martes, 10 de marzo de 2015

Eduardo Laborda e Iris Lázaro: El Retrato en Aragón, exposición en el Museo Pablo Gargallo de Zaragoza




 Eduardo Laborda e Iris Lázaro ante un retrato



Julia Sáez-Angulo

         El Rostro del tiempo. Aproximación al Retrato en Aragón es el título de la exposición que se ha inaugurado en la sala de exposiciones del Museo Gargallo de Zaragoza, dependiente del Ayuntamiento de la ciudad. Eduardo Laborda e Iris Lázaro son los curadores de la muestra, que permanecerá abierta hasta el 15 de junio de 2015.

         Eduardo Laborda e Iris Lázaro, pintores y animadores culturales clave en Aragón, residente en Zaragoza son también coleccionistas de arte del pasado, principalmente aragonés, por lo que llevan a cabo una labor encomiable de conservación del patrimonio histórico artístico en la región.

         La colección Laborda-Lázaro bien merece un reconocimiento por parte institucional, dada su tarea de búsqueda, conservación y exposición de las colecciones conformadas, como la expuesta en el Museo Gargallo a base de dibujos y óleos que dan cuenta del modo y estilo del retrato desde el XIX a nuestros días.

         “Fue a partir del romanticismo cuando los protagonistas del retrato dejaron de pertenecer casi exclusivamente a la élite social, apareciendo en el lienzo personas de la más variada condición (con los que sintonizaba el anónimo público)”, explican los curadores en el texto del catálogo publicado para la exposición.


Eduardo Laborda


Medio centenar de cuadros

         El medio centenar de cuadros coleccionados y expuestos van desde 1860 a 1993, con la excepción del anónimo Niña con perro (circa 1820) que, aparte del valor iconográfico, posee el valor de las inscripciones contenidas al dorso: Sobradiel y Mª Rosa, nombres que inducen a pensar que la retratada en el idílico pasaje (¿con el Ebro al fondo?) pudiera pertenecer a la aristocracia de la villa zaragozana.

         El periodista gráfico Manuel Buj Chas, dibujante y redactor del Heraldo de Aragón, “está presente con varios perfiles humorísticos –auto-caricatura incluida- destinados a ilustrar sus artículos de prensa y con las siluetas de Lenin y Stalin y Trosky, en un estilo que recuerda las máscaras en chapa de Pablo Gargallo, referencia de retratistas”, explican los curadores de la exposición.

         En suma, una exposición singular que bien merece una visita.


         

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