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jueves, 3 de diciembre de 2020

NAVIDAD. Díaz Ayuso: en la Cristiandad, “cada uno de nosotros es insustituible”... por ser hijo de Dios

Desde la Transición, no se había escuchado a ningún político español hablar con tal profundidad y tamaño coraje: “Por el nacimiento de Cristo medimos los siglos”

Isabel D. Ayuso inaugura el belén de la Comunidad de Madrid

Eulogio López 

03.12.2020

Díaz Ayuso, una mujer inteligente y valiente

Patidifuso me quedé. Miércoles a mediodía: la presidenta de la Comunidad Madrileña, Isabel Díaz Ayuso, realiza un discurso (cinco minutos, merece la pena escucharlo) en la inauguración del tradicional belén navideño, ubicado en la sede de la Comunidad, en la madrileña Puerta del Sol. Antes que nada, pido perdón a Ayuso. Como tantos, la he infravalorado.

He infravalorado su inteligencia y su coraje. Alejada de las cursis alusiones a la fraternidad navideña, Ayuso aclaró que la Navidad celebra el Nacimiento de Cristo. Es decir, la idea que latía en todas sus frases era la de la dignidad egregia de cada hombre… precisamente por ser hijo de Dios, categoría excelsa que conseguimos gracias a la Encarnación de Cristo, a la Navidad. Insisto la ideología política de los católicos sólo tiene un eslogan: el hombre es sagrado.

Y eso hace que “cada uno de nosotros es insustituible”.

Desde la Transición, no se había escuchado a ningún político español hablar con tal profundidad y con tamaño coraje frente al opresivo ambiente políticamente correcto: “Por el nacimiento de Cristo medimos los siglos”, soltó la perseguida y denostada Ayuso… y se quedó tan fresca.

La presidenta madrileña se convierte en la única política del PP capaz de mencionar el nombre de Cristo: “Dios se hizo hombre”… por lo que el hombre celebra la grandeza de su linaje

 

La presidenta madrileña no se detuvo ahí: “Dios se hizo hombre”… por lo que el hombre celebra la grandeza de su linaje. Es más, identificó a Occidente con “la Cristiandad”, cuyo credo político es ese: cada persona es sagrada, cada hombre vale más que toda la humanidad, porque fue rescatado en la cruz, justo en la historia que comenzara en Belén, hace 2020 años: “La Navidad celebra el nacimiento de Cristo… algo que, al parecer, se nos había olvidado y con ello “por la Navidad “medimos los siglos”. Como diría Sánchez, aunque no lo dirá, eso es una “evidencia científica”.

Ayuso no se olvidó de los Reyes Magos: “la Epifanía es la manifestación de Dios a todas las razas”. Ergo, un cristiano es “universal” y lo más opuesto al “racismo”.

Insisto: si me pinchan no sangro. Una política española, además del PP, capaz de hablar de Cristo con la naturalidad que otorga la verdad. Es más, hace 30 años este discurso habría parecido normal y habitual, hoy representa un descubrimiento brillante, capaz de despertar de su aborregado letargo a muchos católicos y que demuestra que el actual Occidente progresista se explica por aquello de que en él rigen “ideas cristianas que se han vuelto locas”.

Malos tiempos estos en los que la obviedad se convierte en descubrimiento: ¡Va por usted, señora Ayuso”.

Ayuso no se olvidó de los Reyes Magos: “la Epifanía es la manifestación de Dios a todas los pueblos”. Ergo, un cristiano es “universal” y lo más opuesto al “racismo”

 

Por cierto, buenísimo lo de RTVE. El canal 24 horas emitía en directo tan blasfemo discurso de inauguración del Belén de la Comunidad de Madrid y, ante las sacrílegas (el sacrilegio actual consiste en atreverse a hablar de Cristo en público) se vio obligado a cortar la cismática alocución de Díaz Ayuso. En los sucesivos montajes en diferido, el Canal 24 horas se encargó de suprimir las alusiones a la Navidad para centrarse en su posterior discurso de los viernes, donde les dio un repaso a los independentistas catalanes y a los sanchistas rendidos a Iglesias y a Rufián. Naturalmente, RTVE enseguida buscó la réplica del republicano Gabriel, quien, naturalmente, le respondió de todo a Ayuso. De todo menos bonita. En eso sí que RTVE es muy pluralista: siempre concede cinco minutos a los judíos y cinco minutos a los nazis.

Pero el mensaje navideño de Ayuso, lo más profundo que he oído a un política durante los últimos lustros, un canto al Occidente, a la Cristiandad, hoy asediados desde dentro por fuera, con un líder político hablando de Cristo, eso fue suprimido de inmediato. Lógico, el espectador podría, por ejemplo, ponerse a pensar: ¡Qué horror!

Publicado en “Hispanidad” 4/12/20


martes, 13 de diciembre de 2011

Espléndido Belén Napolitano en el Museo de Escultura de Valladolid




Julia Sáez-Angulo


Un gran belén napolitano del siglo XVII, expuesto todo el año, es una de las piezas más singulares del Museo Nacional de Escultura, sito en el antiguo Colegio de San Gregorio de Valladolid. Un belén que bien vale una visita en tiempos navideños.

Después del Belén del Príncipe, que se exhibe en el palacio real de Madrid, el del Museo de Valladolid es “el más notable conjunto belenístico del coleccionismo privado en España cuando fue adquirido por el Estado en 1996, a los hermanos Emilio y Carmelo García de Castro, que reunieron durante dos años de búsqueda paciente, apasionada y crítica, piezas procedentes del anonimato del comercio de antigüedades y de colecciones conocidas: las de los Castello, la antigua de la duquesa de Parcent, la del Duque de Hernani o la de la Casa Real Española”, explica su comentarista, señor Fernández González.

El belén napolitano del museo de Valladolid “está compuesto de 184 figuras humanas que abarcan toda la variedad de personajes indispensables y de tipos habituales: la Sagrada Familia, el coro angélico, los Reyes Magos y u espléndido séquito priental de georgianas, turcos, negros, dignatarios, músicos y criados, pastores con zamarras, burgueses atildados, artesanos, vendedoras, campesinos, cíngaros y un mendigo, espléndido ejemplar modelado completamente en barro”, explica el autor de la ficha catalográfica.

Como bien dijera Joseph Corani a finales del XVIII: “Es en Nápoles en particular donde se encuentran los más bellos pesebres de todo el mundo caólico-apostólico-romano”. Nápoles perteneció a la Corona de España y por tanto la península adquirió bellísimos ejemplares como éste y el del Príncipe.
Esplendor barroco de belleza, lujo y color para representar el nacimiento de Cristo que habría de dar nombre a una nueva era. Conviene saber el lenguaje simbólico de los montajes de los belenes, recuerda Leticia Arbeteta, una de las mejores teóricas de la historia del belén: la mula representa al pueblo judío; el buey, a la gentilidad; los pozos y ríos a la corriente de la gracia santificante que trae el Salvador; la estrella a la Navidad; los tres Reyes Magos a los pueblos y razas; los pastores a las distinta edades de los hombres…

Todo es símbolo en Navidad, es decir: las cosas tienen un significado más allá del propio objeto, como explicó Jung. Los regalos navideños recuerdan al gran regalo que nos hizo Dios Padre en Navidad enviándonos a su Hijo; el árbol de Navidad, el abeto, es la frescura y lozanía permanente del Cristo y los cristianos; las luces de la iluminación ciudadana vienen a recordarnos que llega la Luz del mundo.


martes, 1 de febrero de 2011

Convento de las Capuchinas, una joya artística y sagrada en Palma de Mallorca



Joan Oliver i Torrents



Palma de Mallorca. Hoy me apetece caminar por la “part baixa” de mi ciudad.
Rambla dels ducs de Palma de Mallorca, paseo tapizado de hojas, floristas que nos obsequian con colores y perfumes, bellos edificios, tapia del Convento de Santa Magdalena, Iglesia y Convento de Santa Teresa de Jesús, construcción de 1624, y, gracias a la caída de las hojas, luz, mucha luz.

En un receso me paro en la bodega La Rambla, de imborrables recuerdos infantiles por ir acompañados de mis padres. Hoy sigo deleitándome con sus inmejorables tapas.

Por la calle de Can Oliva me encamino a “Les Caputxines”. De no haber algún que otro coche parecería que estos momentos fueran vividos por antepasados míos hace cien, doscientos o trescientos años, que seguro recorrieron estas mismas calles. ¡Que experiencia volver a revivir lo vivido hace tantos años¡

El Convento y la Iglesia de las Capuchinas ocupan una manzana irregular rodeada por las calles de las Capuchinas, de Can Pinós, de Can Oliva y de Can Jaquotot que acaba en una placeta, antes llamada “sa conqueta de ses Capuxines (*)”, en la que tienen la entrada principal.
Isla de oración y recogimiento donde un grupo de mujeres, elegidas por Dios, dedican sus vidas a orar por nuestras almas y las suyas propias. Es su antesala a la eternidad.

Antes de adentrarme, en este hogar de Dios, me he recreado con las fachadas de las “casas-palacio” de Can Fuster, Can Morell (antigua Can Montaner o Cal Reguer),
Ca n’Oneille, Can Aixertell, Can Pinós, etc. ¡Que estética, que belleza, que sobriedad! Cuántas vidas, cuántas historias, cuánto lujo encierran estas paredes.

El monasterio de la Purísima Concepción de clarisas capuchinas de Palma de Mallorca,
les Caputxines, fue fundado por Teresa María Gómez de Sanabria y Ponce de León (Granada, 1624-Ciutat de Mallorca, 1705).
Al casarse con Don José de Bayetota, oidor de la Real Sala de Zaragoza, se traslado a dicha ciudad. A los pocos meses enviudo.
Se caso, por segunda vez, con Don José de Torres Pérez de Pomar y Mendoza, nombrado en 1644 virrey de Mallorca.
En 1647, después de volver a enviudar, profeso en el convento de capuchinas descalzas de Nuestra Señora de los Ángeles de Zaragoza, tomando el nombre de sor Clara María. Llega a Mallorca acompañada de sor Dionisia Bernarda Gómez y sor Clemència Camporells.
Para la redacción de las constituciones del monasterio siguieron el modelo del de Zaragoza.
Sor Clara María y sor Dionisia Gómez fueron alternándose, como abadesas del monasterio, hasta el 1705, fecha del fallecimiento de la primera. Sor Dionisia fue reelegida hasta su muerte, 1719. A las dos les cabe el honor de haber fundado, edificado y engrandecido el monasterio y la iglesia que hoy comentamos.

La edificación del monasterio es de 1668 y 1720. La iglesia entre 1687 y 1695.
Antes de su actual domicilio probaron en la calle de San Miguel y en la de
Monti-Sión. Don Antoni Núniç de Santjoan les legó unas casas cerca de la parroquia de San Jaime, donde se trasladaron en 1668 después de unas reformas necesarias. Hasta disponer de la actual isla tuvieron que ir comprando, poco a poco, diferentes edificaciones con la ayuda de benefactores.

Todo el conjunto arquitectónico es reflejo de la vocación religiosa que se vive en su interior; recogimiento para la oración y austeridad franciscana siguiendo las enseñanzas de San Francisco de Asís. Estancias para encontrar dialogo y unión con Dios.

Espacios interesantes: Sacristía grande, donde encontramos una imagen de marfil hispanofilipina de la Purísima, custodia mayor de plata (1725-1737), mobiliario litúrgico, platería sacra, etc. Sacristía interior, con mobiliario original y suelo de baldosas de principios del siglo XVIII. Refectorio, mobiliario y decoración de época, obra maestra son sus bóvedas de piedra, cuadro de la Santa Cena. Claustro, de trazado irregular principios del s. XVIII con cuatro galerías y arcos carpaneles, muy íntimo y suficiente. Sala Capitular, austerísima, embellecida con pinturas del convento y retratos de abadesas del convento. La Iglesia, del modelo barroco de planta de cruz latina cubierta con vuelta de medio cañón y cúpula sobre el crucero. El templo fue bendecido el 25 de agosto de 1695 por Don Pedro de Alagón y Cardona (Caller, Cerdeña) arzobispo de Mallorca. Uno de los grandes prelados que ha tenido Mallorca
-reformista-. Retablo mayor (1775-1780) de estilo barroco con la Purísima, san Francisco y santa Clara, atribuido al pintor Joan Muntaner i Cladera (1744-1802). Huerto, con varias plantas originales y la tapia más alta de Mallorca, Cantina del pozo, lugar donde se guardaban los víveres y líquidos necesitados de frescor. Lavandería, con lavaderos, aljibe, tinas, etc. Habitación del planchador y de la celda, donde se muestra el mobiliario de las antiguas celdas, el planchador y muestra de planchas de hierro, vidrio, madera y piedra. Etc.

Patrimonio conventual; Frontales de seda bordados con piezas que van del siglo XV al XVIII. Manto de la Virgen del Pilar del siglo XV. Mobiliario que las fundadoras aportaron, mobiliario participado por las monjas al ingresar, o el regalado por familias benefactoras, etc. La riqueza del mismo no es por su calidad, sino por pertenecer a una comunidad de espíritu franciscano de pobreza y humildad. Es un muestrario del mueble mallorquín que con los siglos poco ha cambiado.
Belenes. La gran devoción hacía el nacimiento de Jesús y la plástica del Belén nos ha dejado una importante colección que podemos admirar en época navideña. Conjuntos barrocos de los siglos XVII y XVIII, y otros del XIX, nos acercan al perfeccionismo artesanal en la talla, la madera, la tela, las colas, el barro, los colores, etc. Infinidad de belenes de vitrina, y, destacando, en la sala de labor, un Belén de grandes dimensiones instalado todo el año, con profusión de figuras colocadas a modo de teatro, en el que no falta detalle paisajístico ni ambiental. Se cierra con dos grandes puertas (4X3,3) de tela pintada con motivos de la Navidad y la huida de Egipto. Se inició hacía 1710. Algunas figuras, se cree, son del siglo XVII. Los Reyes Magos miden entre 70 y 80 cm. San José 1,1 m, y la Virgen 1 m., el Niño Jesús 40 cm. A partir del uno de enero el Niño cambia su cuna por un trono, norma aceptada en la isla. En contraste con la pobreza de la comunidad religiosa, el Betlem poseía gran cantidad de joyas donadas por familias bienhechoras. En 1937 fueron entregadas, en su mayoría, en una suscripción patriótica durante la guerra civil.
La sala del Betlem es centro elegido para la celebración de distintas celebraciones religiosas desde su fundación, enmarcadas dentro del ambiente navideño. Es devoción de las monjas hacia el Misterio de la Natividad.
Otra de las joyas belenistas es el llamado “Naixament de les Fundadores”, de mediados del siglo XVII. La Virgen y San José de 50 cm., y el Niño, de 16 cm. puesto en una magnífica cuna dorada de 28 cm. (En la Iglesia del Crist de la Sang, Hospital General, podemos admirar el Belén del Convento de Jesús del siglo XV, considerado el más antiguo de España. Se cree es de procedencia italiana)
Etc.

La restauración y conservación del edificio y del patrimonio artístico, Bien de Interés Cultural (BIC), precisa sumas de dinero que las religiosas no pueden aportar. A través del Obispado se ha comisionado a Aina Pascual Bennasar y Jaume Llabrés Mulet para el proyecto museístico y de rehabilitación de les Caputxinas. Conseguir tal logro es un trabajo vocacional muy de agradecer. Organizan y montan, anualmente, la exposición de belenes, publican libros monográficos, de los que me he valido para este escrito (**), exposiciones, conciertos, conferencias, etc. Todo, con el fin único de conseguir medios económicos que les permita mantener tan sentido y original patrimonio, para nuestro presente y el de futuras generaciones. Todas las ayudas que reciban serán agradecidas y bien empleadas.

(*) Conqueta: confluencia de calles.
(**) Els betlems de les Caputxines, El franciscanismo a Mallorca, Tres segles d’arts sumptuaries a Mallorca (s.XVII-XIX), L’Âmbit Femení en els segles XVII i XVIII del Palau al Convent, etc.


jueves, 24 de diciembre de 2009

El Nacimiento del Cristo, Gran Noticia para la Humanidad



Julia Sáz Angulo


Dios ha nacido entre los hombres hecho Niño. Cristo se abajó por amor a los hombres e hizo acampada entre ellos, según hermosas palabras de la Sagrada Escritura, que se rezan cada día en el Ángelus. Dios, Uno y Trino, el gran misterio de la Santísima Trinidad se hizo Hombre entre los hombres en la Segunda persona. Cristo, verdadero Hijo de Dios y verdadero hijo de María al tomar la carne en su seno virginal según nos cuenta el Nuevo Testamento. La llena de gracia, la sin pecado, fue concebida sin pecado original y el Espíritu Santo la fecundó con su sombra, según cuenta el Catecismo cristiano. Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre con cuerpo y alma, como señala el credo del Símbolo Atanasiano.

La Navidad celebra el nacimiento de la encarnación del Señor en una virgen llamada María, junto a un varón reputado como padre: José. Cristo es de la tribu de Judá (no la más pequeña como señaló el profeta Miqueas) y de la estirpe de David. Es sacerdote eterno según el orden del Melquisedec (un personaje vetero-testamentario que no tiene genealogía ni antes ni después, como el mismo Dios). En esto Cristo se aparta de la clase sacerdotal de los levitas, descendientes de la tribu de Leví.

Con la presencia de Cristo se cumple la promesa de la salvación por parte de Dios que amó primero a los hombres desde la creación. Primero al decir en el “proto-evangelio” que una mujer aplastaría la serpiente del maligno; después con su promesa a Nó, renovada de manera personal con Abraham y sus descendientes; seguidamente con Moisés y el pueblo de Israel, escogido para llevar a cabo una misión. Con la llegada del Hijo se culmina la plenitud de los tiempos.

UN FUNDADOR DE IGLESIA QUE ES DIOS

Ningún fundador de una religión o una iglesia ha dicho de sí mismo que era Dios, salvo Jesucristo. Ahí radica su gran distancia con los otros. Para pertenecer al Consejo de las Iglesias Cristianas hay que creer en la divinidad de Cristo, como Segunda Persona de la Trinidad Santísima; a aquellos que sólo creen en Él como profeta no se les considera cristianos.

Católicos, ortodoxos, anglicanos, luteranos, calvinistas... todos creen en la divinidad de Cristo y todos celebran su nacimiento glorioso en el que ángeles, pastores y reyes van a adorarle como lo que es: el Mesías prometido, el Señor. Dios hecho Niño amoroso entre los hombres.

En la Navidad vemos a Cristo Niño nacido en un pesebre de Belén y en este hecho se traduce la cátedra de su enseñanza: nacer en una familia, con humildad y pobreza y sobre todo con la callada promesa de su futura Palabra, Pasión y Muerte para redención del género humano.

lunes, 21 de diciembre de 2009

El belén, tradición navideña secular


Dolores Gallardo López


Una de las tradiciones navideñas más enraizadas de estos días es la exposición en iglesias, instituciones y casas particulares del belén. Aunque ha decaído en los últimos años por la invasión de los árboles de Navidad y Papa Noel como elementos decorativos de los hogares, aún sigue siendo una importante seña de identidad de la Navidad española.

Pero ¿cómo surgió el belén? ¿desde cuándo se usa en España? A esas preguntas intentaremos dar respuesta en la líneas que siguen.
En primer lugar hay que decir que el belén es una invención italiana.
Se suele considerar que S. Francisco de Asís montó el primer belén. Dice la historia que San Francisco, tras peregrinar a los Santos Lugares, celebró la Eucaristía en la nochebuena de 1223 en una cueva del pueblo italiano de Greccio, próximo al convento del Santo. Que allí preparó una representación viviente del Nacimiento, donde ya estaban incluídos una mula y un buey. Otra leyenda piadosa añade que, debido al frío, se colocó un muñeco para representar al niño Jesús y que en la hora en que la tradición fija el nacimiento de Jesús el muñeco empezó a llorar.
En todo caso la representación animada del santo de Asis es considerada como el origen del belenismo.

La referencia más antigua que tenemos de belén construido con tallas es el que realizó Arnolfo di Cambio (Florencia 1289), arquitecto de la Catedral de Florencia. Arnolfo di Cambio talló unas figuras en mármol blanco, parte de las cuales han llegado hasta nuestros días y se conservan aún en Santa María la Mayor de Roma.

En el año 1330 en la iglesia de Santa Clara de Nápoles se instaló por primera vez un verdadero belén. Fueron también las monjas clarisas las que propagaron la costumbre de poner al niño Jesús en un pesebre/cuna adornado con ricas vestiduras.
Durante los siglos XIV y XV las iglesias italianas se llenaron de hermosos belenes fijos (los primeros belenes quedaban instalados, no se ponían y quitaban), como los de Andrea della Robia en el Duomo de Valterra.

A partir del Concilio de Trento (1545-1563) el tema de la Navidad tomó un nuevo impulso instalándose paulatinamente en la época navideña belenes en las iglesias, algunos representaban únicamente a la Sagrada Familia, otros añadían a los Magos y pastores y otros gran número de personajes.
El primer belén familiar del que tenemos noticia fue el de la duquesa de Amalfi, en 1567. Constaba de 107 figuras.
El auge de la escultura, la incorporación del espacio escénico y de los detalles introdujeron el belén en las casas señoriales. De estas pasó a las casas de los burgueses y de aquí al pueblo, produciéndose un gran desarrollo en los siglos XVII Y XVIII. Con el barroco se impulsó de forma definitiva la realización de belenes.


NÁPOLES
En el siglo XVIII fue máximo florecimiento del belén. Nápoles se puso en cabeza de todas las ciudades europeas y creó una escuela incomparable en cuanto a belleza, detalle y meticulosidad de las figuras. Comenzaron a construir figuras articuladas, confeccionando figuras tipo maniquíes: se realizan a base de enrollar estopa y tiras de lienzo en un armazón de alambre y la cabeza, manos y pies eran piezas de terracota; el maniquí así construido se vestía después con ricos trajes de la época, confeccionados en seda, terciopelo o raso.
El rey Carlos VII de Nápoles y Sicilia se interesó mucho por el arte y lo impulsó decididamente, la aristocracia secundó la idea y ello hizo que proliferaran extraordinariamente los belenes y que surgieran importantes imagineros belenistas, como Gori, Celebrano, Vaccaro, etc.

Carlos VII de Nápoles y Sicilia era el tercer hijo del rey de España Felipe V y el primero que tuvo su segunda esposa, la culta princesa italiana Isabel Farnesio. Isabel Farnesio consciente de que sus hijos no heredarían el trono de España (había otros dos hijos del rey antes) hizo todo lo posible por recuperar la influencia española en Italia y colocar a sus hijos.
El mayor de sus hijos, Carlos, heredó inicialmente de su madre los ducados de Parma, Piacenza y Toscana (1731); pero más tarde, al conquistar Felipe V el Reino de Nápoles y Sicilia en el curso de la Guerra de Sucesión de Polonia (1733–1735), Carlos pasó a ser rey de aquellos territorios con el nombre de Carlos VII. Contrajo matrimonio en 1737 con María Amalia de Sajonia hija de Federico Augusto II duque de Sajonia, rey de Polonia.
Cuando murió en España su hermano, el rey Fernando VI, segundo hijo de Felipe V (el mayor murió muy pronto, en vida del rey Felipe), Carlos fue nombrado rey de España. Era el año 1759. Dejó Nápoles y se convirtió en nuestro conocido rey Carlos III, al cual la ciudad de Madrid tanto debe.

Las diversas revoluciones europeas afectaron al belenismo: en 1787 en la ciudad Maguncia se prohibió montar los “Pesebres”, en Francia sucedió lo mismo cuando se clausuraron las iglesias.
En el siglo XIX tímidamente las parroquias comenzaron a montar otra vez sus belenes. A partir de entonces figuras creadas en materiales más baratos tales como barro cocido o papel cartón hicieron que el helenismo se popularizara en las clases populares.
Cada país y cada región ofrece sus particularidades y crea sus propios belenes, con figuritas frecuentemente ataviadas con trajes de la zona, en ellos que también encontramos, además de las figuras tradicionales, personajes típicos de la región.

EL BELÉN EN ESPAÑA
En España, el belén fue introducido por la orden franciscana en el siglo XV. Del siglo XVI todavía se conserva un belén en el monasterio de las Descalzas Reales de Madrid: todas las figuras están talladas en coral, plata y bronce; se desconoce su autor o autores.

Fue el rey Carlos III, -que, como ha quedado dicho, siendo rey de Nápoles había hecho del belén una institución nacional- quien introdujo el arte del belenismo en España.
Decidió encargar más de 200 figuras a los artistas valencianos José Estévez Bonet y José Ginés Marín y al imaginero murciano Salzillo, destinadas a su hijo Carlos (futuro Carlos IV): es el famoso "Belén del Príncipe".

Este belén se caracteriza por tener figuras de diferentes tamaños para que, al colocarlas adecuadamente, el belén ofrezca una adecuada perspectiva. Aún se conservan muchas figuras en el Palacio Real, donde este belén se expone actualmente para ser visitado por el público.
Como había ocurrido en Nápoles, el belenismo arraigó en las costumbres españolas.

ARTISTAS ESPAÑOLES DESTACADOS
Autores como Martínez Montañés en el siglo XVI, Alonso Cano y Luisa Roldán, conocida "La Roldana", en el siglo XVII, son los grandes escultores de esta época. Como anécdota del uso del belén este siglo XVII mencionamos que en el inventario de bienes de Lope de Vega, constan las figuras de un belén que ponía en su casa.

En 1707 nació el murciano Francisco Salcillo, uno de los más grandes imagineros hispanos, Francisco Salcillo, hijo de Nicolás Salcillo, escultor italiano procedente de Capua que se había afincado en Murcia. Heredó de su padre la tradición del belén napolitano.
En 1576 su amigo el Marqués de Riquelme le encargó un belén para decorar su casa. Consta de 556 figuras de 25/30 centímetros, de barro cocido, madera y cartón. Se conserva casi completo en el Museo Salcillo de Murcia.

En España se pueden mencionar la escuela murciana, la escuela de Olot, la escuela granadina y la jerezana.

En época moderna también tenemos muy buenos imagineros, como el maestro toledano José Luís Mayo Lebrija (Toledo 1941), Martín Castells y Martí, los murcianos José Nicolás Almansa, los hermanos Griñán, Serrano, Amo, Guillén, Galán y otros; en Granada tenemos a José Miranda y Jesús Jiménez continuador de la escuela barroca granadina de su abuelo Rada, y Jerez con Pedro Ramírez Pazos.
En Madrid el maestro belenista José Luis Mayo Lebrija ha creado un belén creado en el que las figuras aparecen ataviadas con los trajes de chulapas y manolas, apareciendo los personajes típicos del Madrid "castizo" como son la castañera, el sereno, el barquillero, ... enmarcados en una corrala o en el Madrid de los Austrias. Como curiosidad hemos de decir que en estos momentos existe una página web –además de la página web del propio autor- en la que un particular vende figuras originales de 30 y 35 ctm. salidas de la mano de Mayo Lebrija.

La afición por los belenes ha dado lugar a la creación de Asociaciones, con un deseo de perfeccionamiento en la construcción de los nacimientos.
La primera Asociación en el mundo nació en 1855.

En España la primera se fundó en Barcelona en 1863, aunque desapareció poco después, para resurgir en 1912.
Posteriormente se han ido fundando en prácticamente todas las capitales de provincia. La de Madrid se fundó en 1942.