martes, 9 de marzo de 2010

Luis Javier Gayá y Blanca Muñoz Baena exponen su pintura en Letonia





Julia Sáez-Angulo

        9.03.10 .- Los pintores Luís J. Gayá y Blanca Muñoz Baena exponen a partir del próximo mes de abril una treintena de obras, óleos y dibujos, en el Espacio de Arte de Riga, capital de Letonia, con motivo de la presidencia de España en la Unión Europea. La muestra, patrocinada por la embajada española, será itinerante por diversos museos y castillos del citado país. El coordinador de la muestra ha sido el ministro plenipotenciario Bernardo López de los Ríos.
    Los lugares de itinerancia de la exposicón son: Daugavpils- Teatro de la ciudad de Daugavpils; Ventspils- Museo de Ventspils; Valmiera- Centro de Cultura de Valmiera; Jekabpils- Museo de Historia de Jekabpils; Jelgava- Museo de Arte de Jelgava; Rezekne- Museo de Arte de Latgale; Jurmala- Centro de Cultura de Kauguri y Liepaja- Museo de Liepaja.

    Luis Javier Gaya (Madrid, 1962), es premio de Arte Reina Sofía, el galardón más prestigioso del Salón de Otoño, expone actualmente su cuadro ganador de gran formato en la Real Casa de la Moneda de Madrid, con motivo de la exposición centenario de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

El pintor lleva a Letonia una suerte de muestra retrospectiva que recorre su primera pintura de estilo surrealista, a base de acumulación de objetos y antigüedades, seguida de sus “vedette” de Venecia y Roma, ciudades italianas en las que residió debido respectivamente a sendas becas de la Academia de España en Roma y la Beca Fortuny.

El próximo día 25 de marzo, Luís Gayá será objeto de un homenaje en la Casa de Ávila en Madrid, donde se pronunciará una conferencia ilustrada por su propia obra, con paisajes urbanos donde se muestra el paisajismo monumental del foro de Roma, Arco de Septimio Severo, Edificio Sabatini, hoy Museo Reina Sofía, Astilleros y puertos españoles entre otros.
    Gaya es también grabador y ha estampados sus obras en el taller de Pedro Arribas

Muñoz de Baena, pintura simbolista

Blanca Muñoz de Baena (Cartagena. Murcia, 1968), por su parte, aportará a la exposición itinerante de Letonia su pintura surrealista de corte onírico. Su mundo simbólico está cargado de objetos de fuerte significación. Su sentido del color refleja una gran maestría. También expone algunos dibujos.

Tanto Luis Gayá como Blanca Muñoz de Baena han pertenecido a la Escuela figurativa de El Escorial, liderada por el académico Luis García Ochoa, en la que varios artistas residentes en Madrid viajaban para pintar paisajes en la zona. Ambos pintores han permanecido prolongadas estancias en Italia, principalmente en Roma y Venecia.

Los artistas Luis y Blanca tienen dos hijos, Mateo y Javier

Más información 
www.artspace.riga.lv

Fernando Verdugo expone "Visiones Nómadas" en May Moré





"Visiones nómadas"
Fernando Verdugo
Galería May Moré. Madrid
Del 16 de marzo al 16 de abril




Obra de F. Verdugo



L.M.A.


         09.03.10 .- Madrid .- Las obras recientes de Fernando Verdugo (Sevilla, 1944), estas “Visiones nómadas” que ahora presenta, persisten en su reflexión sobre el muro como espacio metafísico, como metáfora del universo que acoge y contiene al ser. Si como afirma el crítico Francisco Carpio la pintura de Verdugo puede ser calificada de “auténtica arqueología de la memoria”, en esta recreación abstracta de los muros africanos percibimos también una reflexión etnológica del color y los signos. Los paisajes culturales, allí donde las huellas de los seres forjan un universo vivo, son siempre para Verdugo paisajes interiores, cromatismo y signos originarios entrevistos a la luz cambiante de una vela.


Fernando Verdugo (Sevilla, 1942), con su reconocido dominio técnico sobre las orografías y erosiones de la materia, nos trae ahora unas sugerentes evocaciones de Africa en la “piel pictórica” de sus últimas obras. Las espesuras y transparencias de estos trabajos llenos de sutileza, las geometrías mínimas del hábitat primitivo, los motivos ornamentales de una belleza humilde y deslumbrante, nos remiten a África, o mejor, al ensueño de un paraíso perdido en ese “territorio herido al sur del sur”, en palabras del propio pintor, paraíso de luminosas formas primeras, que permanece en nuestro inconsciente albergando las huellas y las masas de color primigenias.


En estas Visiones Nómadas el trabajo del pintor rescata el lustre de las sucesivas capas cromáticas que iluminan los muros de adobe en los poblados africanos más humildes. Protección contra el mal, pero también signos ancestrales de fuerza y la suntuosidad de dotar de dignidad a la pobreza en un arte ejercido tradicionalmente por las mujeres. Los dibujos intuitivos como hilos líquidos, las redes de cuerda, los frisos de triángulos, las retículas talladas de la piel de los reptiles, los zig-zags sintéticos que desde la oscuridad de los tiempos significan manos que se estrechan, los cristales centellantes encastrados en los muros, las cañas piramidales del primer hábitat, laten ahora en las superficies deslumbrantes de Verdugo.


Arquitecturas de paisajes africanos


El pintor no pretende hacer una reconstrucción exacta de los pigmentos y las formas que vemos en esas arquitecturas elementales de ciertos paisajes africanos. Eso, dice Verdugo, ya lo han hecho muchos artistas. Lo que a él le interesa es simplificar las imágenes hasta concentrarse en mínimos gestos geométricos o en condesadas masas de color para dotarlas de nueva vida y acercarlas a la mirada de occidente ya transmutadas en “una abstracción de la abstracción”, tal como lo expresa el pintor, para que sean la evocación sutil de un continente dotado de una gran sabiduría estética en medio del dolor y la miseria.


Fernando Verdugo sigue configurando un espacio metafísico propio, universo eminentemente sensorial y táctil surcado por esas líneas de luz, huellas y geometrías entrevistas entre el sueño y la vigilia, o como lo describía Francisco Carpio con motivo de una reciente exposición del pintor en Sevilla: “Una geometría que, aunque soñadora y soñada, aparece igualmente bien revestida por la rugosa y física carne de la materia. Táctil irrupción que obliga a las yemas de nuestras pupilas a recorrer, sentir y traducir sus innumerables texturas. Aspereza hiriente de las paredes; lisura metálica del azulejo; porosidad arenosa del albero; frialdad medular del mármol; tacto braille del ladrillo y del suelo; alma dura del hierro, como estanques de metal congelado”.




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lunes, 8 de marzo de 2010

Literatura infantil como literatura mayor. Títulos de Edelvives




"Genealogía de una bruja”
Benjamín Lacombe y Sébastien Pérez

“Poemas a la luna”
Ilustraciones de Gianni De Conno
Edelvives Editorial


Julia Sáez-Angulo


La literatura infantil ya ha alcanzado el rango de gran literatura, de la misma manera que las artes decorativas están consideradas arte mayor, dentro de las artes plásticas si están hechas con el ingenio que requiere el arte. De hecho hay obras, como “Alicia en el país de la Maravillas” (1865) del británico Lewis Carrol, que actualmente celebra aniversario, y lo mismo sirven para un publico juvenil que adulto. Algo similar cabe decir de “El pequeño príncipe” del autor francés Saint Exupery, escritor que cuenta con una simpática estatua en el centro de Lyon, su ciudad natal.

En España, la editorial Edelvives es uno de los sellos más comprometidos con la literatura infantil. En sus catálogos se encuentran autores nacionales y foráneos. Sus premios son varios según los géneros, entre ellos el Ala Delta para los más pequeños. “El maravilloso viaje de Xia Tenzin” es uno de sus últimos títulos, de Patxi Zubizarreta.

El premio Alandar es uno de los más célebres y en esa colección se han editados recientemente los títulos “Sala de conflictos” de Jordi Sierra i Fabra, y “la ruta del norte” de Xavier-Laurent Petit.

“Poemas a la luna”, con ilustraciones de Gianni De Conno

Por otro lado, Edelvives ha hecho una edición de coleccionista magnífica: “Genealogía de una bruja”, de Benjamin Lacombe y Sébastien Pérez, publicada en una caja que contiene un álbum ilustrado y un libro de brujas y hechizos.

“Poemas a la luna” es otro gran libro de pasta dura, ilustrado por Gianni De Conno, que anula por completo la greguería de Ramón Gómez de la Serna cuando afirma aquello de que “la luna es una metáfora gastada”.

Los poemas del libro “Poemas a la luna” son de Emily Dickinson, Percy Shelley, Safo, William Shakespeare, Giacomo Leopardi, Matshuo Basho, Walt Whitman. George Gordon Byron, Goethe o Christina Rossetti. Un libro precioso. Una joya.

No es fácil escribir literatura infantil, confesó Miguel Delibes, que se sentía incapacitado para ello. Montserrat del Amo es nuestra autora más señera en literatura infantil, ganadora de los premios más celebres en este campo como el Lazarillo.

Angelina Lamelas, otra autora renombrada en el género infantil acaba de publicar recientemente un libro en la editorial Palabra, titulado “Cuentos de la vida casi entera”. Su serie del personaje Dika ha sido muy celebrado por los jóvenes"

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El retrato de Corte con armaduras desde Carlos V en el Museo del Prado

"El arte del poder"
La real Armería y el Retrato de Corte
Comisario: Álvaro Soler del campo
Museo del Prado. Madrid
Del 9 de marzo al 23 de mayo



Julia Sáez-Angulo


Una hermosa exposición en la que se pone en relación las armaduras y el retrato de Corte tiene lugar en el Museo del Prado, organizada por Patrimonio Nacional y la Sociedad Estatal para la Acción Cultural en el Exterior (SEACEX) junto a la National Gallery of Art de Washington.

Las cuatro secciones de la muestra son: “El retrato de corte y las armerías de Carlos V y Felipe II”, “La ausencia de retratos armados en la segunda mitad del siglo XVI y su recuperación con Felipe III príncipe”, “La Real Armería en la pintura de corte del siglo XVII” y “El retrato borbónico en armadura: la tradición francesa y española”.

Treinta y cinco pinturas y treinta y una piezas de la Real Armería narran la evolución y el impacto que tuvo el retrato de corte entre los siglos XVI y XVII. Entre las piezas más sobresalientes, el cuadro de Tiziano “Carlos V a caballo en Mülberg” junto a la gran armadura ecuestre del emperador

La Real Armería Española es la mejor en armaduras, obras maestras de los hermanos Negroli o de la familia Helmchmid y la Armería de Viena, la que cuenta con mayor número de piezas. Ambas son históricas frente a las que existen en otros países como los Estados Unidos, por ejemplo. Le siguen las armerías de Estocolmo, Londres, París y Bruselas, según explicó Álvaro Soler del Campo, comisario y conservador jefe de la Real Armería de Madrid.

La Real Armería Española cuenta con más de dos mil armaduras, que suman más de siete mil piezas. El gusto por la armería de parada nació en la corte de Borgoña con Maximiliano y de ahí pasó a su hijo Felipe el Hermoso y su nieto Carlos V, que fue retratado con armadura siendo niño, en un singular retrato de autor anónimo. Felipe II sin embargo se distanció del gusto de su padre y, tanto en pintura como en armería, cambió de autores.

Armaduras, tapicerías y pintura

La belleza y riqueza de las armaduras daban cuenta de la imagen del poder. No hay que olvidar que una gran armadura podía costar tres mil ducados de oro mientras que por una pintura de Tiziano tan solo se pagaban mil. Armaduras, tapicerías y pinturas, por este orden, de importancia se calculaba la riqueza artística del Emperador.

Una armadura completa puede pesar entre doce y veinte kilogramos. Las armaduras dejaron de ser sola imagen militar para convertirse en objetos deportivos de torneos o de parada. Todavía con los Borbones se llegan a ver armaduras en la pintura como en el cuadro de Fernando VI niño de Jean Ranc o el soberbio “Carlos III” de Mengs, si bien el esplendor de la Real Armería en Madrid tuvo lugar con el Emperador Carlos V (1527-1558) y su hijo Felipe II (1527-1598)

Cuentan que cuando Felipe II, entonces príncipe, nombrado rey de Nápoles para casarse con María Tudor en Inglaterra, encargó una soberbia armadura para lucir en los torneos de Hampton Court, si bien lamentablemente no ha quedado plasmada en pintura alguna.

Entre las piezas más significativas figuran la celada de parada del Emperador Carlos V (1533), la “Rodela de la apoteosis de Carlos V”, (1535-1540); la “Armadura llamada de la labor de las flores” (1550); el “Felipe II” (1550-1551) pintado por Tiziano.; el “Carlos V con una espada a la edad de siete años” (1508), o “El socorro de Génova por el marqués de Santa Cruz” (1634-35) de Antonio de Pereda. La soberbia espada de los Reyes Católicos figura igualmente en la muestra.





Concierto de música del maestro Salazar en su 300 aniversario

L.M.A

Con motivo de la conmemoración del 300 Aniversario de la muerte del maestro Juan García de Salazar (1710-2010), la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) y la Fundación Siglo para las Artes de Castilla y León, han aunado sus esfuerzos para realizar una coproducción que será presentada en el marco del VIII Festival Internacional de Música “Pórtico de Zamora”. Este proyecto consistirá en la presentación en concierto de música del maestro Salazar, que hasta ahora no había sido editada ni grabada. El concierto tendrá lugar el próximo 13 de marzo, a las 20:30 h., en la iglesia de San Cipriano de Zamora y correrá a cargo de la prestigiosa agrupación “La Grande Chapelle”, dirigida por el musicólogo y especialista Albert Recasens, acompañada por Schola Antiqua. El concierto lleva por título “Ad Dominica Palmarum” y presentará una reconstrucción musical de un oficio de Domingo de Ramos, tal y como pudo sonar en la catedral zamorana a finales del siglo XVII.

Esta coproducción culminará con la grabación de dicha música en CD, en el sello “Lauda Música”, cuya distribución se extenderá por Europa, Estados Unidos e incluso Japón. La grabación se realizará días después del concierto en el Centro Cultural “Miguel Delibes” de Valladolid.

Juan García de Salazar (1639-1710), aunque alavés de nacimiento, fue maestro de capilla de la Catedral de Zamora durante cuarenta y dos años. No sólo tuvo relación con Zamora, sino que su vinculación con el actual territorio de la Comunidad de Castilla y León fue más estrecha; de hecho, recibió su formación musical en la catedral de Burgos y llegó a ser maestro de capilla, antes de su definitivo destino en Zamora, de la Colegiata de Santa María la Mayo de Toro y de la catedral de Burgos de Osma. Desde el siglo XIX importantes especialistas han reivindicado la importancia de este maestro, referente de la música barroca hispana.

Para más información sobre este proyecto, puede visitarse la página web del Festival Internacional de Música “Pórtico de Zamora”: www.porticozamora.es

Itinerarios museísticos en torno a la mujer




L.M.A.



La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, acompañada por el rector de la Universidad Complutense, Carlos Berzosa, ha presentado hoy en el Museo Reina Sofía una iniciativa del Ministerio de Cultura que pone en marcha itinerarios museísticos en torno a la mujer y el arte en los 17 museos estatales. En la presentación, que coincide con la celebración del Día Internacional de la Mujer, estuvieron presentes los directores de los museos del Prado, Miguel Zugaza, Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, Arqueológico Nacional, Rubí Sanz, y Traje, Rafael García.

En su intervención, la ministra destacó que al reflejar la perspectiva de género, “no sólo estamos mejorando nuestras políticas culturales; también estaremos haciendo de nuestra cultura, una cultura mejor. Con menos exclusión y más reconocimiento, con más criterio de realidad”.

En la primera parte de este proyecto, pionero en Europa, cuatro museos estatales- Prado, Reina Sofía, Arqueológico Nacional y Traje- han establecido dentro de sus exposiciones permanentes, itinerarios de protagonismo femenino que permitirán a los visitantes descubrir la presencia de las mujeres en sus colecciones.

En este sentido, Ángeles González-Sinde afirmó que habrá más museos que se sumarán a la iniciativa y destacó el carácter modélico de la misma, que propiciará que “desde todos los museos de nuestro país impulsemos un cambio hacia la igualdad en la cultura de España”.

Por otro lado, y fruto de un Convenio entre el Ministerio de Cultura y la Universidad Complutense, el Instituto de Investigaciones Feministas de esta universidad está elaborando un estudio que analiza la obra y la presencia de la mujer en las colecciones permanentes de los museos españoles

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"Maestros de la Arquitectura del siglo XX" en la Fundación March

L.M.A.


El arquitecto y catedrático de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, Luis Fernández-Galiano imparte en la Fundación Juan March (www.march.es), a partir de mañana 9 de marzo y hasta el próximo jueves 18, un ciclo de cuatro conferencias titulado Maestros de la arquitectura del siglo XX. El martes 9 se ocupa de Frank Lloyd Wright; el jueves 11, de Mies van der Rohe; el martes 16, de Le Corbusier y el jueves 18, de Alvar Aalto.

Para Luis Fernández-Galiano, la arquitectura es un arte coral, pero se trenza alrededor de trayectorias individuales. El siglo XX vio surgir la arquitectura moderna como producto de los cambios técnicos, las transformaciones sociales y las mutaciones estéticas: el acero y el vidrio, el ascensor o el aire acondicionado modificaron la manera de construir lo mismo que el automóvil revolucionó el urbanismo; el protagonismo de lo colectivo en el mundo laboral y en la vida cotidiana hizo surgir nuevos tipos de edificios, y alteró la organización de usos y funciones en la casa; por último, las vanguardias artísticas hicieron girar sobre sus goznes la forma de concebir el espacio interior y el aspecto exterior de las obras arquitectónicas. Sin embargo, estas poderosas fuerzas materiales y culturales actuaron a través del talento creativo de arquitectos singulares, cuya obra fue configurada por su tiempo, y que a la vez contribuyó a modelar su propio clima intelectual y artístico. Las cuatro figuras elegidas aquí son las que los cánones historiográficos celebran como medulares, y aquéllas también consideradas prioritarias por los organismos internacionales encargados de la protección patrimonial.

Padres de la Arquitectura Moderna

Frank Lloyd Wright (1867-1959) inició su carrera en el Chicago donde nacieron los rascacielos, pero cambió el curso de la arquitectura con sus casas, que rompían los volúmenes convencionales para abrirse al paisaje, y culminó su prolongado periplo creativo con la espiral escultórica del Museo Guggenheim neoyorquino, y quizá la obra más icónica y popular de la modernidad.

Mies van der Rohe (1886-1969) introdujo desde su estudio en Berlín el rigor constructivo del acero o el vidrio, así como los espacios fluidos que exhibe el Pabellón de Barcelona, hasta que la tempestad totalitaria del nazismo le obligó a exiliarse en Estados Unidos, donde construyó con la exquisita elegancia de su ‘menos es más’ residencias transparentes como la casa Farnsworth, y rascacielos exactos que todavía hoy se siguen imitando.

Tras el cubismo de Picasso

Le Corbusier (1887-1965) vivió en París un fervor plástico que le llevó a combinar el cubismo de Picasso con las formas tecnológicas de los coches o los navíos para diseñar ‘máquinas de habitar’ como la Villa Saboya, utilizando a la vez el hormigón de sus construcciones y la retórica persuasiva de sus libros para publicitar una nueva arquitectura, que en la última etapa de su vida adquirió ecos arcaicos y monumentales en obras como la lírica capilla de Ronchamp o los edificios de Chandigarh, la ciudad nueva que trazó en la India.

Alvar Aalto (1898-1976), por último, se transformó en un símbolo de Finlandia y del diseño nórdico al transitar desde la modernidad blanca del Estilo Internacional –acuñado por la influyente Bauhaus germánica– hacia una arquitectura más orgánica, construida con materiales vernáculos y cálidos como el ladrillo o la madera, y suavemente integrada en la naturaleza con las curvas de Villa Mairea o de sus auditorios en forma de abanico.

Con la desaparición de estos cuatro grandes maestros se cerró la aventura de la arquitectura moderna para dar lugar a las revisiones posmodernas o deconstructivas, pero en sus cuatro itinerarios vitales y artísticos se enredan las hebras con las que está tejido el tapiz intelectual y formal del siglo XX. Estos arquitectos modernos, convertidos ya en clásicos, forman parte inseparable de nuestra historia y de nuestras vidas. El mundo en que vivimos fue pensado o soñado por ellos; y en ellos hay que buscar también el origen de algunas pesadillas. Fértiles y poliédricos, acudir a su encuentro equivale a buscar las fuentes de nuestro presente, de su promesa y de su riesgo.