miércoles, 15 de julio de 2026

EL GRUPO PRO ARTE Y CULTURA COLABORA CON EL RASTRILLO DE NUEVO FUTURO DE LIMA

Pintura de Aracely Alarcón

Obra de Adriana Zapisek

Julia Sáez-Angulo

15/7/26.- Madrid.- Siguiendo su vocación artística y solidaria a lo largo de su larga trayectoria, el Grupo pro Arte y Cultura, fundado por la pintora y mecenas Mayte Spínola, ha colaborado en la donación de obras de arte en favor del Rastrillo de Nuevo Futuro de Lima, presidido Cristina Matossian en Perú, cuyo objetivo es lograr hogares para niños desfavorecidos.

El lema del Grupo es “Crear y Ayudar”

Entre los artistas visuales donantes figuran: Aracely Alarcón, Adriana Zapisek, Ángela Palomeque, Minu Sostres, Pablo Reviriego, Cecilia Lasarte. Mercedes Ballesteros. Cuchi de Osma, María Jesús de Frutos, Coronada Egea, Paloma Casado Manuela Pico, Rosa Gallego, Patricia Larrea y Mayte Spínola. 

    El célebre Rastrillo, que tan elogiable labor lleva a cabo, se celebrará en Lima durante el mes de octubre de 2026. Contará con un stand especial de Arte Contemporáneo, coordinado por la Delegada del Grupo en Colombia, la escritora Paula López Espinosa, que hizo de “embajadora” en España para este proyecto de colaboración y ayuda.

    El Rastrillo de Nuevo Futuro es un icónico mercadillo benéfico organizado por la Asociación Nuevo Futuro. Su objetivo principal es recaudar fondos para mantener sus hogares de acogida y pisos de emancipación, protegiendo a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad social. La Infanta Doña Pilar de Borbón fue su presidenta durante muchos años. Su presidenta actual en España en Pina Ferrari.

    Nacido en 1968, se ha consolidado como un gran evento social y solidario donde voluntarios y marcas colaboran donando artículos. En él se puede encontrar desde antigüedades, moda y artesanía hasta gastronomía y una popular tómbola, siendo una excelente oportunidad para realizar compras con un fin benéfico.

    El Grupo pro Arte y Cultura fundado en 1990 por la pintora y mecenas Mayte Spínola, reúne a cientos de artistas de distintos campos e intelectuales bajo el lema "Crear y Ayudar". El colectivo destaca por sus exposiciones de arte, creación de colecciones y museos, así como iniciativas solidarias y por la entrega anual de las Medallas de Oro Mayte Spínola. A lo largo de su historia, ha impulsado el trabajo de creadores consagrados y emergentes, fusionando el arte con fines benéficos y humanitarios. 


Pintura de Ángela Palomeque

Pintura de Ana Vivas

Obra de Marta Sanmamed

MADRID, CIUDAD HISTÓRICA, ABIERTA, DE ACOGIDA, ARTÍSTICA, DE NATURALEZA… CAPITAL DE LAS ESPAÑAS


Museo del Prado. Edificio de Juan de Villanueva


Julia Sáez-Angulo

15/7/26.- Madrid.- Mi amigo el profesor farmacólogo José Luis Alloza me explica que su apellido significa almendruco: la almendra cuando todavía está verde y puede comerse entera. Él, aragonés hasta la médula, lo cuenta con ese orgullo sereno de quien sabe de dónde viene. Yo, riojana y vecina de Aragón, tampoco oculto el mío. La Rioja formó parte de aquella Castilla naciente por la que cabalgó el conde Fernán González cuando Castilla aún era un condado y no un reino. Las raíces importan; ayudan a comprender el presente sin necesidad de levantar fronteras entre españoles.

    Quizá por eso, tanto el profesor Alloza como yo nos sentimos herederos de una historia común que acabó cristalizando en la España de Isabel I de Castilla y Fernando de Aragón. Hace años escribí, por descuido, que las Islas Canarias se habían incorporado a la Corona de España en 1496. El historiador amigo Pastor Garrigues me corrigió con razón: “las Islas se incorporaron a la Corona de Castilla”. La precisión histórica nunca sobra. La historia tiene sus hechos y no debería depender de las modas políticas ni de las sucesivas leyes de memoria.

    Con esa mirada llegamos siempre a Madrid, una ciudad que ambos, Alloza y yo, queremos profundamente. No tanto por un supuesto casticismo, que a veces acaba convertido en caricatura, sino por algo mucho más valioso: su capacidad para recibir a cualquiera como si llevara toda la vida viviendo en ella. Madrid posee esa rara virtud de no preguntar nunca de dónde vienes. Basta con llegar para sentirse un poco madrileño. Andrés Trapiello cuenta Madrid en un buen libro.

    Es una ciudad hecha para visitantes, más que para turistas. El visitante camina, observa, entra en una iglesia, se detiene en un museo, escucha las conversaciones de un café y procura comprender el alma del lugar. El turista, en cambio, suele limitarse a invadir la Puerta del Sol o la Plaza Mayor, hacerse una fotografía apresurada y continuar hacia el siguiente destino. Los hoteles, los bares y los restaurantes viven de ellos y bien está que así sea, pero Madrid merece una contemplación mucho más pausada.

    No falta quien afirma que lo mejor de Madrid está en sus alrededores. Y algo de verdad hay en esa afirmación. Toledo, Segovia y Ávila forman un triángulo irrepetible de historia castellana. Son ciudades admiradas por Unamuno y por tantos escritores que encontraron en ellas la esencia de España. El argentino Enrique Larreta dejó quizá las páginas más hermosas sobre Ávila en su novela “La Casa de Don Ramiro”. Sin embargo, quienes recorren esas ciudades regresan al anochecer a Madrid. La capital sigue siendo el gran punto de encuentro desde el que Castilla se deja descubrir.

    Confieso que el Madrid castizo me entusiasma menos. Algunas romanzas de zarzuela me gustan, pero los diálogos de chulapos y manolas de chotis nunca terminaron de conquistarme. Aun así, más de una vez me he vestido de chulapa para celebrar San Isidro, por complacer a mi amiga María Eugenia Martínez

    El “kilómetro ilustrado”

Si tuviera que enseñar Madrid a un extranjero, no empezaría por la Puerta del Sol. Lo llevaría al gran “Kilómetro Ilustrado” que comienza en la Biblioteca Nacional, junto al monumento a Colón, y concluye en Atocha. En ese recorrido se suceden la Biblioteca Nacional, CentroCentro Cibeles, Museo del Prado, Museo Thyssen-Bornemisza, Real Jardín Botánico y Museo Reina Sofía. Pocas ciudades europeas concentran tanta inteligencia, tanta belleza y tanta memoria en apenas un paseo. Ni siquiera la célebre Isla de los Museos de Berlín ofrece una continuidad semejante.

    Madrid también vive en sus plazas, mercados, cafés y tertulias. En ellas se mezclan escritores, pintores, músicos, periodistas, profesores y amigos que conversan sin prisa, como si el tiempo todavía pudiera permitirse el lujo de detenerse. Entre todas ellas ocupa un lugar especial la Tertulia Ilustrada, presidida por la argentina Adriana Zapisek y dirigida por quien esto suscribe Esta tertulia acaba de cumplir veinticinco años, más que la de Pombo. Un cuarto de siglo reuniendo personas alrededor de la cultura constituye ya una pequeña victoria sobre estos tiempos apresurados.

    En estos días de verano Madrid parece celebrar un Corpus Christi fuera de calendario. Las florecillas blancas de las acacias caen lentamente sobre las aceras formando una alfombra efímera que los barrenderos apenas consiguen retirar antes de que el viento vuelva a sembrarlas. Madrid tiene cuatro estaciones bien marcadas, y esa riqueza también forma parte de su carácter. Sus árboles, sus parques y sus paseos hacen olvidar muchas veces la ausencia del mar. Hoy se recuperan bulevares, donde el paseo vuelve a ser un placer.

    De Madrid nunqvam satis, de Madrid nunca se hablará bastante. Cada generación descubre una ciudad distinta y, sin embargo, permanece siempre la misma. Es una capital llena de historia, de arte de museos, de teatros, de universidades, de librerías y de cafés donde todavía se conversa. Aquí parece cumplirse aquel viejo principio latino según el cual el hombre se hace más humano en la ciudad, cuando la ciudad sabe acoger.

    Madrid es, en definitiva, una ciudad abierta y entrañable. En ella hay sitio para todos. No tiene mar, cierto, pero tampoco parece necesitarlo. Las nuevas comunicaciones acercan el Mediterráneo en pocas horas, mientras Madrid continúa ofreciendo algo que ningún tren de alta velocidad puede transportar: esa hospitalidad discreta que convierte a los forasteros en vecinos y hace que, después de marcharse, siempre quede el deseo de volver.

«Madrid, centro y capital de España, rompeolas de sus varias regiones, crisol también de todas...» decía don Antonio Machado en su artículo titulado Madrid y en su verso “rompeolas de todas las Españas”. En esta calificación coincidía con los carlistas.

Biblioteca Nacional de España
Teatro Español en la plaza de Santa Ana

Ateneo de Madrid en la calle del Prado


martes, 14 de julio de 2026

LA ANESTESIA, DORMIR, EL SUEÑO, LA PEQUEÑA MUERTE Y EL DESPERTAR GOZOSO

Dormir, tal vez soñar (Del monólogo de Hamlet)
Caballo de Troya en la playa de Troya

Julia Sáez-Angulo

15/7/26.- Cuando desperté de la anestesia local tras la operación del ojo izquierdo de cataratas, experimenté una sensación inesperada. No era exactamente sueño, ni vigilia. Era un agradable aturdimiento, una placidez difícil de describir, como si el cuerpo hubiera decidido descansar de sí mismo durante unos minutos. Me sentía tan bien que se lo dije a la enfermera.

—Estoy aturdida... encantada.

Ella sonrió con naturalidad.

—Claro, como que está usted drogada.

La respuesta, tan sencilla como sincera, me hizo pensar. Si un breve efecto farmacológico podía producir semejante bienestar, comprendí por un instante la tentación de quienes buscan refugio en las drogas, aunque también comprendí enseguida que aquel placer era un préstamo de la medicina, no un camino para vivir.

    Entonces recordé a mi amiga Mamen S. Ella suele decir, con una serenidad que desconcierta:

    —A mí morir no me da miedo. Como me gusta tanto dormir, será un largo sueño plácido...

    Nunca termina la frase de la misma manera, pero siempre quiere decir lo mismo: imagina la muerte como un descanso definitivo, como una prolongación del sueño sin sobresaltos.

    Otra amiga, la pintora asturiana Adelina Covián, sostiene una idea distinta, aunque igualmente esperanzadora. Está convencida de que lo que nos espera será mucho mejor que este mundo. «Formidable, estupendo, genial», repite con entusiasmo. Frente a este valle de lágrimas que tantas veces llamamos vida, ella espera una luz más limpia y una alegría sin grietas.

    No son pensamientos extraños cuando uno sale de un quirófano. La medicina, incluso en una intervención tan frecuente como la cirugía de cataratas, nos recuerda discretamente nuestra fragilidad.

    Hay algún escritor que llama al sueño «la pequeña muerte» y Edgard Allan Poe se refiera al dormir como “rebanadas de la muerte”. Mientras dormimos desaparecen las preocupaciones, se suspenden las prisas, se borran durante unas horas las inquietudes del día. Pero el sueño también puede traer pesadillas. La anestesia, en cambio, me regaló únicamente una paz breve y absoluta, un paréntesis sin angustias del que uno despierta casi con nostalgia.  Afortunadamente no vi esa “luz al final del túnel”, con que descubren algunos la peligrosa frontera entre la vida y la muerte.

    Los franceses llaman metafóricamente al orgasmo o al periodo refractario que le sucede. Describe la breve pérdida de conciencia, el desvanecimiento o la intensa sensación de rendición y relajación extrema que se experimenta después de llegar al clímax. El escritor uruguayo Eduardo Galeano escribió un texto poético titulado “La pequeña muerte” donde alude a la intensidad del acto amoroso.  Pero esto es otra cosa.

El sueño, el dormir, el poder dormir es algo tan delicioso, que Shakespeare condena a Macbeth cuando escribe en su texto “Macbeth ha asesinado el sueño”, por asesinar a puñaladas a rey Duncan dormido. Lo mismo que hicieron los griegos con los troyanos, utilizando la treta de Ulises, con su célebre caballo de madera. El sueño es sagrado y regenera los cuerpos como la mejor medicina.

Macbeth asesina al rey Duncan durmiendo
Cirugía de cataratas


INSTITUTO OFTALMOLÓGICO NACIONAL, REFERENTE EN SANIDAD. . La actividad y el oficio de ver y mirar. La satisfacción de leer la letra impresa o en pantalla

Instituto Oftalmológico Nacional


Julia Sáez-Angulo

15/7/26.- Madrid.- Hay una tradición entre los periodistas madrileños de escribir agradecidos sobre los médicos que han curado sus males. Yo no voy a ser una excepción con el oftalmólogo Nicolás López Ferrando del Instituto Oftalmológico Nacional, una arquitectura del XIX, que me ha interesado particulamente. 
    Ubicado en la calle General Arrando 17 de Madrid, el Instituto Oftálmico Nacional, es el centro pionero de oftalmología en España. Construido en 1896 e inaugurado en 1902, funciona en la actualidad integrado en el Servicio Madrileño de Salud, del Hospital Gregorio Marañón, y es un referente en la sanidad pública
    Fundado con el legado benéfico de Francisco de las Herrerías, el histórico edificio ecléctico diseñado por José Urioste revisa hoy la vista de unos 6.000 pacientes al mes. Fue impulsado en el siglo XIX por el Dr. Francisco Delgado Jugo, y desde entonces ha sido un pilar en la investigación, tratamiento de heridos de guerra y asistencia médica oftalmológica.
    El antiguo Instituto Oftálmico, como Institución Benéfica, fue fundado en 1872, por la apenas conocida reina María Victoria , esposa de Amadeo de Saboya. Su consulta se instaló en el edificio del Colegio de las Niñas de Loreto, que estaba en la calle de Atocha. En 1903, se trasladó de modo definitivo a su actual y flamante sede. En origen se le conocía popularmente como 'el asilo de Amadeo'
    Mi cirujano fue el doctor Nicolás López Ferrando, hombre cordial y seguro, de esos médicos cuya tranquilidad empieza ya a curar antes incluso de la intervención. Él ejerce también la docencia universitaria en la Complutense y la de Francisco de Vitoria. 
    La intervención transcurrió con precisión admirable. Antes de entrar en el quirófano, varias enfermeras me preguntaron repetidamente si padecía alergias, si había permanecido en ayunas y si había seguido correctamente todas las indicaciones. La insistencia puede parecer excesiva, pero en medicina nunca sobran las comprobaciones.
    Todos vestían un llamativo uniforme de color naranja. No pude evitar pensar en esos presos norteamericanos que aparecen en tantas películas con ese mismo color. Una enfermera sonrió al advertir mi perplejidad.
    —Antes íbamos de verde, después, algunos de azul y más adelante, decidieron que era mejor este color tan visible como el naranja. Parece que se pensó para que nadie abandonara así el área quirúrgica, pero seguimos saliendo cuando hace falta —me explicó la enfermera.
    La lógica siempre encuentra el camino para imponerse a los reglamentos.
    La cirugía de cataratas apenas dura unos minutos. Lo verdaderamente laborioso comienza después: las gotas administradas con puntualidad, el descanso, dormir con la cabeza ligeramente incorporada, evitar esfuerzos y tener paciencia. Es una operación propia de la tercera edad, una de esas intervenciones que devuelven calidad de vida sin hacer ruido.
    Muchos amigos que ya han pasado por ella me han advertido entre bromas:
    —Prepárate. Cuando vuelvas a verte bien en el espejo, no te vas a reconocer. Las arrugas aparecen multiplicadas.
    Yo siempre les respondo que las arrugas ya las conozco de sobra. Pero ellos insisten:
    —No, no. Ahora las verás como auténticos surcos. Y lo peor es que también vas a ver surcos en nuestras caras, la de los amigos.
    Ya veremos.
    En cualquier caso, bienvenidas sean esas arrugas si llegan acompañadas de una mirada más limpia y clara. Para quienes vivimos entre libros, periódicos, cuadernos y pantallas, recuperar la nitidez de las letras impresas o en pantalla, constituye un regalo inmenso. Volver a leer sin esfuerzo es, al fin y al cabo, volver a mirar el mundo. Y pocas operaciones pueden presumir de devolver, al mismo tiempo, la vista y una renovada gratitud por las cosas sencillas de cada día.
    Recordé el cuarteto escrito por el poeta y diplomático mexicano Francisco de Asís de Icaza, que lo compuso tras escuchar a un mendigo ciego pedir limosna mientras paseaba por la Alhambra, junto a su esposa  originaria de Granada:

"Dale limosna, mujer,
que no hay en la vida nada
como la pena de ser
ciego en Granada". 
No hay nada más triste que ser ciego o cegato en este ancho mundo, como reza el romance. ¡Quedan tantas cosas que ver, disfrutar y leer en este universo que se nos ha dado!



lunes, 13 de julio de 2026

LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE ÁVILA, UCAV, INCORPORA TRES NUEVAS OBRAS DE ARTE A SU COLECCIÓN. La Rectora, Rosario Sáez Yubero saludó a los autores Patricia Larrea, Pablo Reviriego y Mercedes Ballesteros

Rosario Sáez Yuguero, Rectora de la UCAV.
Julia, Patricia, Rectora Rosario Sáez Yuguero, Mercedes y Pablo


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Antonio de la Cuerda


13/7/26.- Madrid.- La Universidad Católica de Ávila (UCAV) ha enriquecido su patrimonio artístico con la adquisición de tres nuevas obras de arte contemporáneo: una escultura de Patricia Larrea Almeida y dos pinturas de Pablo Reviriego Moreno y Mercedes Ballesteros. La incorporación de estas piezas confirma el compromiso de la institución académica con la creación artística y con la conservación del patrimonio cultural de Ávila.

    La obra escultórica, titulada “El silencio azul de Santa Teresa”, es una delicada pieza realizada en madera por la escultora Patricia Larrea Almeida, con retoques de pintura azul. La escultura quedará instalada en el Palomar de Santa Teresa, espacio histórico que la Universidad custodia en la localidad abulense de Gotarrendura, uno de los lugares más vinculados a la infancia y a la memoria familiar de la santa.

    Las otras dos adquisiciones corresponden a sendas pinturas. Mercedes Ballesteros aporta su lienzo “Paisaje de Piedrahíta”, evocación luminosa de uno de los rincones más hermosos de la provincia, mientras que Pablo Reviriego Moreno incorpora la acuarela “Atardecer,” una obra de delicada atmósfera donde la luz se convierte en protagonista.

    El acto oficial de recepción tuvo lugar en el despacho de la Rectora de la UCAV, Rosario Sáez Yuguero, quien recibió personalmente a los tres artistas, agradeció su colaboración con la institución y elogió la calidad de unas obras que pasan a formar parte de una colección artística cada vez más importante y representativa.

    Desde sus orígenes, la UCAV ha mantenido una estrecha vinculación con el mundo del arte. Prueba de ello es su colaboración permanente con el Certamen de Pintura Rápida que organiza anualmente el Hogar de Ávila en Madrid y que este año ha alcanzado su trigésima cuarta edición. Una parte significativa de la colección universitaria procede precisamente de las obras premiadas en este prestigioso concurso, convertido ya en una referencia para numerosos pintores españoles.

    El fondo artístico de la Universidad reúne asimismo obras de destacados creadores como Hipólito Hidalgo de Caviedes, Guadalupe Luceño o Cristina de Jos, entre otros, conformando un patrimonio que crece año tras año y que refleja la diversidad de lenguajes de la pintura y la escultura contemporáneas.

    Durante la visita, los artistas pudieron recorrer algunas de las dependencias más representativas del campus universitario. Admiraron la capilla, presidida por dos notables pinturas como "San José y el Niño" de Domingo Martínez (Escuela Sevillana de Pintura. siglo XVII) y una réplica del retrato de Santa Teresa de Jesús en vida, por Fray Juan de la Miseria, así como el Salón de Grados, donde se conserva una escultura de la santa realizada por el escultor Fernando Cruz Solís, réplica de la conocida Santa Teresa Andariega, situada frente al convento de la Encarnación de Ávila.

    Además del Palomar de Santa Teresa en Gotarrendura, la Universidad ha incorporado recientemente a su patrimonio el histórico Convento de Nuestra Señora de Gracia (s. XVI), situado en el corazón de Ávila y actualmente en proceso de restauración. Todo apunta a que este emblemático edificio albergará en el futuro una parte importante de la colección artística de la institución, configurando un espacio museístico de notable interés cultural.

    La Universidad Católica de Ávila, situada extramuros de la ciudad amurallada, cuenta con un atractivo campus universitario en el que cursan sus estudios cerca de cuatro mil alumnos distribuidos en una amplia oferta académica de 25 grados y posgrados, consolidándose como uno de los centros universitarios privados de mayor proyección de Castilla y León.

    La jornada concluyó con un almuerzo en el restaurante de Los Cuatro Postes, desde cuyo mirador se contempla una de las panorámicas más bellas de la ciudad de Santa Teresa. En un ambiente distendido, artistas y Rectora conversaron sobre distintos proyectos culturales de Ávila y, de manera especial, sobre la futura ampliación del Museo del Prado en el Palacio de los Águila, edificio cedido al Estado por la duquesa de Valencia, Luisa María de Narváez. Un proyecto que, de hacerse realidad, reforzaría aún más el papel de Ávila como ciudad abierta al arte, a la historia y a la cultura.

Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2024/07/guadalupe-luceno-dos-lienzos-de-la.html

https://lamiradaactual.blogspot.com/2018/05/la-ucav-recibe-la-donacion-del-cuadro.html


Mercedes Ballesteros, Rectora y Pablo Reviriego

Patricia Larrea lee un texto poético sobre "La paloma azul de santa Teresa"

Santa Teresa, pintura de Hipólito Hidalgo de Caviedes



domingo, 12 de julio de 2026

35 MUJERES ARTISTAS EN EL MUSEO DEL PRADO. 1405 pintores hombres.

L.M.A.

12/7/26.- Madrid

     El número total de autores hombres (dibujantes, grabadores, medallistas…) asciende a 3.392 .
    Esta es la relación de mujeres pintoras en las colecciones del Prado: 
1. Alcayde y Montoya, Julia
2. Anguisciola, Lucia
3. Anguisciola, Sofonisba
4. Benoit, Marguerite-Marie
5. Bonheur, Rosa
6. Brockman, Elena
7. Brunet, Antoinette
8. Cabezudo, Granada
9. Caffi, Margarita
10. Carpentier, Marguerite-Jeanne
11. Condesa de las Navas
12. Ferreras Bertrán, Antonia
13. Francés y Arribas, Fernanda
14. Gentileschi, Artemisa
15. Ginés y Ortiz, Adela
16. Harvey, Nelly
17. Heim, Herbertina van der
18. Kauffmann, Angelica
19. Lama, Giulia
20. Lathrop, Gertrude Katherine
21. Lienard, Sophie
22. Liniers, Louise de
23. López Castrillo, Flora
24. Madasú, Teresa
25. Marcello, Fiorenza
26. Menassade, Emilia
27. Mengs, Ana María
28. Nicolau y Parody, Teresa
29. Peeters, Clara
30. Riva y Callol, María Luisa de la
31. Serrano y Bartolomé, Joaquina
32. Sirani, Elisabetta
33. Tintoretta, Marietta Robusti
34. Vigée-Lebrun, Louise-Elisabeth
35. Ykens, Catarina II

        Más información

Exposición de Pintura en Sotogrande durante el verano




* Del 15 de julio al 30 de agosto

Pintura de Luis Gayá.

Este Verano exposición colectiva en el estudio de arquitectura L35 , en el puerto de Sotogrande, en Cádiz .
Comisariada por la Galería Flecha , José Luis Aguirre y Oscar.