Mostrando entradas con la etiqueta David Casado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta David Casado. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de diciembre de 2009

El Nacimiento del Cristo, Gran Noticia para la Humanidad



Julia Sáz Angulo


Dios ha nacido entre los hombres hecho Niño. Cristo se abajó por amor a los hombres e hizo acampada entre ellos, según hermosas palabras de la Sagrada Escritura, que se rezan cada día en el Ángelus. Dios, Uno y Trino, el gran misterio de la Santísima Trinidad se hizo Hombre entre los hombres en la Segunda persona. Cristo, verdadero Hijo de Dios y verdadero hijo de María al tomar la carne en su seno virginal según nos cuenta el Nuevo Testamento. La llena de gracia, la sin pecado, fue concebida sin pecado original y el Espíritu Santo la fecundó con su sombra, según cuenta el Catecismo cristiano. Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre con cuerpo y alma, como señala el credo del Símbolo Atanasiano.

La Navidad celebra el nacimiento de la encarnación del Señor en una virgen llamada María, junto a un varón reputado como padre: José. Cristo es de la tribu de Judá (no la más pequeña como señaló el profeta Miqueas) y de la estirpe de David. Es sacerdote eterno según el orden del Melquisedec (un personaje vetero-testamentario que no tiene genealogía ni antes ni después, como el mismo Dios). En esto Cristo se aparta de la clase sacerdotal de los levitas, descendientes de la tribu de Leví.

Con la presencia de Cristo se cumple la promesa de la salvación por parte de Dios que amó primero a los hombres desde la creación. Primero al decir en el “proto-evangelio” que una mujer aplastaría la serpiente del maligno; después con su promesa a Nó, renovada de manera personal con Abraham y sus descendientes; seguidamente con Moisés y el pueblo de Israel, escogido para llevar a cabo una misión. Con la llegada del Hijo se culmina la plenitud de los tiempos.

UN FUNDADOR DE IGLESIA QUE ES DIOS

Ningún fundador de una religión o una iglesia ha dicho de sí mismo que era Dios, salvo Jesucristo. Ahí radica su gran distancia con los otros. Para pertenecer al Consejo de las Iglesias Cristianas hay que creer en la divinidad de Cristo, como Segunda Persona de la Trinidad Santísima; a aquellos que sólo creen en Él como profeta no se les considera cristianos.

Católicos, ortodoxos, anglicanos, luteranos, calvinistas... todos creen en la divinidad de Cristo y todos celebran su nacimiento glorioso en el que ángeles, pastores y reyes van a adorarle como lo que es: el Mesías prometido, el Señor. Dios hecho Niño amoroso entre los hombres.

En la Navidad vemos a Cristo Niño nacido en un pesebre de Belén y en este hecho se traduce la cátedra de su enseñanza: nacer en una familia, con humildad y pobreza y sobre todo con la callada promesa de su futura Palabra, Pasión y Muerte para redención del género humano.

miércoles, 21 de octubre de 2009

David Casado escribe sobre "La Marina Ilustrada"


La Marina Ilustrada Sueño y Ambición de la España del XVIII 
Ediciones Antífona. Colaboración Ministerio de Defensa. 
Madrid, 2009 (676 pags.) 


Julia Sáez-Angulo 

     22.10.09.- Madrid.- Puede seguirse la historia de España a través de este amplio libro de divulgación universitaria, bien documentado y ameno, donde se pone de manifiesto en una trasversal el peso de un país a través de la Armada o la Marina, clave para la importancia de la monarquía, como bien se ocuparon de decir los grandes marinos a la Corona Española. Cosme Churruca, el marqués de la Ensenada, Jorge Juan, Blas de Lezo –el gran estratega-, Cervera, Malaspina, Alcalá Galiano, Ulloa Tofiño, Campillo... además de Cristóbal Colón, dan cuenta de los prohombres que dio la Marina de España a lo largo de los siglos. 
    El autor, David Casado (Madrid, 1954) ha hecho un gran trabajo de investigación y ha escrito un libro que merece la pena leerse. La presentación del libro tuvo lugar en el Ateneo de Madrid y en el acto intervinieron entre otros la historiadora Carmen Resino y el almirante Rodríguez y González Aller. 
    La Marina ha ido siempre unida al Imperio y esto se ponía de manifiesto con los países adversarios, Gran Bretaña fundamentalmente. El himno de la Marina española canta: “victoria en Lepanto, muerte en Trafalgar”. La Marina ha sido el cordón umbilical que unía España con los territorios de ultramar denominados provincias, según subrayó la historiadora Resino. Se recordó que la empresa de América, desde las tres carabelas de Colón, fue castellana, pues el reino de Aragón –unido de manera federal a Castilla- se dedicó a expandirse por el Mediterráneo hasta alcanzar Nápoles. 
    Fue con los Borbones, a la llegada de Felipe V, cuando con los Decretos de nueva planta se unen los dos reinos en un estado unitario a la francesa y es entonces cuando Aragón (incluida Cataluña) se beneficia del comercio con la América hispana. En 1453 los turcos conquistan Constantinopla y se produce el cierre del comercio con Oriente; fue cuando la Marina busca otra salida “para llegar a Catay sin pasar por el turno”. Llegó la aventura con lo incierto y América se abrió para España hasta el punto de que Felipe II tuvo un imperio en el que no se ponía el sol. 
    La decadencia de la Marina llegó en el XVII, pero en el XVIII emergió con fuerza y prestigio. Las expediciones de los buques para estudiar la flora y la fauna en América son dignas de todo elogio. El viaje político-científico de Malaspina es encomiable. “Acuérdate España que tú registe el Imperio de los mares”, dice una máxima conocida en la Marina. Sin la Marina no se puede respetar una monarquía, recordaba el marqués de la Ensenada al rey, cuando comenzaron a construirse astilleros frente a los antiguos artesanos de carabelas y navíos. 
     David Casado recordó que la expulsión de judíos y moriscos dejó a España en una pobreza demográfica notoria, causa de buena parte de nuestra decadencia, en comparación con otras naciones vecinas. La marinería española –al igual que las cercanas- fallaba; con frecuencia había que echar manos de hombre en las cárceles para sostenerla. El velamen requería numerosos hombres no siempre disponibles de manera disciplinada. Se embarcaba lo que se podía y eso fue nuestra perdición.