jueves, 30 de julio de 2026
miércoles, 29 de julio de 2026
Diario Escurialense VII.- REAPERTURA DEL PATIO DE LOS EVANGELISTAS EN EL REAL MONASTERIO. Visita de la pintora Cecilia de Lassaletta y el fotógrafo Peter Wall. Cadena trófica de avispas, gorriones y hormigas.
Julia Sáez-Angulo
Fotos: Peter Wall
29/7/26.- El Escorial.- Con motivo de la reapertura del Patio de los Evangelistas en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, ha tenido lugar la visita de la pintora Cecilia de Lassaletta y el fotógrafo Peter Wall. Dos grandes artistas en sus respectivos campos, muy seguros de sí mismo y de su arte, porque ya se sabe que un artista o cree a pie juntillas en lo que hace o no es tal. Ambos hablan de su creatividad con el entusiasmo del primer día de clase.
El Patio de los Evangelistas es el gran claustro renacentista del Real Monasterio, famoso por sus dos pisos de galerías clásicas y su templete central diseñado por Juan de Herrera. El diseño original, iniciado por Juan Bautista de Toledo, fue modificado después por Herrera.
La planta baja usa el orden toscano y la planta alta el orden jónico, con arcos de medio punto. Está rematado con una balaustrada de piedra y las típicas bolas de granito de la época herreriana. Situado justo en medio del patio, el templete fue diseñado en 1586.Contiene tallas de los cuatro evangelistas hechas por el artista Juan Bautista Monegro y representa la unión entre la tierra y el cielo. Sirvió de espacio para procesiones religiosas de los frailes.
La reciente restauración del Patio de los Evangelistas concluyó en julio de 2026 tras una inversión de 1,7 millones de euros, permitiendo abrir este espacio al público por primera vez en su historia. La intervención recuperó su diseño renacentista original del siglo XVI.
Cecilia de Lassaletta, noble y generosa, de alta cuna, nos invitó a almorzar a Paco Pastel, en plenos jardines de la Casita del Príncipe, que algunos llaman la Casita de abajo, para no confundir con la Casita de arriba, cuando en realidad la de arriba es la Casita del Infante, y la de abajo, la del Príncipe. Para los que saben de realeza, la diferencia es notoria, como ser heredero al trono o simple segundón.
Los tres amigos comimos al aire libre para contemplar y disfrutar las secuoyas gigantes, los abetos del Cáucaso y los cedros, pero, ¡ay! las avispas atacaban sin piedad, ante los aspavientos de “señorita bien” de Cecilia, a la que por su sangre dulce o azul -no sabemos muy bien- buscaban con complacencia.
Los camareros atentos trajeron a la mesa un molinillo u unas ramas de citronela para ahuyentarlas, aun así, algunas avispas persistentes seguían buscando los brazos y hasta la cara de Cecilia. Una camarera puso un plato con trozos de carne un poco alejado en el suelo y esto las atrajo con más fuerza. Era un espectáculo ver aquellos insectos rayados como antiguos prisioneros, atacando la carne, aunque los gorriones también se la disputaban.
Nosotros tomamos aperitivo de queso feta en aceite de oliva, revuelto de espárragos y setas, ensalada de cuscús y salmón a las finas hierbas. Los dulces de Paco Pastel quedaron para el final: mousse deliciosa de naranja.
Conversación sobre arte, nobleza y España como planta fotovoltaica de Europa
Lo importante junto a la comida es la conversación. Preguntamos a Cecilia por el origen noble de su familia y nos habló de su tío abuelo Alejandro de Mora y Riera (1823–1915), II marqués de Casa Riera, un noble y banquero muy rico que pasó gran parte de su vida en París, donde protegió al pintor Raimundo de Madrazo, que le pintó un gran retrato. Heredó el título y los bienes de su tío, el primer marqués Tomás Felipe Riera, y mandó derribar el palacete familiar en Madrid, sin llegar a construir el segundo. Los terrenos del hoy Círculo de Bellas Artes y del Instituto Cervantes eran de él. Pero la rica herencia del marqués pasó casi toda a la madre de la reina Fabiola de Mora y Aragón, madrina del padre de Cecilia, Juan María de Lassaletta y Martínez Mora. Cosas de familia. La madre de la reina Fabiola se llamaba Blanca de Aragón y Fernández de Albornoz.
Mientras las avispas devoraban la carne, seguimos con el segundo plato y las advertencias y amonestaciones del apocalíptico Peter Wall (nombre artístico venido de su original hispano Pedro Tapia). Hablamos de los tremendos fuegos de actualidad y sus causas. “El presidente de Gobierno lo atribuye como un mantra al cambio climático -previo a una futura y nueva glaciación como en el pasado-, que sí, pero curiosamente no mencionó ni una vez, las causas inmediatas de un coche eléctrico incendiado o a los sospechosos pirómanos”.
Se alegaron, sobre todo, los intereses creados de la quema del bosque para implantar más placas solares que no siempre proporcionan la energía necesaria y que arruinan el paisaje, como han hecho en Aragón, planificación en la que participan algunos políticos avariciosos. Hubo incendios de bosques tras concesiones otorgadas de placas solares. Qui prodest? “Quieren hacer de España la planta fotovoltaica de Europa a base de gigantescas granjas solares”, insistía Peter. Y se aseguró que los bulos viajan de arriba abajo y viceversa. “¿Quién cree al mentiroso que ha mentido varias veces?”.
Yo recordé el aserto de Aleksandr Solzhenitsyn: “Los políticos mienten. Los políticos saben que mienten. Los políticos saben que los ciudadanos saben que mienten. Y, pese a todo, los políticos siguen mintiendo”.
“Aquí, cada cual representa su papel, porque llega a creérselo, por encima de la realidad”, remata Peter Wall.
Los últimos trozos de carne del platillo en el suelo estaban recubiertos de diminutas hormigas negras. Así funciona la cadena trófica de la Naturaleza: avispas, gorriones y hormigas.
La visita al Patio de los Evangelistas del Real Monasterio vino seguidamente
Más información
https://lamiradaactual.blogspot.com/2018/10/retratos-cecilia-de-lassaletta-noble-y.html
San Lucas y su símbolo, el toro.San Juan Evangelista y el águila que lo representa.
martes, 28 de julio de 2026
Diario Escurialense V. EL REGRESO VERANIEGO A EL ESCORIAL. Los pequeños cambios: cambio de rótulo, de mendigos… Amigos...
Julia Sáez-Angulo
28/7/26.- Madrid.- Se vuelve siempre al mismo lugar. Y, sin embargo, nunca es el mismo. Tampoco nosotros lo somos. Este año la llegada a El Escorial se hizo esperar. La operación de cataratas retrasó el viaje y, cuando por fin pude instalarme, apenas habían transcurrido tres días cuando hubo que regresar apresuradamente a Madrid. El incendio que avanzaba desde la limítrofe provincia de Ávila parecía buscar las laderas del Abantos. Durante unas horas el monte desapareció. Solo quedó una inmensa nube gris que lo envolvía todo. Desde la terraza acristalada de mi casa contemplaba aquel espectáculo silencioso.
La casa conserva fiel el aire de los años sesenta. Los tapetes de ganchillo siguen cubriendo los brazos de los viejos sofás, que yo me apresuro a conservar para no romper el estilo. El tiempo ha respetado ese pequeño mundo doméstico que ya casi pertenece a otra España. Afuera, el humo. Dentro, la memoria.
Luego todo vuelve despacio a su cauce. El humo se disipa. Regresan los pájaros. Las conversaciones recuperan su tono cotidiano. Cervantes sabía que el tiempo acaba poniendo cada cosa en su sitio. Basta con esperar.
El verano en El Escorial consiste, sobre todo, en reencontrar rostros conocidos. Amigos que solo aparecen cuando llegan los calores de julio. Vecinos que nunca abandonan el Real Sitio. Se conversa donde siempre. Se pasea por las mismas calles. Se descubren, sin embargo, pequeñas novedades que hacen pensar que los años no pasan en vano.
Una me produjo una satisfacción íntima. El antiguo salón situado junto al Ayuntamiento ha retirado, por fin, aquel desafortunado rótulo que lucía una innecesaria diéresis sobre la palabra «Antiguo», a la que ahora han colocado un inadecuado acento en la "í". Durante años envié escritos al alcalde reclamando aquella corrección. Parecía una batalla insignificante. No lo era. El idioma también forma parte del patrimonio. Ahora el primer error ha desaparecido. Ignoro quién tomó la decisión. He enviado una carta de agradecimiento al Consistorio.
Iglesia histórica del XVI y Espíritu Santo representado
Entro después en la iglesia de San Bernabé. Francisco de Mora levantó este templo en los días de Felipe II. Sus piedras conservan una serenidad antigua. El pórtico ofrece otra novedad. El mendigo marroquí, que durante tantos años ocupó aquel rincón ya no está. Ahora pide limosna una mujer moldava. Se lo pregunté con naturalidad. Ella pide con un delicado plato de porcelana irisada. Son otras pobrezas. Otros caminos de Europa que desembocan aquí, a la sombra del Real Monasterio.
Este verano ayuda en la parroquia un sacerdote joven venido de África. También eso habla de nuestro tiempo. Europa envejece. África envía sacerdotes donde antes los enviábamos nosotros. Levanto la vista. Junto al retablo desciende el Espíritu Santo en forma de paloma sobre un círculo de halos dorados que la rodean, todo él en madera estofada. Hay imágenes que parecen suspendidas fuera del tiempo.
Pienso entonces en Gregorio Prieto. El pintor manchego sentía verdadera pasión por estas representaciones del Espíritu Santo y de arcángeles. Las buscaba en anticuarios, almonedas, sacristías, monasterios o conventos. Con ellas reunió una colección notable, que hoy puede contemplarse en su museo de Valdepeñas. Algunas veces una afición termina convirtiéndose en patrimonio de todos. El pintor expuso todas sus tallas en el Club Urbis en 1975. Se hizo un catálogo.
La vida continúa con sus pequeñas ceremonias. Desayunar con el pintor Juan Diego Roldán en la Casita del Príncipe. Conversar con Conchita Pérez. Escuchar a Joaquín Abós hablar de sus memorias, que hace unos veranos fueron presentadas por la alcaldesa de San Lorenzo, Carlota López Esteban. Comer en el Cafetín Croché con el pintor japonés Yurihito Otsuki y su esposa, Marina Sánchez.
Otsuki acaba de regresar de Tokio. Allí ha expuesto sus cuadros figurativos, llenos de relatos y símbolos. Ahora piensa en santa Teresa de Jesús. Quiere pintar una serie inspirada en Las Fundaciones. No me sorprende. El Escorial acaba conduciendo siempre hacia la historia, hacia la mística o hacia el arte. A veces hacia las tres cosas a la vez.
Camino entre los árboles centenarios. Robles, fresnos, castaños, coníferas de todo tipo. Han visto pasar generaciones enteras. Permanecen inmóviles mientras nosotros cambiamos. Solo queda un deseo. Que el fuego nunca alcance estos montes. Que el Abantos conserve siempre su silencio y su sombra.
En las redes sociales alguien escribía con ironía que el incendio jamás llegaría a El Escorial, porque aquí posee una residencia el ministro del Interior. Son bromas de un tiempo inclinado al sarcasmo. Yo prefiero pensar que estos bosques seguirán salvándose gracias a la prudencia de quienes los cuidan y a la vieja fortuna que parece proteger, desde hace más de cuatro siglos, este lugar elegido por Felipe II para dialogar con la piedra, con la naturaleza, con el tiempo y, sobre todo, con Dios.
Iglesia de San Bernabé. S. XVI, por Francisco de Mora.
CANCILLERÍA DE PERÚ FIRMA “CARTA DE INTENCIONES” CON LA FUNDACIÓN DE LOS PIZARRO
• El documento, fue firmado por el vicecanciller Eric Anderson y el presidente de la Fundación Obra Pía de los Pizarro, Hernando de Orellana Pizarro
L.M.A.
Lima, 26.07.2026.- El pasado viernes 24 de julio, en la sede del Centro Cultural Inca Garcilaso, el embajador Eric Anderson Machado, viceministro de Relaciones Exteriores y encargado de la Secretaría General de nuestra Cancillería; suscribió una “Carta de intenciones” con Hernando de Orellana Pizarro, presidente de la Fundación Obra Pía de los Pizarro, de Trujillo de Extremadura.
El documento formaliza y permitirá incrementar la estrecha colaboración entre ambas instituciones para fomentar la cultura peruana en España, a través de la Embajada del Perú, y para fortalecer los vínculos de la Fundación con nuestro país
En el acto, intervinieron el director del Centro Cultural Inca Garcilaso, Hernando Torres-Fernández, que destacó el positivo impacto que tiene este entendimiento para la proyección exterior de las actividades CCIG, así como Alonso Ruiz Rosas, agregado cultural de la embajada peruana en España, quien subrayó la pertenencia de potenciar una relación institucional ya establecida de cara a los próximos años.
A su turno Hernando de Orellana Pizarro recordó que la fundación había sido creada hacía más de cuatro siglos por Francisca Pizarro Yupanqui y su esposo, Hernando Pizarro, y que era una institución que se sentía “tan española como peruana”. Destacó también su compromiso con la promoción de nuestra cultura y el apoyo a otros proyectos, que vienen fortaleciéndose.
Por su parte, el embajador Anderson Machado recordó dos hitos recientes: el apoyo prestado por la Fundación Obra Pía de los Pizarro a la Beca Diego Quispe Tito creada por el Museo Nacional del Prado y el Ministerio de Relaciones Exteriores; y el próximo Encuentro de Academias Iberoamericanos de la Historia en Lima, en noviembre del presente año. Esta relación, precisó, proseguirá y se incrementará con nuevas y positivas acciones.

