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sábado, 29 de octubre de 2022

DONACIÓN RAFAEL BOTÍ. UN LEGADO CENTENARIO



Miguel Clementson Lope 

                29.10.2023.- Madrid.- La Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí fue creada en 1998 por acuerdo del pleno de la Diputación Provincial de Córdoba,1 recogiendo una iniciativa del propio hijo del artista, Rafael Botí Torres, que en esas fechas donó cincuenta y siete cuadros del padre a la corporación provincial. 

Por parte de la Diputación se activaron acciones para construir un nuevo centro de arte en la ciudad, que finalmente se acordó ubicar en la calle Manríquez, y cuya fachada conforma uno de los flancos laterales de la plaza de Judá Leví, en pleno corazón del histórico barrio de la Judería cordobesa. 

En junio de 2005 se puso la primera piedra de lo que iba a ser el Centro de Arte Rafael Botí, finalmente inaugurado en 2015, tras debatirse y consensuarse el enfoque final que habría de darse al contenido y funcionalidad del edificio, pues si el planteamiento inicial era la conservación y exhibición de los fondos artísticos de la Diputación, pasados unos años se consideró más conveniente dar cobertura, con carácter preferente, al “talento de los jóvenes creadores de la provincia”, de tal manera que la realización de exposiciones, el desenvolvimiento de talleres artísticos y el desarrollo de conciertos, constituirían las prioridades que atendería la agenda del centro, con la pretensión de revitalizar la vida cultural en la ciudad. 

Nacido con el siglo, RAFAEL BOTÍ se forma como artista de la mano de Julio Romero de Torres, que fue su profesor de Dibujo en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba, en la que estuvo matriculado entre 1909 y 1916. En 1917 se trasladará a Madrid, ingresando en el Conservatorio para seguir estudios musicales, que le posibilitarán posteriormente los precisos recursos económicos a lo largo de su vida, al ingresar mediante oposición en la Orquesta Filarmónica de Madrid como profesor de viola. Al tiempo, se matricula igualmente en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. 

En 1919 conoce al pintor Daniel Vázquez Díaz, quedando integrado entre su grupo de alumnos, y con el que mantendrá desde entonces una gran amistad.2 En 1921 participa en el II Salón de Otoño de Madrid, y al año siguiente dispone por vez primera su obra en la Nacional de Bellas Artes. Su primera muestra, en este caso conjunta, pues compartió espacio con el escultor Enrique Moreno, El fenómeno, tuvo desarrollo en 1923, en el Círculo de la Amistad de Córdoba, exponiendo individualmente por vez primera en Madrid, en 1927. 

En este periodo practicaba una suerte de postcubismo atemperado, de trasfondo lírico. En 1929 y 1931 viajó a París para ampliar estudios de pintura, pensionado por la Diputación Provincial de Córdoba. En 1929 intervino como cofundador del Grupo de Artistas Independientes, integrando la nómina de autores representados en la muestra inaugural del colectivo (I Salón de Artistas Independientes 1 Acuerdo tomado por el pleno de la Diputación Provincial, reunido en sesión de 12 de junio de 1998: se constituye la Fundación Provincial de Artes Plásticas “Rafael Botí” como Organismo Autónomo Local de naturaleza administrativa para la gestión directa de un servicio público de su competencia, de conformidad con lo previsto en la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local. 2 

La doble vertiente formativa de Botí le posibilitaba unos recursos ideales para la creación artística y una especial sensibilidad para la “composición”, tanto pictórica como musical. A este respecto, Vázquez Díaz se pronunció sobre su obra, argumentando que “ante sus paisajes hay que guardar silencio para escuchar su música”. de Heraldo de Madrid), participando en esta línea en la Exposición Internacional de Barcelona y en la de Arte Moderno de Granada. 

Fue, con Rodríguez Luna, uno de los activadores de la Agrupación Gremial de Artistas Plásticos (AGAP, Madrid, 1931), proclamando la renovación de la vida artística nacional mediante un manifiesto,3 y participando en la colectiva de la Federación de las Artes. En 1933 dispuso una muestra individual en la Asociación de Artistas Vascos de Bilbao, y en 1934 otra en el Museo de Arte Moderno de Madrid. 

La guerra y las vicisitudes vividas tras el conflicto le determinan a alejarse de la pintura, cuya práctica no retomará hasta 1947. A partir de entonces trabajó con renovado ímpetu, dando despliegue a su particular estilo, conformado tras vertebrar una selectiva síntesis que aglutinaba las mejores esencias de los que llegó a considerar sus grandes maestros: Cézanne, Matisse, Rousseau, Darío de Regoyos, Joaquín Mir y Vázquez Díaz. 

En estas fechas, los motivos que considera en su obra son los alrededores de Madrid, desde parajes solitarios hasta las vistas urbanas del extrarradio. A partir de los setenta, Botí retornará la mirada hacia su Córdoba natal, que se convertirá en motivo constante de inspiración, en especial sus patios y plazas, sin dejar a un lado el paisaje castellano, con series realizadas en Aranjuez, Torrelodones y en la Casa de Campo. Poco antes de morir, el Ayuntamiento de Madrid organiza una magna exposición antológica de toda su obra en el Centro Cultural de la Villa. 

            * * * 

En 2016 se amplió la colección legada por el hijo del artista a la Fundación Provincial de Artes Plásticas, alcanzándose entonces la cifra de 74 óleos. Para completar hasta el centenar este legado pictórico, Rafael Botí Torres vuelve a activar una nueva donación de 26 óleos más en marzo de 2021, que fue aceptada y aprobada por parte de la junta de gobierno de la Diputación con fecha 19 de abril de 2021, dando forma a la más completa y ambiciosa colección monográfica que sobre el pintor existe en este momento, y posibilitando para lo sucesivo poder contemplarse reunido este trascendente conjunto de trabajos, bien representativo de las distintas etapas recorridas a lo largo de su extensa biografía por uno de los autores más destacados de la historia del arte español del siglo XX, tan intenso como convulso, pero igualmente testimonial de una auténtica edad de plata para la plástica. 

El conjunto de obras que integran este último legado vienen a completar cualitativamente el repertorio argumental del maestro, que no en todos los contenidos programáticos estaba suficientemente representado. Como es habitual en un autor que ha tenido al paisaje como preferencia temática, son éstos los que predominan en la nueva dación, siendo siete los que integran este apartado: Fuente Goiri (Deusto); Desde mi ventana (Deusto); Hendaya, desde Fuenterrabía; El canal de Fuenterrabía; De la Casa de Campo (Madrid); una nueva versión De la Casa de Campo y Desde mi estudio (Madrid), correspondiendo los cuatro primeros títulos a la primera época del artista, siendo obras ejecutadas entre los años 1925 y 1926, y constituyendo éstas un conjunto revelador de las inquietudes e influencias que, aún en periodo de formación, van conformando ya lo que llegará a ser el núcleo visceral de su pintura. 

        Los tres últimos títulos corresponden, en cambio, a composiciones de plena madurez, realizadas entre los años 1955 y 1990. En ocasiones, es difícil deslindar una vista urbana de un paisaje, pues 3 “Manifiesto dirigido a la opinión pública y a los poderes oficiales”, publicado en La Tierra, el 20-abril1931 ambas consideraciones se dan la mano en una única composición, como concurre en Iglesia de Deusto, de 1925, adquiriendo todo el protagonismo el claveteado herraje en Puerta manchega, de 1980, o la mágica luminiscencia lunar de Nocturno manchego, de 1985. Igual concurre con las bellas marinas insertas en este conjunto de obras, todas ellas elaboradas del natural en La Mata (Torrevieja, Alicante), enclave vacacional durante tantos años para la familia Botí Torres, donde el pintor solía abordar incansables jornadas de trabajo ante el mar, para eclosionar composiciones tan rotundas como La barca verde (1975) o La bandera en la barca (1974), ante las que hemos de entornar los ojos como consecuencia de la claridad fulgurante y del esplendente colorido. 

En Mar y pinos (1973) la masa azulada coexiste con una panorámica virginal de la costa, en la que cadenciosos ritmos vegetales evidencian una suerte de transitoriedad continuada ante la concreción calma y opalina del mar. Persevera aquí el áureo fulgor de la ensenada salpicada aquí y allá por los frutos de la tierra, el arrebolado celaje... una suerte de Arcadia rediviva en la que el tiempo histórico se ha erradicado para el disfrute gozoso de los sentidos.         En El árbol (1969), una acacia marina se convierte en central protagonista de la composición, desplegando su ardoroso ramaje multicolor, de concreción desenvuelta y flagrante. Una luz cegadora envuelve las plantas y anega el paisaje; es la hiperbólica y esplendente luminosidad del Mediterráneo, tan querida por el pintor como contrapunto a sus asuntos invernales y, sobre todo, a esas otras refulgencias atenuadas, jugosas y matizadas en el uso de los valores tonales, que caracterizan a sus obras realizadas en el País Vasco y en toda la Cornisa Cantábrica. 

Los enseres y entornos más cotidianos son asímismo trascendidos por el maestro, que consagra los objetos en el lienzo para habilitarlos en un universo lúdico y poético, tal y como podemos vislumbrar en Cántara y silla, de 1988. De igual modo, también la temática animal adquiere protagonismo, con títulos tan sugerentes como Guacamayo (1966), o Satán (1987), donde el color y la materia pictórica se erigen en auténticos protagonistas de cada una de estas obras.         La última serie considerada es, sin duda, de las más representativas en el contexto de su producción: la relativa a los jardines y flores, integrada por nueve trabajos: La casa del jardinero, obra realizada en el Jardín Botánico de Madrid, de 1932; Patio del Museo Romántico, Madrid, de 1946; Plantas (1980), La encina (1981) y Banco de los enamorados (1982), tres óleos elaborados en el jardín de su propia casa de Torrelodones, El Tomillar; Florero en la ventana (1986); Flores (1990); Abetos de Torrelodones (1990) y Flores (1991). Todas estas composiciones no son sino la confirmación de que los entes vegetales constituyen para el artista sujetos fundamentales de la Creación, y como tales los inviste de esencial protagonismo en sus obras.                 Quedan de este modo expuestos ante el espectador en su más absoluta esencialidad, que Botí sublimiza verificando un empático y sensitivo análisis de cada uno de estos motivos fitomórficos. Botí es un artista de exquisita sensibilidad, cuyo dominio del oficio se oculta tras una aparente ingenuidad. Su pintura, de atemperado colorido, ha ido evolucionando con el paso del tiempo, fluctuando desde las fórmulas que interiorizó en sus estancias parisinas ―ciertas notas cubistas y de tratamiento de color matissianas― hasta la consecución de un mayor rigor y consistencia constructiva determinados por el acertado uso del cromatismo, que encauzó bajo la tutela y el magisterio de Vázquez Díaz, para alcanzar finalmente sus particulares parámetros estéticos. 

La obra de Botí incorpora y hace suyos una serie de antecedentes en los que el lírico y puro pintor cordobés gusta reconocerse: así, la pureza de Fra Angélico, el ascetismo de Zurbarán, la organización del paisaje cezanniana, el ingenuismo de Rousseau, la fría luz plateada de Vázquez Díaz... a lo que habrá que añadir la intimidad y el silencio de los patios de Córdoba, su arquitectura escueta y germinal, verdadero leit motiv del hondo y cordobesísimo paisaje de Botí. 

        A nuestro entender, el artista intensifica, decanta y purifica la realidad, y la estiliza como una fina y gozosa nota musical, y todo bajo el signo de una armonía interior que inspira toda su obra. Su paisaje urbano, nada monumental, está conformado con una límpida sencillez, con una pulcra y esencial dicción que huye de todo lo solemne, abigarrado y barroco, hasta socavar lo esencial, para mostrarnos su verdadera y auténtica consistencia interior. Rafael Botí tuvo impresa incesantemente en su retina una imagen plural y al mismo tiempo sintética de la Córdoba más visceral, que convirtió en auténtico fundamento de su pintura. 

El magisterio de Vázquez Díaz, su gravedad, ceden ante el lirismo poético de este músico cordobés, que supo “orquestar” como nadie las claves lumínicas del color. Sus composiciones sencillas reordenan todo modelo visualizado por el artista, transmutando en esencia misma, por medio del cromatismo, cada propuesta figurativa. Títulos como Patio de Viana o Noche de Córdoba sintetizan dos de las lecturas predominantes en su obra: la objetivación hedonista, proclive a la complacencia voluptuosa en la materia y, de otra parte, la introspección reflexiva, vertiginosamente exteriorizada desde el yo interior del artista.

Más información


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jueves, 2 de junio de 2022

“La Córdoba de Rafael Botí”, libro ilustrado sobre la pintura y la figura de Rafael Botí

Portada del libro
Autorretrato de juventud, por Rafael Botí


Julia Sáez-Angulo

2/6/22.- Madrid.- Rafael Botí Gaitán (Córdoba 1900- Madrid 1995) fue un músico y pintor que dejó huella por su buen saber hacer y cuenta hoy con un Centro de Arte Contemporáneo y una Fundación Provincial de Artes Plásticas que llevan su nombre en Córdoba, su ciudad natal. Ahora la Diputación Provincial de la citada ciudad andaluza ha publicado un gran libro ilustrado ricamente de imágenes de la obra y fotografías, sobre la vida, la figura y la obra de Rafael Botí, que acoge los textos, estudios y comentarios sobre los distintos aspectos del personaje.

Entre los nombres que figuran en el libro para comentar como testigos, el trabajo artístico de Rafael Botí, se encuentran: Antonio Manuel Campoy, Antonio Ruiz Cruz, Carmelo Casaño, David Ledesma, Jaime Brihuega, Ángel Aroca, Carlos Clementson, Antonio Gala, Rosa Luque o Francisco Solano.

Al final del libro, Rosa Luque lleva a cabo una entrevista con el hijo del pintor, Rafael Botí Torres, coleccionista y mecenas, en la que dice: “Aunque yo no pinto nada, he vivido rodeado de arte y artistas”. Como mecenas este coleccionista ha donado 62 cuadros de su padre y una treintena de otros artistas como don Daniel Vázquez Díaz, Pedro Bueno, López Obrero… y con esa generosa donación al Centro de Arte Contemporáneo Rafael Botí de Córdoba.

Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2011/08/boti-ferrer-lopez-obrero-y-rodriguez.html

https://lamiradaactual.blogspot.com/2010/07/rafael-boti-octogenario-y-gran.html

https://lamiradaactual.blogspot.com/2017/08/rafael-boti-recuerdos-y-evocaciones-del.htm

"Córdoba", pintura de Rafael Botí

viernes, 28 de octubre de 2016

Rafael Botí, pintor cordobés, cuenta con una sala permanente en el Centro de Arte Contemporáneo






L.M.A.

            El Centro de Arte Contemporáneo Rafael Botí cuenta con una sala donde se exhibirá de manera permanente la obra del artista cordobés que da nombre al espacio ubicado en la calle Manríquez y que depende de la Diputación de Córdoba, informa el periódico Córdoba.
            El hijo de Botí y principal donante de la obra de su padre, Rafael Botí Torres, afirmó ayer que con la inauguración de la exposición permanente se cumple el principal deseo de su progenitor: «Que su obra se quedara en Córdoba». En esta misma línea se pronunció la diputada de Cultura, Marisa Ruz, para la que se saldaba «el compromiso de la Diputación con la familia de Rafael Botí».  La responsable política indicó, además, que la sala «nos va a dar la posibilidad de ir revisitándola e incluso de poner en diálogo al autor con otros autores».
            De pequeñas dimensiones, el espacio que este centro ha dedicado a Botí exhibe actualmente 14 obras de las sesenta que el hijo del pintor ha donado a la institución provincial desde que en 1998 comenzara a hacerlo. «Seguiremos donando obras --anunció--. Para la familia es un día importante que se ha conseguido por el empeño de la presidenta y el empeño de mi padre, que fue siempre que la obra se quedara en Córdoba y en la Diputación, donde primero lo apoyaron».
            Rafael Botí recordó que su padre desarrolló buena parte de su obra en Córdoba, «y siempre que tenía un hueco veníamos a la ciudad para disfrutar de ella». Buena prueba de ello son algunos de los cuadros de la permanente que responden a una temática local como La fuente del olivo, Patio de la madama, Calle Santiago, La noche en una calle de Córdoba, Arquitectura cordobesa, Patio de la Judería, El patio de la Fuensanta y Patio antiguo.

Datos biográficos
            Rafael Botí (Córdoba, 1900 - Madrid, 1995) empezó a dibujar con Julio Romero de Torres. Estudió Historia del Arte en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba y música en el Conservatorio. A los 17 años se trasladó a Madrid y en 1919 ingresó en la Orquesta Filarmónica de Madrid como profesor de viola, y en 1930 de la Orquesta Nacional de España. En 1929 y 1931 viajó a París para ampliar estudios de pintura, becado por la Diputación. En 1931 fundó, junto a otros artistas, la Agrupación Gremial de Artistas Plásticos lanzando un manifiesto vanguardista dirigido a la renovación de la vida artística española. Es Hijo Predilecto de la Ciudad, Medalla de Oro de Córdoba y posee la Medalla de Plata al Mérito en las Bellas Artes.

jueves, 6 de diciembre de 2012




Wert felicita a Córdoba por la incorporación de la "Fiesta de los Patios" a la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO
Cuadro de texto: Nota de prensa
 

·               Con once inscripciones, España es el cuarto país con más bienes en esta Lista


El Comité Intergubernamental de la UNESCO para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, reunido en París desde  el día 3 de diciembre, ha aprobado hoy la inclusión de la candidatura española "La Fiesta de los Patios de Córdoba" en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Tras conocer la noticia, el ministro de Educación, Cultura y Deporte ha querido transmitir su felicitación “a la ciudad de Córdoba por el magnífico trabajo que han realizado junto con la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio que dirijo”.

“Quiero también destacar que, con la incorporación de la Fiesta de los Patios de Córdoba, España es el cuarto país con mayor número de inscripciones en la Lista Representativa”, ha destacado José Ignacio Wert.

“La Fiesta de los Patios –ha explicado el ministro- es un ejemplo de punto de encuentro entre culturas, de pervivencia y recreación de valores de colaboración y solidaridad vecinal. En mayo, las casas-patio de Córdoba abren sus puertas para ofrecer a los visitantes un espectáculo floral que es fruto del esfuerzo vecinal de todo un año. Un valor, el del esfuerzo compartido, el de la solidaridad ciudadana que merece todo nuestro reconocimiento porque rescata valores cívicos y sociales muy importantes, al tiempo que alimenta y reverdece tradiciones culturales muy valiosas”.

La Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial incluye prácticas y expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes escénicas, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional.

La Fiesta de los Patios

La Fiesta de los Patios de Córdoba representa y tiene valor como ejemplo de lugar de encuentro intercultural y del aprendizaje de un modo de vida vecinal sostenible que consolida valores humanos esenciales.

Se trata de un icono representativo de la ciudad de Córdoba. Tiene dos elementos destacables: el “Concurso de Patios” y el “Festival de los Patios Cordobeses”. El concurso es un incentivo que premia el arreglo de los patios, bellamente engalanados con flores y plantas, en diferentes modalidades, los cuales se exponen a la contemplación admirativa de los visitantes. El festival consiste en la representación, en patios amplios, de cantos y bailes tradicionales del folklore cordobés (flamenco especialmente).

La subdirectora general de Patrimonio Histórico, Elisa de Cabo, que ha coordinado la tramitación del expediente y ha encabezado su defensa en el Comité, ha destacado en la reunión que “La Fiesta de los Patios de Córdoba es un paradigma de la unión entre la Convención de patrimonio mundial y la Convención para la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial, superando así la dicotomía  entre lo material y lo inmaterial. Esta candidatura encarna, por tanto, una síntesis riquísima de ambos patrimonios”. La subdirectora ha resaltado también que “aporta unos valores tan importantes y actuales como la sostenibilidad, además de la relación entre la cultura y la naturaleza y la solidaridad”.

España, el cuarto país con más elementos reconocidos en la Lista representativa

La Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial fue aprobada por la UNESCO en 2003 con el objetivo de salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial y la sensibilización en el plano local, nacional e internacional a la importancia del patrimonio cultural inmaterial y de su reconocimiento recíproco. España la ratifica en 2006 y desde entonces se ha llevado a cabo un trabajo muy activo con el resultado de 11 manifestaciones inscritas en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial y dos proyectos reconocidos como buenas prácticas de Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, convirtiéndose de esta manera, en el cuarto país con más elementos reconocidos.

La Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad cuenta, por tanto, a partir de ahora ya con once inscripciones españolas. En ediciones precedentes, se incluyeron las candidaturas del canto de la Sibil∙la, el flamenco y los castells (2010); el lenguaje silbado de La Gomera- el Silbo- y los tribunales de regantes del Mediterráneo español (2009); la Patum de Berga (2003); el Misteri d´Elx (2001) y las candidaturas transnacionales de la dieta mediterránea y la cetrería (2010) y la Fiesta de la Mare de Deu de Algemesí (2011).


miércoles, 12 de septiembre de 2012




“Góngora. La estrella inextinguible”, Exposición del escritor barroco en Córdoba



L.M.A.

Góngora. La estrella inextinguible. Magnitud estética y universo contemporáneo, organizada por Acción Cultural Española (AC/E) y el Ayuntamiento de Córdoba con la colaboración de la Universidad de Córdoba, desvela la figura del gran poeta cordobés y analiza más de cuatro siglos de influencia del universo gongorino en la literatura universal a través de dos centenares de piezas entre cuadros, manuscritos, grabados, dibujos, cartas, esculturas, instrumentos musicales, tapices, partituras, carteles, libros, y revistas.Joaquín Roses es el comisario de esta exposición que, además de clausurar la conmemoración del 450 aniversario del nacimiento de Luis de Góngora, se inauguró el pasado mes de mayo en la Biblioteca  Nacional de España dentro de los actos organizados para celebrar el Tricentenario de la primera institución cultural española. El recorrido de la exposición, dividida en dos sedes y cuatro bloques, comienza en la Sala Vimcorsa donde se pueden ver los tres primeros bloques y finaliza con el último en el Centro de Arte Pepe Espaliú.

La muestra arranca con el titulado En orbe de oro luminosa estrella: vida y contextos, que sitúa al poeta en su tiempo a través de cinco secciones: Libros que hechizaron a Góngora; Viajes y poesía: Córdoba, Madrid y otras ciudades; “Aquel sol invernal de la grandeza”: Corte y clero; Imagen inmóvil y letra de don Luis y El manuscrito Chacón: estelay alhaja del Príncipe de los poetas. Este bloque alberga retratos deGóngora, como la copia anónima del siglo XVII del realizado por Velázquez, que se encuentra en el Museo Lázaro Galdiano, y de diversos reyes, como el de Felipe IV (Gaspar de Crayer) junto a cartas autógrafas del poeta cordobés, elcélebre manuscrito Chacón y obras de diversos autores de los siglos XVI y XVII como Juan de Mena, Garcilaso de la Vega, Juan Rufo, Luis Carrillo y Sotomayor, Alonso de Ercilla, Fernando de Herrera o Lodovico Ariosto.

El segundo bloque, Motivos cotidianos, poemas estelares, mitos inagotables: sugerencias de la forma, la línea y el color, invita a un recorrido por los sectores más estimulantes de la producción gongorina con tres capítulos: Lopastoril, lo cinegético y la música (que recopila instrumentos musicales dela época y óleos como Escena pastoril de Adriaen van de Velde); Brújulasen el universo poético: Polifemo y Galatea, Soledades , Píramo y Tisbe,donde se exhiben importantes óleos como Acis y Galatea, de Charles de la Fosse o el Píramo y Tisbe de Gregorio Pagani, junto aotros autores como Piere Claude Gautherot y Abraham Daniëlsz Hondius; y Vórtice de mitos y motivos (que incorpora los óleos de Simone Pignoni,  El rapto de Proserpina, y de Claude-François Delorme, Hero y Leandro).

El tercer bloque, dividido en cuatro secciones –La transmisión manuscrita; La transmisión impresa; La polémica sobre la nueva poesía y Fugaz esplendor: imitadores en Europa y América- se refiere a “Aquel que tiene de escribir la llave”: El triunfo de Góngora en el siglo XVII y reúne manuscritos que contienen obra de Góngora como los de la BibliotecaNacional o los de la Real Academia de la Lengua; retratos de coetáneos como Lope de Vega, Pedro de Valencia o José de Pellicer, diversas ediciones de la poesía de don Luis impresas en distintas ciudades (Lisboa, Bruselas), así como manuscritos e impresos que recogen la polémica que provocaron sus poemas más innovadores, como el Polifemo y las Soledades. También figuran en este bloque libros de imitadores del siglo XVII y XVIII, tanto europeos como americanos.

El último bloque expuesto en el Centro de Arte Pepe Espaliú, La galaxia de Góngora en el siglo XX, analiza las revisiones del poeta en el último sigloa través de cuatro secciones: Constelaciones poéticas y artísticas; Brillantes magnitudes: inextinguibles proyecciones al universo contemporáneo;La elipse en América: poesía hispanoamericana del siglo XX; y La nebulosa crítica: ediciones y estudios. El arte está presente en este último capítulo con los retratos de algunos miembros de la Generación del 27realizados por Gregorio Prieto, como los de Luis Cernuda, Dámaso Alonso, Federico García Lorca, Miguel Hernández o Rafael Alberti, de los que se exponen también manuscritos importantes (“La imagen poética de Góngora”, de Lorca; “Góngora y el Gongorismo”, de Cernuda; “Soledad tercera, de Alberti); el busto de Góngora esculpido en bronce patinado porMateo Inurria; los Veinte poemas de Góngora ilustrados por Picasso; y obras pictóricas de Luis Gordillo (Tricuatropatas A), Joaquín Vaquero Turcios (Retrato de Góngora viejo) o Guillermo Pérez Villalta (Las lágrimas de Narciso). Junto a ellas, esculturas de Josep María Subirachs o el cartel original de La bella y la bestia, de Jean Cocteau; entre las ediciones del siglo XX se pueden ver obras como Perito en lunas de Miguel Hernández, Antiguo muchacho de Pablo García Baena, Cantos de vida y esperanza de Rubén Darío, Muerte de Narciso, de José Lezama Lima, Muerte sin fin, de José Gorostiza, y poemarios de Jorge Luis Borges, Octavio Paz o Severo Sarduy. La muestra se cierra con las ediciones ylos ensayos de algunos de los grandes impulsores del último siglo en el estudio del poeta cordobés como Dámaso Alonso, Robert Jammes, Emilio Orozco Díaz, Antonio Carreira o Joaquín Roses.


 Actividades multimedia
Ademásde obra original, en la exposición se podrá ver un audiovisual de unos 13minutos y medio de duración que lleva por título En el papel diáfano delcielo en el que se realiza una lectura continuada de poemas completos yfragmentos de Góngora, seleccionados por el comisario, acompañada de imágenes mudasextraídas de las reproducidas en el catálogo, alusivas directa oconceptualmente al contenido de dichos versos.
Por otra parte, una pantalla táctil permitirá al visitante navegar libremente por la digitalización de los tres volúmenes del Manuscrito Chacón, propiedad de la Biblioteca Nacional de España. En total son aproximadamente 186 imágenes del volumen 1, 192 imágenes del volumen 2 y 104 imágenes del volumen 3. La aplicación se acompaña de una brevísima nota introductoria realizada por el comisario sobre el propio manuscrito.  Catálogo
Conmotivo de la exposición AC/E ha editado un catálogo, diseñado y dirigido porJoaquín Roses, que contiene, además de una introducción del comisario y una importantebibliografía de y sobre Góngora escrita por Antonio Carreira, ensayos deestudiosos y escritores como Robert Jammes, Amelia de Paz,Fernando Marías Franco, José Ignacio Fortea, Jesús Ponce Cárdenas, AntonioCarreira, Joaquín Roses, EnricaCancelliere, Mercedes Blanco, Laura Dolfi, MarianoLambea y Lola Josa, Melchora Romanos, Andrés Sánchez Robayna, CarlosClementson, Gustavo Guerrero, Luis F. Martínez Montiel y Pablo García Baena.

Ficha técnica
Organiza Acción Cultural Española(AC/E) y Ayuntamiento de Córdoba; Colaboran Universidad de Córdoba
Comisario: Joaquín Roses (ProfesorTitular de Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Córdoba); Coordinador (AC/E): Marcelo Sartori; Diseño de la exposición: Javier Rosselló



Sedes y fechas
Sala Vimcorsa y Centro de ArtePepe Espaliú (Córdoba)
Del 12 de septiembre al 11 denoviembre de 2012
Horario: Lunes a sábados de 10:30 a 13:30 y de 17:00 a 21:00 h.
Domingos y festivos de 10:00 a 14:00 h.Entrada gratuita.


domingo, 21 de febrero de 2010

Pilar Citoler y su Premio Internacional de Fotografía en la Fundación Botí


EXPOSICIÓN SALA PUERTANUEVA, CORDOBA
JUEVES 25 DE FEBRERO DE 2010 A LAS 20,30 H.



L.M.A.


El pasado 2009 tuvo lugar la cuarta convocatoria del PREMIO INTERNACIONAL DE FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA PILAR CITOLER que promueven el Ayuntamiento de Córdoba y su Delegación de Cultura; la Fundación Cajasur; la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí de la Diputación de Córdoba y la Universidad de Córdoba través de su Vicerrectorado de Estudiantes y Cultura. Con la cooperación del Parque Científico Tecnológico de Córdoba ‘Rabanales 21', han impulsado un Premio plenamente consolidado en 2010 (www.premiopilarcitoler.es).

Con presencia de fotógrafos españoles, remitieron sus fotografías al Premio ciento cincuenta y dos creadores, de consolidada trayectoria, de diversos países. Por orden de densidad señalamos: México, Argentina, Italia, Chile, Portugal, Alemania. Austria, Estados Unidos, China, Francia, Perú, Suiza y Venezuela.

En sus tres ediciones anteriores ha sido ganado por Begoña Zubero (2006), Félix Curto (2007) y Manuel Sonseca (2008). A ellos se suma ahora, en su cuarta edición, JUAN DEL JUNCO (Jerez de la Frontera, 1972).

También es el origen de una serie de monografías sobre los fotógrafos premiados, presentadas en certámenes como D-FOTO, PARIS PHOTO y en MADRID-FOTO, que se pretende sea referencia en el mundo de la fotografía contemporánea. Se trata de la colección EL OJO QUE VES, que dirige Alfonso de la Torre.

La monografía de MANUEL SONSECA, por tanto la tercera de las editadas y que se presenta ahora coincidiendo con su exposición en la Sala PuertaNueva (bajo el título "Manuel Sonseca en blanco y negro"), cuenta conManuel Sonseca, una entrevista del artista realizada por Alejandro Castellote y un texto de Juan Manuel Bonet titulado: "Manuel Sonseca, peatón con Leica". Todo el volumen, bilingüe (castellano/inglés) como los anteriores, ha sido impreso en Brizzolis y ha estado al cuidado editorial de Mauricio d'Ors.

La vocación del Premio tiene un doble sentido: su contemporaneidad y su deseo de internacionalidad. El jurado de este Premio estuvo en esta edición presidido por Pilar Citoler, coleccionista creadora de la Colección Circa XX, Presidenta también del Patronato del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y contó entre sus miembros con los fotógrafos Manuel Sonseca, Txomin Badiola y Antonio Tabernero. En el jurado estaban también presentes Soledad Lorenzo, galerista; y los críticos de arte Mariano Navarro y Alfonso de la Torre.

Los otros nueve fotógrafos seleccionados, que presentaron fotografías fechadas entre 2008 y 2009 fueron: JUAN BARAJA, LIDIA BENAVIDES, AMERICA MÉNDEZ, LINAREJOS MORENO, MANUEL MUÑOZ, ROSA MUÑOZ, EDUARDO NAVE, FELIPE TALO Y LAURA TORRADO. Éstos explicarán sus intenciones creadoras en el catálogo editado y muestran sus obras en esta Sala Puerta Nueva de Córdoba durante marzo de 2010.

El Premio, es sabido, se vincula al nombre de la coleccionista Pilar Citoler, coleccionista que recibió el Premio ARCO al coleccionismo privado en España (2005) y en 2007 la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Las bases del V PREMIO INTERNACIONAL DE FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA PILAR CITOLER pueden consultarse en la web del Premio. Este año 2010 la imagen ha sido cedida por JOSÉ MANUEL BALLESTER.