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jueves, 7 de diciembre de 2017

Ana Alejandre: "Cartas cruzadas", novela reciente presentada en el Centro Riojano de Madrid




 Ana Alejandre entre Dolores Gallardo y Juan González Castejón (Foto Pablo Reviriego)


M. Dolores Gallardo

 07/12/17 .- MADRID .- El pasado día 5 de este mes de diciembre tuvo lugar en el Centro Riojano de Madrid la presentación de  Cartas Cruzadas,  excelente novela de Ana Alejandre.

 En la  actual narrativa literaria, esta novela presenta un formato  nada convencional  puesto que, como  el título indica, la trama principal de Cartas cruzadas la constituyen los hechos relatados en  unas  cartas escritas por diferentes miembros de una misma familia  desde febrero de 1925, hasta  la actualidad.  No hay, por tanto, diálogo.

La última  carta está  escrita el día 11 de agosto de 2013. Casi 80 años después.
Este método  narrar una trama exclusivamente por medio de cartas escritas por diferentes personajes, tuvo un  ilustre precedente en la literatura del  pasado siglo XX: Thornton WILDER,   escritor norteamericano  que  logro ganar nada menos que tres premios premios Pullitzer (uno por una novela y otros dos por obras de teatro),  publicó en 1948 una novela histórica  titulada Los Idus de Marzo.   En ella relata el último año de la vida de Julio César.

 La particularidad de esta novela histórica reside en  que la reconstrucción de la vida de César se hace a través de documentos y cartas ficticias, supuestamente escritas por personajes que  sabemos que  realmente vivieron.
Ese formato de cartas entrecruzadas entre distintos personajes es el que vemos en esta última novela de Ana Alejandre.

                       *****
 Por otra parte, Cartas cruzadas es una   excelente  novela de intrigas varias, de suspense y misterio. También  de la  búsqueda   de la identidad personal, de saber quién somos, de dónde venimos.
 Las intrigas  se desarrollan y resuelven  a través de hermosas cartas escritas hacía tiempo, llenas de amor, de desesperación, de dolor. También de horror.
                  MARINA Alcántara, la protagonista o mejor dicho UNA de las protagonistas, es una mujer divorciada y con dos hijas ya independizadas.
A comienzos del mes de agosto de 2013, tras la muerte de su madre, Marina, que personalmente atraviesa un delicado momento emocional, se encuentra sola,    en el piso de su difunta madre en una aislada urbanización en las afueras de Madrid.  Sólo su fiel perro la acompaña.

 En esa soledad interior y exterior -el caluroso agosto madrileño ha vaciado la urbanización de sus habituales ocupantes-,  comienza a revisar antiguas fotografías familiares  y a  leer  una serie de cartas ocultadas celosamente durante   largos años   por   su madre.
  Sin embargo ésta, antes de morir, la había  incitado  a que,  tras su muerte, las leyera. Las cartas están escritas por diferentes  miembros de la misma familia desde el año 1925.
   En esas cartas se plantea una intriga familiar surgida en 1925 que, a lo largo de los años, va desdoblándose   en varias, hasta alcanzar  a la propia Marina.

       EL  ESPACIO TEMPORAL
Esas cartas rezuman, como he dicho anteriormente, AMOR, DESESPERACIÓN, DOLOR,  y también HORROR según los casos.
Con los personajes que aparecen en ellas   recorremos el siglo xx  y   llegamos  a nuestros días:
 Así  la hermosa Olga Petrovna, una de las protagonistas,  nace  en una familia aristocrática justamente  en los inicios del pasado siglo. Emigrada de Rusia, tras la caída del Zar y la llegada de los soviéticos al poder,  vive en el fascinante Paris de 1925, año de la Exposición Internacional de  Artes Decorativas e Industriales.
 Esos años 20  son el momento en el que el Paris de entreguerras alcanzó su máximo brillo y esplendor.
 Ahí arranca la intriga  de la novela.
 Posteriormente asistimos a otros terribles acontecimientos del siglo. XX:

1.             la LLEGADA AL PODER DEL NACISMO
2.              a la INVASION DE POLONIA en 1939 por los alemanes – que fue el inicio de la 2ª guerra mundial-
3.             a los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN NAZIS, donde millones de personas, sobretodo judíos, fueron masacradas. 
 Todos estos  sucesos son  escenarios  fundamentales  en los que se desarrolla el dramático destino de algunos  personajes.
 De hecho, en la portada  de la novela se ve sucesivamente: una foto de París, otra muestra fotografías antiguas y viejas cartas, y una tercera  contiene un grupo de militares en la que destaca en primer término Adolfo Hitler.
 Esta selección  de imágenes es, evidentemente, una declaración de intenciones de la autora.

                               *****
Volviendo al argumento de la novela:
A lo largo de una semana Marina Alcántara va revisando viejas fotografías familiares y leyendo  cartas escritas por diferentes personas de la familia a lo largo de los años.  Su madre en sus últimos días la había incitado a leer las cartas, tras tenerlas largos años cuidadosamente guardadas. Sin explicarle el porqué.
Sin entender  la causa por la que ella debía hacerlo ni por qué debía desempolvar viejas historias, como la ya archiconocida desaparición de la mujer de su tío abuelo Gabriel, la hermosa Olga Petrovna, en París en 1925 ¡Hacía ya casi 80 años!
Efectivamente, la madre de Marina ha ocultado cuidadosamente las cartas familiares hasta el fin de sus días. Asimismo las había distribuido  cuidadosamente varios paquetes. Finalmente quiso que su hija las conociera  tras su muerte.
 Marina las encuentra. Las cartas que conformaban cada uno de los paquetes  estaban perfectamente ordenadas  cronológicamente y atadas con un  lazo de diferente  color,  a fin que pudiera   diferenciar fácilmente a los diferentes  autores.
 Poco a poco la lectura de las cartas  va mostrando la intriga, iniciada en con la súbita  desaparición de Olga,  en la que la su familia se ha visto envuelta.
Posteriormente, esa intriga inicial, con los años, se ha ido desdoblando, ampliando, hasta alcanzar a la propia Marina.
También  encuentra algunas otras  cartas escritas por personas ajenas  a la familia y varios importantes  documentos de épocas pasadas.
 Esas cartas escritas por personas ajenas a la familia resultarán  fundamentales para esclarecer   la trama y solucionar las diferentes intrigas planteadas  a lo largo de la novela.
 Durante todo el tiempo  Marina  acompaña  la lectura escuchando los  acordes de la misa de Requiem  de Mozart, compositor que la apasiona.
 A veces, el texto cantado de esa Misa de funeral se adecúa  a   los tristes sentimientos  que expresa  alguna  de  las cartas que  va leyendo.

EN RESUMEN: La soledad del piso vacío en el que  Marina se encuentra, su triste situación emocional, el asfixiante calor de un agosto preñado de tormentas, los versículos del texto de la misa de Difuntos -que  hacen hincapié en la insignificancia  del  ser humano,   abocado a las desdichas y la muerte, y en la súplica que eleva a la misericordia divina-, todo el entorno en  definitiva contribuye a crear una atmósfera cada vez más opresiva,   que, inevitablemente,  se va cerniendo sobre el lector y lo DESASOSIEGA casi tanto como a la propia Marina.
  Conforme Marina  va acabado la lectura y conoce la terrible realidad de su familia y la suya propia, la identidad verdadera, que tanto tiempo llevaba anhelando saber, estalla en el exterior  una gran  tormenta y exactamente  lo mismo sucede en el alma  profundamente desgarrada de Marina.

 El DESENLACE  de la novela que pone de manifiesto, entre otras cosas:
 El sufrimiento  terrible, el dolor y la humillación de  unos seres humanos que tuvieron la desgracia de vivir  en tiempos feroces.   También el amor  y el cariño inmenso de quienes  exponen su propia seguridad para acoger y proteger  a seres indefensos.
A la vez,  como plegaria para todos sus familiares, ya fallecidos, y   como mensaje de  esperanza, suenan los sublimes acordes de Mozart que acompañan  los versículos del último bloque del último bloque del  Requiem,  que dice así:
“Lux aeterna luceat eis, Domine,
 cum sanctis tuis in aeternum,
 quia pius es”:
 “Que la luz eterna brille  por siempre para ellos, junto con tus santos, porque Tú, Señor, tu eres misericordioso”.

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domingo, 15 de diciembre de 2013


Ana Alejandre, autora de una gran novela sobre el paro laboral

 

 

Julia Sáez-Angulo

 

         Un día cualquiera es el título de la última novela de Ana Alejandre publicada por Editorial Manuscritos y presentada en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, por Antonio Machado Soler y Emilio Porta. Los actores Juan González Costa y Ana Prada dieron voz a los personajes de la novela, que tendrá una segunda presentación en el Centro Riojano de Madrid, el próximo miércoles día 18 de diciembre, por Charo Cueva y Ángel Maestro.

         Es la tercera novela de la escritora, con una estructura sumamente original al trascurrir el tiempo de acción en 24 horas y con un final sorprendente. Cuatro personajes, el editor parado a sus 50 años, la esposa que tiene una perfumería, el hijo que no acaba de terminar la carrera universitaria y el padre del parado que los acoge en casa, van manifestando sus sentimientos y sensaciones en una suerte de soliloquios, monólogos interiores, conversaciones de teléfono o cartas.

         Una estructura lineal pero sumamente aguda al concentrar la acción del pensamiento de los personajes en un solo día. Transmitir el drama y la angustia de un parado en su edad madura, algo así como un “fuera de mercado laboral”, no es fácil, pero la escritura de Alejandre va llevando por los vericuetos del pensamiento y los afectos para darnos una visión de conjunto precisa, en la que cierto suspense inquieta al lector.

         Hay ciertos ecos sartrianos al pensar que “el infierno" son muchas veces los otros. La soledad, la incomunicación y el miedo empapan a Juan, Lola, Marcos y el abuelo; sentimientos que arrollan y ante los cuales no parece haber una pronta solución. En algunos momentos de la lectura se siente la compasión humana ante unos seres tan aislados y solos. Seres que viven pero no conviven. La literatura plantea problemas pero no da soluciones.

         Algunos excursos sobre temas colindantes a los personajes pero no sobre la angustia del paro, la escasez y el miedo, alivian de vez en cuando la tensión planteada en la narración de la novela.

         Ana Alejandre ha sorteado los peligros del costumbrismo que podrían bordear la novela, aunque se sirve del lenguaje coloquial para dar verismo a la narración. Es un testimonio de la manera de hablar de nuestros días, sobre todo en el personaje del joven estudiante, Marcos. También trae a la narración acontecimientos como el asunto de la manifestación de indignados en la Puerta del Sol.

         “En un minuto caben muchos días” decía Shakespeare. En las 24 horas de “Un día cualquiera” –título irónico ante los casi seis millones de parados en España- dan mucho de sí en la historia narrada y en la escritura con aciertos de descripción y metáforas.

 

 

        

sábado, 10 de noviembre de 2012




Ana Alejandre, nueva edición de su novela “Tras la puerta cerrada”


Ana Alejandre

Julia Sáez- Angulo

         La escritora Ana Alejandre cuenta con una nueva edición de su primera novela “Tras la puerta cerrada”. La nueva edición publicada por Bubok Publishing en 2012 está a la venta en la Casa del Libro.

         Se trata de una narración de casi trescientas cincuenta páginas en la que la autora narra la situación intima, tensa y los distintos avatares de una pareja, un matrimonio y su progresiva disolución en medio de su vida social y una inquietud constante.

         Ana Alejandre (Ana Alejandre Carrizosa, Azuaga, Badajoz, 1952) es autora de novelas y cuentos posteriores a la narración que nos ocupa, como  son “Doce cuentos solitarios” (2007) o “La ofrenda” (2010). Dirige la revista en la Web “Editanet”, Espacio Virtual Literario y Artístico. Su actividad en el circuito de la cultura es constante como conferenciante, articulista o crítica literaria.

La novelista de “Tras la puerta cerrada” es minuciosa en su escritura, en sus descripciones atentas y sinuosas de la corriente de conciencia de los dos personajes principales, así como de otros, secundarios, trae a la memoria el estilo del nouveau roman, que en la pantalla se traducía como la nouvelle vague.


Novela con reflexiones y debates coloquiales

         “Tras la puerta cerrada”  conlleva un conocimiento claro de la psicología de los personajes, Marta y Arturo, de las causas y origen y efectos de las cosas, de sus reacciones, de los porqués de las conductas. No es que la escritora manifieste un determinismo ciego, pero sí unas bases en las que se asientan los hechos.

         Se ha dicho que la novela es un gran cajón donde cabe n todos los géneros literarios. En la novela de Ana Alejandre hay planteamientos, debates y diatribas sobre distintos temas desde la infancia, a la sociedad o la homosexualidad (pág. 200) y el análisis de las palabras (pag. 189) o la vida como discurrir de la existencia… Un mundo de reflexiones que vienen a ser pequeños ensayos sobre los pros y los contras del asunto en boca de los personajes literarios.

         En la narración de “Tras la puerta cerrada” se producen flash-back de la memoria, que avanzan o retroceden según el interés de la autora por mostrar unos u otros aspectos.

         Ana Alejandre sabe dosificar el interés, misterio e intriga de unas vidas a través de diferentes capítulos; es una escritora hábil para atrapar al lector que se interroga los por qué y espera la revelación de las cosas en el capítulo siguiente. Una bella y densa escritura, en suma.

“Tras la puerta cerrada” es una novela de hoy, de actualidad, con un lenguaje a veces realista que puede chocar, al utilizar ciertos tacos o palabrotas en el estilo coloquial. Una novela de relación de pareja –muy al día- donde se ponen de manifiesto ciertas conductas que transgreden o dificultan la convivencia y el respeto mutuo.



         

miércoles, 30 de marzo de 2011

Ana Alejandre, Conferencia sobre Grafología en la Tertulia Ilustrada



Ana Alejandre



Julia Sáez-Angulo



La escritora Ana Alejandre (Azuaga, Badajoz)ha pronunciado una conferencia sobre Grafología en la madrileña Tertulia Literaria, dirigida por María Eugenia Martínez, en la que hizo un recorrido histórico de esta ciencia, que viene de antiguo pero que tomó carta de naturaleza en el siglo XIX y hoy se utiliza en la Psicología, la Empresa y la Criminología entre otras disciplinas.


La conferenciante recordó algunas citas clásicas sobre la importancia y significación de la escritura del hombre. “La letra que expresa el alma”, decía entre otros Demetrio Galera, porque los rasgos de la interpretación personal del alfabeto y su modo de hacerlo reflejan actitudes y condiciones de la persona. Diversos textos de diferentes personajes como Diana de Gales, Lucien Freud, Jung, Adolf Hitler, Mozart, Santiago Ramón y Caja, Miguel de Unamuno o Dalí, sirvieron para exponer y argumentar la caracteriología que reflejaban cada tipo de letra. En todo caso, para ser más precisos, indicó Alejandre, conviene hacer el estudio sobre textos a lo largo de unos diez años.

Mauricio Xandró fue señalado como maestro por la conferenciante, un hombre que comenzó en los años 40 siguiendo las enseñanzas de Crepieux-Jamin y de Matilde Ras, introductora de la grafología en España. Hoy existen cinco escuelas entre las que se encuentran la simbólica, mimética, emocional, profunda o del consciente-inconsciente... En la grafología tienen importancia y significación todos los factores como la inclinación de la letra, la altura o bajura de los rasgos, la invasión de las líneas precedente o descendente, los bucles en las vocales, los arpones o ganchos en letras como la “g” o la “P”, los finales en aguja...


Los espacios, el ritmo y la forma de distribuir el texto, el tamaño, la velocidad... son igualmente indicadores de la personalidad del autor de la letra, de sus actitudes de confianza o desconfianza, generosidad o avaricia, de su sexualidad... En suma, la letra es el retrato del que escribe. “Es escalofriante la sensación que he experimentado al estudiar figuras históricas como San Ignacio de Loyola, Carlos Dickens, Alexis Carrel, San Pío X, Vicente Blasco Ibáñez y el Beato Valentín de Barrio-Ochoa entre otros. He sentido la impresión de que los tuviera vivos y resucitados junto a mi. En cierta medida los tenemos desnudos de fingimientos, con los más ocultos pliegues de su personalidad al descubierto.” , dice Xandró en “Grafología Superior”.


También la rúbrica –utilizada fundamentalmente en España e Italia- tiene su importancia a la hora de subrayar o envolver el nombre, así como el punto o ausencia del mismo en los finales, señaló Ana Alejandre, poniendo varios ejemplos. En la conferencia estuvieron presentes entre otros la grafóloga María Teresa López Quíñoá, profesora de educación especial; el periodista Ángel Maestro; el escritor Mario Soria; los poetas Eladio Arnaíz y Charo Cueva, el economista Miguel Saínz...



viernes, 26 de noviembre de 2010

Mario Soria publica un ensayo erudito sobre “Poesía y Lenguaje”



"Poesía y Lenguaje”
Mario Soria
Editorial Bubok
Sevilla, 2010



Julia Sáez-Angulo


Estudioso continuado de la poesía, el escritor Mario Soria ha publicado un ensayo titulado “Poesía y Lenguaje”, que ha sido presentado en el Centro Cultural Sirio en Madrid por los escritores Ana Alejandre y Ángel Maestro. El libro, editado por Bubok, cuenta con 41 capítulos a modo de artículos, en la misma línea que los libros de “El Espectador” de José Ortega y Gasset. El acto tuvo lugar en el salón polivalente donde exponía sus óleos el pintor libanés Diab-El-Dick.

Habitual colaborador en diversas revistas universitarias, entre ellas la digital www.editanet.com , Mario Soria y Giménez de Tejada (Oruro, Bolivia, 1936), como hombre culto y erudito, hace unas reflexiones singulares sobre el arte de Calíope, la Poesía, género que se considera el más sublime de la literatura, como señaló en la presentación el presidente del Centro Cultural Sirio.

Ana Alejandre recordó con el autor, que la poesía era una disposición rítmica de sonidos y creación de una imagen a través del propio sonido, según definición de Navarro Tomás. Subrayó la importancia del apoyo acentual y su valor como imagen que la acerca a la pintura. “Ut pictura poesis” de Horacio.

La poesía nació acompañando a la música y sus recursos van desde la contradicción aparente como recurso estilístico que ayuda a expresar mejor una idea hasta la aliteración, recurso musical, del que Góngora fue maestro.

El objeto de la poesía puede ser cualquier idea desde el amor a la guerra, desde la filosofía a la cotidianeidad... La poesía greco-latina trataba con frecuencia el asunto de la naturaleza y las labores agrícolas. Lo necesario es el talento poético que le de forma, sonoridad y belleza para que merezca llamarse poesía.

Relámpago a modo de revelación

“El poeta transmite su idea a modo de relámpago o revelación y así muestra de modo sintético y literario el universo y sus criaturas, si bien la realidad se traspasa en la obra literaria porque se va mas allá de ella misma.

Mario Soria habla en su libro de la diferente sonoridad de los idiomas, así como de su difícil por no decir imposible traducción, debido a la distinta cadencia. El autor estima que el castellano y el árabe son lenguas poéticas por excelencia, no así el inglés, excesivamente monosilábico, “lengua im-poética” a su juicio. También cuenta con reflexiones sobre “poesía y marxismo”.

La poesía, señala Soria, sirve para expresar mundos y pensamientos diferentes y contradictorios como sucede en los poemas de Miguel Hernández sobre “la miliciana” o de Manuel Machado (“el hermano ilustre de Antonio Machado”) sobre “el alcázar de Toledo”, ambos escritos en torno a la guerra civil española de 1936-39.

“La metafísica descubre el último fin de las cosas, mientras que la poesía descubre las cosas a través de la metáfora (contradicción aparente), la cadencia y el ritmo”, señaló Ángel Maestro en la presentación del libro, al que calificó de “obra de plenitud de erudición de un apasionado especialista”.







sábado, 13 de marzo de 2010

“La Ofrenda”, de Ana Alejandre, novela real como la vida misma



Dolores Gallardo


El 11 de marzo se presentó el La Casa de Valencia, Paseo del Pintor Rosales 58, la última novela de Ana Alejandre, titulada “La Ofrenda”. El local estaba completamente lleno. En la presentación intervinieron, además de la autora, Julia Saez Angulo, Mario Soria, Laura López Ayllon y quien estás líneas escribe.

La última novela Ana Alejandre, al igual que su obra anterior, “Doce cuentos solitarios”, muestra a la capacidad psicológica de la autora que la llevan a un profundo conocimiento del ser humano general y del femenino en particular.

Eso se nota en sus obras y muy especialmente en los personajes femeninos que traza su pluma.

Buena muestra de ello son las protagonistas de “Doce cuentos solitarios”. En esta novela sucede lo mismo. Los personajes de la protagonista, su madre y los que conforman su entorno -la tía materna, la prima, la criada de toda la vida, etc- resultan absolutamente verídicos.


En “Doce cuentos solitarios”, las protagonistas de ellos -mujeres de diversa condición social y edad, en diferentes situaciones personales- de descubrían ante nuestros ojos su intrínseca soledad, esa soledad que de tantas y tantas maneras se presenta y que, en definitiva, es la soledad inherente a todo ser humano.

También en “La Ofrenda” el tema de la soledad es primordial: la soledad de la anciana madre, atada a su silla de ruedas y la de la hija que por cariño, sin esperar nada más la cuida y ha sacrificado su juventud a lo que cree que su deber. Pero además en “La Ofrenda” madre e hija, aunque comparten la misma casa, se sienten solas pese a vivir en la misma casa y es que, como en algún momento dice la autora, “es más pavorosa la soledad acompañada”.

En la obra hay que reseñar por separado la estructura de la composición y el título y el análisis de los personajes.


Estructura y título de la obra
“La Ofrenda” es una novela construida en estructura circular: comienza y termina con la muerte de la madre, pero en medio ¡cuantos temas se tratan¡

Esta composición circular está dividida en capítulos.

Cada uno de ellos cuales se inicia con unas frases tomadas de las diversas partes que conforman del servicio religioso de la misa. En este caso la autora ha colocado exactamente las que, en el Misal, corresponden a la que se celebra el siete de agosto, dado que el 7 de agosto de 2009, en la ficción, se celebra el funeral por Asunción, la madre de Carmen, la protagonista.

Por otra parte, rizando el rizo, esas frases iniciales, tomadas del ritual de la misa, tienen que ver con lo que se desarrolla en cada capítulo.

En lo que respecta al titulo, “La Ofrenda”, la clave se encuentra en el capítulo que se inicia con las palabras que el la misa corresponden a la Consagración:

“Tomad y comed todos de él, porque este es mi cuerpo que será entregado por vosotros etc”.

En ese capítulo se debate algo verdaderamente importante y que aclara el título de la obra:

Sabido es que en cada misa hay una víctima propiciatoria que se ofrenda: la Hostia consagrada, la Sagrada Forma, es decir el cuerpo de Cristo, Dios Hijo, que se inmola v o l u n t a r i a m e n t e para redención de nuestros pecados, al decir la iglesia católica.

La palabra “hostia” en realidad un término latino que se utilizaba para designar al animal destinado a ser sacrificado por el sacerdote en el ara.

Pero ¿la Sagrada Forma, el cuerpo de Cristo es la única víctima que se ofrenda voluntariamente en un altar?

¿No se ofrenda también voluntariamente todo aquel o aquella que decide prescindir de su propia vida y dedicarla a alguien que necesita imperiosamente ayuda, como Carmen la protagonista, cuidadora de la madre y de la hacienda familiar?

¡Hay muchas Cármenes en la vida real, es decir víctimas que se ofrendan voluntariamente, ya sean hombres o mujeres! Son estremecedoras las páginas 115/118 dedicadas a este tema.


Los personajes

Como ha quedado dicho la habilidad de Ana Alejandre tiene especial habilidad para crear personajes femeninos. En este caso hay dos muy bien trazados:


1) Carmen, la protagonista absoluta, es una mujer de 55 años. Ha sido la hija soltera que ha sacrificado su juventud cuidando a su madre, enferma y sentada hace más de veinte años en una silla de ruedas. También ha tenido que ocuparse de la hacienda familiar. .

De hecho Carmen está, tanto o más que su madre, atada a la silla de ruedas, puesto que sus obligaciones familiares le han impedido hacer vida de mujer joven.

Carmen es el fiel espejo de muchas mujeres de este país, especialmente si están solteras.

“Son mujeres atrapadas en la tela de araña –dice Ana Alejandre, p. 117- de las obligaciones hacia los otros, con el sacrificio de la propia vida, de la propia realización personal, sin que jamás reciban recompensa alguna”. “Son vidas sin aliciente, llenas de desesperanza y de hastío”.

Los hermanos casados – dos en este caso- nada quieren saber de tristezas y enfermedades. Tienen su propia vida familiar y hasta la sociedad los exime de obligación mientras exista la soltera.

Eso sí tras la muerte de la madre, a poner la mano: a heredar todos a partes iguales. Real como la vida misma.

El amor de Carmen. Pese al mundo opresivo que componen la rigidez materna, las severas costumbres, las críticas y la maledicencia de la pequeña ciudad, Carmen tardíamente conoce el amor.
En un guiño a la generación a la que pertenece Carmen ese amor se consuma físicamente en tanto que suenan los acordes de la famosa canción del pianista Sam, de la película “Casablanca”:

You must remember this:
A kiss is still a kiss,
A sigh is just a sigh.
etc., etc.


En realidad la historia de amor de Carmen corre paralela a un ciclo de cine dedicado a Humprey Bogart en el cine Capitol de la pequeña ciudad sureña en la que vive.


Doña Asunción, la madre muerta.

Enferma de corazón y en silla de ruedas, es un personaje frío, calculador y dominante. Ciertamente porque su vida no ha sido fácil: le ha tocado una buena ración de desengaños y amargura. Pero lo cierto es que su temperamento es como hemos dicho.

Está dispuesta a reprimir al máximo cualquier eventual relación de su hija a fin de mantener sin mácula su estirpe y el honor de su vieja casa solariega.

Es capaz de cosas aún más horribles con tal de no quedarse sola, como se descubre a lo largo de la novela.

En muchos aspectos recuerda a la rígida y cruel Bernarda Alba lorquiana. No digo que Ana Alejandre se haya inspirado en ella sino que por su rigidez, dureza de corazón y el afán de preservar a toda costa sin sombra alguna de maledicencia la honra familiar, son parecidas.


Otros personajes

Junto a los dos personajes principales mencionados aparecen otros que componen muy bien el marco en el que se desarrolla la obra:
Destacan entre ellos

a) El personaje de la fiel Leocadia, el ama de llaves, único apoyo de carmen y por la que siente un enorme cariño que va más allá de la simple relación doméstica.

b) Bien trazados están también el de la tía materna, hermana de la madre y el de la envidiosa prima casada, que finge una idílica vida matrimonial inexistente; es la delatora del amor de carmen, por ella empieza la tragedia.

En resumen: nos encontramos ante una obra de corte intimista y psicológico, pero llena de tensión dramática que, como en una espiral, nos va envolviendo e intrigando más a cada página que leemos hasta llegar al sorprendente e inesperado final.

Tanto por su estructura como por los personajes “La Ofrenda” es una excelente novela

.

viernes, 12 de marzo de 2010

Ana Alejandre presenta en Madrid su última novela "La Ofrenda"


"La ofrenda"
Ana Alejandre
Editorial Ibersaf
Madrid, 2010 (226 pags)



L.M.A.

“La ofrenda”, última novela de Ana Alejandre ha sido presentada en la Casa de valencia en Madrid por los escritores Mario Soria, Dolores Gallardo, Laura López Ayllón y Julia Sáez Angulo. La intervención de esta última decía lo siguiente:

“La ofrenda” es una hermosa novela, bien escrita, de emociones y sentimientos, de amores y pasiones. Su protagonista, Carmen de la familia de los Villalar, es una mujer compleja, contradictoria que no siempre o en todo momento despierta la simpatía del lector. Vive en una época determinada, el tardo-franquismo, y hay que mirarla y juzgarla en ese contexto.

Carmen es una mujer que duda y vacila, que no se atreve a cortar alas a su cómoda situación de dependencia pero sí le gusta victimizarse, juzgar y condenar las presiones que sufre por parte de su madre, en primer lugar, de sus hermanos que la dejan a solas con una responsabilidad filial, contra la gente del pueblo que la critica con una maledicencia sostenida o contra el sacerdote que dice la misa y al que considera otra víctima de las circunstancias...

La novela de Ana Alejandre transcurre como un soliloquio íntimo y profundo que escarba como un escalpelo en el pensamiento, el espíritu y la carne de Carmen Villamar. A veces la lectura nos lleva a los abismos de ansiedad y amargura de la protagonista, que no sabe o no quiere cortar amarras de las cadenas familiares, máxime con una situación económica nada desdeñable. Ella, Carmen Villar, la protagonista, se ve como ofrenda de un altar profano a un dios menor.


Dosificar la intriga

La autora del libro ha sabido dosificar con inteligencia la historia que va en un tono gradual desde el secreto inicial; dosificar la intriga sobre esa aventura interior de los personajes. La novela parte de una confesión a la hija protagonista, hecha por su madre anciana, en silla de ruedas, la misma noche de su muerte. Esa revelación se va poniendo de manifiesto a medida que pasan las páginas en una serie de capítulos.

Ese otro personaje, la madre, doña Asunción, antagonista omnipresente de una u otra manera en la vida de la protagonista Carmen Villalar, incluso después de su muerte. La madre minusválida responde a un cierto arquetipo literario (recordemos que arquetipo es un personaje que sigue un hilo conductor sostenido con su presencia de la tradición narrativa), pues bien, el arquetipo de la madre en la novela “La ofrenda” tiene su cordón literario en la Bernarda de Alba de Federico García Lorca o más atrás en “Doña Bárbara”, el personaje que da título a la novela de Rómulo Gallegos. Se trata de mujeres poderosas, dominantes, castrantes, casi hembras de horca y cuchillo para decidir sobre las vidas circundantes. Mujeres egoístas y controladoras que “machacan” –por decirlo con palabras coloquiales- a quienes tienen a su lado. Caracteres que sin duda parten del infortunio, de su propia amargura o desgracia, pero que la hacen partícipe a los demás de manera consciente o inconsciente. El arquetipo existe a nuestro lado y por eso se repite de una u otra manera.

Ana Alejandre da unas cuantas y buenas pinceladas sobre la situación sentimental del origen en esta mujer “domina y señora” del patrimonio y vidas familiares; en la relación con su marido fundamentalmente cuando él vivía dedicado por entero a sus asuntos económicos y apenas si le hacía caso. La “venganza” cuando ella toma las riendas de la casa y el patrimonio no se hacen esperar: repite de alguna manera la conducta que reprochó.

Saga familiar, novela de mujeres

“La ofrenda” tiene algo de novela de saga familiar, la de los Villamar; de novela de mujeres, por cuanto ellas, madre e hija sobre todo dominan la escena frente a otros personajes masculinos secundarios, no tanto el amante, como el administrador o el gerente de los negocios familiares que aparecen de vez en cuando.


La novela es sobre todo una pasión fuerte y sostenida de sentimientos poderosos como son el amor carnal y el odio sordo y soterrado; el dominio del patrimonio familiar o la riqueza que se traduce directa o indirectamente en afán de poder sobre las voluntades ajenas.


Historia de amor con una inter-textualidad cinematográfica. El encuentro amoroso con la película de “Casablanca” al fondo. Música que sonó al piano entre cada una de las intervenciones.

Estructura original

La estructura de la novela está bien organizada en torno a la misa funeral de la madre muerta. La protagonista, Carmen Villalar, sigue casi ausente cada una de las partes de la misa como son el Introito, la Epístola, el Evangelio, el Salmo, etc, para evadir su pensamiento hasta una antigua historia de amor que tuvo en el pasado y en la que quedaban numerosos cabos sueltos que descubrió al fin la noche del óbito materno.

La alternancia entre esas partes de la misa como ofrenda mística y el recuerdo de los diferentes episodios de la protagonista como “ofrenda del altar profano” es una construcción original que permite al lector seguir el ritmo de ambos episodios en los que se producen los efectos de flashback y flashforward, es decir de avances y retrocesos en los recuerdos que conforman la vida, hecha de realidad visual y de realidad mental, con frecuencia disociadas.

Percepciones sensoriales

Las dotes de Ana Alejandre como narradora se ponen de manifiesto continuamente y de su prosa, bien amasada como el buen pan, se pueden extraer logradas percepciones sensoriales como las que siente un cuerpo en la ducha, con una riqueza de vocabulario y una precisión asombrosa en las consecuencias de la caída del agua en un cuerpo, ante las que el lector no puede sino admirarse del dominio de la observación de la autora y seguidamente del lenguaje para mostrarlo de modo narrativo.

Otro ejemplo, al precisar los sonidos -extraído de la página 141- al paso de la fila de comulgantes en el funeral, cuando describe “un murmullo encendido de frufrús de telas, carraspeos y crujidos de madera”. En la página 44 tiene otra descripción brillante sobre la ciudad a la hora de la siesta en plena canícula, cuando habla de “tejados rojos como crestas de gallo enhiestas bajo el sol abrasador, que obligaba a la bajada de persianas y cierre de cancelas...” La descripción es mucho más rica pero yo se la dejo completar a ustedes cuando lean la novela y la analicen por sí mismos.

En suma, la autora de “La ofrenda” no solo cuenta bien el pathos , los sentimientos, de los personajes de la novela sino que lo enriquece con la emociones interiores de cada uno de ellos o las visiones exteriores como cuando cita el dibujo de paso de cebra que la persiana forma en un cuerpo desnudo.

El auditorio de presentación estuvo lleno de público con escritores y artistas como Ángel Maestro, Emilia Currás, Charo de la Cueva, Antonio Alvarado y otros.