanes de Ávila, de la que en breve se publicará un catálogo con versos sobre la Santa por varios poetas de renombre.

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sábado, 13 de diciembre de 2014

Teresa de Ávila - Mística y transgresora Exposición internacional con motivo del V Centenario de du nacimiento


Diputación de Valladolid (España)
Ministerio Federal de Familia, Mayores, Mujer y Juventud (Alemania)



Inauguración en Valladolid: Palacio de Pimentel, 8 de marzo de 2015 (hasta 8 de abril de 2015)
Inauguración en Berlín: Inselgalerie Berlin, 30 de abril de 2015 (hasta 30 de mayo de 2015)
Coloquio en Berlín: Inselgalerie Berlin, 1 de mayo de 2015

Artistas seleccionadas:
Barbara Noculak (DE), Christine Seghers (NL), Concha Gay (ES), Concha Mayordomo (ES), Dolores Fernández (ES), Feyhan Bayik (TK), Franca Bartholomäi (DE), Guadalupe Luceño (ES), Hufreesh Dumasia (IN), Jolanta Wagner (PL), Juliane Ebner (DE), Liliana Kleiner (IL), Margret Kohler-Heilingsetzer (AT), Maria Cristina Carlini (IT), María Jesús Aragoneses (ES), Marianne Pitzen (DE), Marianne Schröder (DE), Marina Lange (SE), Rufa Fernández (ES), Süheyla Asçi (TK), Tina Schwichtenberg (DE)

Muchos han sido los proyectos que se han presentado desde marzo de 2014 en conmemoración del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Ávila, la inmensa mayoría precisamente en Ávila. Nosotras hemos querido presentar el nuestro en Valladolid, con dos característica que, a nuestro juicio, lo diferencian de los demás. De un lado, el enfoque eminentemente feminista en el tratamiento de la santa, de otro, su carácter transfronterizo: viajará a Berlín tras su presentación vallisoletana. Es por tanto un proyecto hispano-alemán en el que Teresa concita las miradas actuales de veintiuna artistas de diez países.

El interés que en nuestros días suscita Teresa no parece estribar tanto en su condición de reformadora de una orden religiosa como en su feminismo y su experiencia mística. La "experiencia" recorre todos los escritos de Teresa, colocándola en el mismo centro de la Edad Moderna: "No diré cosa que no haya experimentado mucho" (V18,8). Esta afirmación, más aún, autoafirmación también la colocará en el punto de mira de la Inquisición, como sospechosa de pertenecer a la corriente de los "alumbrados", que contaba, por cierto, con muchos seguidores conversos. Bien es sabido que Teresa provenía de una familia de judíos conversos, al igual que San Juan de Ávila.

Teresa transgrede sin temor las leyes que su tiempo le imponen por su condición de mujer. Incumple la prohibición, impuesta a las mujeres, de leer las Escrituras Sagradas. Desoye la obligación, impuesta a las mujeres, de rezar únicamente en voz alta y defiende la oración interior. Bebe, a través de Francisco de Osuna (Tercer abecedario espiritual), de la teología mística oriental. Renuncia a los sentidos, a la actividad intelectual en la oración, en definitiva, defiende la intuición, no pensar para llegar al conocimiento, a la iluminación, pues "el mismo cuidado que se pone en no pensar nada quizá despertará el pensamiento a pensar mucho" (4 M 3, 6). Una mujer reformando una orden de frailes, una "pobre monja descalza, sin ayuda de nadie" (F 2, 6) sino Dios mostrando su poder dando "osadía a una hormiga" (F 2,7). ¡Es inaudito! Traspasa los límites de lo social y políticamente aceptable dirigiéndose en miles de cartas a potenciales benefactores, a la nobleza, al mismo Rey Felipe II, en cuya casa natal, el Palacio de Pimentel de Valladolid, se inaugura este proyecto. Osa referirse a los relatos evangélicos, a las amistades de Jesús -¡nada menos!- para reivindicar el papel de la mujer, pues ve "los tiempos de manera que no es razón desechar ánimos virtuosos y fuertes, aunque sean de mujeres" (CE 4, 1). Es uno de los muchos ejemplos de feminismo teresiano. La crítia a las posiciones oficiales de la iglesia y de la sociedad respecto a la función de la mujer es feroz, así como a la actitud misógina de los "jueces" (los inquisidores). Qué inteligencia, la suya, al apoyar su alegato en la Sagrada Escritura como protección frente a la Inquisición. El fragmento desde "y más fe…" hasta "aunque sean mujeres", íntegro en el autógrafo de El Escorial, fue tachado por los censores (¡masculinos!), por lo que no aparece ya en el autógrafo de Valladolid.

Teresa morirá sin ver reconocida públicamente su inmensa labor: haber recuperado la antigua regla carmelita y conseguido una provincia propia en España para la orden descalza. Al frente se coloca a un hombre, a su gran amigo Jerónimo Gracián. Teresa gana la batalla, pero ninguno de los altos prelados la menciona. A ella no le importa, profesa vivir "quitando nuestro amor propio y nuestra voluntad, el estar asidas a ninguna cosa de la tierra" (5 M 2, 6). A nosotras sí. De ahí que la fecha elegida para la presentación en Valladolid de nuestro proyecto sea el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Con ello reivindicamos los ingentes esfuerzos de innumerables mujeres que se dejaron la piel en su lucha por los derechos de la mujer, la igualdad, la libertad y la justicia, y que, como Teresa, fueron ninguneadas o, en el mejor de los casos, utilizadas por la política, la iglesia y la sociedad en beneficio de sus propios intereses que nada tenían que ver con las aspiraciones y objetivos de sus protagonistas.

Teresa de Ávila es una de sus más insignes exponentes. A ella rendimos homenaje en el V Centenario de su nacimiento, el 28 de marzo de 2015, a través de 21 miradas de mujeres heterogéneas e internacionales que nos presentan a una Teresa mística, sí, pero también transgresora hasta la médula.

Guadalupe Luceño / Ilse-Maria Dorfstecher

Comisarias del proyecto

lunes, 24 de mayo de 2010

Franca López Figueroa, conferencia sobre los lugares de Isabel I de Castilla




Julia Sáez-Angulo

En un recorrido lírico y geográfico, Franca López Figueroa, Dama del Capítulo de Isabel la Católica, dio una conferencia en el Hogar de Ávila de Madrid sobre la ruta de lugares vinculados a la Reina de Castilla, bajo cuyos auspicios se unieron los diversos reinos de la península ibérica, se descubrió América o se editó la primera Gramática de la Lengua Española. Ávila, Valladolid, Sevilla, Barcelona, Toledo... fueron algunos de los lugares comentados.

Con amenidad y pasión, Franca López Figueroa habló de Madrigal de las Altas Torres en Ávila, lugar de nacimiento de Isabel, donde se habla de ella con respeto y veneración. También en Arévalo, capital de la Moraña abulense. Las figuras de su hermano, Enrique IV; su abuela, Isabel de Barcelós; su fiel y sincera amiga Beatriz de Bobadilla se engarzan en esta geografía.

Un hermano, Alfonso, con 14 años, llegó a reinar –como un Alfonso XII- durante muy poco tiempo. Jorge Manrique lo lloró en sus coplas, el poeta que murió por la Reina en el palacio de Garcimuñoz.

Los toros de Guisando, bestiario del siglo II antes de Cristo, en la Edad del Hierro, justamente en El Tiemblo, fueron testigos de aquellos que juraron a Isabel como Princesa de Asturias.

En Valladolid tuvieron lugar las bodas reales de Isabel y Fernando, en espera de la bula de dispensa papal de Sixto IV porque eran primos segundos y llevaban la misma sangre. Todo en el palacio de Juan Vivero. Con ambos personajes reales quedaban Castilla, León y Aragón unidos. “Tanto monta, monta tanto”.

Muere el rey Enrique IV e Isabel asiste enlutada a las exequias, pero de inmediato deja el luto para acudir a la proclamación como Reina de Castilla. Inteligente y hábil sabía que no había que perder tiempo. Segovia vio la coronación y el como la Reina desplegó su tacto político.

En 1477 entra en Toledo y oye misa en la catedral. Allí morirá su hija Isabel. Ordena la construcción de San Juan de los Reyes, un hermoso monasterio franciscano en el que aparece el águila de San Juan. La gran joya del gótico hispano, aunque de entrada a la Reina le pareciera poco y dijera “es una monada”.

En Sevilla se deslumbró con la belleza de la ciudad y el recibiendo de sus súbditos. Allí Isabel y Fernando holgaron tanto que la Reina quedó embarazada. Ávila, “recatada y sumisa doncella” ha conocido a dos santas: la carmelita Teresa de Jesús e Isabel I de Castilla, si bien su beatificación se ha pospuesto en la Santa Sede por el papa Juan Pablo II, a la espera de mejores circunstancias de tiempo y oportunidad.

El monasterio de Guadalupe fue otro lugar isabelino muy amado por la Reina, en el que estuvo doscientos días de su vida en diferentes viajes al mismo. Allí está enterrado Enrique IV. Barcelona, floreciente y grata para Isabel, fue el lugar donde se encontró con Colón y seis indios venidos de América, además de seis pájaros multicolores y numerosos frutos desconocidos.

Santa Fe, pueblo castellano en Andalucía, con calles rectilíneas, se dilató en su conquista. Entre tanto funda un convento en la Zubia... En el castillo de La Mota de Medina del Campo dictará su testamento –el artista Rosales pintará un hermoso cuadro con la escena en el XIX- y morirá como mujer, como reina, como santa...

La biografía de Isabel I de Castilla, Reina Católica es rica en fundaciones y episodios, todos ellos respaldados por lugares que hizo históricos con su sola presencia
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