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viernes, 10 de diciembre de 2010

Lucrecio Oteiza y su método PyR en su trabajo artístico



Lucrecio Oteiza
“Método PyR; pegar y rasgar”
Galería esga dá
Duque de Alba, 15, Escal. Dcha. 2º 6
Madrid Del 19 de noviembre al 7 de enero de 2011




Julia Sáez-Angulo

Después de su serie pictórica sobre reinvenciones de las grandes obras de los viejos maestros en la galería Ra del Rey, Lucrecio Oteiza (Pamplona, Navarra, 1948) expone una nueva serie titulada “Método PyR; pegar y rasgar” en la que el papel colado y rasgado cobra protagonismo sobre la pintura, que el artista utiliza puntualmente.

Ha sido un proceso largo de investigación, en el que el autor ha experimentado con los papeles de periódico, en primer lugar, y de colores lisos, en segundo, para utilizar sus calidades expresivas y plásticas como materiales que pueden convivir solos o asociados a la pintura.

Primero fue el rasgado de los papeles y después el encolado, hasta que invirtió el proceso porque el resultado era más satisfactorio. Lucrecio Oteiza coloca hasta cinco y seis capas de distintos papeles, casi siempre armonizando los colores puros –rojo, azul y amarillo- para después en una operación de rasgado y azar, encontrar unos resultados plásticos asombrosos para el mismo autor.

El artista navarro residente en Madrid entra en la dinámica de los autores que quiere cuestionar la obra de arte y se interesa por los graffitis, como ejecuciones plásticas casuales a las que se les aplica el rigor de los elementos climáticos, las nueva intervenciones, en definitiva: el tiempo. “El tiempo también pinta” decía Goya. L. Oteiza lo corrobora desde otros parámetros.

Los periódicos, revistas, carteles, anuncios, fotografías... un material espléndido para combinar, a veces de modo más controlado, como sucede en el caso de las imágenes de diarios y revistas sobre los niños huérfanos exiliados de las guerras. El resultado tras el encolado y rasgado es sugerente y dramático. Algo similar ocurre con las fotografías de los astronautas.

Manipulaciones cromáticas

El pegado y el rasgado va más allá del simple collage, pues en el PyR no aparece el recortable sino la fragmentación más misteriosa y sutil. Si algunos procesos no convencen del todo al artista, entra su acción pictórica con pincel o espátula y completa con franjas o manchas cromáticas puntuales el cuadro.

Oteiza trabaja siempre sobre el formato cuadrado porque su pintura fluye hacia los extremos y no desea dar mayor o menor protagonismo a parte alguna del cuadro. En grandes formatos ha resuelto una serie denominada “Paredes” a modo de fragmentos de muros urbanos, en sintonía con el “nouveau realime” francés, con Hains como exponente del mismo.

Al final el proceso PyR terminó en un RyP, rasgar y pegar, opuesto, cuyo resultado es la mezcla de fragmentos de papel con la pintura líquida, de efectos más suaves y ornamentales en los cuadros.

En su deseo de cuestionar y compartir la autoría de esta vía artística, Lucrecia Oteiza ha querido colocar un gran panel en el centro de Madrid para invitar a graffiteros o transeúntes a manipularlo durante un año, también bajo lluvias y vientos. Se ha encontrado con el muro imposible de la burocracia municipal, por eso ahora lo está intentando en Bilbao, seguramente más acogedor de la experiencia de actuación artística común.

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jueves, 2 de diciembre de 2010

Pedro Abrego Velasco, restaurador galardonado con el Premio “Francisco de Javier” el Día de Navarra en Madrid



Julia Sáez-Angulo



Con motivo del Día de Navarra en Madrid, el restaurador Pedro Abrego Velasco fue galardonado con el Premio “Francisco de Javier” en un acto festivo en el Museo de la Ciudad de Madrid. Salvador Estébanez Eraso, delegado del Gobierno navarro hizo el elogio del gran cocinero establecido en la capital de España.

El Premio “Francisco de Javier” tiene como objetivo reconocer y premiar a personas, entidades o instituciones, que con la actividad desarrollada fuera de la Comunidad Foral, proyectan la imagen de Navarra como Comunidad que contribuye al progreso, bienestar y perfeccionamiento de la sociedad española internacional.

Pedro Abrego Velasco (Lerín, Navarra, 1927) es conocido por sus allegados como “marqués de Lerín”, otorgándole una dignidad por su buen quehacer profesional en los fogones y su bonhomía, entrega, generosidad, lealtad y buen humor. Un decreto foro del 18 de octubre pasado le otorgó el reconocimiento oficial.


Una aventura que pasa por Caracas

Detrás de un gran hombre hay una mejor mujer, en este caso su esposa Julia Almeida Zapiraín, con la que contrajo matrimonio en 1952 y con la que quiso abrir horizonte profesional en Caracas (Venezuela), donde llegó a director general en una importante empresa de artes gráficas.

El matrimonio regresó a España y en 1971 abrió su primer restaurante, “Mesón el Caserío” y, al año siguiente, el “Mesón del Txistu” en la zona norte de Madrid. Fue en 1976 cuando creó el “Asador Donostiarra”, cercano al anterior, ambos con cocina típicamente Navarra, con utilización clave de los productos de la tierra.

Más de un centenar de personas trabajan en los espacios de restauración de Pedro Abrego Velasco y más de 40 años avalan su trabajo la fidelidad de sus clientes. Sus restaurantes cuentan con el calor, mesa a mesa, y el ambiente que se requiere para que el cliente vuelva.

El restaurador mantiene continua relación con su tierra y pertenece a diversas cofradías, órdenes y sociedades gastronómicas como la de la Pocha Navarra; el Aceite de Oliva Navarro, el Vino de Navarra... Las condecoraciones que ha recibido por su trabajo van desde el Tambor de Oro de la ciudad de San Sebastián en 207 a la medalla de Oro al Mérito en el Trabajo en 2010, concedido por el Consejo de Ministros.

El acto de entrega del Premio “Francisco de Javier” se amenizó con un concierto de antología de la zarzuela, después del Himno a Navarra. Intervinieron el tenor J.Luís Sola; la soprano, Sabina Puértolas; el barítono, Iñaqui Fresán y el pianista J. Antonio Álvarez-Parejo.

El auditorio del Museo de la Ciudad registró un lleno entusiasta.

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jueves, 8 de julio de 2010

San Fermín, dos chupinazos junto a dos iglesias de Madrid

San Fermín de los Navarros, iglesia madrileña


Julia Sáez-Angulo

           08.07.15 .- Madrid también celebra San Fermín a su manera. La víspera, el día 6 de julio, suenan dos chupinazos puntualmente a las 12 del mediodía como manda la tradición: uno, en los jardines de la célebre iglesia de San Fermín de los navarros, situada en el céntrico paseo de Eduardo Dato y, el otro, en el gran patio de la Fundación Caldeiro, en la que el párroco navarro, el padre Javier Goñí, celebra la festividad en la parroquia de Nuestra señora del Dolor, del convento de Capuchinos Terciarios. El grito del chipinazo, ya se sabe: ¡Viva San Fermín!, seguidos de vítores a Navarra y España. El panuelo rojo atado al cuello es la enseña sobre vestimetna blanca.

San Fermín fue obispo de Pamplona. El obispo de Tolosa, San Saturnino, le envió a predicar el Evangelio a Pamplona y le consagró por su primer obispo. Volvió después de algunos años a las Galias, predicó el Evangelio en el norte de Francia. Murió en Amiéns en el siglo II. El celo evangelista de Fermín en su tierra Navarra fue tan grande como el de su antecesor Saturnino. La palabra entusiasta de Fermín los templos paganos fue eficaz, los ídolos se hacían pedazos. En poco tiempo el territorio se convirtió al cristianismo, según cuenta la tradición.

El día 7 de julio, en la iglesia y sede de la Real Congregación de San Fermín de los Navarros se celebró una misa solemne, en la que una coral Navarra entonó las canciones de la misa con ritmos de la tierra como la jota “Tiene los ojos azules/ la Navarra que yo quiero…” Jota que va siguiendo las numerosas advocaciones marianas de la tierra para elogiar sus imágenes.
    La concurrencia a la Eucaristía y al chupinazo-convocada en buena parte por el delegado de Navarra en Madrid, Salvador Estébanez- fue muy numerosa y después se celebró con un refresco en los jardines del templo, donde se degustaron algunas especialidades navarras, donde no faltaba la chistorra. Quienes lo celebramos en el salón parroquial pudimos ver la colección de arte de la iglesia, compuesta por diversos cuadros, entre ellos una gran pintura sobre el cardenal Cisneros y sobre todo una talla de “El Niño Nazareno”, que algunos atribuyen a Cano, mientras que los historiadores Lorenzo de la Sierra y Francisco Espinosa de los Monteros lo atribuyen a La Roldana (Sevilla, 1652- Madrid 1706), la gran escultora del barroco español, hija del también escultor Pedro Roldán (1624- 1699).

    Elisa Sáez Angulo, de Anima Artis, explicó como los querubineses que circundan los pies de "El Niño Nazareno" muestran semblantes compugidos al ver al Niño Dios que pisa el orbe de la tierra, donde sufrirá la pasión y muerte que anuncia su vestimenta.
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martes, 30 de marzo de 2010

Juan Gómez-Acebo, dibujante de maternidades e instrumentos musicales


Juan Gómez-Acebo



Julia Sáez-Angulo


        2010 .- MADRID .- Juan Gómez-Acebo ha expuesto últimamente una serie de dibujos, en su mayoría en tintas negras, que revelan a un artista notable en este campo. Sus obras han podido verse en la colectiva pro Haití del Museo Thyssen-Bornemisza, en la sala de exposición Caja Navarra y en la madrileña galería Paz Feliz.

      El dibujo y la pintura son disciplinas distintas aunque con frecuencia aparecen hermanadas en los cuadros. Don Eugenio D´Ors, comentarista de arte y fundador del célebre Salón de los Once, decía que el dibujo era la inteligencia y el color la pasión.

       Compositor musical -estudió Bellas Artes en la Rollins University de los Estados Unidos-, Juan Gómez-Acebo (Madrid, 1969) ha dibujado y pintado desde muy joven, y en esta última etapa se ha centrado fundamentalmente en el dibujo en tintas negras de fuerte trazo o ligeramente coloreados.

      Sus temas dibujísticos se centran sobre todo en maternidades a modo de antiguos ídolos o estatuas de arte primitivo como la Venus de Willendorf o Brassenpuy. También ha realizado dibujos de instrumentos musicales étnicos como los de Australia o de creación fantástica como el titulado “No cabemos más en el planeta”.

        El dibujo es la manera en que el artista se apropia mentalmente del objeto y lo acoge en el lenguaje artístico. Jean Clair decía “el dibujo no es solo la prueba de lo que he visto, sino también lo que me permite ver, me asegura la posesión lenta, más irresistible del ver” .

   Juan Gómez-Acebo, como otros artistas contemporáneos toma el dibujo de mediano o gran formato para dar a la obra relieve visual a modo de pintura definitiva. Estaremos atentos al desarrollo plástico de su trabajo

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