viernes, 14 de agosto de 2026

“LA COMUNIDAD DE MADRID, UN REFUGIO PARA ESCRITORES”. Siete rutas literarias por la región, propuesta de Carmen Fernández Etreros

Casa museo de Carmen Martín Gaite en El Boalo (Madrid).



Carmen Valero Espinosa

15/8/26.- Madrid.- “La Comunidad de Madrid, un refugio para escritores”, es un libreto, propuesta de Carmen Fernández Etreros, sobre las rutas literarias por la región. Librero interesante, sin duda, pero le fata una ruta importante, la de dos interesantes autores de literatura infantil: el célebre José María Sánchez Silva, premio Internacional Andersen, autor de conocido libro en España y toda Hispanoamérica, “Marcelino pan y vino” y Antoniorrobles (Antonio Joaquín Robles Soler), considerado uno de los grandes pioneros y renovadores de la narrativa infantil moderna en España. Aunque nació en el municipio cercano de Robledo de Chavela, pasó su infancia y juventud en San Lorenzo de El Escorial y regresó para residir y fallecer allí en 1983. 

Además, San Lorenzo exhibe la estatua de Crispín en San Lorenzo de El Escorial está situada en la Plaza de Jacinto Benavente, conocida popularmente como "Los Jardincillos". Es una escultura en bronce del personaje central de la obra Los intereses creados, esculpida por José María Palma Burgos e inaugurada el 30 de agosto de 1961.

Las rutas madrileñas de escritores, propuestas por Fernández Etreros son: 

Ruta 1: Pozuelo de Alarcón y Majadahonda, con los escritores Gerardo Diego y Francisco Umbral. 

Ruta 2: Galapagar Jacinto Benavente y Ricardo León. 

Ruta 3: La Sierra de Guadarrama Luis Rosales y Gloria Fuertes.

 Ruta 4: El Boalo Carmen Martín Gaite.

 Ruta 5: Miraflores de la Sierra Vicente Aleixandre.

 Ruta 6: Alcalá de Henares Miguel de Cervantes Ruta 7: Aranjuez José Luis Sampedro.

    Permítanme que comience por la ruta de El Boalo, con mi querida amiga, la escritora Carmen Martín Gaite, con la que compartí días de verano en el Instituto Clínico Hipócrates de Lleida, donde acudíamos junto con Juby Bustamante, con la idea de adelgazar. Pero donde de verdad veraneaba Carmiña era en el pueblo madrileño de El Boalo, donde tenía casa junto a su hermana Ana María, casa familiar que todavía permanece como lugar de su memoria, donde descansa hoy su legado cultural, su biblioteca personal y los restos de la autora. 

    Ana María Martín Gaite creó la Fundación Centro de Estudios de los Años Cincuenta en 2014 para estudiar su literatura y el contexto artístico de su generación, con sede en la casa de El Boalo, localidad donde está enterrada la escritora salmantina. El último domingo de cada mes se celebra una visita guiada por esta casa museo.

    El dramaturgo español Jacinto Benavente, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1922, pasó los últimos años de su vida en la finca "El Torreón" de Galapagar, localidad serrana que le sirvió de refugio e inspiración y donde pidió ser enterrado. Residió en El Torreón junto a la familia de la actriz Mary Carrillo, donde escribió buena parte de sus obras finales en el jardín. Fue nombrado Hijo Adoptivo de Galapagar en 2016. 

    Ricardo León y Román (1877–1943), célebre novelista y poeta español del modernismo literario, estrechamente vinculado a Galapagar, donde vivió gran parte de su vida en su finca Quintanilla de Santa Teresa. Tras su fallecimiento, fue enterrado en el cementerio municipal de la localidad, donde vecinos y el ayuntamiento le rinden homenajes anuales. En 1912 fue elegido miembro de la Real Academia Española.

Y, para terminar, Miguel de Cervantes, que nació en Alcalá de Henares en septiembre de 1547 y fue bautizado el 9 de octubre del mismo año en la desaparecida iglesia de Santa María la Mayor. Aunque su familia se marchó de la ciudad cuando él era muy pequeño, este municipio madrileño es su cuna literaria y mantiene un vínculo profundo con el autor de Don Quijote.

    Más información

https://visitmadrid-files.s3.eu-west-1.amazonaws.com/files/2024-04/Rutas%20Literarias%20en%20la%20Comunidad%20de%20Madrid_ES.pdf

Monumento a Crispín, personaje de "Los intereses creados" de Benavente, en San Lorenzo de El Escorial.

Gloria Fuertes célebre poetisa pasó largas temporadas en la localidad serrana de Cercedilla, donde encontraba la paz y el paisaje natural para escribir.




Raúl Guerra Garrido: La Biblioteca Nacional de España recibe el legado del escritor

La institución agradece la generosidad de su familia, que contribuye a enriquecer la colección de fondos personales

Raúl Guerra Garrido (Madrid, 1935-San Sebastián, 2022)


        L.M.A.

        Madrid, 14 de agosto de 2026.-  La Biblioteca Nacional de España ve enriquecidas sus colecciones con la donación del fondo personal de Raúl Guerra Garrido (Madrid, 1935-San Sebastián, 2022), compuesto por más de 2700 documentos. Entre ellos, el borrador autógrafo y los posteriores borradores mecanografiados de la obra  Lectura insólita de 'El Capital', que obtuvo el Premio Nadal en 1976, o el borrador de su última novela, Demolición, publicada en 2018, así como más de 900 cartas de políticos, editores, escritores y traductores.

    El archivo, donado generosamente por su viuda, Mª Teresa Espinosa, con el beneplácito de sus hijos, consta de más de 170 manuscritos y mecanoscritos de obra propia, con anotaciones de su puño y letra; un centenar de documentos de índole profesional, judicial, mercantil, familiar y personal; apuntes y notas de investigación; recortes de prensa y más de 500 piezas de documentación gráfica.

    La prolija correspondencia refleja la pluralidad de relaciones profesionales y de amistad de Raúl Guerra Garrido cosechadas a lo largo de su dilatada carrera. Entre los remitentes figuran compañeros y colegas escritores (Camilo José Cela, Miguel Delibes, Antonio Gala, Félix Grande, José María Merino o Joan Juaristi, entre otros), editores (José Manuel Lara Hernández, José Ortega Spottorno) o políticos (Felipe González, Alfonso Guerra, Eduardo Sotillos, Ramón Jáuregui o Carmen Alborch). 


Diario Escurialense XXI.- “LA BANALIDAD DEL MAL”, REFLEXIÓN FILOSÓFICA DE HANNAH ARENDT. La literatura está llena de ejemplos. Matar a un perro y a un asno porque sí en una dehesa.

Hannah Arendt (1906–1975)
Una dehesa mixta de encina, roble y fresno (por la Colada de la Encrucijada cerca de Zarzalejo  Foto: Entorno Escorial


Julia Sáez-Angulo

14/8/26.- El Escorial.- La expresión "la banalidad del mal" fue acuñada por la filósofa Hannah Arendt en su libro Eichmann en Jerusalén (1963). Describe cómo las grandes atrocidades no siempre son cometidas por monstruos sádicos o llenos de odio demoníaco, sino por personas comunes y corrientes que se limitan a cumplir órdenes de manera burocrática, sin reflexionar sobre sus actos. 

    El tema vino en una conversación de amigos en el campo (prácticamente una continuación de los "Diálogos" de Platón), en la que alguien contó que un perro y un potro habían sido muertos por el disparo de una escopeta de caza. Nadie sabe quién fue a ciencia cierta, pero todos sospechan de un tipo “entre malvado y gilipollas”, que amarga la existencia de los otros vecinos. Uno de ellos lanzó una maldición y se cumplió.

    De inmediato vino a la memoria el personaje de la novela “La familia de Pascual Duarte” de Camilo José Cela, considerada una de las mejores novelas del siglo XX, en el ranking del diario “El mundo”.

    Publicada en 1942, La familia de Pascual Duarte narra las memorias de un campesino extremeño desde la cárcel, mientras espera su ejecución a muerte. Pascual repasa su vida marcada por la violencia, la desgracia familiar y un entorno rural hostil, intentando justificar que no es malo por naturaleza, sino por culpa de un destino implacable.

    Lo cierto es que este personaje de Pascual, extraño obscuro, mata, aparentemente sin ton ni son, primero a un perro, y, otro día, sin más, a su madre que tiene cerca.

    A la memoria vino también el recuerdo de “El extranjero” (L'Étranger), novela publicada en 1942 por Albert Camus, que narra la historia de Meursault, un hombre franco-argelino indiferente a las convenciones sociales. La novela se divide en dos partes: la primera muestra su apatía ante la muerte de su madre y el asesinato sin motivo aparente de un hombre en la playa; la segunda expone su juicio, donde es condenado a muerte más por su incapacidad de fingir dolor o remordimiento que por el crimen en sí.

    De personajes como Pascual Duarte  o Meursault, librenos Dios de que estén cerca. Su apatía, su insensibilidad, su necesidad o capricho de matar son una amenaza para la humanidad cercana, como lo fue Hitler para la comunidad judía.

Hannah Arendt (1906–1975), discípula de Heidegger, fue una destacada teórica política alemana de origen judío. Marcada por el ascenso del nazismo, huyó de Europa y se estableció en Estados Unidos. Es célebre por analizar el totalitarismo y acuñar el concepto de «la banalidad del mal»

Arendt asistió como reportera de la revista The New Yorker al proceso contra Adolf Eichmann en Jerusalén. De ahí surgieron inicialmente algunos artículos y después su libro más conocido y más discutido hasta el presente,[] Eichmann en Jerusalén con el subtítulo Un informe sobre la banalidad del mal. Se publicó primero en 1963 en EE. UU. y poco después en Alemania Occidental.

La condición humana registra todas las conductas y posibilidades habidas y por haber. Hay que estar precavidos. Malvados y necios, estúpidos, conviven a nuestro lado. ¡Ojo al canto! 


miércoles, 12 de agosto de 2026

Diario Escurialense XX. “QUEVEDO, SEÑOR DE LETRAS Y DE SOMBRAS”, por ¡MARCOS LÓPEZ HERRADOR, FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ




        J.S.A.

         12/8/26.- El Escorial.-“Quevedo, señor de letras y de sombras” es el libro de Marcos López Herrador y Fernando Martínez Laínez, publicado por la editorial EDAF.

    Francisco de Quevedo Villegas es uno de los grandes genios de la literatura universal. Un personaje irrepetible de una época clave en nuestra historia, cuando España estaba en la cumbre de su poder. Tuvo una vida apasionante, más propia de un personaje de novela de aventuras que de un literato. Nada agraciado y limitado físicamente por una deformación que le llevaba a cojear, estaba movido por una fuerza interior, un espíritu indomable y rebelde que le impulsaba a actuar en los más arriesgados escenarios. Valiente, osado, desafiante y buen espadachín, vivió la angustia, como buen patriota, de contemplar cómo el Imperio comenzaba a decaer por monarcas indolentes y validos ineficaces, cuando no corruptos.

    Nacido en el Palacio Real, al pertenecer sus padres a la alta servidumbre del monarca, siempre formó parte del círculo de los poderosos, sin pertenecer a él, y su obsesión era ascender en la escala social mediante su ennoblecimiento, llegando a asumir riesgos como ser espía del duque de Osuna o participar en la llamada Conjuración de Venecia. Aun siendo ferviente católico y defensor de la monarquía, su enfrentamiento con el conde duque de Olivares y con el rey lo llevaron a sufrir varios episodios de prisión.

    Esta biografía, con un tono divulgativo y a la vez riguroso, constituye una oportunidad única para conocer la figura de tan colosal personaje, pues han sido escasas las obras publicadas sobre él. Un trabajo profundo y exhaustivo, no solo sobre la compleja época histórica que le tocó vivir, sino sobre la obra literaria que produjo, su complicada personalidad y la apasionante vida que exprimió hasta el último momento.

    Fernando Martínez Laínez, escritor y periodista, es doctor en Ciencias de la Información. Delegado de la Agencia EFE en Cuba, Argentina y la Unión Soviética, y corresponsal en Gran Bretaña, también fue director de programas de RNE, guionista de TVE y colaborador asiduo de periódicos y revistas. Además de haber sido galardonado con el Premio Rodolfo Walsh y el de Letras del Mediterráneo, es miembro de Escritores con la Historia, periodista de honor de la Asociación de la Prensa de Madrid y vicepresidente de Asociación del Camino Español de los Tercios.

    Martínez Laínez es un escritor con registros muy variados: ha escrito sobre historia, crónica social, investigación y viajes y con su novela Carne de trueque fue pionero del «género negro» en España. Sus últimas novelas han sido El rey del Maestrazgo, Los libros de plomo y Las lanzas.

    En EDAF ha publicado, dentro de esta misma colección Tercios de España y El Gran Capitán (en colaboración con J. M. Sánchez de Toca), La guerra del Turco, Pisando fuerte, Aceros rotos, Roncos tambores, Una pica en Flandes y Banderas lejanas (junto a Carlos Canales).

    Marcos López Herrador, nacido en Úbeda, es Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada, estudios que simultaneó con los de Graduado Social; diplomado por el CUNEF (Madrid) en Estudios Financieros y empresariales, y diplomado en Marketing Financiero por la Universidad de Alcalá de Henares, entre otros títulos. Ha desarrollado toda su actividad profesional como profesor y en el mundo de la Banca, en la que ha sido directivo durante treinta y cinco años. Fue vocal de la Asociación de Estudios Melillenses, y vicepresidente de la Cámara de Comercio Industria y Navegación de Motril (Granada).

    Es escritor y poeta con más de treinta y cuatro libros publicados , entre los que cabe destacar las novelas históricas, ensayos, relatos y manuales didácticos.

    Miembro de la Asociación de Escritores de Historia, en los últimos años ha publicado, entre otros, los siguientes títulos: Los poderosos, La rebelión de las élites mundiales, Historia de la banca y el dinero, Greguerías 500 y 500 aforismos y La forja del Imperio español.


MARTA SAN MIGUEL, AUTORA DE “ÚLTIMA ESCALA, novela homenaje a la memoria y a la capacidad del arte de trascender el tiempo


Marta San Miguel, escritora.


J. S. A.

El Escorial .- 12/8/26.- Marta San Miguel es la autora de la novela “Última escala”, un homenaje a la memoria y a la capacidad del arte de trascender el tiempo.

Sinopsis.- El 24 de marzo de 1916, el compositor y pianista Enrique Granados vuelve a Barcelona después de haber triunfado en Nueva York con el estreno de su ópera Goyescas. Cuando está atravesando el Canal de la Mancha y apenas le quedan unas millas para llegar a puerto, un submarino alemán dispara un torpedo contra el barco en el que viaja. Su mujer cae al mar y aunque Granados no sabe nadar se lanza al agua para salvarla. Los testigos contaron que murieron abrazados, arrastrados por las olas.

Empujada por la curiosidad tras descubrir casualmente este episodio, la narradora del libro decide seguir las huellas del músico en el presente.

Entre la recreación histórica y lo contemplativo, esta novela se adentra en una Barcelona en plena efervescencia modernista y explora la singular vida de un pianista de talento tardío e incontrolable. Última escala es un homenaje a la memoria y a la capacidad del arte de trascender el tiempo que indaga en el misterio de la música y su poder para conmovernos.

Marta San Miguel (Santander, 1981) es autora de las novelas Antes del salto (Libros del Asteroide, 2022), que fue seleccionada entre las mejores obras debut del año por distintos medios españoles, y Última escala (Libros del Asteroide, 2026); los poemarios Meridiano (2010; XXIX Premio José Hierro de Poesía) y El tiempo vertical (2015); y la crónica Una forma de permanencia (2019). En abril de 2024, fue seleccionada para la residencia literaria de la Fundación Finestres. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra, trabajó durante veinte años en El Diario Montañés. Es colaboradora en programas como Hoy por Hoy de la Cadena SER, Las Mañanas de RNE y Herrera en COPE, y columnista en los periódicos del Grupo Vocento.


martes, 11 de agosto de 2026

La Academia Europea de Oftalmología elige al doctor Jorge Alió como presidente

Es el primer español en presidir la máxima institución científica de la especialidad en Europa tras recibir el respaldo del 95 % de los votos

Diario Escurialense XVIII. LOS HABITANTES DE "PRADO MOLINO" EN TIERRA, AGUA Y AIRE. Desde el águila calzada, cárabos, milanos... hasta conejos, sapos o topos

Pilar Engelmo en Prado Molino
Adelfas y dondiegos de noche (Mirabilis jalapa)


Julia Sáez-Angulo

        Fotos: J.S.A. 

        11/8/26.- El Escorial.- Me gusta cumplir con el ritual de visitar cada verano a las Pilares, madre e hija pintoras, en su finca llamada Prado Molino, junto al Tamajón, pradera de la dehesa, la Hípica... son varias fincas unidas. Todas ellas están dentro de la conocida Cerca de Felipe II, el territorio de caza del monarca creador del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Una Cerca con exigente normativa de preservación del territorio, que impide poner placas solares en los tejados.

    Es una costumbre, la de visitarlas, que se ha ido convirtiendo con los años en una de esas pequeñas ceremonias de la vida que uno espera con ilusión, porque hay lugares a los que no se va solamente para estar, sino para reencontrarse. 

    Prado Molino es una dehesa, no un bosque, recalca Pilar Engelmo, tiene sus propios habitantes. No son únicamente las personas que viven o pasan allí durante el verano junto a las anfitrionas. Son también los árboles, los animales, los pájaros, los reptiles, los insectos… Y, por supuesto, las vacas, cercadas en una de las fincas anexas, pastoreadas por un diligente y simpático vaquero. Y los caballos de la hípica, cuando está en funcionamiento.

    Y cinco habitantes excepcionales: los mastines: Martín, Dardo, Trem (de Tremendo), Lía y Lavanda. Durmientes durante el día y vigilantes audaces y ladradores en la noche.

    Los fresnos son quizá los árboles que primero llaman la atención. Hay también encinas, recias y austeras, acostumbradas a la sequedad de Castilla; robles que dan al paisaje una cierta solemnidad, ailantos y otros árboles más humildes que completan esa comunidad vegetal que hace de Prado del Molino un lugar singular.

    Uno puede sentarse allí y tener la sensación de que el campo habla. Pero hay que saber escucharlo, advierte Pilar Suja, "ornitóloga" de conocimientos, frente a Pilar Engelmo, que es sabia en botánica.

    Al amanecer comienzan los pájaros. Primero se oye alguno escondido entre las ramas y después se va levantando una verdadera conversación. Cada especie tiene su voz y su hora, como si todos conocieran perfectamente el papel que les corresponde representar.

    Por encima de todos aparece habitual el águila calzada, majestuosa, cruzando el cielo con ese vuelo que parece no necesitar esfuerzo. Su presencia es siempre bien contemplada. Uno levanta la cabeza y la sigue con la mirada hasta que se pierde en la distancia. Busardos, halcones y otras rapaces.

    Más difícil es descubrir al cárabo, que pertenece a la noche y al misterio. Su voz puede escucharse cuando ya ha desaparecido la luz, y entonces la dehesa adquiere otra dimensión. El autillo, pequeño y discreto, también forma parte de ese concierto nocturno. Y están el búho común y el milano, cada uno dueño de una parte del cielo y del paisaje. Pilar los distingue perfectamente y los contrasta con los registrados digitalmente. 

    Más cercanos: oropéndolas, golondrinas, urracas, gorriones, abubillas, palomas... 

    “Así, Prado del Molino tiene una vida que continúa cuando nosotros nos acostamos”.

    Durante el día, los pájaros y los insectos parecen ocupar el espacio; al caer la tarde comienzan a aparecer otros habitantes. Hubo un tiempo en que hubo unos lagartos, “comestibles en algunos lugares de Extremadura”, me cuenta Pilar, y hasta una serpiente de unos dos metros, no venenosa ciertamente, pero su picadura no hubiera sido precisamente una caricia. Están también los conejos, liebres, sapos,  topos, cigarras,  avispas... (El Urbasón está cerca, por si llegara la picadura)

“Vinieron dos guardas de SEPRONA para verla y hacerse cargo, pero, astuta como una serpiente, se escondió entre las rocas y no hubo manera de contemplarla bien”.

    “La dehesa cambia de voz y de ritmo, según las horas. Me gusta pensar que todos estos animales estaban allí antes de que nosotros llegáramos y seguirán estando cuando nosotros nos hayamos ido. Son la vida y riqueza de la Naturaleza”, comenta la anfitriona.

    Las Pilares conocen bien ese mundo. Han vivido tantos años en la finca que saben distinguir muchos de sus sonidos animales o astrales, y reconocer los cambios del campo. Para quien llega de la ciudad, Prado del Molino puede parecer simplemente una dehesa hermosa. Para ellas es mucho más: es una casa, un paisaje y también una historia. Y quizá por eso gusta tanto volver. 

    Generosas de verdad, Prado del Molino cuenta con frecuencia con presencia de amigos invitados que pasan con ellas varios días. María Javier Díaz, la empleada hondureña, también está muy fundida y encantada con Prado del Molino, al igual que los vaqueros.

    Cada verano encuentro lo mismo en Prado del Molino y, al mismo tiempo, algo diferente, por eso vuelvo. Los fresnos siguen allí, la encina continúa resistiendo el calor, los robles cambian lentamente con las estaciones…Pero nosotros no somos exactamente los mismos. Los años pasan por las personas mucho más deprisa que por los árboles, que casi todos sobrepasan el centenario.

    Uno puede contemplar un roble y preguntarse cuántas generaciones habrá visto pasar bajo sus ramas. Cuántas conversaciones, cuántas despedidas, cuántos niños convertidos en adultos. Quizá los árboles sean los verdaderos testigos de la historia de Prado del Molino, porque son más longevos que nosotros. El Real Monasterio, el monte Abantos y las mellizas Machotas ponen fondo y telón a Prado del Molino y a la Cerca de Felipe II.

    Y luego están las aves. Me gusta imaginar que cada una de ellas conoce su territorio mejor que nosotros. El águila calzada conoce el cielo; el milano, las corrientes de aire; el cárabo y el autillo, la noche; el búho, las sombras. Nosotros apenas somos visitantes en un mundo que ellos habitan de verdad. Por eso llamo a este relato Los habitantes de Prado del Molino. Nosotros somos pasajeros y ellos permanecen.

    Y después del paseo por la dehesa, un buen baño en la piscina de sal, que no de cloro, para paliar el calor de la meseta castellana, a más de 600 metros de altura.

Las dos Pilares, pintoras, de compras.

Mastines durante el día.

Camino hacia la piscina de sal.
"La mano de Buda", cítrico en maceta de la terraza.

Lagarto en la dehesa.
Vigilando Tornero del Molino.