lunes, 22 de septiembre de 2014

Graciliano Barreiros, Ingeniero y Empresario emprendedor

Graciliano Barreiros, 1º a la izquierda, años 60



Julia Sáez-Angulo

   22.09.14.- Madrid.- Fue a raíz del libro “Barreiros: El motor de España” de Hugh Thomas publicado en 2007, cuando le pedí una entrevista al ingeniero y empresario Graciliano Barreiros (Gundiás, Orense, 1927  - Madrid, 2014). Quería saber su opinión. Graciliano se resistía a la entrevista, alegando que ya no estaba en activo; del libro, sólo comentó que “había partes que estaban bien”. Era un hombre tan gallego, que dominaba la habilidad y cortesía para salir siempre del paso. Su esposa, la pintora y mecenas Mayte Spínola, abogaba por mi entrevista sin demasiado éxito; ella me invitó a comer ese día en su casa, por lo que Graciliano debió de pensar que no se iba a librar de mi objetivo. Al final del almuerzo accedió, sin mucho entusiasmo, y pude extraer algunas declaraciones personales interesantes. Entre poco a poco con preguntas suaves sobre la familia Barreiros.
         El Graciliano que yo conocía era un hombre sabio, cortés y generoso, aunque huidizo. De su humanidad y buen criterio para llevar la empresa de automoción hablan muchos de sus trabajadores, entre ellos el pintor José Luis Romeral, que estuvo empleado siendo muy joven en la fábrica de Villaverde Alto. “Era un hombre bueno, pero tenía su genio para imponerse. Sabía mandar”, dice de él Romeral.
         Tras el reciente fallecimiento y sepelio masivo de Graciliano Barreiros, cobra de nuevo actualidad esta entrevista.

- ¿Cómo influyó su madre, Luzdivina, en la personalidad de sus hijos?
Mi madre era una mujer excepcional, muy inteligente, muy trabajadora y muy religiosa, con fuerte personalidad y muy austera. Era muy buena organizadora del hogar y esa virtud organizadora nos la transmitió.

-¿Cómo era su padre?
Un gran ser humano, muy trabajador también, que emigró a Canarias vendiendo cedazos para áridos y, a su vuelta a Orense, compró con los ahorros su primer autobús y la licencia de una línea de autobuses, empezando así la empresa familiar de automoción. Muy pronto llegó a tres autobuses.

- ¿Qué cualidades han heredado ustedes de él?
Su espíritu al trabajo bien hecho. Desde muy pequeños nos inició en los estudios y al mismo tiempo en distintas tareas de trabajo.

-¿De donde le venía a su hermano Eduardo su espíritu emprendedor?
De su creatividad y genialidad.

-¿Cómo influyó el medio gallego en el carácter de Eduardo?
Eduardo era el menos gallego de los hermanos en su manera de ser más extrovertida y más abierta.

Con el Rey Don Juan Carlos

-¿Cree que el modelo inaugurado por su hermano ha inspirado a otros empresarios gallegos de hoy
Las Empresas Barreiros fueron pioneras para otros empresarios y empresas familiares. Mi hermano Valeriano estuvo también desde el primer momento en la formación de la empresa en Orense y yo me integré enseguida, en 1952, cuando estaba a mitad de mi carrera de Ingenieros Industriales en Madrid. Cuando yo terminaba mis clases en la mañana, iba hasta Villaverde para trabajar con mis hermanos y los siete primeros empleados que tuvimos en los talleres alquilados del comienzo.

- ¿Cómo empezó todo?
Eduardo desde muy joven quiso trabajar y, como las personas geniales y creativas, inventó un pequeño vehículo: un carrito de dos ejes que se movía maniobrando una palanca actuando sobre el eje trasero con un rodamiento, imitando los juguetes para niños de aquella época. Era para que Valeriano y yo lleváramos y repartiésemos los productos caseros que llegaban en el autobús para distintas familias: patatas, queso, leche, mantequilla, etc. Lo coordinaba todo nuestra madre y así se ayudaba al peculio familiar.

- ¿Cómo era la relación de los hermanos Barreiros?
Estábamos todos unidos, como una piña. Fue una infancia muy alegre; no teníamos ningún lujo pero no nos faltaba el cariño, el cuidado de nuestros padres; mi madre guisaba muy bien: lacón con grelos, empanadas... sin desperdiciar nada.
         Valeriano y yo, en primaria, fuimos a la escuela pública de Orense; mis hermanas Mari y Luchi a la privada de las carmelitas. Posteriormente, cuando la economía familiar fue otra, mis padres nos mandaron a estudiar el bachillerato en academias. Y nueve años después – yo le llevaba diez- se pudo mandar a mi hermano menor Celso a los jesuitas de Vigo. Eduardo le llevaba diecisieta años a mi hermano menor.
        
-¿Qué recuerda sobre todo de sus hermanos?
Siempre hemos tenido una unión muy especial y mucho cariño.

-¿Les ayudaron desde las instituciones gallegas en los comienzos?
Mis padres no eran políticos. Nunca  hablaban de política, pero sí eran muy religiosos.



Con el príncipe Felipe niño en Mallorca


-¿Comenzaron a trabajar muy jóvenes?
 Sí. Eduardo tuvo una experiencia joven en una herrería próxima a casa y posteriormente en el taller de automóviles junto a Manuel Cid, donde conoció más a fondo la mecánica del automóvil y en general la de los camiones. Más adelante Manolo Cid trabajó en Orense junto a Eduardo en el taller de la empresa familiar Barreiros.

-¿Tuvieron alguna ayuda para Barreiros en Madrid?
La ayuda primera fue de mi padre y más delante de otras personas como por ejemplo el tío Manuel Rodríguez Sánchez, hermano de mi madre, otros parientes y amigos de Orense,  que confiaban en su actividad. Al principio del todo se compraban coches de segunda mano y Eduardo los reparaba y los revendía.

- ¿Y usted, cuando empezó?
Empecé desde niño, a los 8 años, con mi padre como cobrador en el autobús y repartiendo al regreso a Orense los productos del campo que comercializaba mi madre, siempre fuera de las horas de colegio. A los 8 años ya recibí las primeras lecciones de mi padre para conducir el autobús cuando se quedaba vacío de viajeros. Después, como ya he dicho en Madrid, yo trabajaba al mismo tiempo que estudiaba.


Tractor Diesel


-¿Cómo les afectó a ustedes la guerra civil de 1936-39?
En una época tan difícil como fue después de la guerra, por la escasez de gasolina y su enorme precio, que exigía en muchos casos la utilización de gasógeno para mover los autobuses, Eduardo tuvo la visión de reconvertir el motor de gasolina en diesel. Ahí comenzó la transformación de motores en Orense
Después se hizo en el taller de Orense con un motor de camión Krupp.

-¿Había inquietud de superación en sus padres?
Mis padres se preocuparon desde el principio para que todos sus hijos estudiáramos. En una reunión familiar se concretó y decidió que yo viniera a Madrid para intentar  ingresar en la escuela de Ingenieros Industriales. Eran muy pocos los ingenieros que salían al año y era una guerra para poder entrar en la escuelas. Me preparé en la Academia Peñalver, volcándome en los estudios. Disponía entonces de una radio de galena para oír música y con ella de fondo hacía los problemas. Y así logré ingresar.
Cuando hice el ingreso en la escuela de Ingenieros Industriales de Madrid, Eduardo con toda la familia se alegraron muchísimo en Orense. Fue en 1949. Era muy esperanzador para la incipiente empresa industrial de la familia, que pudiera tener un ingeniero.
         En 1955 obtuve el título de ingeniero, yo ya estaba integrado en Barreiros Diesel en Madrid, trabajando al mismo tiempo con mis hermanos Eduardo y Valeriano.

-¿Fue tan eficaz esa unión de los hermanos Barreiros?
Muy importante. Éramos un clan; es sabido que la unión hace la fuerza. Barreiros era una unión de todos los hermanos y Eduardo era el jefe de filas.
La empresa Barreiros vino por primera vez a Madrid en 1952, a sugerencia mía, para una exposición siderometalúrgica de España en la Escuela de Ingenieros Industriales donde yo estudiaba, por eso, unos meses antes, les sugerí a Eduardo y Valeriano que vinieran con los motores Diesel para exponerlos en mi Escuela. La exposición fue un éxito. Supe que se alquilaban los talleres Gal en Villaverde Bajo (km. 7 de la carretera de Andalucía), que tenían muy buena maquinaria. Le dije a Valeriano que los viera y acabó alquilándolos por cincuenta mil pesetas al mes. En estos talleres comenzó Barreiros su actividad en Madrid. Valeriano siempre llevó los trámites administrativos y las finanzas de la empresa.


Con su sobrina Mariluz Barreiros y un premiado


- ¿Cómo se divertía en Madrid?
La música de la radio de galena era mi gran diversión. No tenía ni tiempo ni dinero para otra cosa. Vivía en una casa particular en Atocha. Veía alguna película durante el fin de semana. Tenía buenos amigos de la Academia y a veces salíamos juntos. De cabarets, nada.
Nada de locuras. Al contrario, yo fui el primero que animé a Eduardo y a Valeriano a venir a Madrid para la exposicion de los motores Diesel en la Escuela de Ingenieros. Desde que llegué a la capital yo les mandaba con frecuencia libros o documentación técnica relacionada con los sistemas Diesel.

-¿Cómo se adaptó la familia en Madrid?
Muy bien. Primero vinieron Eduardo y Valeriano. Los tres vivimos, primero en una pensión en la calle Quintana y después alquilamos un piso en Ferraz. Más tarde viajó mi hermana Mari, que se incorporó a la empresa como cajera. Posteriormente vinieron Dori, la mujer de Eduardo con sus hijos Eduardo Javier y Mariluz. Por último, Celso y mis padres. Mi hermano pequeño, Celso, también ingresó en la Escuela de Ingenieros Industriales donde terminó la carrera en 1962.
Años después, nos trasladábamos todos a residir en el paseo Moret, 7. Eduardo, Dori y sus hijos y los tres hermanos solteros vivían en los dos pisos unidos del segundo. En el primero Mari, ya casada con Nacho Liniers y, en el otro, mis padres. En total cuatro pisos de ese edificio.
Dori fue siempre una hermana para nosotros, organizaba toda la casa y nos mimaba a todos. Nuestros sobrinos, Eduardo Javier y Mariluz eran como dos hijos más de los tres solteros. Mariluz recuerda muchas veces que tenía tres padres más para lo bueno y lo malo. Éramos un verdadero clan.
En el piso de Moret me quedé yo posteriormente, cuando Eduardo se trasladó a Castellana, 68 y Valeriano a Puerta de Hierro al casarse con Marta Cotoner, condesa de Coruña. Allí viví los primeros años, cuando en 1963 me casé con Mayte Spinola y junto a mis tres hijas Grachya, Mayte y Rocío hasta que nos fuimos a la finca de La Escorzonera hace 30 años. 
Celso se fue posteriormente a vivir a Somosaguas, cuando se casó con María José Juste.
Luchi, la más joven, se licenció en Químicas y profesó en el convento de las carmelitas de Santa Teresa, las Vedrunas de Orense. Después de llegar a ser superiora en varios conventos de España, llegó a Madrid, en la casa general, cosa que nos alegró para verla con más frecuencia. Luchi ha sido el bastión espiritual de toda la familia.



-¿Qué recuerdos tiene de la casa de Ferraz?
         Sólo dormíamos en ella. El día y parte de la noche lo pasábamos en Villaverde, que iba creciendo progresivamente. Después del taller en Villaverde Bajo, en 1955 se compraron los terrenos en Villaverde Alto y allí se arreglaron algunas naves y se construyeron nuevas con un proyecto de instalaciones futuras. Con el tiempo el grupo Barreiros llegó a tener veinticinco (25.000) obreros en Villaverde. El grupo englobaba varias empresas, entre ella: Barreiros Diesel, Barreiros AEC Autobuses; Barreiros Hanomag Tractores.

         -Cómo fueron recibidos en Madrid?
Nos hicimos respetar y todo el mundo quería trabajar con nosotros. La empresa tenía buena reputación. Los trabajadores convivían con nosotros los Barreiros y éramos como una gran familia. ¡Mientras estuvimos los hermanos Barreiros en la empresa, nunca hubo una sola huelga!

-¿Es cierto que trabajaban largas jornadas?
Mi hermano Eduardo era incansable y eso se contagiaba. Muchas noches hemos vuelto a casa de madrugada,  directivos y obreros. Había un gran equipo en el que se daba buena sintonía.

-¿Es verdad esa buena relación y convivencia con los obreros con los hermanos Barreiros?
Totalmente cierto. Se preparaban bocadillos para todo el mundo y se les daba sus gratificaciones. Nosotros estábamos con los obreros y ellos con nosotros.     Barreiros era una empresa de convivencia plena entre los mandos, directores que convivían mucho con los mandos intermedios y los obreros, Todos nos conocíamos por los nombres. Había una convivencia intensa muy humana. Vivíamos la fábrica como algo común de todos.
Teníamos la organización empresarial que nos parecía mejor.


Con su esposa Mayte Spínola entre el marqués de Castrillón y el pintor Claudio Bravo


-¿Cómo era la estructura de la empresa?

Eduardo era el presidente, el jefe de filas. Valeriano, vicepresidente ejecutivo, responsable financiero del grupo; él estaba en las oficinas centrales situadas en la calle Alcalá, 30 y 32. Eran dos edificios con todas las oficinas centralizadas. Yo era el Consejero Delegado, que me ocupaba de la producción; vivía la fábrica: línea de fabricación, controles de calidad, proyectos y personal. Me ocupaba de seleccionar a ingenieros, economistas y demás... muchos de ellos compañeros de Escuela o amigos que llegaron a ser directores generales de empresa en Barreiros. Algunos de estos llegaron a desempeñar primeros puestos en el país como ministros o cargos de importantes presidencias, por ejemplo Pío Cabanillas, Iñigo Cavero, Juan Miguel Antoñanzas y otros muchos más, que han sido pilares en la historia contemporánea de España.
Mi hermano Celso era Director General Adjunto a la presidencia. Mi cuñado Nacho Liniers fue consejero de varias empresas. Todo lo hablábamos todos y discutíamos con toda naturalidad. Era la Dirección General comercial la que diseñaba con sus equipos las ideas de importación y exportación general.

-¿Qué avances sociales se hicieron en la empresa Barreiros?
Barreiros creó un servicio clínico bien equipado, con campañas  para prevención del cáncer de mama; jardín de infancia, parques infantiles... Lo que más preocupó a la empresa fue el tema social de la vivienda para los obreros, muchos de ellos llegados a Madrid de distintas provincias. Se quería que todo obrero de Barreiros tuviera una vivienda digna. La constructora Barreiros Empresa Constructora, Sociedad Anónima, BECOSA, construyó esas viviendas, además de otros edificios en todas las regiones españolas (Levante, Canarias, Andalucía...)

Allí en Barreiros entregamos las llaves de los pisos a muchos de nuestros obreros constuidos por nuestra empresa BECOSA. Era una gran satisfacción para nosotros.
Era una de nuestras mayores satisfacciones contribuir al desarrollo industrial del país y crear riqueza y puestos de trabajo. Sabíamos que todo eso conllevaba a la formación de una clase media importante en España.

-¿Qué tal se llevaban con la Administración del Estado? ¿Hubo algún nombramiento de políticos en Barreiros?
Tuvimos bastante trabas con la Administración. La política favorecía las empresas del INI. Franco Salgado fue simplemente consejero al igual que algunas otras personas, nunca fue Consejero Delegado como apuntan algunos. Es un error. El Consejero Delegado era yo como ya he señalado.

Graciliano, 2º a la dcha. con sus hermanos


¿Cómo se fundió Barreiros con la americana Chrysler?
Fue un acuerdo familiar tomado, porque nos pareció conveniente en aquel momento. Habíamos estudiado otras fusiones, pero Chrysler pareció lo mejor en 1963. La relación con los americanos fue razonablemente buena en la primera época. Después hubo momentos de tensión por diferentes criterios sobre las exigencias del mercado.

-¿Cómo se alejaron de Chrysler?
Como desde el principio en Orense, con acuerdo familiar, así salimos, dimitiendo  del Consejo y vendiendo la totalidad de las acciones a Chrysler. Habló Eduardo, como siempre, en nombre de toda la familia. Fue en 1969 si no recuerdo mal.  Fue una fecha histórica para la historia de la industria española. La noticia ocupó portadas de la prensa nacional e internacional.
Había una diferencia de intereses entre los americanos y nosotros. A los americanos les interesaban el automóvil y a nosotros el camión,  el tractor y el autobús. Se hubiera desarrollado un grupo de automoción fuerte nacional del vehículo industrial y del  mundo del motor en todas sus facetas marinas y terrestres.

- ¿Cómo estaba Eduardo Barreiros después de dejar la emrpesa?
No estaba para cantar flamenco, pero no estaba hundido. Era un hombre fuerte y soportó bien los hechos. Igualmente nos aconteció a los demás hermanos.
         Teníamos la satisfacción de que Barreiros, mientras nosotros estuvimos, contribuyó efectivamente a divulgar el automóvil y potenciar una clase media en España.
Llegado este momento, en una reunión familiar, Eduardo nos manifestó su deseo, casi la necesidad por su parte, de tener un período de tiempo de descanso, un año sabático para descansar después de todos los acontecimientos sucedidos. Quería tomarse un tiempo prolongado de descanso. Nos pareció razonable porque humanamente lo necesitaba. Sintiéndolo mucho, lo comprendimos perfectamente. Nosotros, el resto de los hermanos, pensamos que debíamos continuar con las actividades y nuevas empresas. Con el capital recibido por la venta de acciones a Chrysler y la incorporación de Ratclif Ibérica, más algunas otras empresas que ya teníamos como TEYA, Terrenos e Inversiones, además de los edificio de la calle Alcalá se empieza de nuevo. Formamos el holding de Barreiros Hermanos: Valeriano era el presidente del Grupo yo, vicepresidente primero; Celso, vicepresidente segundo y Nacho Liniers, marido de Mari, Consejero Delegado. Tuvimos la satisfacción de crear muchos puestos de trabajo en diferentes áreas. Este nuevo grupo tiene las oficina en la calle Alcalá 30 y 32, donde siempre había estado Valeriano, aunque también tenía su despacho en la fábrica de Villaverde.

         En Racliff Ibérica, que la había creado yo en los años 60, se hacían ballestas, muelles de calidad, asientos... suministrados a Barreiros Diesel y a varias empresas de automoción. En la parte industrial se crea a continuación Forjas de Orense, en el polígono industrial de Orense; en Zaragoza, una fábrica de carretillas elevadoras; en La Línea de la Concepción, varias fábricas de conservas: aceitunas, pimientos y otros productos; Frigoríficos de Galicia, en Vigo, con productos de mar: anchoas, berberechos, etc; TEISA desarrolla nuevas  urbanizaciones en Mallorca, Canarias, Levante, Madrid, etc Se logró un holding de unas 26 empresas. Y además los Barcos de Pesca en el mundo entero, que desgraciadamente una ley internacional restrictiva de limitación costera de la pesca,  provocó el paro de actividad en este sector. Nos dio el gran palo.

Junto a Esperanza Aguirre

-¿Cómo fue la marcha de Eduardo Barreiros a Cuba?
Lo hizo porque ganó un concurso de motores compitiendo con la Unión Soviética. Si lo hubiera ganado en otro país, se hubiera ido igualmente. Nos dio mucha pena que se fuera de España. Siempre quisimos que volviera y estábamos con esa ilusión. Desgraciadamente murió quince días antes de la boda de su hija Mariluz con Jesús Polanco.
El trabajo de eduardo en Cuba fue muy positivo para el futuro del país. Eduardo era, primero muy humano; segundo, generoso y un gran emprendedor con mucho ingenio. Era un hombre al que le interesaba el trabajo, su familia y la caza. A Eduardo no le interesaba el dinero como tal. Lo suyo era la creatividad, su familia y su trabajo.

González inaugura la muestra “El rostro de las letras” con las primeras imágenes de literatos españoles

                
Se exponen fotografías de escenas públicas y privadas de  personajes como Azorín, Baroja, Marañón, Pardo Bazán, Rosalía de Castro, Unamuno y muchos otros

L.M.A.

22,sep,14
El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, presentará el próximo miércoles, 24 de septiembre, a las 12:00, en la Sala Comunidad de Madrid-Alcalá 31, la exposición El rostro de  las letras. Escritores y fotógrafos en España desde el Romanticismo hasta la Generación de 1914, organizada por el Gobierno regional, Acción Cultural Española (AC/E) y la Real Academia Española (RAE), que la ha incluido en la programación de su III Centenario. Esta muestra, que podrá visitarse hasta el 11 de enero de 2015, brinda la oportunidad de conocer las primeras fotografías de importantes literatos españoles.

González estará acompañado por la presidenta de Acción Cultural Española, Teresa Lizaranzu; el director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua; y el comisario de la exposición, Publio López Mondéjar.

La exposición ofrece escenas públicas y privadas de diferentes personajes de la vida cultural española, como Azorín, Baroja, Marañón, Ortega y Gasset, Pardo Bazán, Jacinto Verdaguer, Eugenio d´Ors, Rosalía de Castro, Unamuno  y muchos otros. Y también quiere ser un homenaje a grandes fotógrafos de los siglos xix y xx, que fueron testigos de una época gloriosa de la literatura española, como Alfonso, Compañy, Franzen, Juliá, Kaulak, Nicolás Muller Santos Yubero y -más cercanos a nosotros- Catalá-Roca y Ramón Masats, entre otros.

La Fundación Canal presenta la exposición de fotoperiodismo “Caminos a la escuela”


18 VIAJES HERÓICOS HACIA 
LA EDUCACIÓN 

Historias reales de superación y de esperanza de niños de todo el mundo 
basadas en el trayecto que realizan, cada día, para llegar a sus escuelas

L.M.A.


Madrid, 22 de septiembre de 2014.- La Fundación Canal abre hoy al público la exposición 
“Caminos a la escuela. 18 historias de superación”, una interesante exposición que 
muestra los trabajos de 18 fotoperiodistas que describen los desafíos extremos a los que se 
enfrentan niños de todo el mundo para llegar cada día a sus escuela: cruzar montañas, 
desiertos, ríos, aguas heladas, escenarios de conflictos armados o barriadas extremadamente 
peligrosas, con la convicción de que a través de la educación alcanzarán una vida mejor. 

La pobreza, la discriminación, la discapacidad, la distancia entre el hogar y la escuela, los 
conflictos bélicos o los desastres naturales son algunos de los obstáculos que se interponen 
en el camino de muchos niños hacia la educación.
En 2012, 18 fotógrafos de la agencia Sipa Press viajaron por el mundo para capturar esta 
impactante y conmovedora colección de imágenes. Mientras seguían los pasos de escolares 
de todo el mundo descubrían estas barreras no sólo en países tan previsibles como Nigeria, 
Tailandia, Libia o India, sino sorprendentemente, también en países del denominado “primer 
mundo” como Japón, Francia o Estados Unidos. Son 13 los países que están presentes en 
esta exposición que se divide en tres categorías temáticas: “Larga distancia”, “Entorno hostil” 
y “Discriminación”.

Una cara, una historia

Cada grupo de imágenes presente en esta exposición, encargo de la UNESCO a la agencia 
SIPA PRESS, cuenta una historia real y personal a la que podemos poner cara, teniendo 
todas ellas un denominador común: el ansia por aprender a toda costa. Es el caso de 
Elisabeth Atenio, una niña keniata de 6 años que camina cada día más de dos horas para 
llegar a la escuela de Kibera, atravesando la selva en la que muchas de sus compañeras han 
sido violadas. O de Fabricio Oliveira, de 6 años, que ensilla su burro cada mañana para 
cabalgar junto con sus primos durante más de una hora a través del desierto hasta llegar la 
escuela del pueblo de Extrema, en la región del Sertão brasileño. Kelly, una niña de 14 años 
que cada mañana cruza el río Maroni en una canoa para asistir a clases en Maripasoula 
(Guyana Francesa). O Amal, un libio de 11 años que camina cada día a través de escenarios 
marcados profundamente por los combates y Sa’ade, un nigeriano de 9 que recorre 5 km 
diarios bajo 40ºC. Todos demuestran una sorprendente determinación de asistir a la escuela.
Pero estas dificultades también se dan en países desarrollados y, en ocasiones, a pocos 
kilómetros de nosotros. Es el caso de Reinaldo y Fernando, dos hermanos gitanos que viven
en una chabola de 8 metros cuadrados en un barrio de marginal de París o de los niños de la 
comunidad Iñupiat de Kivalina, en Alaska, que van a la escuela en plena oscuridad, con 
temperaturas glaciales y a la carrera para llegar a sus clases antes de que el frÍo los congele.

Historias reales, con nombres y caras, están presentes es esta exposición que a través de un 
sugerente diseño expositivo invita al visitante a viajar con estos niños, compartiendo sus 
desafíos, y a reflexionar sobre las tremendas circunstancias que a día de hoy siguen 
impidiendo a muchos niños acceder a la educación, punto fundamental para la UNESCO, de
acuerdo a los objetivos adoptados con las Naciones Unidas, incluyendo los Seis Objetivos de 
la Educación para Todos y los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas, en 
particular el objetivo 2 y objetivo 3, que corresponden a la educación primaria universal y a 
promover la igualdad de género y autonomía de la mujer.

Las 134 imágenes presentes en esta exposición, y sus 18 historias, demuestran que estos 
niños, como muchos otros, son capaces de romper barreras geográficas, sociales, 
económicas y de género para poder aprender desde el convencimiento de que la educación 
les abrirá las puertas a una vida mejor.

Comisario: Benoit Delplanque, director de Producción de la agencia Sipa Press.
Exposición organizada por Sipa Press, UNESCO y Transdev y producida por la Fundación Canal.

La exposición incluye un avance de la película documental “Camino a la escuela”
(Francia, 2013) que se estrenará en los cines de España a finales de año y cuyo pase previo 
tendrá lugar en el auditorio de la Fundación Canal. Esta película, dirigida por Pascal Plisson, 
cuenta la historia real y extraordinaria de cuatro niños, héroes cotidianos, que deben 
enfrentarse diariamente con una multitud de desafíos para ir a la escuela. Estos niños viven 
en cuatro puntos muy distantes de la tierra, pero comparten las mismas ganas de aprender, 
al igual que los niños protagonistas de la exposición.

Actividades complementarias (Información en www.fundacioncanal.com) 
o Visitas-taller para familias
o Visitas guiadas y visitas privadas 
o Visitas-taller para colegios
o Fichas didácticas




MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo PROGRAMACIÓN OCTUBRE-DICIEMBRE 2014





L.M.A.

Un avance de las actividades que tendrán lugar en el MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo, en los próximos meses: exposiciones temporales, programa educativo, cursos de adultos, talleres, conciertos y festivales, programación audiovisual, Fiesta 12º aniversario, actividades de la Biblioteca-Centro de Documentación y de la Agrupación de Amigos del MARCO, entre otros eventos.

EXPOSICIONES TEMPORALES

Primera planta
IGNACIO URIARTE. Unos y ceros
1s&0s
·           24 octubre 2014 - 25 enero 2015
·           Comisario: Juan Canela
·           Producción: MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo



Izda: Ignacio Uriarte. 1s & 0s, 2011 (detalle). Máquina de escribir sobre papel

El trabajo de Ignacio Uriarte toma como punto de partida su anterior ocupación en la oficina de una gran multinacional, para circundar cuestiones relativas a la rutina laboral. Con una estética minimalista y conceptual, Uriarte ha consolidado ya un amplio cuerpo de obra mediante una práctica meticulosa, incisiva y a veces obsesiva, en la cual las palabras o lo narrativo son invitados extraños, y lo performativo en cambio es protagonista.

Unos y ceros toma su título de la obra del mismo nombre: una serie de hojas A4 sobre las cuales unos y ceros se escriben de manera aleatoria con diferentes modelos de máquina de escribir, intentando emular el lenguaje digital a través de un balbuceo indescifrable. A partir de aquí, se articula un diálogo con otras piezas que emergen una vez más desde la rutina laboral, poniendo el énfasis en el ámbito del trabajo cultural y el impacto de lo digital en todo ello. Las obras, que utilizan en muchos casos formatos y técnicas que mezclan lo analógico con lo digital y un lenguaje estético binario —blanco y negro, luz y sombra, positivo y negativo—, conforman una exposición que destila un aire un tanto nostálgico, un intento de resistencia a lo inevitable.


domingo, 21 de septiembre de 2014

Ha fallecido Graciliano Barreiros, el único hermano que vivía de los cuatro creadores de la gran empresa española Barreiros en los 60

Graciliano Barreiros (2014)


 L.M.A.

 

      21.09.2014.- Madrid.- Ha fallecido hoy, 21 de septiembre de 2014, a los 87 años de edad, Graciliano Barreiros, el último de los hermanos Barreiros, uno de los grandes industriales de la historia de España.

Graciliano Barreiros Rodríguez (Gundiás. Orense, 1927) era Doctor ingeniero industrial, consejero delegado de Barreiros Diesel, que junto a sus hermanos Eduardo, Valeriano y Celso fue de creador de Barreiros Diesel, la primera industria de automoción en el país, que durante la década de los 60, tenía veinticinco mil obreros en la fábrica de Villaverde (Madrid), donde se fabricaban motores, camiones, tractores y automóviles. Se calculaba que, con todas las delegaciones en provincias españolas, la firma Barreiros Diesel daba trabajo aproximadamente a un millón de personas.


Con el Rey Juan Carlos




         En los años 30 del pasado siglo en Orense, Eduardo Barreiros Nespeira, padre de los hermanos Barreiros, fue el primer creador de la Empresa Barreiros, una línea de autobuses que recorría la provincia. La fábrica Barreiros se estableció en Madrid a mediados de los años 50.

         María y Mariluz Barreiros Rodríguez fueron las hermanas, ya fallecidas, de los Barreiros.

Hay varios libros escritos sobre la familia Barreiros.





Graciliano con el entonces Príncipe Felipe en Mallorca (c. 1960)

Graciliano Barreiros fue un gran empresario y sobre todo un hombre de bien y un gran ser humano, cuya sabiduría y discreción fueron ejes de su comportamiento. En su trayectoria profesional fue galardonado con diversas condecoraciones, entre las que se encuentra las de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid y de Orense. Fue socio fundador del Club Siglo XXI y socio de honor del Real Automóvil Club, entre otros. En 2013 celebró sus bodas de oro junto a su esposa Mayte Spínola, rodeado de sus tres hijas Grachya, Mayte y Rocío, sus yernos Borja Arteaga, marqués de Vivola, y Jaime Jaume, sus nietos y sus mejores amigos.


Graciliano con su esposa Mayte Spínola en las bodas de plata  



 Graciliano(1º a la izquiereda y sus hermanos Eduardo, Valeriano y Celso


 Graciliano (2º a la derecha) con sus hermanos




Con sus nietos