sábado, 29 de enero de 2011

Luís Caruncho, homenajeado por la Asociación Madrileña de Críticos de Arte AMCA



Julia Sáez-Angulo


Luis Caruncho es uno de los constructivistas españoles más destacados y acaba de recibir a los miembros de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte AMCA, que le han tributado un homenaje de reconocimiento en su estudio/taller, seguramente uno de los más bellos que puedan conocerse.

Un amplio taller junto a su vivienda, con la exquisitez de un museo o galería de arte, situado en el barrio de Salamanca/Guindalera. Tomás Paredes, presidente de AMCA hizo la presentación del artista y de los presentes, que tuvo el añadido sorpresa de contar con el pintor Juan Alcalde, viejo amigo de Luís Caruncho.

Caruncho, que además de artista ha sido un excelente gestor en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid y Unión FENOSA en La Coruña, se declaró “arquitecto inacabado”, lo que no impidió que dirigiera un Gabinete de proyectos de numerosos arquitectos.

Con el orden y la pulcritud que le caracterizan a Luis Caruncho Amat (La Coruña, 1929) y su obra, fue mostrando cuadros y esculturas de diferentes etapas de su trayectoria artística, desde los años 50 en París, donde se apuntó a una interpretación muy particular del cubismo, para ir derivando paulatinamente al arte constructivista.

“Si hubiera hecho caso al crítico Moreno Galván, me hubiera ido por el lado de la experimentación de los materiales”, dijo con humor, lo que no quita para que en alguna de sus etapas hiciera collages con papeles, partituras musicales, textiles, cuerdas de guitarra, plexiglas, etc. “Recorto mucho y busco vectores”, dijo Caruncho.

El artista coruñés –residente en Madrid desde los años 40- ha ganado premios y galardones destacados como el L´Oreal o el BMW, además de los del Ayuntamiento de Madrid y el Círculo de Bellas Artes, entre otros. El mundo de la edición siempre le ha gustado y ha editado carpetas de grabados con diferentes escritores y poetas como Pepe Hierro. Actualmente prepara una con un vate gallego.

Catalogación de sus obras

Sus series y títulos de obras se suceden a lo largo de distintas etapas con nombres sugerentes como: “Forma y Medida”, “Homenaje a De Chirico”, Homenaje a Boabdil”, “El principio triángulo”, “Lluvia oblicua”, “Azul sobre azul, Blanco sobre blanco; Negro sobre negro”... Se está llevando a cabo la catalogación de sus obras que superan con mucho el millar. A juicio de Juan Alcalde, los cuadros de Luís Caruncho debieran titularse “Autorretratos” con el número correspondiente.

El poeta Carlos Murciano, crítico presente en la visita, le dedicó un precioso soneto a Luís Caruncho, que se leyó durante el tiempo de tertulia y homenaje. Entre los críticos asistentes: María Dolores Arroyo, Gianna Prodan, Elisa Sáez de Slöcker, Benito de Diego, Linda de Sousa, Maribel Torre Cañeque, Juan Jiménez, Rafael Botí, Ignacio Rueda... No faltaron las dos mujeres clave de Luís Caruncho: su esposa Tatiana y su secretaria Pilar.

La bibliografía sobre Luís Caruncho es extensa y cabe destacar la monografía que le escribiera el desaparecido historiador José Luís Morales y Marín.







"De dioses y hombres", película en favor de la libertad religiosa


"De dioses y hombres"
Director: Xavier Beauvois
Producción: Francia




L.M.A.


El éxito de la película "De dioses y hombres" en Francia, no solo se debe a que es una producción francesa, sino sobre todo a las inquietudes que plantea el tema de la libertad religiosa, tan cuestionada últimamente para los cristianos en países como Iraq, Egipto, Sudad y los del Magreb, como sucede en este caso histórico relatado en el filme, que está sacuediendo las conciencias.

Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, comenta al respecto:

"A estas alturas ya nadie duda de que el cine no es, ni puede serlo, un arte aséptico en lo que se refiere a los valores o contravalores que transmite. La proliferación de películas de marcado acento anticatólico ha sido muy notoria en los últimos años, pero gracias a Dios, cada vez son más los que, poniendo en práctica el conocido refrán "más vale encender una luz que maldecir las tinieblas", tienen la osadía de realizar un cine de marcada inspiración cristiana. Se trata de producciones generalmente modestas en su presupuesto, pero que tienen el acierto de trasladar a la pantalla, con notable éxito, testimonios reales y concretos, que contrastan con la abundancia de leyendas negras difundidas en la filmografía sobre la vida e historia de la Iglesia.

Pues bien, entre la amplia oferta que la cartelera cinematográfica nos ofrece en estos días, podemos disfrutar de la producción francesa "De dioses y hombres" del director Xavier Beauvois. En ella se narra lo acontecido en el monasterio cisterciense del Monte Atlas (Argelia) a mediados de 1996, cuando siete monjes fueron secuestrados y finalmente decapitados por la facción radical del GIA (Grupo Islámico Armado). El guión de esta película recoge con fidelidad la buena armonía de estos monjes cristianos con los pobladores musulmanes de aquella región, al mismo tiempo que la irrupción repentina del fundamentalismo islámico, que cambia por completo el escenario de pacífica convivencia. Lejos de ser una película que tome pie del fundamentalismo para satanizar al conjunto del Islam, refleja de forma sobresaliente el ideal del diálogo interreligioso propugnado por la Iglesia en el Concilio Vaticano II.

Este filme alcanza especial relevancia y actualidad, por el hecho de que su llegada a España ha coincidido con un momento de notable recrudecimiento de la persecución y el exterminio de las minorías cristianas de tradición milenaria, en países de mayoría musulmana e hindú. El destino de estos cristianos, tanto en Oriente Medio como en Oriente, se torna cada vez más dramático e incierto, a raíz de la confluencia de tres circunstancias: el resurgimiento de los fundamentalismos, el error y fracaso de la guerra de Irak, y el olvido de las raíces cristianas en Occidente. Los cristianos árabes se encuentran en medio de un peligroso "sandwich": sospechosos de complicidad con Estados Unidos, por el mero hecho de ser cristianos; y al mismo tiempo ignorados por un Occidente laicista que se avergüenza de sus raíces.

Recientemente, el sociólogo Massimo Introvigne denunciaba que el fundamentalismo islámico y el laicismo, son dos caras de la misma moneda. Sin pretender comparar lo que ocurre en Oriente y en Occidente, es un hecho que la libertad religiosa no es respetada ni por unos ni por otros. En el fondo se trata de un desequilibrio entre fe y razón: El laicismo de Occidente difunde un racionalismo antirreligioso, mientras que los fundamentalismos de Oriente impulsan una religiosidad irracional. En Occidente existe una dictadura del relativismo, mientras que desde Oriente emergen los fanatismos intolerantes.

El desarrollo de los acontecimientos está demostrando que, en nuestros días, el diálogo interreligioso entre una cultura cristiana y otra musulmana o hindú es perfectamente viable. El verdadero choque de trenes se produce en el encuentro del laicismo, por un lado, y el fundamentalismo, por el otro, que se retroalimentan, hasta el exterminio. Lo malo es que, como dice el refrán, "cuando dos elefantes pelean, sufre la hierba". Y en este caso, los principales perjudicados de esta situación están siendo las minorías cristianas en países de mayoría musulmana e hindú. Tanto en Occidente como en Oriente, el antisemitismo del siglo XX está siendo sustituido en el siglo XXI por un modo de cristianofobia.

El Papa Benedicto XVI dirigió un mensaje al mundo el primer día de este año, Jornada de la Paz, con el título de "La Libertad religiosa, camino par la paz", en el que recordaba aquellas palabras del Concilio Vaticano II: "La libertad religiosa es condición para la búsqueda de la verdad. La verdad no se impone con la violencia sino por la fuerza de la misma verdad" (Dignitatis Humanae 1).

Como conclusión y ejemplo práctico, es emocionante escuchar en la escena final de esta bella película "De dioses y hombres", el testamento que el superior de aquella abadía cisterciense dejaba escrito antes de su martirio:


«He vivido lo suficiente como para saberme cómplice del mal que parece prevalecer en el mundo; incluso del que podría golpearme ciegamente. (...) Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los habitantes de este país tratándolos globalmente. Conozco también las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo (...) Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón a los que me han tratado de ingenuo o de idealista. Pero estos deben saber que, por fin, seré liberado de mi más punzante curiosidad, y que podré, si Dios así lo quiere, hundir mi mirada en la del Padre, para contemplar con Él a sus hijos del Islam, tal como Él los ve.

En este "gracias" en el que está dicho todo sobre mi vida, os incluyo, por supuesto, a amigos de ayer y de hoy... Y a ti también, "amigo del último instante", que no habrás sabido lo que hacías. ¡Sí!, para ti también quiero este "gracias" y este "a-Dios", en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones felices en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío. Amén. ¡Inshalá!»

.

viernes, 28 de enero de 2011

Françoise Evenou escribe un libro testimonio sobre su búsqueda y asunción del cristianismo



“A tous ceux qui cherchent...”
Françoise Evenou
Editorial Glyphe; París, 2011 (133 pags)
www. Glyphe.com


Françoise Evenou


Julia Sáez-Angulo

“He descubierto que la libertad es un valor fundamental de nuestra tradición cristiana”, escribe Françoise Evenou al final de su libro “A tous ceux qui cherchent...” (A todos aquellos que buscan), un testimonio de su redescubrimiento de la fe cristiana, de sus valores y de su pensamiento divino y humano al mismo tiempo.

La autora, que termina con una lista de agradecimientos familiares, se detiene en el “profundo agradecimiento” al abad de la abadía de Valognes, profesor de Teología, disciplina que Françoise Evenou ha estudiado durante varios años para profundizar en las verdades de la fe.

No se trata de una gracia turbativa la que –a la manera de San Pablo- Françoise Evenou ha recibido, sino la labor persistente de una indagación y una búsqueda en la vida de Cristo y su Palabra, siguiendo la invitación que recoge san Mateo. Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y se abrirá (Mt. 7, 7).

El libro comienza con un viaje de regreso a París en pascua, desde la abadía de Valognes, donde la autora de estas “confesiones” deja a dos personas que le han ayudado en su camino de búsqueda, el abad y la Hermana Francesca. Siempre hay un Ananías del que se vale el Espíritu Santo para transmitir su labor de artífice del alma.

Evenou abre los breves capítulos con citas de autores que le merecen una reflexión filosófica o humanitaria de interés como C.G. Jung, Martín Buber, Philippe Capelle, Rabbi Zousya, San Agustín, Khalil Gibran...

“Es completamente de improviso como llegamos a la mitad de la vida, peor todavía, llegamos armados de ideas preconcebidas, de ideales, de verdades que teníamos hasta entonces. Sin embargo es imposible vivir la tarde de la vida con los mismos programas que durante la mañana, porque lo que entonces era de gran importancia lo será menos ahora y la verdad de la mañana será el error de la tarde”, recoge uno de los pensamientos de Jung.

Un corazón que tiene ser de ser


El libro de la autora francesa refleja ese cambio, esa adaptación, es descubrimiento que se da en la mitad de la vida, cuando la persona se encuentra con el “demonio del mediodía”, que tienta y obliga a tomar posiciones. Evenou habla del “corazón que tiene ser de ser” y no obvia la conciencia de la muerte.

El encuentro con el Dios personal, Jesucristo, es la revelación singularizada que la autora del libro refleja en sus páginas y se expansiona en esa confesión, en el reconocimiento del amor por excelencia, de la fe y la confianza que le despierta y a la que se entrega por completo.

Françoise Evenou confiesa que ha buscado durante varios años y ha tenido la fortuna de encontrar al Dios hecho hombre y con el entusiasmo de un asceta y un místico lo comunica, con la alegría de la mujer que ha encontrado su dracma perdido. “De ello, doy hoy testimonio”, concluye.

No se trata de una conversión súbita la de Françoise Evenou sino de una entrada por caminos de estudio, oración y sacramentos. Una conversión que se une a la hermosa y sarga lista de Paul Claudel, André Frossard,Pía de Italia o María Vallejo-Nágera en Medjougori de la antigua Yugoslavia. El Espíritu no descansa.





Linda de Sousa, Conferencia sobre tres poetisas portuguesas


L.M.A.


La artista portuguesa Linda de Sousa pronunció una breve conferencia y llevo a cabo un recital en la Casa de Soria en Madrid sobre “Tres poetisas portuguesas, tres épocas, tres mujeres comprometidas”. La conferenciante hizo un breve resumen de la vida y obras de las poetisas Florbela Espanca, Rosa Lobato de Faria y Ana Luisa Amaral y leyó varios poemas traducidos al castellano por la lusista María Tecla Portela Carreiro, de las citadas poetas, exponente valioso de las letras lusas.


Rosa Maria de Bettencourt Rodrigues Lobato de Faria, más conocida como Rosa Lobato de Faria, mujer de letras versátil, que tanto escribía novelas como letras de canciones, nació en Lisboa el 20 de abril de 1932. Hija de un oficial de Marina, Rosa Lobato de Faria creció entre Lisboa y Alpalhão, en el Alentejo. Estuvo casada con Joaquim Figueiredo Magalhães, editor literario, fallecido el 26 de noviembre de 2008.

Conocida del gran público como actriz de televisión y cine. Mujer extraordinaria, escritora, poetisa, compositora y novelista, lo esencial de su poesía está reunido en el volumen “Poemas Elegidos y Dispersos” de (1997). Su primera novela, O Pranto de Lúcifer, fue publicada en 1995. Le siguieron Os Pássaros de Seda (1996), Os Três Casamentos de Camilla S. (1997), Romance de Cordélia (1998), O Prenúncio das Águas (1999), A Trança de Inês (2001), O Sétimo Véu (2003), Os Linhos da Avó (2004), A Flor do Sal (2005), A Alma Trocada (2007), A Estrela de Gonçalo Enes (2007) e As Esquinas do Tempo (2008).

Autora de diversos libros infantiles. Su obra esta traducida en España, Francia y Alemania y representada en varias antologías colectivas de cuentos, tanto en Portugal como en el extranjero. En 2000, obtuvo el Premio Máxima de Literatura.

Participó en muchas series televisivas. (1987 - Cobardías, 1988 – La Maleta de Cartón, 1992 - Crónica de Tiempo, 1992 - Los Mejores Años, 1987 - Humor de Perdición, 1990 - Nem o Pai Morre Nem a Gente Almoça, 2002 – Mi Suegra es una Bruja, 2006 - Aquí No Hay Quien Viva 1982 - Vila Faia, 1983 - Orígenes.


Ana Luisa Amaral, Bellos poemas a su hija


Ana Luisa Amaral nació en Lisboa, Portugal en 1956. Fue Doctorada en Literatura norteamericana, con una tesis sobre Emily Dickinson. Ha publicado cinco libros de poemas: Mi señora de qué (1990), Cosas del partir (1993), Epopeyas (1994), Muchos los caminos (1995), A veces el Paraíso (1998). Tiene un libro de cuentos infantiles, Gaspar, el Dedo Diferente y otras historias. Ha sido traducida al castellano, inglés, francés, alemán y búlgaro. Fue profesora de Literatura y cultura Inglesa en la Universidad de Oporto.

Sabemos que tiene una hija por los bellos poemas que le dedica en sus libros y podemos decir que es la poetisa de lo cotidiano, consigue encontrar belleza en el motivo más anodino, su poema a una miga de pan encontrada entre las páginas de un libro de poemas, es buena muestra de ello, y como escribió Arnaldo Saraiva en el Boletín de la Universidad de Oporto, nº4/5, de enero de 1991 su poesía culta, comunicativa, confesional y realista, irónica y discreta, que habla de la banalidad doméstica y cotidiana sin caer en la vulgaridad, e que de un modo jocoso y descontraído nos coloca delante de situaciones absurdas o dramáticas de la vida moderna, refiriéndose a la publicación de la obra “Minha Senhora de Que"para él ciertamente el mejor estreno poético de aquel año, lo que confirmaba a Ana Luísa Amaral como una "señora" poetisa.


Florbela Espanca, precursora del movimiento feminista

Flor Bela de Alma da Conceição, conocida como Florbela Espanca (Vila Vinosa, Portugal, 1894 – Matosinhos, 1930), fue una escritora portuguesa. Precursora del movimiento feminita en su país, tuvo una vida tumultuosa, inquieta, transformando sus sufrimientos íntimos en poesía de la más alta calidad, cargada de erotismo y feminidad.
Hija de Antonia de Conceiçao Lobo Su padre, Joao María Espanca sólo reconocería la paternidad años después de la muerte de Florbela. En 1903 Florbela Espanca escribió la primera poesía de que se tiene conocimiento, “A Vida e a Morte”.
En 1912 comienza oficialmente su noviazgo con Alberto Moutinho con él que se casó en 1913. En 1917, concluyó sus estudios de Letras, inscribiéndose después en Derecho, siendo la primera mujer en hacerlo en la Universidad de Lisboa.
En 1919 sufrió un aborto involuntario, año en que publica el “Livro de Mágoas”. Un año después (1920) conoce a Antonio Guimarães y se enamora de él, no tarda en contárselo a su hermano Apeles ni tampoco en escribir a su marido, decidiendo irse a vivir con su amante.

En 1921 se divorcia de Alberto Moutinho y tuvo que afrontar los prejuicios sociales al respecto, para casarse civilmente, por segunda vez, con su amante el teniente-médico Dr. Antonio Guimaraes, obligada por los condicionamientos sociales de la época, que veían mal el que viviera en concubinato.

En 1923 se publica el libro “Sóror Saudade” y Florbela sufre un nuevo aborto, pidiéndole su entonces marido el divorcio. En 1925 se casa por tercera vez, con Mario Lage. La muerte de su hermano Apeles (en un accidente de aviación) la afecta gravemente y la inspira para escribir As Máscaras do Destino.

Intentó suicidarse por dos veces en octubre y noviembre de 1930, en vísperas de la publicación de su obra maestra, “Charneca em Flor”. Tras el diagnóstico de un edema pulmonar se suicida el día de su cumpleaños, el 8 de diciembre de 1930. “Charneca em Flor” se publicaría en enero de 1931.

La lusista María Tecla Portela Carreiro ha escrito un libro sobre Florbela Espanca, que bien merece una lectura.



Rafael Canogar expone su Pintura en la galería ArtePaso de Madrid



Rafael Canogar: Pintura
Galería ArtePaso
Bárbara de Braganza, 10
28004 Madrid
Enero - Febrero, 2011
www.artepaso.com


Julia Sáez-Angulo


Es uno de los artistas fundadores más relevantes del célebre Grupo El Paso (1957 – 1960), que en los años 60 renovó la pintura española con la abstracción, auspiciado por la madrileña galería Juana Mordó. Ahora Rafael Canogar expone sus últimos trabajos pictóricos en la galería ArtePaso, con nuevas abstracciones de pequeño y mediano formato.

Rafael Canogar (Toledo, 1935) presenta una serie de obras de en las que el rojo, negro y blanco dominan en cromatismo, si bien hay hermosos azules en una alternancia de ritmos y barridos. Geometrías y gestos definen estos últimos trabajos del pintor toledano afincado en Madrid, que mereció en su día la medalla de oro de su tierra, la Comunidad de Castilla La Mancha.

Actualmente se está llevando a cabo el catálogo razonado de la obra de Rafael Canogar (info@rafaelcanogar.com) y se trata de localizar toda la obra de este sabio y prolífico autor, que ha pasado por etapas muy diferentes que abarcan la abstracción y el realismo de denuncia más feroz en tiempos de la dictadura.

El historiador académico Víctor Nieto Alcalde (Madrid, 1940) ha escrito un libro titulado “Rafael Canogar. El Paso de la Pintura”, editado por Nerea en 2006 en el que analiza y reflexiona sobre la obra del artista.

“Las pinturas de Canogar no son una sucesión de etapas que se van acumulando en el tiempo sino una suma de experiencias que alteran el contenido de todo lo anterior y, a la vez, desarrollan cuestiones que, de una forma consciente o inconsciente, habían quedado suspendidas en la conciencia del pintor”, dice Nieto Alcaide.

La búsqueda de un lenguaje propio



“La obra de Canogar es un incesante buscar y horadar en sí mismo para dar respuesta a los estímulos e impactos de la realidad exterior. Muchas de estas respuestas resultan afirmaciones compactas y contundentes; otras quedan como sugerencias, como apuntes apartados y durmientes que con frecuencia son despertados como réplicas de un problema plástico e ideológico que los suscita de nuevo”, añade el autor.

El libro acoge los apartados: Los cambios y el tiempo; Una poética fragmentada; Inicio en la modernidad; La orilla otra; Poética del compromiso; Retorno al orden; El cuadro, el muro, la pintura.

La forma de entender la pintura “se halla en clara correspondencia con la personalidad humana de Rafael Canogar. Pintor cargado de inquietudes, dotado de una sorprendente actividad y con un entusiasmo propio de un artista joven, que se inicia en la lucha constante para encontrar un lenguaje propio, es un hombre sosegado dotado de una profunda humanidad, lleno de un impulso vital y equilibrado”, concluye Nieto Alcaide.





Fundación Otero Herrera, Importante colección de Arte Latinoamericano en España




Julia Sáez-Angulo


La Fundación Otero Herrera, especializada en arte latinoamericano ha llevado a cabo una interesante exposición con los fondos de sus colecciones en la Universidad de Málaga, provincia en la que está situada. Una muestra hermosa a la que sólo hay que ponerle una objeción: sólo un nombre de mujer, lo que la hacía coja e incompleta. Un fallo a subsanar en el futuro, máxime cuando los nombres femeninos cuentan mucho hoy en el circuito de las artes plásticas y visuales.

“Arte Vivo” se denominaba esta exposición en la que participaban los nombres de Rodolfo Abularach (Guatemala, 1933); Pedro Alcántara (Colombia, 1942); Luis Caballero (Colombia, 1943- 1995); Miguel Ángel Carini (Argentina, 1948); José Luís Cuevas (México, 1934); Alberto Dávila (Perú, 1912 – 1988); Ever Fonseca (Cuba, 1938); Enrique Grau (Colombia, 1920 – 2004); Manuel Hernández (Colombia, 1928); Darío Jiménez (Colombia, 1919 – 1980); Wifredo Lam (Cuba, 1902 – 1982); Armando Morales (Nicaragua, 1927); Darío Morales, (Colombia, 1944 - 1988); Luís Moscoso (Ecuador, 1915); Edgard Negret (Colombia, 1920); Alejandro Obregón (Barcelona. España, 1920 – Colombia, 1992); Miguel Ocampo (Argentina, 1922); René Portocarrero (Cuba, 1912 -1985); Eduardo Ramírez Villamizar (Colombia, 1923 – 2004); Domingo Ramos (Cuba, 1897 – 1957); Omar Rayo (Colombia, 1928 -2010); Emma Reyes (Colombia, 1919); Leopoldo Richter (Alemania, 1896 –Colombia, 1984); Carlos Rojas (Colombia, 1933 – 1997); Elmar Rojas (Guatemala, 1937) y Hermann Schmidlin (Chile, 1965).

La colección adolece de mayor número de artistas de Colombia, lo que se explica porque su creador es de aquel país. Camilo Otero Herrera, director de la exposición explica el criterio seleccionador de la muestra: “Pretendimos establecer un juego con los elementos que componían las obras, con el trasfondo de su historia y su producción. Estábamos seleccionando piezas de un rompecabezas, instrumentos con los que posteriormente teníamos que contar una historia, armar un relato. Este tenía dos elementos principales: El Ser Humano y el Espacio”.



Arte ligado al contexto socio-político

Para Otero Herrera, “las artes en América Latina han estado íntimamente ligadas a su contexto social, histórico y político, así como a un legado ancestral que puede rastrearse hasta los comienzos de los primeros pobladores del continente. Uno de los rasgos principales de los que José Martí llamó “Nuestra América Mestiza” es precisamente la mezcla de tres grandes bloques étnicos, que desde hace más de cinco años comenzaron a convivir: las comunidades amerindias, nativas de las distintas regiones del continente, los conquistadores europeos y las migraciones forzadas del África negra”.

“Fue a mediados del siglo XIX que la búsqueda identitaria americana tomó un rumbo distinto al que llevaba (...) Fueron el siglo XX y sus revoluciones”, los que consiguieron despertar e impulsar la necesidad de encontrar una identidad propia, mostrando un modo particular de estar en el mundo”, continua Otero Herrera, que se explaya en algunos movimientos como el muralismo mexicano.

“Si Botero es mundialmente conocido por sus volúmenes desorbitados y el retrato irónico de una sociedad llena de tabúes y doble moral, Wifredo Lam lo ha sido por ofrecernos un mundo mitológico lleno de mujeres caballo o guerreros con cabeza de pájaro, en el que el barroquismo y la festividad de su “Jungla”, dan fe de la imaginación desbordante del Caribe”, añade el director de la Fundación.