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miércoles, 12 de diciembre de 2018

Rogelio Sánchez Molero y Joaquín Pavía Cardells, recital poético en el Centro Riojano de Madrid

Joaquin Pavía, Charo de la Cueva y Rogelio S. Molero en el Centro Riojano



L.M.A.
Fotos: Carmen Palomero


            13/12/18 .- MADRID.- Los poetas Rogelio Sánchez Molero y Joaquín Pavía Cardells han llevado a cabo recital poético en el Centro Riojano de Madrid. La escritora Charo de la Cueva fue la coordinadora del acto, que clausuró  el año 2018 de la Rioja Poética.

            “Todo lo que escuchen será parte de mí”, dijo Sánchez Molero en la presentación de su obra. Recordó que todo poeta suele acabar reflexionando sobre la poesía y leyó algunos de sus poemas al respecto. Dedicó un poema al escritor argentino, Borges ”al que quiso la noche cegar/ como al cíclope” a los lugares históricos o románticos de Toledo . “A los poetas se nos va la vida, pero quedan los versos”, concluyó.

            La Poesía como un estado del ser,  del ánimo y del intelecto, fue comentada por Joaquín Pavía, quien confesó que la hoja en blanco le atrae como el vacío. Describió la poesía como “una postal que me envío a mí mismo y de la que me interesa el proceso de creación. No pretendo transmitir ideas sino emociones. El poema escapa al dominio del autor y por ello no titulo los poemas con frecuencia,  para dar una mayor libertad de interpretación. Confesó que tenía ocho poemarios sin publicar, además de los tres publicados.

            Ambos poetas citaron al escritor Vicente Hidobro (1893 – 1948) en su exposición.

            Sánchez Molero, Rogelio, (Ajofrín. Toledo, 1966). Abogado en ejercicio y poeta autodidacta. miembro  del Grupo Literario Troquel. Socio de número de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. En 2016 recibe la Mención Honorífica al mérito literario del Grupo Pro Arte y Cultura. En 2011 publica el libro de poemas “Memorial de Ausencias”; Editorial Cuarto Centenario. Y en 2016 publica su segundo poemario, “Surge la luz”, editado en la colección Mirador de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Colaborador habitual en diversas tertulias y revistas literarias.

            Pavía Cardell, Manuel (Madrid, 1960). Licenciado en Sociología y Derecho. Funcionario de carrera en horario laboral, padre y esposo a tiempo completo, artista el resto del tiempo. Escribe mucho y publica poco. En papel existe una edición del poemario La fiesta de un enjambre (Almanaque)", editado por Juan Pastor en la colección Devenir (2013) y Cuestión de tiempo (2018). Con anterioridad, en edición digital, publicó un poemario de juventud con el título Una araña en su tejido. Ha participado en recitales y maratones poéticos.

 Rogelio Sánchez Molero
Joaquín Pavía Cardells

lunes, 1 de marzo de 2010

Adela Manso, Una poeta de reivindicación, esperanza y sentir profundo




L.M.A.


Adela Manso (Muga de Sayazo. Zamora) ha sido la poeta elegida para el recital del Club CCC en el Hogal de Ávila de Madrid. Valentín Nieves hizo el elogio de la escritora y Daniel Sánchez junto a Mar Capitán fueron los rapsodas de su obra. La autora reside en Madrid.

En su laudatio, Valentín Nieves dijo: “Cuando la poesía se hace sencilla, y recia a la vez, uno no puede por menos que sentirse cómodo al introducirse con facilidad en el mundo sugestivo del poeta. Y con la poesía de Adela uno se deja llevar, sin apenas darse cuenta, con suavidad, sin sobresaltos, como transportado a un lugar de rauda luz, de delicados sentimientos, de añoranzas sin fin. Y todo ello de una manera casi imperceptible, pero con fuerza y decisión”.

“A medida que nos adentramos en su universo poético se nos hace más diáfano su sentir profundo ante las injusticias de la vida. Para ella no hay culpables con nombres. Hay, eso sí, situaciones terriblemente injustas que le espolean inexorablemente. Es como si una fuerza, por encima de su propia voluntad incluso, tirase de ella para expresar el sentimiento noble a exponer su enorme dolor. Pero éste no será un dolor traumático, no será un dolor que pueda engendrar odio, no será un dolor que insufle ni tan siquiera resentimiento. Es, eso sí, un desgarro que se hace en el alma bajo una influencia rabiosamente compasiva, bajo el prisma del amor a las personas, a las cosas, a la naturaleza, a la vida en definitiva. Naturalmente que es así, pero la vida para Adela, a pesar de todo, es hermosa. En cada lugar, en cada rincón de la tierra, bajo las coordenadas humanas más diversas existe siempre ese lado sugestivo, ese matiz que impresiona, ese punto positivo de la vida que merece la pena verlo con los ojos del alma bajo una atmósfera de paz”.

Falta de ternura y batuta del amor

“La falta de ternura rebela profundamente la entraña de Adela, y lo hace expresando con fuerza y con exactitud una situación que no debe darse, que hay que eliminar, que hay que desterrar, mas siempre bajo la batuta del amor, nunca guiada por el odio, por los resquemores que a veces impone la vida a las personas. Es como si al recibir el arpón de la injusticia social ella lo transformase en otra componente totalmente nueva que no destilase el mas mínimo grado de acritud. Por ello no se aprecia en su poesía situaciones crispadas, heridas sangrantes, o cuando menos frescos resentimientos”.

“Lo que sí se desprende de la exposición de situaciones ingratas es ante todo una luz de esperanza, una invitación hacia el remedio, o cuando menos un afán de sembrar en las almas un poco de cariño. Se trata de remover la entraña humana hacia esos seres que sufren el acoso de circunstancias adversas”.

“El llanto, ese llanto sin rabia que preside muchos momentos de su poesía, también está sembrando amor. Y será el suyo un amor sin aristas, sin cortes, sin frustraciones. Es el suyo un llanto limpio, sin atisbo, incluso, de amargura, cuajado de anhelos de que la situación debe tener y tendrá, sin duda, remedio”.

“Encontramos también en su poesía un afán de perfección a través de un deseo de ofrecer una vida sin errores, que no hiera, que transcurra como si fuese un sueño. Está presente un ofrecimiento hacia lo limpio, hacia lo bello, hacia lo auténtico. Nace de su pensar una profunda preocupación por alcanzar un mundo más humano, más solidario, más sublime”.

“En la descripción recia y valiente del trance último de la vida encontramos una serenidad envidiable. )Cómo es posible matizar tan acertadamente el momento de la muerte? Y no lo hace con tintes de negrura. Todo lo contrario, es un canto a la vida, al que se ha ido y que está siempre presente en el recuerdo”.

Un pasado que aporta recuerdos

Allí donde halla al ser humano hundido en su propia desesperanza encuentra una palabra de aliento, una idea de esperanza. Es agradable contemplar como ante los reveses de la vida, ingrata y cruel muchas veces, siempre habrá una luz que ilumine el camino a seguir. Se diría, necesariamente, que tras cada sufrimiento hay un punto donde es posible asirse para salir a flote”.

“En el fragor de una serie de males que el hombre proporciona a sus semejantes no puede por menos que lanzar su grito de rebeldía. )Cómo es posible tanto desatino? )Cómo es posible tanto error ? Sí, también hay un punto negro en sus recuerdos. Está ahí, como una sombra ingrata, en un pasado lejano, pero aún vivo en la mente de hechos que se mezclan con la bruma de los años”.

“La naturaleza, llena de grandes maravillas, forma parte de su sentir profundo. Ama las cosas sencillas y bellas de un mundo sin artificio, y son estas cosas las que confieren a su espíritu una increíble relajación. Forman parte de su vida, como componentes de un todo, que confieren una realidad bonita. Influyen en su mente aportándole un sinfín de imágenes que van a tonificar hasta sus propias relaciones sociales. Y es que el influjo de la naturaleza proporciona a la sensibilidad de las personas una razón poderosa para manifestarse. Y eso en Adela es algo natural en su propia vida”.

“Es en el soñar cuando consigue una delicada realidad, aunque parezca un contrasentido. El soñar es, a veces, un tibio recuerdo, es el recorrer una y mil veces imágenes idas, entrañables, que están flotando en su mente, como mariposas multicolores en una danza suave bajo música alegre y armoniosa. Son recuerdos que desfilan, imborrables, ante sus ojos prestos a ver más allá de la propia realidad. Estos recuerdos vendrán siempre envueltos en un halo de propia complacencia, en deseos de que jamás se pierdan”.

“El amor será ante todo una unión espiritual, una comunión profunda, una fuerza de encuentro, una esperanza hacia el futuro, una perenne aspiración. No habrá una pasión desbocada. Habrá, eso sí, un íntimo regocijo, un profundo respeto, un reconocimiento altruista, un suave sucederse sin sobresaltos, sin odios, sin rencores”.

Ritmo en los descarnados versos

“Si hemos de observar la forma enseguida vemos una estructura tan pronto fuerte y sin resquicios al desaliño, como una premeditada anarquía en los versos y en las rimas. La musicalidad que consigue, pocas veces es rebuscada, lo que le confiere un sucederse natural y sencillo. El ritmo, sin embargo, se consigue tanto por lo descarnado del verso como por el fondo escueto. No hay concesiones a lo superfluo, a lo meramente ornamental. Se observa también una descuidada línea argumental en ocasiones. Lo espontáneo está presente, mas cuando comienza a escribir tiene muy clara la idea vertebral que presidirá el poema. No será el suyo un proceder intuitivo normalmente, sino una reposada exposición de lo que bulle en su mente”.


“Por lo que en sí supone la poesía, por lo que para el propio poeta representa y por lo que a los lectores nos congratula, expresamos nuestro firme convencimiento de que Adela Manso habrá continuado escribiendo poesía tan firme y vigorosa, durante la larga ausencia de nuestra tertulia, como la que vamos a mostrar a continuación. En todo caso, gracias Adela, por habernos dejado tu extraordinaria poesía”.

Entre los asistentes: Charo de la Cueva y Charo Mavillard.




domingo, 29 de noviembre de 2009

Navidad, Tertulia y Recital poético dirigidos por Daniel Sánchez


Mar de Capitán

Julia Sáez-Angulo


El Adviento, los cuatro domingos anteriores a la Navidad, ya ha comenzado. La corona verde de pino con cuatro velas que se encienden, alude a este período litúrgico con un simbolismo ascético y cultural hermoso. Son muchos los que la cuelgan en las puertas de su casa o adornan con ella el centro de la mesa. Se trata de una costumbre que viene principalmente de Centro Europa –sobre todo de Alemania- y que ha arraigado con fuerza en los países latinos del sur, donde se vende hasta en las tiendas baratas de los chinos.

Madrid se llena de luces, conciertos y recitales poéticos para seguir el pulso de este tiempo muy particular de esperanza y ensueño. Hasta los regalos forman parte de este simbolismo grato –según señaló el Papa Benedicto XVI-, en sintonía con el gran regalo que Dios hizo a los hombres: el Nacimiento de su propio Hijo.

El Club C.C.C. organizó un recital poético navideño, moderado por el escritor Daniel Sánchez, que leyó algunos de sus poemas, emulando en uno de ellos a su admirada Gloria Fuertes. También lo hizo Mar Capitán con un poema y un breve ensayo sobre “Los Tres Reyes Magos, historia y simbolismo”. Las tres figuras, en su desarrollo histórico han acabado representando los distintos colores de la raza humana y las tres edades del hombre: juventud, madurez y ancianidad en las figuras respectivas de Baltasar, Gaspar y Melchor.

La poeta Charo de la Cueva se puso en sintonía con el “encendido de luces” en sus versos llenos de sentimiento. Julia Sáez Angulo leyó sus poemas “Nieves”, “Tertulia” y Arte”. El declamador Félix Sánchez recitó dos poemas navideños llenos de humor: “El Niño Jesús y el torero” y “Villancicos de zambomba y transistor”. Dolores Gallardo, profesora de latín de la UCM, preparó para la ocasión un amplio ensayo sobre la conexión de la Navida con el mundo clásico romano.

Miguel Hernández ante el centenario

Rosario Mavillard, secretaria del Club leyó un cuento navideño titulado “La Maestra” y también intervinieron Rosario Ruiz-Cornejo, presidenta y Valentín Nieves, para recordar la larga andadura de varias décadas de C.C.C.

La próxima sesión poética del Club CCC tendrá lugar el 22 de enero en la Casa de Ávila (Caballero de Gracia, 18, Madrid) y llevará como tema, a propuesta de Eduardo Tejero, los versos de Miguel Hernández, de quien se celebra el centenario de su nacimiento en 2010. En esta cita se presentará el nuevo número del fanzine “Marejadas”, que dirige Mar Capitán.